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La espera se traduce en muerte

De 6 de la tarde a 6 de la mañana Honduras se sume en la oscuridad donde gobiernan impunemente las Fuerzas Armadas. La primera noche en estado de sitio dejó 7 muertos, uno de ellos, una joven de 19 años en Tegucigalpa: Kimberly Dayana Fonseca en el sector Villanueva, donde durante el día un grupo de jóvenes había cerrado el paso y retaba a un contingente militar que se apostaba resguardando un supermercado de la zona.

“Toda Honduras sabe qué pasó anoche, no me pregunte eso”, le decía un vecino de Kimberly a un oficial de la Dirección Policial de Investigación (DPI) cuando éste último llegó con un grupo a levantar testimonio de cómo ocurrieron los hechos que llevaron a la muerte de esta joven.

Kimberly, al escuchar el aviso de toque de queda anoche a las 11 pm, decidió ir a traer a sus hermanos a la residencial Honduras, una colonia cercana. Desde su casa de madera, improvisada como colgando de un cerro, se mira un panorama de pobreza, los callejones donde los jóvenes estaban y donde fueron baleados por militares.

“No es el primer incidente que nos denuncian donde hay militares involucrados, no es correcto que disparen, no se puede enfrentar un ciudadano con una piedra con otro que lleva un fusil”, decía indignado otro agente policial, mientras varias mujeres familiares de Kimberly susurraban que para qué llegaban a preguntar si todo mundo ya sabía que el caso se quedaría en la impunidad.

Que los militares no saben si disparan balas de salva o balas vivas, le decía otro agente policial a los vecinos y que la policía no actúa como ellos. “Ya ni se sabe porque hay tantas fuerzas armadas en este país que uno no sabe con quién trata”, le discutía el vecino.

El toque de queda en Honduras fue justificado tras una serie de disturbios que comenzaron como protestas en las calles bloqueando caminos y terminaron en enfrentamientos con militares y saqueos de tiendas en varias ciudades del país. La noche cobró la vida de 5 personas en San Pedro Sula, 35 personas detenidas en la 105 Brigada de Infantería y alrededor de 40 detenidos en el CORE 7 de Tegucigalpa. Esta mañana varias mujeres llegaron a la estación policial en Tegucigalpa buscando a sus seres queridos que habían desaparecido.

“Yo vi la cara de mi cuñado en el periódico y así supe que lo habían detenido. Aquí pagan justos por pecadores porque si uno queda en medio de un disturbio y sale corriendo porque no quiere que lo maten, la policía lo detiene a uno siendo inocente”, explicaba una joven que había viajado desde La Venta, una aldea al sur de Tegucigalpa.

Enfrente de la estación policial había una larga fila de personas poniendo denuncias de robo, el centro de la ciudad estaba lleno de gente que caminaba de un lado a otro buscando cómo abastecerse antes del toque de queda y con el temor de quedar en medio del fuego cruzado. La gente está nerviosa.

Un taxista comentaba que él había alquilado un arma para estos días, porque en un momento como éste no se sabe quién es quién.

“La gente que salió ayer a saquear no es la misma que se manifestaba. Los que protestan son personas con las que se puede hablar, pero con estas no se podía negociar nada”, contaba el inspector Ever Ordóñez en la estación policial CORE7. Ordóñez estuvo en las manifestaciones previas a que comenzaran los saqueos, estuvo en las represiones antes que las protestas se convirtieran en caos extendido a los barrios y colonias. El inspector llamó a que las fuerzas de seguridad tengan cautela durante el toque de queda ya que no están autorizados a disparar a las personas.

Kimberly Fonseca. Foto tomada de Noti Bomba

Una crisis de democracia

El escrutinio especial ha comenzado sin que el TSE se termine de poner de acuerdo con la Alianza de Oposición contra la Dictadura sobre 5174 actas que este partido está pidiendo se incluyan en el conteo especial. Sigue dilatándose el proceso y pesa en las calles. El conteo se hace en medio de un toque de queda.

