Toque de queda en Choloma como solución a la violencia


“En Honduras dejó de ser realmente cierto el dicho «quien no la debe no la teme» porque acá personas inocentes que no tienen nada que ver, muchas veces, terminan pagando lo que no deben y sus muertes quedan en impunidad” dice -con voz entrecortada- Oscar Hendrix el primo de Héctor Donaire Escalante, asesinado hace unas semanas en la Residencial La Victoria en el sector sur de Choloma.


Héctor es una de las víctimas que ha puesto en alerta el sector sur de Choloma, esta ciudad en el norte de Honduras que solo en tres meses al inicio de este año reportó 61 muertes violentas, según el Observatorio de la Violencia de la UNAH. Esta situación ha hecho que las autoridades locales giren una ordenanza municipal que declara un toque de queda e instruye a todos los actores de seguridad brindar el seguimiento y cumplimiento de la Ley de Policía y Convivencia Social, en cuanto a la vagancia en todo horario, especialmente en horas nocturnas después de las 9 de la noche.

Esta es la primer ordenanza municipal que socializan en el sector sur de Choloma, firmada el 21 de agosto de 2019


En zonas como esta, hacer lo que hizo Héctor siempre tiene la amenaza de ser condena de muerte. Él salió de noche a comprar comida en una cuadra que ya había sido escenario de balaceras, allí era donde él vivía y desde el incremento de masacres y homicidios en la zona, había decidido no salir por la noche ni siquiera para ir a comprar comida en el establecimiento que fue asesinado.


En los últimos meses Choloma, municipio de Cortés ha sido protagonista de titulares de nota roja en los medios de comunicación hondureños. Según cifras del Observatorio Nacional de la Violencia, de enero a marzo de 2019, en esta ciudad se registraron 61 homicidios de los cuales el 84% ocurrieron en el sector sur, mientras que en 2018 se registraron en todo el año 202 homicidios. El sector sur de la ciudad alberga el 50% del total de habitantes (300 mil) en una zona conocida como “López Arellano”.

“En Choloma hay mucho movimiento económico, mucho circulante pero también paradójicamente, ha tenido un crecimiento desordenado socialmente, ciertos sectores prácticamente han crecido como pequeñas favelas. Es complicado realizar operaciones tradicionales por lo cual hace dos meses en esta comandancia hicimos diferentes propuestas de dinamizar la operatividad policial debido a los altos índices de homicidios en lo que va de 2019” expresa el subcomisionado Jasser Ramos de la Unidad Metropolitana de Prevención (UMEP) número 10 en Choloma.

La propuesta a la que se refiere, se basa en realizar operativos con las distintas unidades de seguridad, además de la ordenanza municipal antes mencionada que también prohíbe: 1. No autorizar más permisos de operación para la venta y consumo de bebidas alcohólicas. 2. La venta y consumo de bebidas alcohólicas únicamente de lunes a viernes en un horario de 5 de la tarde a 9 de la noche.

Choloma es un municipio pequeño que se ha ido construyendo desde el espejismo de la prosperidad, algunos de sus habitantes suelen llamarle el pequeño Estados Unidos, refiriéndose a la cantidad de empleos que genera la Zona Libre, sus empresas textileras y su cercanía con uno de los puertos más importantes de Centroamérica. Podía decirse hace algunos años que Choloma era receptor de migrantes, gente que huía de la pobreza en la zona rural se iba a la zona industrial de Choloma. Sin embargo, también en los últimos años la criminalidad ha aumentado y con ello también los nombres para referirse a la ciudad de acuerdo a referencias internacionales como “el pequeño Colombia”, “Cholombia” o “la Ciudad Juárez hondureña”; esto como anécdota jocosa de lo que realmente pasa: la gente está huyendo de Choloma por la violencia.

Oscar, el sobrino de Héctor también vio a primos, otros familiares huir de esta ciudad por el riesgo que corrían de ser asesinados.

