Categoría: Arte

Diecisiete puertas y ninguna salida: La casa del salón de los pilares y otros cuentos de Dago Aspra

La casa del salón de los pilares (Mimalapalabra 2022), primer libro de cuentos de Dago Aspra, se compone de 17 relatos cortos, en su mayoría fantásticos. En este mundo acelerado, llama la atención cómo la novela sigue teniendo más demanda cuando existen cuentos, como los de esta ópera prima, que podrías terminarlos antes de que el segundero del semáforo acabe con su cuenta regresiva, como en «Semáforo de las seis», una narración de suspense que resultará significativa para cualquier capitalino que haya manejado por Tegucigalpa en horas pico.

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Juan Ramon Molina | cuentos de honduras

El Chele

Cuando ella le llevó el almuerzo —un plato de cocido hecho de prisa— aguardaba él a la reja, agarradas las manos a los barrotes. Era un mocetón membrudo, tirando a rojo, de mandíbulas fuertes, velloso como un perro de aguas, de barba viril. Un macho como pocos.

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invisible amenaza mujer amada

La amenaza invisible

Esta mujer había tenido una historia galante de placer y de pecado. Corrió mucho mundo. Fue amada por magnates porque ella sabía mantener siempre rebosante la copa de las tentaciones, y más de alguno perdió su cordura en el abismo de los ojos verdes de doña Leonor.

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Premoniciones

No estaba entre mis intenciones estallar en exabruptos imprudentes provocados por los celos. Yo no era esa clase de hombre. Siempre dejaba que las cosas tomaran su curso y que cayeran por su propio peso, como una piedra arrojada al mar.

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Fotografía del Peñasco

Un fotógrafo se metió en el peñasco para hacer una foto curiosa.
Había experimentado con tres botellas de cerveza, una sobre el pico de la otra y la última hacia arriba. Pero indefectiblemente el cristal regaba el suelo antes de apretar el botón.

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Chicharrón

Hoy en el parque, aunque César me había prometido ya no hacerlo, volvió a referirse a vos como Chicharrón, ese apodo horrible que te inventamos.

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Dime, niño

Cuando Carola logró despertarse, se dio cuenta de que los llantos de recién nacido no existían solo en sus sueños. Se asomó al moisés y Camilita se tranquilizó en cuanto vio la cara de su mamá. Pero ver a su hija bajo el carrusel de estrellas tuvo el efecto contrario en ella. El bebé de los sueños de Carola no era el suyo. No sabía quién era la mamá del niño escurridizo y chiquito, tan chiquito, del hospital.

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El ángel

El ángel tenía un rostro estático de dolor. Estaba pálido, de una blancura mortal que lo cubría de pies a cabeza. Sus ojos tenían el brillo de quien está fuera de las cosas de todos los días y las alas se apagaban en abanicos rotos.

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La danza del vientre

Durante todo el año, Rocío ha contado los días y los pasos que la separan del horizonte marino. Una semana antes, sus pies casi pueden sentir la arena blanca y esa marca en la playa que dejarán previo al clavado final entre las olas.

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Para elegir la muerte

La puerta de vidrio se abrió con un campanilleo alegre. Al fondo del salón, decorado con tapices medievales, una joven de largos cabellos sueltos esperaba detrás de un mostrador. Entre las lámparas de pie flotaba un aroma a incienso.

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La Niña Prisca

Yo la conocí por su fama, nada más. Sabía que la anciana tenía una de las lenguas más temidas de la ciudad. Era como esos periódicos de censura a los que se teme, pero son también respetados. Sus agudezas, su ingenio, su acierto en la mordacidad contra nuestros políticos sobresalientes y mujeres de sociedad eran famosos. Por eso llegué con cierto temor anidado allá en un rincón de mi corazón, a la casona que se levantaba atrás de la Catedral.

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Infancia

Por Guillermo Anderson Ilustración: Candy Carvajal Hacer una lámpara de luciérnagas, atrapar caballitos de San Vicente, ver comer a un chapulín, temerle a las madreculebras,

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El extraño caso de Manigoldo Lars

En el calendario corría la fecha 25 de marzo de 2004. Para ese entonces, la tecnología había dado algunos avances en diferentes áreas, entre ellas la comunicación, que fue beneficiada de alguna manera en la mejora de la difusión de la noticia, y con ello también los periodistas y reporteros se vieron beneficiados.

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olla

Todo se vale

Se trataba de un postre, excepcional desde su misma concepción, que desafiaría las reglas del oficio al hacer depender su apreciación final de un evento sobre el cual nadie tendría control alguno.

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arte | doctor

La cura

Por Kalton Bruhl El doctor Page entró a la habitación de su hija. Sintió un vacío en el estómago al ver la terrible figura que

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Muerte lenta

Las consecuencias del clientelismo político en un país como Honduras son graves y no permiten el desarrollo de la democracia. El clientelismo se convierte en

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Los senderos del caos: La Gula

Ethel era una pintora decadentista excepcional. Sin duda una joven promesa en las artes y no solo a nivel local, la buena crítica a su obra le había llevado a trascender a pesar de su corta edad en el ámbito internacional

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La carta

Cuando regresé a mi aldea aquel invierno, traía solamente dos cosas: una herida en la pierna y una carta oficial para la viuda Fournier. Me

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Abril

Abril se preparó para ir a trabajar como todas las mañanas. Salió del edificio donde vivía repasando con detalle cada rincón del lugar porque sentía que había olvidado algo.

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Recipientes

En el balcón de la casa el viento movía las Begonias. Cinco macetas sostenían con dificultad los manojos que colgaban desde la ventana del comedor.