Según el exfiscal de Honduras, Edmundo Orellana Mercado esto es una consecuencia de errores que se han venido cometiendo sucesivamente desde el golpe de Estado. “Esta diferencia tan estrecha entre los candidatos que se están reclamando el triunfo no sería un problema si nosotros hubiéramos reformado nuestra Constitución para introducir la segunda vuelta electoral. No hay confianza en las instituciones del estado, hace mucho se perdieron, menos en el TSE después que reconoce que se cayó el sistema, una cosa totalmente inusual y que pudo haber sido previsible. Algo se está cocinando en el TSE que no es consecuente con la democracia y todo el proceso electoral ya está contaminado con el olor a fraude, sobre todo por la candidatura del presidente a la reelección”, expresó en una entrevista para Play FM y Contra Corriente.

Agregó que la idea de que la Constitución se defiende con las armas es para un estado salvaje. “Es una visión trasnochada de la democracia que debe ser superada. En el caso de defender la democracia nos toca a los ciudadanos, a los partidos políticos, sociedad civil, a las Fuerzas Armadas solo les podemos exigir que no dirijan sus fusiles hacia el pueblo. Deben estar al margen de todo esto”, dijo.

El estado de excepción contempla que medios de comunicación acreditados pueden circular para hacer su labor de reportear lo que pasa, inicialmente no se permitió que organizaciones de Derechos Humanos observaran el proceso de detenciones en la calle, decisión que luego fue rectificada.

Hoy la Mesa Nacional de Derechos humanos que aglutina a varias organizaciones entre ellas: Centro de Derechos Humanos, Centro de Derechos de Mujeres, Comité por la Libre Expresión (C-Libre), Colectivo Arcoiris, Centro de Prevención, Tratamiento y Rehabilitación de Victimas de la Tortura (CPTRT) y el Observatorio Ecuménico para los Derechos Humanos de Honduras, dio una conferencia de prensa para condenar esta situación.

El estado de sitio declarado por el gobierno es ilegal y se constituye como un medio destinado a reprimir el descontento político, imponer el fraude e infundir terror, según esta mesa.

Las estrategias empleadas por las autoridades en respuesta a las protestas “se aplican a expensas de los derechos y las libertades de los hondureños y hondureñas”, haciendo que la situación haya empeorado a partir de la decisión del Poder Ejecutivo de usurpar los poderes del TSE, retrasando la transmisión de resultados.

Según el director de C-Libre, Edy Tábora,  la culpabilidad de esta crisis recae sobre los tres magistrados del TSE, Juan Orlando Hernández, el Jefe de las Fuerzas Armadas, y el Secretario de Seguridad, quienes a través de sus directrices han generado el uso excesivo de la fuerza.

Además, apuntaron que, en medio de la crisis económica y social del país, el aumento de las tensiones políticas solo elevaría el riesgo de que la situación en Honduras se deteriore más, por lo que se ha anunciado que esta mesa permanecerá en alerta permanente y publicará, en los próximos días, un informe ampliado sobre las denuncias de violación de derechos humanos recibidas.

Tábora agregó que el decreto de estado de sitio es ilegal e inconstitucional ya que ante la ausencia del representante del poder ejecutivo, Juan Orlando Hernández,  el designado presidencial Ricardo Álvarez usurpó las funciones del presidente al firmar dicho decreto.

Ante esta situación desde la Mesa Nacional de Derechos Humanos instó al fiscal general de la república para que se hicieran las investigaciones del caso y se proceda a encarcelar a Ricardo Álvarez por usurpación de funciones públicas.

Según Gilda Rivera del CDM la democracia es una “quimera” y podría alejarse más ante la concreción de un régimen dictatorial que desconoce la voluntad popular y se impone mediante la fuerza.

Lejos de esa conferencia, en la Tegucigalpa donde no llega el agua, donde el control territorial lo puntean jóvenes en maras y pandillas, en una choza de madera sobre una mesa yacía el ataúd de Kimberly. Sobre el mismo la camiseta y un gorro de su equipo de fútbol favorito: el Olimpia. Su madre migró a Estados Unidos hace 7 años y la abuela se había encargado de ella y sus 5 hermanos. Kimberly apenas había terminado su noveno grado porque por falta de recursos postergó su educación durante dos años. Hace una semana se había graduado. A Kimberly la alcanzaron las balas en la espera de saber quién es el nuevo presidente, aunque eso no hiciera mucha diferencia en su vida.

 

Con reportes de Fernando Silva

Fotografías: Martín Cálix

 

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Jennifer Ávila
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Directora de Contra Corriente.
Periodista, artista y documentalista. Amante del cine, la música y la literatura. Cofundadora de Contra Corriente.

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