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El esfuerzo por contar el amor

Texto: Jennifer Avila

Ilustraciones: Ambar Morales

Gifs: Giphy

 

En mi trabajo me ha tocado escuchar y ver actos de violencia, de odio, de rencor e injusticia, de desesperanza. Por eso cuando Martín Cálix me recomendó escribir esto para el 14 de febrero, pensé que sería un buen ejercicio porque yo misma sé que en esos escenarios duros donde siempre reporteo hay muestras de amor en pequeños detalles para los cuales a veces no estoy preparada, me falta afinar la sensibilidad para verlos o para retomarlos en el análisis que hago al final. Y comencé a pensar en los detalles de las cientos de historias que he reporteado en casi una década que llevo en este oficio, esos detalles que guardé pero que quizá nunca procesé.

La mujer que baja los mangos del árbol de su casa, los parte y los raya para repartir las hilachas a un grupo de jóvenes abandonados a la calle. Que lo hace porque ella tiene hijos, porque sabe lo que es estar abandonada y siente algo allí en el pecho que la empuja a dar de lo que no tiene, reír un rato y luego seguir la vida dolorosa. O esos chavos que en medio del gas lacrimógeno se juntan en la protesta y sin importar los comentarios machistas, se abrazan, juntan sus frentes, se miran y son captados por la cámara de un fotógrafo que tiene el ojo para notar que allí hay amor. El amor de quienes sobreviven en las condiciones más precarias, con la cruz a cuestas de alguien que no aparece, con la lágrima permanente trabada en el párpado porque la sangre no se limpia fácil en un país sin justicia, y ese trauma que solo se lleva por el amor profundo, irracional que nos apega a la vida aunque sea cruel.

Entonces también pensé en mis amigos a quienes amo y con quienes he aprendido a amar hasta las heridas que me he hecho con mis propias decisiones. Así comencé a escribirles a varias personas, con un poco de pena porque siento que nadie se esperaría esto de mí, y porque tampoco quiero irrumpir en la intimidad de nadie. En fin, aquí les dejo mi esfuerzo por juntar escenas de amor, ese sentimiento que nos empuja a vivir.

El amor es costumbre

Hay una pareja que conozco casi a la distancia, los he visto juntos y en persona pocas veces. Sin embargo cuando pensé en personas en las que yo siento que hay una conexión especial, pensé de inmediato en Susy y Fabricio. Le hice a Fabricio tres preguntas que me saqué de la manga, sin pensar demasiado. Fabricio cuenta su historia de amor y yo me los imagino en carretera, con una mochila donde no solo cargan sus libros de consulta y libretas, cargan un montón de detalles donde está eso que los mantiene unidos.

Es curioso que cuando a mí me prohibieron el café, la más preocupada en mi muro de Facebook era Susy quien incluso me recomendó tomar un café que no era café, solo para consolar mi desgracia. Ahora quizá se por qué. La primera escena que se le viene a la mente a Fabricio cuando le pregunto dónde encuentra el amor en la cotidianidad, es en la hora del café.

«Cuando tomamos café. Muchas veces es en la calle, otras en la cocina y algunas en el dormitorio. Cuando tengo trabajo, soy como Winslow el personaje del Fantasma del Paraíso y estoy sentado en una mesa, encerrado typeando, usualmente pendo las cosas y cuando están maduras las escribo, es más fácil, se van de un tirón. Pues en esos momentos soy un autista y además gruñón que no entra en contacto con nadie. Pero cuando tengo chance de volver a ser humano, allí es cuando le hago café y lo tomamos. Solo nos vemos y hablamos cualquier cosa como dos grandes amigos. En ese momento sé, sin tener que razonarlo, que hay amor. Cuando andamos de viaje hay una sensación que no puedo explicar en la convergencia de la fatiga, el desplazamiento y el esperar en carretera un bus que pase, a veces tomamos un jugo (o ella una horchata), en esa convergencia la miro y sé que la amo. No sé si a ella le pasa lo mismo, nunca hemos conversado eso.