A Héctor lo asesinaron mientras compraba comida cerca de su casa de habitación, según relata su familia, él había ido a comprar y justo cuando iba de regreso a su casa, alrededor de 6 a 8 jóvenes se bajaron de un carro e iniciaron a disparar con el objetivo aparente de asesinar a Mario Escobar su amigo quien era prestamista y estaba por irse del establecimiento en su carro. Se habían encontrado en ese lugar y allí les cayeron las balas, Héctor intentó correr pero no lo logró, 20 impactos de bala en su cuerpo y 40 en el de su amigo cuentan la magnitud de un operativo de sicariato en este sector.

“Realmente dicen que fue una tirazón, que tiraban a todo e incluso muchas de las casas cercanas recibieron impactos de bala, mi tío solo estaba en el lugar equivocado el día equivocado. Las esquinas en las que uno creció jugando fútbol se han convertido en esquinas de la muerte” dice con nostalgia Oscar, quien hace años se fue de allí y miraba con orgullo el trabajo que realizaba su tío quien coordinaba las ligas de fútbol juvenil en su comunidad, una colonia frente a la López Arellano, de las pocas con calles adoquinadas, gracias a la organización de vecinos.

Eso era lo que le apasionaba a Héctor, trabajar con jóvenes organizando ligas de fútbol juvenil, a pesar de que su trabajo era ser el gerente comercial de Aguas de Choloma. Este trabajo comunitario de un tiempo acá empezó a verse como amenaza para los nuevos grupos delictivos que se instalaron en la zona. “Los nuevos actores que entraban en escena, en la dinámica Cholomeña, no querían ver que llegaran otros jóvenes de otros lados a jugar a fútbol en La Victoria, se lo habían prohibido y de hecho en una ocasión tuvieron que cancelar el partido que estaba a punto de iniciar por esa razón” Hendrix se refiere a las fronteras invisibles que marcan los territorios de las maras, pandillas u otros grupos delictivos. Y aunque estaban estas advertencias, su familia descarta que haya sido un motivo para su asesinato.

En más de alguna ocasión Héctor había sido advertido por sus familiares, amigos y jefes que lo mejor era mudarse de zona, ya que en La Victoria, su colonia, el cruce de fuego y masacres eran lo cotidiano. Tan cotidiano como ir por la carne o el pollo frito a la tienda más popular del vecindario. Ahora que Héctor ha sido asesinado, su esposa embarazada y su hija se han desplazado internamente en el país, huyendo de la violencia y los tiroteos constantes, de lo que alguna vez fue su hogar.

Las fronteras en estos barrios, si bien son invisibles, para la comunidad, para quienes viven en estas colonias, están bien marcadas y establecidas. Según varios pobladores de Choloma en especial los que viven al sur, si bien ya había grupos delictivos operando en esa zona, las peleas de territorio empezaron hasta hace unos meses y que se ve reflejado en la cantidad de masacres y homicidios que han ocurrido.

“A mí no me gusta hablar de peleas de territorio, porque estamos en un Estado de derecho un Estado donde sus autoridades están constituidas y establecidas, ellos lo que pelean es la venta de drogas, las plazas de extorsión de los territorios. Las fuerzas del Estado se han establecido de forma permanente, eso de las peleas por territorio es un dicho popular, cuando en realidad lo que buscan es obtener las plazas de venta de droga y extorsión, generan terror e intranquilidad en las comunidades” indicó el subcomisionado Ramos.

“No, hay cuarteles instalados, lo que hay es una estrategia dinámica de venir, operar, quedarse, volver de tal forma para confundir a estos grupos criminales. Estamos colocando como dicen popularmente, toda la carne en el asador, a fin de generar paz y tranquilidad en Choloma, tenemos buenas prácticas ya establecidas como en la Colonia España en Tegucigalpa que puso todas las unidades de seguridad en ella,” concluye.

