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De paseo con el presidente

Honduras: el país de las relaciones públicas

Eran las nueve de la mañana de un martes de marzo en Tegucigalpa y un hotel lujoso fue escenario de la rutina periodística en Honduras. El Presidente Juan Orlando Hernández anunció una reunión con un grupo de empresarios de la zona central para definir estrategias para generación de empleos. Por lo tanto, reporteros de medios de comunicación televisivos, radiales y escritos desplazaron unidades para dar cobertura.

Las cinco estrellas del hotel contiguo a Casa Presidencial, combinaban perfectamente con los trajes, corbatas y vestidos de los periodistas que darían cobertura a la actividad. El salón de reunión estaba dividido entre la mesa de los participantes, los sillones de los invitados y las tarimas para cámaras y periodistas. Los reporteros empezaron a llegar, el salón medio vacío contaba además con una mesa de aperitivos. “Qué bueno que nos tienen comida”, expresó un periodista con una sonrisa de oreja a oreja cuando entró al sitio de reunión. De inmediato el comunicador se acercó con su camarógrafo al lugar de merienda y se sirvió un café para ablandar la espera.

Entre las figuras que circularon por el salón había empresarios, políticos y funcionarios del gobierno. Como en cada cobertura, los periodistas aprovechan para sacar el máximo de entrevistas posibles, llenar sus cámaras y grabadoras para garantizar el material informativo del día. El ambiente se tornaba amistoso e imperaba la armonía y camaradería.

-Líder, me regala unos minutos para una entrevista- dijo un periodista a un diputado de Francisco Morazán, departamento central de Honduras.

-Con gusto ¿sobre qué me abordarás? ¡No me hagas preguntas comprometedoras!- contestó el político.

-No lo dude, hablemos de la reunión y de paso nos comenta como se prepara para las elecciones- recalcó el periodista.

Mientras esperaban el inicio de la reunión, un grupo de corresponsales, con grabadoras de casette e identificaciones poco convencionales se notaban desesperados por buscar fuentes.

“Allá está Juan Diego Zelaya (exdirector del Instituto de Formación Profesional y candidato a diputado por el Partido Nacional), vamos a ver que nos dice”, expresó uno de los corresponsales. Se dirigieron a él: Cuéntenos Juan Diego ¿Qué políticas aplicó en el Infop para capacitar a desempleados? Fue la primera pregunta de los periodistas, seguida por ¿Este tipo de reuniones son importantes para el desarrollo del país? El entrevistado sin despeinarse contestó y habló con alegría de su gestión y de la proyección gubernamental para el país en el 2017. Al terminar la entrevista, uno de los corresponsales tocó con la palma de su mano el hombro de Juan Diego para tomar confianza y expresarle: “diputado, anda unos cien lempiritas, mire que no tengo como moverme al Tribunal Supremo Electoral y quiero irme en taxi”, el político sonrió, le susurró al oído discretamente y luego se retiró.

A veces los periodistas atraviesan situaciones de precariedad, no tienen un salario digno y deben mantener a sus familias, por eso faltan a la ética y a la moral y piden dinero”, Patricia Murillo

Esa era la estrategia, los periodistas hacían su trabajo: llenar sus grabadoras de noticias y rebuscarse. En el ambiente periodístico, la “machaca” es el término popular para referirse a los sobornos de fuentes a periodistas, y es tan común como el café en el ejercicio del periodismo a nivel nacional.

Los salarios que los medios de comunicación pagan en Honduras son precarios. Lisseth García, presidenta del Colegio de Periodistas de Honduras (CPH) en la zona norte, afirma que no todos los medios de comunicación cumplen con la base mínima salarial.

Datos del CPH indican que algunos medios pagan a sus reporteros de tres a seis mil lempiras mensuales (120 a 250 dólares respectivamente) más la venta de un anuncio. A otros solo les facilitan la venta de publicidad y los medios que mejor pagan, entregan un sueldo que ronda entre los ocho mil y 25 mil lempiras mensuales (350 y mil dólares).

El CPH amparado en el Decreto Legislativo Número 83-84 demanda que el salario mínimo del periodista profesional en Honduras debe ser de 16 mil 215 lempiras (700 dólares) mensuales.

