Solidaridad o resistencia al hielo

Fotografía: Gorge ICE Resistance

Estoy a miles de kilómetros de distancia en una gira preparada por la organización Witness for peace* en el noroeste pacífico de Estados Unidos. Para llegar aquí me pasé 18 horas entre aeropuertos y 4 vuelos, tuve ese tiempo para reflexionar sobre el largo puente que mucha gente ha construido con el tiempo, un puente de solidaridad que rompe las dinámicas con la que los gobiernos se relacionan, la dinámica del poderoso aplastando al débil, del grande interviniendo al pequeño y del pequeño siendo servil con el imperio.

Sé que escribo desde el privilegio, viajo a Estados Unidos con una visa cuando cada 15 minutos un hondureño migra de manera indocumentada a este país. Lo hago porque puedo hablar de lo que pasa en mi país desde la posición que tengo como periodista. Ser canal de las voces de quienes no tienen este privilegio también me interpela pero sobre todo me da una gran responsabilidad.

Estoy aquí, bien en el norte, a poca distancia de donde también están los presidentes del triángulo norte reunidos para hablar sobre el fallido Plan de la Alianza para la Prosperidad, ese plan que le ha reventado en la cara a Estados Unidos o mejor dicho en su frontera, inundada de migrantes que huyen de los países centroamericanos, aún muy alejados de la prosperidad.

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Y es aquí, en este lugar rodeado de montañas de pino, lagos, ríos inmensos y valles extensos, donde también el frío no solo congela mi nariz, también los sueños de miles de migrantes. Sueños donde ellos tienen una vida digna. Sueños. Venir aquí es hablar de sueños, de ese país que soñamos y que no es, de esa vida que tampoco es.

Comencé el recorrido en una ciudad que se llama Coure d´Alene –el corazón del búho en idioma nativo– en el Estado de Idaho. El Instituto de Derechos Humanos y luego la Universidad de Whitworth organizaron junto con algunos proyectos culturales comunitarios y de activismo político los eventos donde hablé sobre el periodismo independiente en Honduras. Y allí platicamos también sobre la memoria que nos falta, la identidad que buscamos, la ciudadanía que intentamos formar a través del periodismo en Contracorriente. Aquí  a miles de kilómetros de distancia hubo decenas de personas escuchando, preguntando y pensando en qué acciones tomar al respecto, en cómo podemos fortalecer la solidaridad entre pueblos, entre gente que también se siente aplastada por sistemas de corrupción, racistas, patriarcales y en beneficio de las élites que arrasan con todo a su paso.

En estas ciudades la gente que asistió fue en su mayoría estadounidense, incluso en la clase de Latinos en Estados Unidos, no hubo latinos asistiendo. El porcentaje de latinos migrantes en estas primeras ciudades es mínimo, así como la comunidad afro.

Sin embargo, ayer llegamos al Estado de Oregon, un Estado que ha tenido una ley santuario durante 30 años que podría ser derogada en las elecciones de medio término del próximo 6 de noviembre. Esta iniciativa se llama Medida 105 y fue presentada por tres legisladores republicanos que buscan que la Ley establecida en 1987 sea eliminada. En teoría, la ley establece que los gobiernos locales no pueden usar recursos para manejar asuntos migratorios si el único delito de la persona es estar sin documentos en los Estados Unidos. Así ese hielo que inmoviliza entraría a llevarse a los migrantes, el hielo que paradójicamente se dice ICE en inglés.

En Oregon, a pesar de ser un estado santuario, una cárcel del condado llamada NORCOR, tiene contratos con ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos) así que inmigrantes detenidos por esta entidad del Departamento de Estado llegan a la pequeña cárcel de NORCOR a pesar de que el Estado de Oregon tiene una ley que no permite el apoyo a procesos antiinmigrantes. La llegada de alrededor de 30 personas detenidas, trasladadas desde centros de detención en Washington, activó las alarmas de grupos activistas de la comunidad que se organizaron en 2017 para tomar acciones al respecto. Así surge la protesta permanente de Gorge ICE Resistance.

Gorge ICE Resistance es un grupo de activismo ciudadano en pro de la comunidad migrante que se reúne en una capilla en la ciudad de The Dalles, donde se encuentra NORCOR. Durante 520 días consecutivos alrededor de 15 o 20 personas protestaron en las afueras de la prisión, pidiendo que se rescinda el contrato con NORCOR, que además termina costándole a los ciudadanos de Oregon parte de sus impuestos.

