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Hay una huelga de hambre en la UNAH, autoridades acusan a la izquierda radical

“Hambre de justicia, de una mejor educación, hambre de participación tenemos”, dice Alberto, un joven encapuchado que lleva 28 días sin probar comida. Se ha sumado a una huelga de hambre que como estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) sostienen desde hace 50 días exigiendo la renuncia del cuerpo rectoral de la máxima casa de estudios.

Alberto es flaco, la huelga de hambre es algo que antes ya había hecho inconscientemente porque muchas veces llegó a las aulas de clase sin probar comida después de caminar alrededor de 5 kilómetros desde su casa hasta la universidad. Ahora es uno de los jóvenes aglutinados en el Movimiento Estudiantil Universitario (MEU) que por 60 días tienen control de los edificios en Ciudad Universitaria, varios centros regionales y mantienen cerrada la universidad.

Las autoridades universitarias, en un comunicado emitido el pasado domingo 13 de agosto, culpan a “sectores de izquierda radical” por incitar a los jóvenes a mantener una crisis que ya se salió de control.

“El MEU cambió de rumbo y en junio de este año demandó la RENUNCIA DE TODO EL EQUIPO DE DIRECCIÓN SUPERIOR de la UNAH, un total de 37 cargos, y colocó esta demanda como condición para continuar en el diálogo. Esta demanda trasciende de lo académico estudiantil a lo político partidario, e inscribe el conflicto en la ruta de lo irresoluble, demostrando que no tienen interés en una solución”, reza el comunicado.

Alberto está con Linda, otra estudiante encapuchada justo detrás del portón principal de la UNAH en Tegucigalpa. Allí se dan cuenta de lo que pasa afuera de su campamento donde otros 4 jóvenes hambrean. Llegan a visitarlos miembros de organizaciones defensoras de Derechos Humanos, madres de familia y niños y niñas vendedores de confites. Las campanas de los vendedores de helado suenan a cada rato y a veces llega olor a comida de una tienda de hamburguesas cruzando la calle. Linda dice que fue difícil para ella, especialmente los primeros dos días, soportar el olor a pollo frito que sentía a veces, incluso el olor de árbol de cedro que abunda en la universidad y que se parece al de los frijoles recién cocidos.

“La verdad es que mantenerse en la huelga de hambre es un proceso bien difícil, es más que todo el deseo y la salud mental, nosotros nos damos cuenta de todo lo que pasa alrededor. En este momento 45 compañeros con requerimientos fiscales, la no respuesta de las autoridades, estamos dispuestos a exponer nuestra vida por esta lucha y las autoridades siguen renuentes. Son incompetentes porque lo que les interesa es el poder que tienen y seguirlo conservando, jamás les ha importado la academia, mucho menos los estudiantes”, dice Linda quien tuvo que suspender la huelga de hambre porque estaba enfermando.

Alberto, por su parte, parece emocionado cuando habla de su huelga. Cree que está haciendo la revolución, la está viviendo y está poniendo su propio cuerpo en garantía.

“Entré por respeto y admiración hacia los compañeros que iniciaron la huelga, es una medida pacífica pero peligra con mayor intensidad la vida, el no ingerir alimentos necesarios cada día hace que el cuerpo trabaje más, uno se desgasta físicamente y mentalmente, eso puede llevar a la muerte. Nosotros con el anhelo de una verdadera representación estudiantil estamos dispuestos a llegar a esas últimas instancias y enfrentar esa instransigencia de las autoridades que no se han pronunciado ni para bien ni para mal sobre la huelga para buscar soluciones verdaderas a la problemática. Mi espíritu revolucionario no me permite quedarme de brazos cruzados ante este país tercermundista que cada día se hunde más por las malas administraciones públicas incluyendo las de la máxima casa de estudios”, cuenta Alberto, mientras las autoridades al mando de Julieta Castellanos responden con comunicados.

“Resulta claro que el objetivo el MEU y de las organizaciones radicales de izquierda es mantener el caos, desestabilizar el gobierno universitario y pretender acceder al control de la UNAH, y tener a su disposición la administración, las estructuras de gobierno universitario y el  presupuesto de la institución, y  capturar  una estructura institucional para desde allí planificar acciones frente a los procesos políticos nacionales ya en curso”, dice el último comunicado lanzado por las autoridades de la UNAH.

-¿No es muy radical pedir la renuncia del cuerpo rectoral para levantar la huelga de hambre? Parece imposible ¿no?