Para mí el amor es costumbre. No es esa cosa inventada en la edad media del flechazo y eso, ni lo que dice Ringo en “Con la Pequeña Ayuda de mis Amigos”, cuando los Beatles le preguntan si cree en el amor a primera vista y él responde que sí, que le pasa a cada rato… el amor no llega de pronto, va entrando como el tiempo y nace de la vivencia, se va aprendiendo a amar. El segundo elemento es que tengo un como switch para el amor (no para el odio porque no sé odiar). Apago y desconecto. Así ya está, he dejado de amar. Lo que sea. Amor romántico, amor fraternal o parental, amor a las cosas, amor político o ideológico…pues con Susy el mecanismo me falla. Apago pero no desconecta».

Mis preguntas son bastante básicas, la última que hice fue ¿cómo se hace para mantener sano el amor? Y Fabricio me contestó «El amor es sano, nosotros somos los enfermos. Pienso que uno se mantiene dentro del amor construyendo. Los fracasos que he visto, y los momentos de crisis que he tenido en mi vida de pareja con Susy, es cuando el egoísmo y el egocentrismo mandan. Eso hace chocar las personalidades y lleva a los pleitos y envenena el amor. Yo he renunciado a muchas cosas a cambio de lo que tengo. Esto se puede acabar en un segundo pero para mí vale el riesgo».

Poliamor

Este tema lo he platicado con mucha gente cercana en diferentes etapas de mis relaciones y nunca me he sentido muy cómoda al respecto. En este momento pienso que no me funcionaría porque lo que yo conozco de esto es que ha sido herramienta para hacer funcionar una máquina que se fundió, el amor que se acabó, un vacío que solo debería empujar a cerrar el ciclo y continuar el camino lejos de ahí. Entonces por eso pregunté casi las mismas tres preguntas a una chica que también conozco, cerca y lejos, que tiene una relación poliamorosa. Ella vive con su chico desde hace casi 5 años y siente que su relación está llena de ternura pero hace seis meses comenzó otra relación y lleva las dos juntas en común acuerdo.

«Una acción cotidiana que refleja amor es cuando él cocina (nos dividimos las labores según nuestra posibilidades diarias) y me hace mi comida favorita, o que siempre pese a todo el caos de la cotidianidad encontremos un momento al día para abrazarnos y contarnos qué nos ha pasado.

Con él comencé una relación de noviazgo monogámico, duró dos años, luego nos mudamos juntos y decidimos, luego de muchísimas pláticas, leer muchísimo otras experiencias y de mucha sinceridad, que no estábamos felices así. Comenzamos a abrir la relación a otro tipo de experiencias, y hemos ido construyendo un vínculo poliamoroso lo más horizontal posible, es muy difícil, pero es ahí donde ambos hemos encontrado la felicidad de acompañarnos a ser juntos y con otros.

Actualmente él tiene ocasionalmente vínculos sexuales y afectivos con otras personas. Yo tengo otro noviazgo desde hace 6 meses».

Cuando le pregunté a ella, a Iris, si me recomendaba historias de amor diversas me habló de la suya y me pareció interesante porque es un tabú, aunque algo que existe ahí es la sinceridad que le falta a las relaciones monógamas en muchas ocasiones. Yo, sin embargo lo veo ahora como un mecanismo para mantener la relación, una forma diferente de descubrirse.

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Cuatro meses y cinco días sin vos

El año pasado, Martín y yo preparamos un especial sobre presos políticos que reporteamos durante varios meses, el tiempo en que estuvieron presos. Allí conocimos a Lourdes y a Melvin. A Lourdes yo pude visitarla en la cárcel, a Melvin no porque estaba en la cárcel de máxima seguridad. Pasaron 4 meses y cinco días encerrados sin verse y sin siquiera comunicarse. Lourdes aún recuerda esos días y llora, sobre todo llora cuando cuenta lo que Melvin le dijo que vivió en El Pozo. No se separan, trabajan juntos y salen juntos. Esos cuatro meses de ausencia acumularon tantos gestos y caricias, la cercanía de la piel que se vuelve una necesidad extrema cuando uno extraña.