Para la abogada Dunia Pérez, especialista en Derechos Humanos, la ordenanza que se ha girado es solo una muestra de esa mano dura en contra de los jóvenes que se ha venido promoviendo desde campañas políticas y acciones de los últimos gobiernos. Considera que si bien es cierto la Municipalidad tiene el deber de dar respuesta a la ola de delincuencia y violencia en la ciudad, la medida específicamente que indica “Instruir a todos los actores de Seguridad (Policía Nacional), Municipal, FUSINA y Policía Militar y otro), brindar seguimiento y cumplimiento de la Ley de Policía y Convivencia Social” es una medida desproporcionada.

“Para empezar, esta ordenanza municipal quien debería estar aplicándola es la policía municipal, eso es parte de sus funciones esencialmente, no obstante al dar apertura a que otros actores como la Policía Militar y FUSINA actúen en contra de los jóvenes, dan pie también a violaciones de de Derechos Humanos. Las ordenanzas no deben ir en detrimento de otras garantías constitucionales, como el derecho a la educación (refiriéndose a quienes estudian por la noche), además el uso de la palabra -vagancia- si bien es cierto es una figura que existe y está contemplada en la Ley de Policía y Convivencia Social, no está estipulada en el artículo 104 que la ordenanza indica” puntualiza la abogada Pérez.


ARTÍCULO 104.- Los billares, cantinas, estancos y cualquier expendio de bebidas embriagantes, se abrirán a las cuatro de la tarde y se cerrarán a las diez de la noche en los días de trabajo; y en los festivos podrán estar abiertos desde las siete de la mañana, sin pasar tampoco de las diez de al noche. En ellos no se consentirán menores de edad ni ninguna otra clase de juego.

Ley de Policía y Convivencia Social

“La forma en que ha sido redactada esta notificación, deja en arbitrio de las autoridades el proceder o interpretar el capítulo que se refiere a la vagancia en el capítulo noveno, con esa ordenanza no están dando una respuesta al conflicto, van a reprimir a la juventud. Van a poner la mano dura contra los jóvenes” reflexiona la abogada Pérez.

A pesar de que se puede justificar un toque de queda y la presencia militar como acciones en materia de seguridad, el sector de Choloma, se convierte cada vez en un lugar solitario donde se ven familias huyendo en caravanas hacia Estados Unidos o a otros sectores del país.

En los últimos 4 años, según el Centro Nacional de Información Social (CENISS) alrededor de 14,222 habitantes de Choloma han retornado a Honduras luego haber migrado hacia Estados Unidos.

De la deportación al asesinato


Yovin Villanueva, tenía 28 años cuando fue asesinado. Él era un joven reconocido por ser gestor cultural de la zona, organizaba eventos de breaking y era mejor conocido como Bboy Ross One. Esa era su pasión, su trabajo era uno de los más riesgosos en el sector: tenía su mototaxi para transportar gente en Choloma.

Luego de recibir amenazas de uno de los grupos delictivos que operan en su zona, huyó del país en 2018 con un coyote a quien le pagó luego de vender su mototaxi.

Yovin salió de día junto con sus dos sobrinos de 11 y 9 años, a quienes entregaría en migración al llegar a la frontera de Estados Unidos. “Ellos salieron de día, se fueron para San Pedro, ahí se quedaron a dormir, los niños cayeron en migración y él también, con los papeles que llevaba de aquí, las mentadas cartas que probarían porqué se fue de Honduras, cartas que decían que se iba con amenazas y todo eso, lo logró presentar y al parecer no lo escucharon, lo tuvieron preso 6 meses para decirle que no lo aceptaban y que se regresara” relata la madre de Yovin, Marixza Villanueva quien vivía con su hijo y su demás familia en la Colonia Las Torres, al sur de Choloma.

Un año después de su deportación y su intento por buscar asilo en Estados Unidos, a Yovin lo asesinan cerca de su casa.

Al ser uno de los propulsores de eventos de Hip Hop en la zona norte del país y maestro de muchos bailarines de breaking, a Yovin lo despidieron por última vez en el centro comunal de La López Arellano con un cypher (un círculo de bailarines que sirve para conectarse a través del baile y música con el entorno).