-Muchos medios siempre nos preguntan porqué exigimos este punto si el periodo de las autoridades finaliza en septiembre. Cabe mencionar- lo explica Linda como la periodista que será- que el ente rectoral se rige por la junta de dirección universitaria que tuvo que ser elegida hace 3 meses pero no existe porque ya se venció el plazo y la junta que sigue de manera provisional está formada por los mismos que le dieron el visto bueno a la reelección de la rectora Julieta Castellanos en un proceso ilegal. Nosotros lo hemos hablado, que nuestros puentos deberían ser de solución pronta pero si no hacemos fuerza para poder presionar no se va a solucionar.

Y este no es el punto más complejo en el pliego de peticiones. Además de pedir la suspensión de las acusaciones y castigos administrativos contra 47 estudiantes procesados judicialmente y 19 expulsados de la Universidad, también están exigiendo que se esclarezca el asesinato del padre de un miembro del MEU, Andrés Gómez, quien después de una protesta en apoyo a su hijo criminalizado por acusaciones de autoridades de la UNAH, fue asesinado en su casa.

-Si no hacemos presión, este caso se va a engavetar, agrega Linda.

La mayoría de estudiantes procesados judicialmente, lo están bajo el delito de usurpación y por este delito 3 estudiantes fueron sentenciados y esperan la individualización de la pena que puede ser de 3 años de prisión (conmutables) más penas accesorias, como la prohibición del ejercicio de su profesión o de llegar a la Universidad.

Pero aunque el Movimiento Estudiantil Universitario sostiene que su lucha es por 90 mil estudiantes en el sistema de educación superior, no son todos quienes se identifican con sus argumentos en este conflicto que ya cobra 60 días sin clases.

Alberto se mantiene en huelga apesar de esa indiferencia. “Internamente y lastimosamente la carrera de psicología (a la que pertenezco) carece de conciencia social, la mayoría de compañeros están estudiando, programándose que se graduarán para tener un sueldo y ya. Lastimosamente pocos estudiantes buscamos revolucionar la ciencia, pero el grupo pequeño que habemos seguimos trabajando en pro de la carrera”, dice.

A este joven le costó 9 años llegar a la universidad después que se graduara del colegio. Tuvo que trabajar para sobrevivir. Desde que comenzó a estudiar se le hizo imposible seguir trabajando y sus recursos se volvieron aun más limitados. Alberto sueña con un país donde los profesionales que salgan de la universidad se junten para trabajar en solucionar los problemas del país desde todas las disciplinas.

“Actualmente existe un colegio de psicólogos pero no vemos a ningun psicólogo en puestos de toma de decisiones en el país. Los conflictos colectivos se pudieran atender desde esta carrera pero nadie está haciendo nada”, explica.

Linda escucha a su compañero, mientras se apoya en una escoba.

-De las cosas más difíciles en esto es que la familia no apoye. En lo personal vengo desde 2012 en este proceso de lucha, me siento orgullosa de ser parte de los logros parciales que hemos tenido, mi familia me apoyó hasta el momento de entrar a la huelga de hambre, eso no me lo permitieron. Me dijeron que era algo que no valía la pena pero mis convicciones son muy fuertes. Actualmente no trabajo, mis compañeros me están atendiendo, he tenido problemas en mi casa tanto que me he retirado.

El peligro principal que tenemos ahora es el de un desalojo.

Los compañeros que iniciarion la huelga de hambre eran dos, en ese momento militarizaron las afueras de la universidad, los compañeros tenían el temor de ser sacados de las instalaciones y ser desaparecidos. El día dos vinieron a hacernos tiros afuera de la universidad, en ese momento eran 4 en la huelga de hambre y los de DDHH que nos acompañan, fue una noche bien tensa porque nos hicieron 15 detonaciones, a partir de eso hemos tenido enfrentamientos con la seguridad privada de la universidad, la presencia de carros polarizados sin placas persiguiéndonos, eso psicológicamente nos daña mucho. El mayor miedo es que entren en horas de la madrugada a la universidad y nos hagan un daño irremediable.

Las autoridades universitarias anunciaron que mañana martes 15 de agosto, informarán oficialmente acerca de la condición del Calendario Académico 2017, de la situación del II Y III Período Académico y de los estudiantes de Primer Ingreso, que su primer período en la UNAH comenzará en septiembre 2017. Por su parte, el Congreso Nacional ya recibió certificado del registro de las firmas de la iniciativa ciudadana que presentó el MEU para poner fin a la crisis en la UNAH. Estos días se podría estar discutiendo en el Legislativo.

“Tenemos hambre de justicia y de que el pueblo sepa que esto es más que bloquear una calle, esto es para que todos podamos entrar en la máxima casa de estudios”, termina Linda. Ella y Alberto regresan a su campamento, vuelven al hambre.

 

Nota: los nombres se cambiaron por petición de los entrevistados.

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Escrito por:

Directora de Contra Corriente. Periodista, artista y documentalista. Amante del cine, la música y la literatura. Cofundadora de Contra Corriente.

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