«Desde años hemos trabajado juntos en nuestro negocio y cuando nos pasó ese mal rato lo perdimos todo. Ahora estamos empezando de nuevo. Nosotros luchamos juntos para sobrevivir, nos levantamos a hacer las cosas de nuestra casa para luego abrir el negocio y pues así él y yo nos llevamos muy bien. Déjeme decirle que no ha sido nada fácil, tenemos 6 años de estar juntos y todavía su familia no me acepta. Esa es la lucha más difícil», cuando Lourdes se refiere a esos cuatro meses dice «ese mal rato», «eso que nos pasó»… un algo que aún no puede describir bien, el hueco de esos cuatro meses sin él.

«Eso que nos pasó fue una gran prueba. El día que él salió de la cárcel, su familia se lo llevó y le dijeron que no lo querían ver nunca más conmigo, ellos me culparon a mí de todo. Pero él a media noche vino a buscarme y me dijo que me amaba y que no me iba a dejar. Así somos felices.

Para mantener sano el amor nosotros nos tenemos mucha confianza, compartimos nuestros problemas, nuestras tristezas, nuestros dolores y las felicidades, el mal de uno es el del otro. Nosotros no tenemos hijos, mi último hijo tenía 5 meses cuando comencé mi relación con Melvin, él ama a mis hijos y ellos a él».

Melvin es un hombre callado, Lourdes habla claro, fuerte, saca todo y Melvin la escucha y asiente, no agrega nada porque esa noche lo dijo todo,  salió de la cárcel y buscó el lugar donde está su libertad.

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Amor de ruptura

Sara hace un par de meses escribió un texto que sigo editando, es su historia de amor en construcción con un chico trans. Para mí es muy difícil editar algo tan personal, pero creo que ambas hemos aprendido en ese proceso. Por eso cuando me pensaba esta entrada pedí a Sara que contestara mis preguntas y nos diera un par de vueltas para entender la diversidad del amor. Así, ella y Nahil escribieron esto:

«Yo diría que somos una relación con muchas diferencias y disidencias en cuanto a amar y cultivar relaciones. No obstante, somos un desborde de ternura y cariño con el otro/otra, porque precisamente lo que nos provoca amarnos tan intensamente son nuestras rupturas ante los mandatos patriarcales.

Cuando salimos de casa y nos encontramos en espacios públicos, en algún momento de ir caminando juntes , mi pareja Nahil roza su mano con la mía, es su deseo por tomarme la mano pero que no logra concretar por el miedo e inseguridad que provoca la gente que nos rodea acechándonos con sus miradas violentas y discriminatorias. Nos vemos a los ojos, le tomo la mano fuertemente pero con cariño y así vamos tomados de la mano con miedo, y con mucho amor».

Aunque me avergüenzan mis preguntas les cuento que pregunté esto: ¿Si el amor en la relación es como un edificio como describirías esa construcción?

«Lo hablamos con Nahil anoche, ambos coincidimos que no vemos nuestra relación como un edificio, pero si fuera así estaríamos más pendientes de nuestros interiores; reconocer quienes somos, y contemplar lo que somos.  Tenemos mayor interés en reconocer nuestras subjetividades, y de ahí reconstruirnos para acercarnos a una relación más libre y sin ataduras.

Intentamos ser muy honestes, aunque nos moleste en ciertas ocasiones escuchar deseos-sentires de la otra/otro que no queremos hablar o colocar. Es un acuerdo, y esta práctica nos ha permitido acercarnos más, como el establecer vínculos de compañerismo/amistad que trascienden la relación de pareja. También procuramos cultivarnos y cuidar lo que vamos cosechando en el desafío de amar desde las diferencias y disidencias, lo que nos ha generado establecer un diálogo constante».