La relación de los periodistas con las fuentes generalmente es analizada en las aulas de periodismo. La catedrática de la Escuela de Periodismo de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en el Valle de Sula, Patricia Murillo, es del criterio que el periodista debe ser muy cuidadoso en su relación con la fuente. “En primer lugar se debe tener respeto hacia la fuente, todo sin perder la independencia, cuando la perdemos caemos en relaciones de amistad que nos crean un compromiso con el entrevistado y eso es un pecado capital en el periodismo”, manifestó Murillo, una referente del periodismo a nivel nacional. Casi todos los periodistas en la zona norte pasaron por sus aulas.

Hoy, Murillo se ha convertido en la fuente. Algo que rompe toda regla del periodismo, pero que en Honduras es muy común. Ser periodista y funcionario público. Patricia Murillo es candidata a diputada por segunda vez en el Partido Libertad y Refundación por el departamento de Cortés.

En el Congreso Nacional, más de diez periodistas son diputados, que representan a distintos partidos políticos, además en el proceso electoral primario desarrollado el 12 de marzo de 2017 aspiraban a una candidatura más de veinte comunicadores según datos del Tribunal Supremo Electoral.

La periodista también se refirió a los salarios de los comunicadores. “A veces los periodistas atraviesan situaciones de precariedad, no tienen un salario digno y deben mantener a sus familias, por eso faltan a la ética y a la moral y piden dinero”, sintetizó.

De una ayuda a la extorsión

Pero ¿Cómo ven las fuentes a los periodistas? Un candidato a cargo de elección popular en Tegucigalpa, que nos dio la entrevista a cambio de obviar su nombre, aseguró que la relación con algunos periodistas va desde un llamado a la solidaridad hasta la extorsión.

“A mí me empezaron a entrevistar los periodistas por el nivel de análisis que aporté a muchos temas de país, fue así como inició mi relación con los medios, de pronto me convertí en una figura pública que además participaba en política”. Comenzó a relatar.

Cuando la relación con periodistas de radio, televisión y prensa escrita se consolidó, esta fuente cuenta que los periodistas sentían tanta confianza que comenzaron a pedir dinero para baterías, gasolina y hasta para la comida.

“Hubo una ocasión que un periodista de una modesta emisora radial de Tegucigalpa se acercó a mí y luego de entrevistarme me dijo: regáleme cincuenta lempiras para el pasaje, mire que está cara la vida. Yo se los di pero no con el objetivo de hacerle sentir que le pagaba por la entrevista, sino porque era un acto solidario ante una situación difícil que vivía”.

Cuando las cosas se repiten más de tres veces, se convierten en costumbre. Comenzaron pidiendo cincuenta lempiras para pasaje, a veces comida, a veces baterías.

Cuando los medios de comunicación no sostienen una postura crítica ante las decisiones políticas del gobierno, hacen que quienes consumen las noticias crean que el país va por buen camino, cuando sucede lo contrario”, Marvin Pérez

La construcción de imagen es importante para la vida política de un funcionario público. Nuestra fuente se hizo experta en dar entrevistas, en predecir lo que preguntarían los periodistas, en participar en todo tipo de programas y aprender a ser todólogo. También aprendió a descubrir los diferentes niveles de extorsión comunicacional.

-Yo tengo una denuncia en su contra, si usted me da mil lempiras yo no la saco, le beneficia a usted y a mí; y usted sabe que estamos para ayudarnos. – De esa forma el procedimiento pasa de una simple solicitud para un par de baterías a una extorsión informativa, cuenta.

El político recordó una vez que visitó San Pedro Sula. Afirmó que asistió a un evento público en un hotel donde había un grupo de cuatro periodistas que lo abordaron. “Eran cuatro: un gordito, dos gemelos y una señora. Todos usaban grabadoras, después de la entrevista me acorralaron, me pidieron dinero y yo solo andaba 150 lempiras que se esfumaron al momento de sacarlos de mi bolsa”, comentó.

“En esta experiencia, comprobé que algunos periodistas trabajan bajo tres escalas: la primera es cuando varios reporteros, generalmente de medios pequeños piden de cincuenta a cien lempiras. La segunda, es la de los extorsionadores de la información, quienes piden dinero para no pasar un tema y la tercera es la de directores de medios, que en su mayoría sostienen relaciones comerciales con políticos y empresarios”, calificó el político.

La prensa internacional también ha hecho su experiencia periodística en Honduras, el periodista freelance, Alberto Arce quien vino al país como corresponsal de la Associated Press, en un par de ocasiones para trabajar diversas temáticas, aseguró que él ha visto cómo operan los periodistas en el país.

