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Las fronteras mortales de los barrios en Chamelecón

“Mira güiro te voy a decir la neta, si nos mentís nos vamos a enterar”. Faustino (26) jamás olvidará cuando le dijeron eso mientras permanecía raptado por miembros de la MS o Mara Salvatrucha en el sector Chamelecón, San Pedro Sula. 

Es común escuchar de gente en Honduras consejos para evitar problemas. Por ejemplo no pasar por una calle peligrosa, no subirse a ciertas rutas de autobús o tener cuidado de hablar con personas que puedan poner en peligro su integridad física. Es norma en secreto pero que se maneja a voces, de manera que la población sabe y ejecuta al pie de la letra tal como si fuera una ley aprobada por el Congreso Nacional.

Esta es una de esas tantas historias que suceden a diario en algunas zonas denominadas de alto riesgo en Honduras:

Faustino como le llamaremos a nuestro entrevistado, por seguridad, vive desde hace diez años en una colonia del sector Chamelecón que cuenta con 66 barrios y colonias partidos por una frontera invisible, según la ubicación y liderazgo de las maras y pandillas.

“Es una experiencia que jamás olvidaré, temí por mi vida y la de mi familia”, inició el relato Faustino mientras realizaba una pausa para tomar refresco e iniciaba a jugar con una hoja de papel que tenía entre sus dedo. Trataba de busca en su memoria más datos de lo ocurrido en 2013, en la colonia San Isidro (Territorio MS).

Era algo tarde para andar circulando en barrios o colonias que no son parte del territorio de la pandilla donde él vive (Barrio 18) sin embargo, tenía horas de estar visitando a niños y jóvenes que pertenecían a un grupo de artistas en distintos lugares y aunque ya era tarde, decidió terminar sus labores de voluntario que realizaba en una de las organizaciones a las que pertenece.

“Era tarde, eran las seis de la noche y solo me faltaba una casa, así que fui en bicicleta por un callejón que era algo solitario y apenas había entrado cuando un chavo me detuvo y me dijo que me bajara de la bicicleta y caminara hacia una casa que estaba a la par, donde salieron dos chavos más que me dijeron que entrara a una casa abandonada”, siguió contando Faustino quien en ese entonces tenía 23 años. En ese momento pensaba que iba a morir tan joven y sin a volver a ver a su madre que tenía diez años de haber emigrado a Estados Unidos.

“Una vez adentro de la casa, hicieron que me desnudara y empezaron a revisarme incluso dentro de la boca”, expresó Faustino refiriéndose a las personas que lo habían raptado, comentó que lo obligaron a dejarse revisar exhaustivamente para saber si tenía tatuajes que lo identificaran con la pandilla contraria.

Desde 2003, cuando el gobierno de Ricardo Maduro aprobó reformas al Código Penal, más conocidas como Ley Antimaras, los miembros de maras y pandillas, han decidido por su seguridad tatuarse en lugares no visibles, porque esa es una de las formas de persecución que esta ley dio a los policías para capturar o ejecutar pandilleros.

Una vez que la revisión terminó para Faustino, uno de los hombres le indicó que le diera el celular e iniciaron a revisarlo. Otro de los muchachos hizo una llamada y preguntó a su interlocutor si Faustino tenía antecedentes penales.

“Dame tu número de cédula”, me dijeron, así que se los di: “una vez que llamaron, me empezaron a interrogar y a preguntarme que hacía allí, que por qué andaba en su territorio que seguro era de la 18”, recuerda él mientras sigue jugando con el pedazo de papel entre sus dedos.

-Sos de la 18, yo ya te he visto ¿Por qué nos mentís?

De aquí no vas a salir, si no nos decís la verdad- le dijeron los pandilleros, usando frases para intimidarlo y hacerlo decir cosas de las que se podía arrepentir.

“Mientras esperaba que les dieran indicaciones de qué hacer conmigo, se comunicaron con el jefe de la pandilla, lo supe por la forma en cómo ellos se dirigían a él y también porque en una de esa llamadas, me lo pasaron y él me dijo: mira te voy a decir la neta, si nos mentís lo vamos a saber y te va a ir peor. Una vez terminó la llamada con el jefe de la pandilla, uno de los chavos que lo custodiaba le siguió interrogando y hablando fuerte para saber si realmente decía la verdad.