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El amor como proyecto

La tarde que Maddalen y Gabriel se casaron, los amigos no pudimos evitar llorar de emoción y meses después ella lloró cuando supo que mi relación terminó. He estado en su hogar que sabe ser un espacio abierto pero también íntimo, por eso les pasé las pregun tas para que contaran lo que yo he visto apenas.

«Ambos nos mostramos amor siempre que estamos juntos, con besos, abrazos, y palabras amorosas. Sin embargo, un momento donde sentimos que hay mucho amor es cuando nos vemos después de todo el día de trabajo, y el momento en el que antes de comenzar a comer, nos damos un beso cariñoso como antesala para el buen provecho.

Es un sentimiento de admiración mutua. El compromiso de ambos de construir un proyecto de vida juntos es causa y consecuencia del sentimiento de amor que sentimos el uno por el otro. Gabriel siente amor al ver la capacidad de Maddalen de ver lo hermoso y positivo de todo; Maddalen siente mucho amor al ver la forma en que Gabriel se toma la vida, con una actitud sabia, positiva y humilde.

No hay un impase que descuidemos y no abordemos. Tratamos de generar acuerdos que hagan de nuestra relación y convivencia familiar un espacio agradable y cómodo para ambos. El cariño, el amor, el contacto físico de todos los días es un alimento diario que nutre y mantiene sano nuestro amor».

Si hay un lugar donde llegar y sentirse consentido por el amor que irradian es la casa de Madda, Gabriel y Walki.

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Estoy enamorada y el día está soleado

Si hay una cosa que me hace feliz, incluso cuando las relaciones fracasan, es lo disfrutado, los recuerdos del tiempo que dediqué a amar, de amar nunca me he arrepentido ni en las peores circunstancias. Por eso creo que soy capaz de amar profundamente siempre que puedo y lo amerita. Pero hay una persona que cambió todo mi concepto de amor y me mueve entre la línea de la locura y la racionalidad extrema. Ella se la pasa escuchando música de los Beatles y coleccionando canciones que lleven su nombre: sol, soleado, sunshine, sun, sunny… hay muchas afortunadamente, porque se ha convertido en un hobby que me atraviesa el alma de ternura, como cada gesto que hace o cada reflexión suya de la vida.

Cuando la vi por primera vez no entendí lo que sentía, cuando se dormía en mi pecho y se alimentaba de mí, cuando comenzó a caminar y cuando comencé a notar que crecía, es algo que no puedo poner en palabras aun. A veces me parece que es mucho amor propio, por eso de que la tuve en mis entrañas y de mis genes tiene mucho. Pero amo también su individualidad, su construcción propia como persona. El amor que siento por ella yo sé además que es infinito, que no se va a ir porque me aburrí, porque me dolió algo que hizo, porque cambiamos tanto que ya no nos entendemos, sé esto porque una nace sabiendo de ese amor.

Una noche Sol y yo hablábamos de poesía después que me recitó un poema que le enseñaron en el kínder, yo entonces le leí Táctica y Estrategia de Mario Benedetti. Ella me abrazó y me dijo: tu corazón es mi corazón y mi corazón es tu corazón. Allí, en ese gesto fui consciente de que ambas nos llevamos dentro.

Concluyo esto diciendo que el amor me hace mortal, fuerte y débil al mismo tiempo y que me aterra. Ahora amo intensamente y no hay nada más que yo pueda tener que me haga vivir, reír, llorar, abrazar fuerte y contemplar los días soleados que tengo por fortuna.

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Comentarios

  • Chaco de la Pitoreta
    REPLY

    Simplemente genial, gracias por compartirlo…

    15 febrero, 2019

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