“En Honduras existe una cosa que se llama “la machaca”, todos los ministerios y todas las secretarías de Honduras tienen una lista, yo llegué a tener esas listas con los certificados de pago del Sistema Integrado de Administración Financiera (SIAFI), listas de 60, 70, 80 periodistas de todos los medios de comunicación que cobran en función de su categoría y de su poder desde 200 dólares hasta 10,000 dólares al mes. He visto a periodistas discutiendo en los pasillos del congreso para ver cuánto le estaban dando en un sobre”, resumió el periodista.

***

En medio de esa camaradería, con la línea que divide a la fuente y al periodista, cada vez más difusa, la mañana de ese martes continuó. Los invitados se acomodaron en sus sillas y la mesa principal fue ocupada por los participantes. De pronto los camarógrafos salieron corriendo hacia la puerta principal: era el Presidente quien llegaba. Los reporteros gráficos debían sacar la mejor foto y video del recorrido del mandatario al escenario principal.

El evento inició, con ello la participación de los integrantes de la mesa principal, sus discursos no despertaron el interés de todos los reporteros, pero sí el del presidente. “Honduras va por buen camino, estamos apostándole a la inversión, a la creación de empleo y a la ayuda a los pequeños empresarios”, comenzó el discurso del presidente, el que duró aproximadamente treinta minutos y que fue grabado en su totalidad por todos los medios presentes en el salón.

Al terminar su discurso, el presidente bajó del estrado y los periodistas se fueron sobre él. Un cordón de seguridad rodeó al mandatario y uno de los encargados de prensa dijo a los periodistas: “Solo preguntas del evento, nada más”. -¿Por qué solo del evento, acaso ustedes nos deben decir que preguntar?- expresó una periodista, que por su reacción, seguramente formaba parte de un medio de oposición o era un extranjero, casi siempre mal visto por el gremio.

Los demás callados y sin objeción alguna a la orden del equipo de prensa presidencial, comenzaron la ronda de preguntas. –Presidente ¿Cómo se crearán nuevas fuentes de empleo? ¿Qué nuevas alianzas hará con los empresarios? ¿Cuántos nuevos empleos ha creado su gobierno?

Quizá hay preguntas que no se hacen los periodistas: ¿Puede una fuente ordenar que preguntar? ¿Si ordenan es porque pagan? O simplemente ¿Es una dirección editorial de los dueños de los medios?

Una periodista capitalina nos contó su experiencia en el gremio, pidió no revelar su identidad por miedo a represalias en el medio donde trabaja. “El gobierno a través del área de comunicaciones paga a muchos periodistas, deposita mensualmente dinero a sus cuentas de banco. El otro método de entrega a quienes no se les deposita, se hace a través de un periodista, que es el contacto con el encargado de relaciones públicas para hacer los pagos.

Esa es solo una forma de soborno, pero la más complicada es cuando viene de la línea editorial, es decir, cuando los directores de prensa o propietarios de los medios ordenan a reporteros a cubrir el lado positivo de lo que dice el presidente, pues desde el gobierno se reciben ostentosas cantidades de dinero en publicidad o canje por impuestos”, nos relató la comunicadora.

De paseo gracias al presidente. Un grupo de periodistas con vuelos a España pagados por el gobierno para estrenar aerolínea.

Y es que además en Honduras, el gobierno de turno es astuto en su relación con los medios de comunicación. El cuatro de junio del 2013, cuando Juan Orlando Hernández era presidente del Congreso Nacional y Porfirio Lobo presidente de la nación, se publicó en el Diario Oficial La Gaceta la Ley de Promoción y Fomento del Sector de las Comunicaciones o mejor llamada “Ley de canje publicitario”.

Mediante esa normativa, los medios amparados por el decreto 86-2013, tienen contratos blindados con la presidencia de la república, y con las instituciones de la misma para que designe como beneficiarios de la publicidad a cambio de cualquier obligación financiera que las empresas operadoras de los medios de comunicación tengan con el Estado, ya sea pasada, presente o futura.

Significa que los medios de comunicación que debían impuestos, más los cobros que a futuro tengan que pagar, serán canjeados por la publicidad que la presidencia de la república designe. En otras palabras, los medios tienen asegurada la venta de publicidad y también no desembolsar efectivo para pagar impuestos. Cambian impuestos por publicidad de Casa Presidencial.