Su madre relata entre lágrimas, que cuando él regresó siguió trabajando en la mototaxi a pesar de las amenazas de que no podía trabajar en ciertas zonas. Marixza recuerda que cuando hablaban del tema y ella le decía que lo apoyaba si tenía que dejar esa estabilidad económica, él siempre respondía que no tenía por qué dejarlo, sí él no le debía nada a nadie.

Reconocimientos por participaciones artísticas de Yovin Villanueva brindadas por USAID.

“Y bueno sí a mi hijo lo mataron sin razón alguna, sin deberle nada a nadie y por no ceder a lo que le decían (se refiere a la posible extorsión que empezaban a cobrarle en la zona) me siento hasta orgullosa de él, porque siempre fue fiel a sus creencias y a él mismo. Él solo quería superarse, ser alguien en esta vida” expresa la madre de este joven que intentó ser alguien diferente a pesar su contexto.

Yovin fue artista porque estaba convencido que el arte salvaba vidas, quiso tener su propia mototaxi, porque quería ser independiente y no ser solo un operario en la maquila, huyó al norte para salvar su vida tras las amenazas y lo deportaron. Lo deportaron y fue asesinado, ahora su familia se desplaza internamente sabiendo que en Honduras puede ser que no haya sitio seguro.

Para Marixza y su familia, dejar su casa propia no fue fácil, una vez que enterraron a Yovin en el cementerio de la López Arellano, cuenta que llegó, empacó y se fueron. No recuerda muy bien de dónde sacó la fuerza para vaciar la casa ubicada en una colina de las Torres, solo recuerda el vacío que el asesinato de su hijo le dejó.

Obituario de Yovin Villanuevo colgado en el comedor de la nueva casa donde vive su madre Marixza y su familia.

Crisis política y violencia


En Honduras durante 2018 un total de 7,094 personas murieron por lesiones de causa externa. Los homicidios acumularon el 52.6% de los casos y una reducción del 3.5% en comparación del 2017. Los suicidios y las muertes no intencionales mantuvieron un 2.0% y 1.5%, respectivamente.

Las muertes indeterminadas o de intencionalidad desconocida acumularon 654 víctimas, 9.7% más en comparación a 2017 y es la mayor alza registrada durante el período. De ese total, las pendientes de investigación policial sumaron 81.2%, las que están en estudio 11.3% y las indeterminadas 7.5% según el boletín Enero – diciembre 2018 del Observatorio Nacional de la Violencia (ONV).

Choloma registraba 202 homicidios, 24 muertes indeterminadas y 6 suicidios, según informes de la SEPOL (Sistema Estadístico Policial en Línea). Para el Movimiento de mujeres organizadas de la López Arellano (MOMUCLA) la situación se ha encrudecido desde la llegada de todas las unidades de seguridad que el subcomisionado Ramos mencionaba anteriormente.

Melania Reyes, muestra el libro donde llevan el registro de las mujeres asesinadas en el municipio, cuantos hijos dejan y la forma en qué las mataron.

“Nosotras llevamos un registro de los femicidios que han ocurrido en el municipio de Choloma. Solo en el mes de agosto 6 mujeres fueron asesinadas, las matan como si nada, a veces en un día dos mujeres son asesinadas violentamente y no hay justicia para ellas y sus familias” indica Melania Reyes, coordinadora de MOMUCLA, mientras muestra el registro que llevan en un cuaderno de tamaño oficio que además de registrar las muertes de las mujeres, registra si deja familia, hijos e hijas huérfanos.

Para ella y sus compañeras, la ola de violencia inició en 2010 luego del golpe de Estado, no obstante, destacan que también durante estos 9 años la violencia con la que han aprendido a vivir, se ha ido convirtiendo en una cotidianidad con algunas variables, como los nuevos elementos de seguridad que, según ellas en vez de proteger, delinquen y extorsionan a la población.