Según datos de la propia organización, cada persona detenida en NORCOR le cuesta a la prisión entre $97 y $115  pero ICE paga por migrante detenido solamente $90. Además, estas personas consideran que NORCOR es uno de los centros de detención más precarios, usado como castigo para migrantes que son considerados problemáticos en otros centros del país.

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Estas personas están demandando al Estado por la violación a su ley de Estado santuario con este contrato que NORCOR mantiene desde 2014 con ICE, y al mismo tiempo buscan levantar consciencia para que en las elecciones de noviembre de 2018 la Medida 105, que derogaría el Estado santuario, no sea votada a favor.

Pero ese trabajo no es fácil. A pesar de que en Oregon hay una comunidad latina mucho más grande que en Idaho o Washington, prima aquí el negocio que representan los inmigrantes para la industria carcelaria y el discurso de odio que ha tomado fuerza tras el mandato de Trump. En Oregon, se comenzó a regar la voz sobre la Medida 105 a raíz de que un hombre, sospechoso de estar en los Estados Unidos sin documentos, mató a dos personas en un accidente de tránsito al pasarse una luz roja en una calle de la capital del Estado. Este caso ha sido usado como bandera para determinar que los inmigrantes son peligrosos.

En una resolución del Consejo de Ciudades Inclusivas de Hood River en el Estado de Oregon esta narrativa se rompe: «Nuestra policía está ocupada manteniendo a nuestros habitantes a salvo. No vamos a dar la espalda a los hombres y mujeres de otros países que ayudan a esta ciudad a ser más grande y quienes representan un tercio de nuestra población».

En NORCOR la edad media de los migrantes detenidos es de 35 años, la mayoría ha vivido en Estados Unidos durante 18 años, prácticamente toda su vida está aquí y no tienen país a dónde volver. Actualmente hay detenidas tres personas hondureñas en este lugar, donde las visitas familiares están prohibidas y los inmigrantes son catalogados como personas sin ciudadanía, por lo tanto no tienen derecho a ser notificados si habrá un traslado, no tienen derecho a la defensa pública y tampoco se les realiza un juicio.

En Gorge ICE Resistance han escuchado sobre Honduras, ese país que quedó muy lejos para estos inmigrantes, un lugar donde no pueden regresar porque la violencia se normalizó, porque la corrupción es manera de gobernar y porque importa el país como botín, pero no su gente. Y escuchan a estas personas que luchan por no ser deportadas, otras que buscan asilo porque su vida ha sido amenazada. Ayer me escucharon a mí contándoles sobre la gente que también se queda sobreviviendo en Honduras y la gente que creemos que todas esas historias hay que contarlas, que quizá sirva de algo hacer las preguntas correctas, que quizá el periodismo independiente ayude a crear memoria, a escribir la historia de una ciudadanía que tomó las riendas en la construcción de un nuevo país.

* Witness for Peace (WFP) es una organización de base nacional políticamente independiente, comprometida a la no-violencia y guiada por convicción y conciencia. La misión de WFP es apoyar la paz, la justicia y las economías sustentables en el continente Americano mediante cambios en las políticas estadounidenses y prácticas corporativas que contribuyen a la pobreza y opresión en América Latina y el Caribe. Actualmente impulsan la Ley Berta Cáceres, una ley que acabaría con el apoyo militar de EEUU a Honduras hasta que se investiguen violaciones a Derechos Humanos perpetradas por fuerzas del Estado de Honduras contra la población.

Para saber más sobre la gira por el Noroeste de Estados Unidos CLICK AQUÍ

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Directora de Contra Corriente Periodista, artista y documentalista. Amante del cine, la música y la literatura. Cofundadora de Contra Corriente.
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2 comentarios en “Solidaridad o resistencia al hielo”

  1. Bienvenida a Hillsboro OR

    Mañana usted estará en nuestra iglesia, soy hondureño como usted y será un placer escucharle; hemos invitado a líderes de este sector del estado de Oregón. No hay muchos hondureños en este estado pero si mucha gente interesada en saber qué pasa en Honduras.

    Espero que disfrute su estadía en este lugar.

    Rev. Jorge Rodriguez

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