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Relato de una puta

Llega a un acuerdo y se pierde en la entrada de un asqueroso motel, el tiempo avanza entre el gemir y el vaivén de sus deliciosas caderas. «Once minutos y estás fuera cariño», piensa.

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El Oráculo T-636

Los sueños de Sandra solían ser bastante extraños, pero, entre todos, tenía un sueño muy peculiar y este consistía en que ella se arrancaba pedazos de piel con sus dientes y luego se cortaba cada uno de sus dedos.

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Un lugar sin femicidas

Hace unos minutos he podido descender del autobús sin mayor problema, nadie me ha dicho nada y por primera vez ningún hombre me ha tocado o arrimado su cuerpo al mío.
Siento tanta felicidad que he querido compartirlo con ustedes.

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El secreto

Después de tener el frasco en mis manos, recordar mis síntomas y pensar que era el puto virus, pero no, no era el virus —tampoco estaba paranoica— pensé en llamarlo y hablar sobre este asunto, pensé todo, pero decidí hacer lo contrario, jugar su juego, aunque eso significara planear mi propia muerte.

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El memorioso

Esta es la historia de un memorioso que pierde la memoria. Pasaba al lado de una inmensa procesión y las rancheras se escuchaban alto, el féretro en una vitrina era llevado al cementerio, lugar donde no cabía un muerto más, las estructuras no estaban bajo tierra, eran edificios altos con muchas ornamentas.

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En proceso de edición

Me di cuenta esa mañana al verme frente al espejo, después de la inspección pertinente al concluir el cepillado. Era aquella una fisura disimulada desde un ángulo frontal, quizá por eso no la había notado.

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Banana Republic

Mientras aguardaban la llegada de Cornelius Vanderbilt, los cinco hombres permanecieron en silencio. Habían acordado una reunión de emergencia luego de recibir las noticias desde Honduras.

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Bañar al bebé

―Amor ―le había dicho su mujer del otro lado de la puerta del baño, antes de tocar dos veces―: no te demorés en la ducha, que quiero bañar al bebé.

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High death

Doña Fernanda Santiago de Rodríguez y Verdugo vive sola y rodeada de lujo en la torre más alta de una ciudad construida sobre montes poblados, como mares embravecidos.

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El retrato de Trotsky

Junto al póster de los Beatles tenía un viejo retrato de León Trotsky que le recordaba su época de la universidad, aquellos años en donde militó en una organización de izquierda semiclandestina, o eso creían ellos: que eran clandestinos. Hablaban de los problemas de la universidad, de los baños que siempre estaban sucios, hechos una pocilga, de la necesidad de seguir construyendo el partido obrero y la Cuarta Internacional, digamos que hablaban de todo y mucho, hablaban más de lo que fumaban, y fumaban.

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Caperucita roja

Caperucita roja, dejó el mundo de la inmundicia en el wifi del hogar. Antes de ser una mujer entera en cuerpo y alma. Decidió convertirse en una asidua lectora de novelas rosas de Corín Tellado y de literatura de hadas madrinas.

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Ni hermosos ni buenos

Cómo hubiese querido tener la fuerza y decirle que sí, que venía de estar tomando. Borracho. Pero cuando entré, creí que ella no notaría nada, porque a esa hora empezaba El corazón valiente, su novela favorita. Por eso yo había escogido esa hora para llegar a la casa, por eso estuve tres horas en la calle aunque no quería. Solo.

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El viaje

No durmió en toda la noche escuchando los ladridos de su perro y pensando en el azaroso viaje. Lleno de ansiedad, se la pasó dando vueltas en su cama, hasta que los hilillos de luz entraron por los orificios del techo e iluminaron el cuarto. La alarma sonó a las cinco y treinta de la mañana.

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Mr. Hyde

Era un ser de muchas piezas, pero de una sola alma: la demoníaca. En realidad, no tenía alma. Se comportaba como un ser humano, pero era el vacío, el desierto. Viudo de amor desde su nacimiento, llevaba el hastío en su rostro como símbolo de muerte. Con sus garras y colmillos destrozó las almas hermosas de una gacela y de una coneja de carnes dulces y sabrosas que le habían amado.

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Serás Lucía para ti

Su deseo tenía limitantes por las tardes, cuando le venían esos sentimientos de dolor sin saber que era un dolor. Sentía el cuerpo volátil, como lo siente un adolorido por la pérdida de un ser querido, sentía una profunda tristeza como la siente un recién condenado. Y el deseo de vivir se le quebraba en trozos como si fuera de barro.

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Cuentos

Esta es una convocatoria de cuento libre para que personas de todas las edades puedan contar historias de ficción en Contracorriente.

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¿Dónde estoy?

Caminé hacia una casa de madera muy maltratada. Había una cuarto algo pequeño, estaba muy oscuro. Allí estaba Miguelito, que con su mirada desesperanzadora, esperaba

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Las personas con máscaras blancas, sin género, representan al pueblo hondureño. Uno de ellos está en un cuarto gris, un poco maltratada por el tiempo, está herido. Se está desangrando. Es un periodista y no sabe qué hacer, está confundido. En la pared hay una estrella azul que representa el gobierno nacionalista que pretende gobernar una dictadura. Las personas de afuera protestan por el cambio en el país, están llorando por que no pueden sacar a su hermano del cuarto gris que lo agobia.

No hieras

Las personas con máscaras blancas, sin género, representan al pueblo hondureño. Uno de ellos está en un cuarto gris, un poco maltratada por el tiempo,

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