“Para nosotras no es fácil, nos sentimos en constante persecución por cuidar a nuestra comunidad y tampoco es fácil hacer nuestro trabajo, siendo víctimas y sobrevivientes de masacres en el sector, hemos tenido que buscar atención psicológica para poder continuar luego de ver tanta muerte y hasta aprender a preparar muertos, porque hasta eso nos toca acá cuando de apoyar a la comunidad se trata” indica Melania Reyes.
Varios pobladores del sector destacan que, a partir del 2017, después de las protestas que se realizaron en noviembre de ese año en contra de Juan Orlando Hernández, las diferentes unidades del orden público como Policía Militar empezaron a llegar y establecerse cambiando la dinámica de la comunidad. Según la SEPOL en 2017 se registraron 10 manifestaciones pacíficas y 1 violenta.

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Las personas que estuvieron en esas protestas, en su mayoría jóvenes, describen como tenebroso el escenario y la persecución de las unidades policiales en las angostas calles empinadas del lugar. Y aseguran que, en ese entonces, las fronteras invisibles no eran tan mortales como ahora.

“Se están haciendo labores para dar respuesta a la ola de violencia que hay en Choloma, es un trabajo en equipo. Porque recuerde que, en materia de seguridad, debe haber autoridad política, clase empresarial, iglesias, oenegés, patronatos haciendo sinergia con las instancias policiales y en ese sentido se ha realizado una ordenanza municipal, para poder regular y educar a nuestro pueblo. Esta ordenanza viene a brindar una herramienta legal para que todos los actores de seguridad y defensa, llámese Policía Nacional o Fuerzas Armadas actúen bajo la Ley de Convivencia Social” puntualiza el subcomisionado Ramos y además considera que programas como GREAT y Ciudad Mujer vienen a fortalecer estas acciones.

Ante esta afirmación consultamos sobre el estatus del programa GREAT debido a las declaraciones de hace 10 meses del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que indicaba suspender los programas que fuesen relacionados a la prevención de violencia.

Guatemala, Honduras and El Salvador were not able to do the job of stopping people from leaving their country and coming illegally to the U.S. We will now begin cutting off, or substantially reducing, the massive foreign aid routinely given to them.— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) 22 de octubre de 2018



“El programa GREAT está, y cada día se están intensificando las acciones, es un aliado estratégico de nuestra policía nacional y Choloma no es la excepción, cada día sentimos el apoyo y el espaldarazo que nos da ánimo para decir que tenemos que seguir luchando y sabemos que el programa GREAT llega hasta el último lugar donde tenga que llegar para generar un ambiente de paz y convivencia acá en Choloma” rectifica el subcomisionado quien menciona que gracias a estas acciones mediante la ordenanza municipal se ha logrado reducir a 3 homicidios en el sector López Arellano, aunque hayan aumentado en otros sectores como Bajos de Choloma.

El programa GREAT en El Programa de Educación y Entrenamiento en Resistencia a las Pandillas (G.R.E.A.T., por sus siglas en inglés) es un programa nacional e internacional de prevención el cual tiene el propósito de ser un inmunizador contra la delincuencia, la violencia juvenil y la asociación con las pandillas. Está diseñado para estudiantes que se encuentran en las edades previas a las que regularmente se inician en las pandillas y las conductas delictivas.

Casos como los de Yovin y Héctor, dos jóvenes líderes en su comunidad que buscaban otras estrategias de prevención de violencia para la juventud, no fueron apoyadas desde la institucionalidad.

Recuerdo de la madre de Marixa, abuela de Yovin, asesinada.

Estos jóvenes fueron asesinados violentamente en medio de las sinergias estratégicas de los entes antes mencionados que dieron prioridad a la represión y prohibición antes que el fortalecimiento de espacios de arte, cultura y deporte que ambos impulsaban.

Para estas familias, poner la denuncia o dar seguimiento al caso, no tiene sentido, sienten que no vale la pena, que todo quedará en la impunidad. “Para mí es un golpe duro, porque a mi hijo lo mataron horrible al igual que a mi madre hace 5 años, a él con disparos y a ella con arma blanca, la degollaron” solloza Marixza Villanueva madre de Yovin, la violencia es su principio y su fin.

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Cofundadora de Contracorriente y directora de desarrollo. Cubre temas de género, en específico población LGTBI, violencia y juventud. METIS fellow 2019.
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