“Estuve como 50 minutos en esa casa, viendo como hacían llamadas por teléfono y gritaban diciendo que se apuraran a llegar con los machetes y pistolas- Donde descuartizamos aquellos tres, acá estamos”, cuenta Faustino, que entre el miedo y la zozobra, trataba de mantener la calma.

Es una experiencia que jamás olvidaré, temí por mi vida y la de mi familia”, Faustino.

“Luego volvieron a llamar, la persona tras el teléfono dijo a los demás que yo estaba limpio. A mí me pareció extraño que usaran esa palabra de limpio, pues solo a los policías y militares había escuchado decir eso cuando le hacen cateo a uno, por eso deduje que seguramente ellos tenían algún contacto de la policía o de la oficina de antecedentes penales, ayudándoles”.

La impunidad con la que operan bandas criminales, maras y pandillas en los barrios más empobrecidos de Honduras se basa en la colusión de las autoridades encargadas de velar por la seguridad de la población. A pesar de ser Chamelecón un “territorio liberado” por la Policía Militar, como lo publicita el actual gobierno de la república, seguimos encontrando casos en que la misma policía apoya en la tortura a los grupos criminales.

Faustino a quién le habían dado la orden que fuera a terminar su tarea a San Isidro, agarró su bicicleta y llegó a la casa del niño a quién buscaba para decirle que su clase sería el día siguiente, tratando de mantener la calma, subió a su bicicleta y pedaleó a su casa.

-¿Qué hubiera pasado, si te hubiesen golpeado?

“Quizá no estaría contando esto que me sucedió, porque me hubieran visto los integrantes de la 18 golpeado e iban a empezar a querer saber quién había sido y bueno hubieran podido pensar que yo aunque no sabía nada de ellos, podría haber dicho algo que les perjudicara, y por otro lado también pensaba en que si les pasaba algo a los que me habían raptado, iban a pensar que había sido yo y que irían a matarme y a mí familia”.

De aquí no vas a salir, si no nos decís la verdad”, pandilleros.

¿Por qué crees que ellos sabían dónde vivías?

Bueno, porque a ellos no se les puede mentir, si yo no les decía la verdad y se enteraban que les había mentido, igual hubieran averiguado donde vivía.

¿Has escuchado historias similares a la tuya?

Muchas veces: a un conocido lo raptaron junto a su hermana y a él sí lo golpearon y así sucesivamente uno va escuchando esas historias y simplemente toma las medidas para prevenir que vuelva a suceder, culminó.

En Honduras la situación de violencia que impera en zonas de alto riesgo produce la migración de miles de personas a otros países. Según el observatorio de la violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, el promedio de muertes violentas son de 14 personas por día.

Además el poder de las pandillas es uno de los factores que genera desplazamiento forzado. Datos de la Agencia de la Organización de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), reflejan que el número de personas que huyen de la violencia ha ido en constante aumento desde diciembre de 2015 a la fecha, ocurriendo con mayor frecuencia en Tegucigalpa y San Pedro Sula. Según el estudio desde el 2004 al 2015, alrededor de 41.000 familias (en 12 departamentos y 20 municipios) han salido del país obligadas por la situación de violencia que impera en sus barrios y colonias.

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Faustino luego de esa experiencia, tuvo que cambiar de rutas aunque poco le aseguraban que no le volviera a pasar, también redujo las visitas que hacía a la colonia vecina. Durante la entrevista también nos compartió que además de perjudicar la libre circulación que tenemos por derecho, también le hace más difícil el trabajo comunitario y poder compartir con amigos e incluso familiares que viven en los territorios contrarios a los que las personas pertenecen.

Las fronteras en los barrios de San Pedro Sula son mortales.

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Comunicadora y publicista, madre del proyecto cultural Arte Que Mueve y Comunicando & Conectando co-fundadora de Contra Corriente.
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Comentarios

  • Juan Carlos
    REPLY

    Gracias por esta historia, me siento identificado, es muy buena.
    Éxitos

    11 mayo, 2017

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