Así los dueños de medios ahorran cantidades millonarias en pago de impuestos a través de la publicidad al presidente, que se resume en coberturas, apologías en sus espacios de noticias, anuncios publicitarios de los programas de asistencia social e incluso el apoyo político en las iniciativas que impulsa.

Para el filósofo Marvin Pérez, catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras e investigador social, a nivel mundial, la prensa juega un papel fundamental en la forma de pensar, actuar y hablar de una sociedad. Pérez piensa que los medios de comunicación son fundamentales en el proceso formativo de un individuo.

De la misma forma, el filósofo hace una relación entre el dinero, poder y comunicación, en la que considera que la tendencia, es que los grupos comunicacionales televisivos, radiofónicos y escritos pertenecen a grupos de poder que suscriben y emiten los mensajes que ellos estimen convenientes para crear un pensamiento colectivo.

Después de la entrevista me acorralaron, me pidieron dinero y yo solo andaba 150 lempiras que se esfumaron al momento de sacarlos de mi bolsa”, candidato a diputado

“Además, cuando los medios de comunicación no sostienen una postura crítica ante las decisiones políticas del gobierno, hacen que quienes consumen las noticias crean que el país va por buen camino, cuando sucede lo contrario. Y así los medios juegan un papel importantísimo en la forma de pensar de la gente, es por tal razón que los inversionistas políticos buscan a toda costa adueñarse de esos espacios comunicacionales para convencer a una sociedad carente de educación y criterio”, culminó el filósofo.

El investigador Manuel Torres Calderón presentó en el 2008 una investigación a la que tituló: “El poder de los señores mediáticos”, que relata el impacto de la maquinaria mediática en Honduras y también la identidad de las familias propietarias de medios.

Torres señaló en su investigación que los personajes mediáticos más poderosos del país son: Jaime Rosenthal, dueño de Canal once y Cable Color. Rafael Ferrari y Manuel Villeda Toledo quienes tienen en su poder el grupo radial Emisoras Unidas, Televicentro y Multivisión, por su parte el expresidente Carlos Flores con el periódico La Tribuna y Miguel Andonie Fernández con el grupo Radio América.

“Este es uno de los grupos de presión con más influencia y poder en el país. Como grupo reúnen las siguientes características: 1) están organizados; 2) expresan conscientemente demandas e intereses parciales o particulares; 3) ejercen presión sobre el poder público para obtener sus fines; 4) no asumen la responsabilidad de las decisiones adoptadas bajo su influencia y 5) tampoco asumen la responsabilidad de los mensajes emitidos a través de sus medios”, resume Calderón en su investigación.

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Sería injusto señalar que esa mañana solo estaban presentes periodistas que hacían relaciones públicas al gobierno, también había reporteros de medios alternativos, corresponsales extranjeros, freelancers, esos que generalmente pelean contra las represiones comunicacionales de las fuentes oficiales. Cuando el presidente daba las declaraciones a los medios y periodistas afines, estos intentaban consultar al mandatario sobre temas como el narcotráfico y las vinculaciones de figuras políticas con ellos, pero sus consultas fueron evadidas por el equipo de seguridad, quienes forzaron al presidente a salir de la sala y continuar con su agenda.

Ese hotel ha sido testigo tantas veces de la forma de hacer periodismo en Honduras, de las relaciones públicas de los reporteros, de la extorsión mediante el micrófono y de los intentos infructuosos de periodistas críticos que buscan cuestionar a su fuente. Y seguramente ese hotel será por mucho tiempo más el testigo de episodios como el de ese martes de marzo.

Terminó el evento, los periodistas tomaron sus cámaras y vehículos hacia sus redacciones, lugar al que llegó una nueva invitación de cobertura para el miércoles a las nueve de la mañana, en el mismo hotel, con los mismos actores y misma conducta.

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Comentarios

  • JOSE YOVANNI ZELAYA PAVÓN
    REPLY

    en relación al tema “Honduras un país de las relaciones publicas” considero en lo personal que la prensa, llámese escrita, radial o televisiva juegan un papel importante en la relaciones de un determinado grupo de la sociedad “PUDIENTE” ya que ellos saben que al extorsionarlos de manera diplomática prácticamente estarán callando casos o cosas que la prensa sabe y no que les conviene que el pueblo como tal se de cuentas de eso, es así que optan por comprar la información.

    23 febrero, 2018

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