«Las olvidadas» también tienen quien les escriba

El viernes 13 de octubre el Centro Cultural de España en Tegucigalpa, junto a representantes de la comunidad internacional, entregó más de 400 libros a las privadas de libertad de la Penitenciaría Nacional Femenina de Adaptación Social (PNFAS), centro penal en el que el pasado 26 de junio 46 privadas de libertad fueron víctimas de una masacre. Estos libros son para una población penitenciaria que siempre estuvo olvidada e invisibilizada.

 

Texto y fotografías: Persy Cabrera


En la novena Feria del Libro celebrada el pasado 23 de abril por la Cooperación Española y el Centro Cultural de España en Tegucigalpa (CCET) había una mesa con los únicos libros que no estaban a la venta. Esos eran los libros con destino «A las olvidadas», las privadas de libertad de la Penitenciaría Nacional Femenina de Adaptación Social (PNFAS).

«A las olvidadas» es un proyecto que inició en España de la mano de la asociación feminista «Teta & Teta» en 2019, y que desde entonces ha entregado más de 6,000 libros a mujeres recluidas en centros penales, extendiéndose a México, Colombia, Francia y ahora Honduras.

«¿Qué libro le llevarías a una mujer que está en la cárcel?» preguntó la organización de la feria para motivar a la población a donar a la causa. Cada libro recolectado llevaba una dedicatoria escrita por los donantes, podía ser un mensaje de ánimo, un poema o simplemente por qué decidió regalar ese libro. La etapa de recaudación de libros terminó un mes después y recibieron más de 400 libros.

 

Pero el 26 de junio estalló la tragedia, una que pudo haberse evitado, en la que 46 privadas de libertad de PNFAS perdieron la vida. Tras este suceso las Fuerzas Armadas de Honduras (FF.AA), a través de la Policía Militar del Orden Público (PMOP), tomaron las riendas de los centros penales del país, y la entrega de libros para «las olvidadas» tuvo que esperar.

 

Mariel Guinea, encargada de esta actividad en el CCET, explicó a Contracorriente que, de acuerdo a estudios, «las bajas cifras de mujeres privadas de libertad suponen la invisibilización de la mujer dentro de la prisión y la falta de la mirada de género en dicha institución y en el estudio de la mujer que comete delitos. La falta de dicha perspectiva en la política penitenciaria vulnera los derechos de la mujer, al reproducir la exclusión, la violencia y la desigualdad de género».

 

La última edición de la World Female Imprisonment List que se realizó en 2022 señaló que en Honduras 1.193 mujeres están en prisión, lo que representa aproximadamente un 5% de la población privada de libertad en el país.

 

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Mientras los libros con sus dedicatorias esperaban los procesos burocráticos de entrega, José Balaguer, director del CCET, relató que todo este proyecto comenzó tras una solicitud que hicieron las mujeres del PNFAS el 8 de marzo mientras se realizaban actividades en el marco del Día Internacional de la Mujer.

Ahí las mujeres recluidas en PNFAS expresaron que ya habían leído todo el catálogo de la pequeña biblioteca que tienen en el penal y que deseaban leer libros nuevos.

«Entonces empezamos a trabajar en esta idea de cómo podíamos comunicarle a la gente que era importante que hubieran libros dentro de una cárcel, cuál es el papel de la cultura dentro de una cárcel» añadió Balaguer.

El director del CCET también expresó que con esta iniciativa esperaban «hacer un discurso que no fuera buenista, asistencialista y que realmente fuera transformador, con la cultura como herramienta de transformación social».

La donación del proyecto «A las olvidadas», organizada por el CCET, fue de 442 libros y también contó con la donación de carnets de biblioteca. FotoCC/ Persy Cabrera

Los libros llegan a manos de «las olvidadas»

 

173 días después de la recolecta y una masacre carcelaria de por medio, los libros llegaron a PNFAS.

 

«Mi nombre es Carolina con C de chocolate, me encanta catar vinos, el té y el aguacate. Creo en el amor, aunque el amor no me conozca…» dijo la privada de libertad que agradeció en el acto de entrega de los 442 libros recolectados por el CCET. Continuó diciendo «hay mucho talento, acá nos encanta escribir, nos encanta la poesía y hay mucho potencial, entonces para nosotros es realmente algo emocionante, grato y les agradecemos por su amor, por su empatía, por su respeto y por compartir esto con nosotras».

Concluyó su participación en el programa celebrado en las canchas de básquetbol del centro penal agradeciendo por las dedicatorias de los donantes en las páginas de los libros, y expresó al final: «recordemos que tenemos corazones fuertes, que la vida sigue y que a pesar de todo, pues Dios está con nosotros tenemos la fe y la esperanza, la perseverancia en cada uno de nosotras».

Tras el acto de entrega, la nueva directora de la Penitenciaría Nacional Femenina de Adaptación Social (PNFAS), la teniente coronel de la Policía Militar del Orden Público, Reyna Almendares, explicó que «esta donación viene a abonar aún más la cantidad de libros que tenemos» y que esperan la ayuda de la Unión Europea en la remodelación de la biblioteca, para que «tenga mejores condiciones de la que está». 

FotoCC/ Persy Cabrera

Al consultar a la Teniente Coronel Almendares cómo se vive en este centro penal tras lo ocurrido el 26 de junio, ella vio a su alrededor, levantó las manos señalando a todas partes y dijo, «creo que usted lo puede verificar, hay estabilidad, armonía, hay confianza». También mencionó que «hay una buena aceptación de las internas de que nosotros [Fuerzas Armadas] estemos aquí y han habido ya comentarios de que no quieren que nos vayamos», y concluyó diciendo «pero esta no es nuestra área y creo que al final del año de intervención vamos a tener que regresar a donde pertenecemos».

 

Las privadas de libertad en PNFAS obtuvieron —gracias a la población hondureña— más de 400 libros, pero son parte de un sistema penitenciario que las olvidó e ignoró, incluso ante las advertencias de una tragedia.

Sobre

Persy Cabrera nació en Tegucigalpa en 1997. Es graduado de bachiller técnico en electricidad del Instituto Técnico Saúl Zelaya Jiménez y cursó media ingeniería eléctrica en la UNAH antes de pasarse a estudiar periodismo. Actualmente es periodista cultural en Contracorriente. Le gusta el cine, las series, el anime, el manga y los libros. Practica fútbol y es entusiasta del deporte en general.

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