«El narcotráfico en Honduras no es un problema de valores, es un problema estructural y político»: Oscar Estrada, autor de Tierra de narcos

Texto y portada: Ana Murillo

En Honduras sobran las razones para no investigar y desenmascarar las redes del narcotráfico y la corrupción política. Se dice que son «valientes» quienes desenredan los hilos del crimen organizado para explicarlo a una ciudadanía que lleva muchos años sufriendo y esperando justicia. Muchas de esas voces valientes fueron calladas, como fue el caso del ex asesor de la Secretaría de Seguridad, Alfredo Landaverde y el del zar antidrogas, Julián Arístides González, asesinados trasrevelarnombres detrás de estructuras que ya se conocían como secreto a voces. Ellos comenzaron a contarnos sobre el narco-Estado que años después, la Corte del Distrito Sur de Nueva York, comenzaría a señalar y juzgar. 

A pesar de ese silencio que ha impuesto el miedo en Honduras, el escritor Óscar Estrada, escribió el libro «Tierra de Narcos» que primero fue publicado con el sello de Casasola Editores y ahora ha sido reeditado y publicado por la internacional Penguin Random House. En su libro, Estrada nos hace un recorrido histórico e hilvana la historia nacional del narco entrevistando a un excolaborador de un cartel. 

«Tierra de narcos» cuenta los orígenes de ese narco-Estado, sus clanes, sus detalles escabrosos y sus vínculos con la política, ahora se encuentra en las librerías de Honduras y se ha convertido en un documento histórico para entender lo que pasa en el país. 

Según su autor, este libro no pretende quedarse en el espectáculo de la narco-cultura, sino más bien, busca relatar de manera cronológica cómo las mafias se apropiaron de Honduras.

Este libro además de apoyarse en información que ya han publicado medios de comunicación como parte de su bibliografía, también va acompañado del testimonio de quien fue un miembro activo en el narcotráfico, se menciona el nombre de quienes son parte de los secretos a voces y de quienes ya se confirmó que tuvieron o tienen nexos con el crimen organizado, asimismo, se habla de alcaldes, políticos y empresarios que fueron parte del trabajo que le abrió las puertas al tráfico de drogas en Honduras.

El escritor contó que su objetivo siempre fue «desenredar un mapa de actores históricos del narcotráfico durante los últimos 50 años y de esta forma ver cómo han ido evolucionando los carteles del narcotráfico».

El relato inicia en la década de los años 70 con el asesinato de Mary y Mario Ferrari, no como un punto de partida de esta problemática en el país, sino, como un hecho que develó una realidad que en aquel entonces era secreta: el nexo del narco con las Fuerzas Armadas. 

«Tierra de Narcos» es un libro que sirve de herramienta de consulta, es como una memoria histórica del narcotráfico en Honduras. El autor del libro reconoce que «es un tema que es más fácil hablarlo desde fuera del país». Con el objetivo de tener más alcance se ha publicado una segunda edición de Tierra de Narcos, donde el contexto se ha ampliado explicándolo con más detalle, apuntando a traspasar fronteras hondureñas y llegar a todos aquellos extranjeros que estén interesados en conocer sobre la historia del narcotráfico en Honduras.

Estrada, asegura que «el narcotráfico prospera donde el Estado es más débil» puesto que aquellas zonas que son marginadas por la economía central y que además, son parte importante en la ruta del trasiego de drogas, tienden a ser pieza clave para las organizaciones criminales.

La tesis principal de este libro es que, lo más importante para el narcotráfico es el control del territorio para asegurar el éxito de los negocios, reconociendo que las personas más propensas a establecer relaciones con los carteles, son aquellas que tienen en sus manos el territorio nacional, a través del poder local, la tenencia de la tierra y los medios de producción y el control de la criminalidad y al mismo tiempo de las fuerzas de seguridad del Estado.

Un ejemplo de ello, es el control que las Fuerzas Armadas tenían entre los años 70´s y 90´s sobre el territorio hondureño, por ello, elementos ligados con la inteligencia del Estado, como el coronel Leónidas Torres Arias, crearon vínculos con el crimen organizado, según el libro.

Pese a la extradición de grandes figuras políticas como, Juan Antonio Hernández y su hermano el ex presidente, Juan Orlando Hernández, Oscar Estrada considera que en Honduras el narcotráfico «sigue más vivo que nunca» ya que, el consumo de la droga no ha disminuido y hemos pasado de ser un país de tránsito a ser un país productor y consumidor.

El periodista y escritor, comenta que el narcotráfico no es un problema de valores, sino más bien estructural, que se fortalece en cómo estamos eligiendo a nuestras autoridades, llevando al poder a quien su nombre ya se ha vinculado con los carteles de la droga «este no es un problema de partido, porque el narcotráfico no ve colores, si no, va sobre quienes tienen control de territorios».

El narcotráfico es el responsable del crecimiento económico en muchas comunidades y ciudades y al ejercer control sobre estas, brinda la seguridad que el Estado no ha podido asegurar. Además trae implicaciones sociales, políticas y económicas que representan un problema complejo y muy poco analizado en la política nacional. Óscar Estrada asegura que «para emitir un juicio de lo que está haciendo este gobierno para combatir el crimen organizado, el lavado de activos y el narcotráfico, veamos qué es lo que están haciendo para fortalecer las instituciones que combaten eso, y si lo que está haciendo es debilitándolas, porque se sienten amenazados por las mismas instituciones que tienen la obligación de fortalecer, está ganando el narcotráfico».

La lucha contra el narcotráfico en Honduras continúa, Estrada nos brinda una radiografía de cómo las élites y gobernantes se vinculan a los carteles de droga, y cómo los tentáculos de esta estructura criminal se siguen expandiendo, que pueden enredarse, pero no romperse y las autoridades parecen ser ciegas, sordas y mudas, permaneciendo de brazos cruzados esperando que la justicia internacional tome cartas sobre el asunto.

Sobre
Periodista, con experiencia en investigación, género y derechos humanos.
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