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Manifestación y represión en el 199 aniversario de la independencia

Como es costumbre, cada 15 de septiembre, en Tegucigalpa, se realiza una movilización simultánea a los desfiles oficiales de los actos protocolarios del gobierno en el día de la independencia nacional de la Corona española y la desanexión a México. Al finalizar la movilización, la Policía Nacional de Honduras lanza bombas lacrimógenas y corretea manifestantes en el casco histórico de la capital hondureña. Este año, la pandemia no permitió que los desfiles oficiales se realizaran, en cambio, los concursos de palillonas se realizaron vía redes sociales. Pero también las protestas se hicieron presentes, al igual que la represión. 

Este año, la contramarcha —como se le conoce— fue organizada y realizada por miembros de sindicatos y un puñado de estudiantes universitarios. La ausencia del expresidente Manuel Zelaya y el contingente de su partido político permitió que en los actos de cierre hablaran solo los sindicalistas, y estos fueron interrumpidos por el gas lacrimógeno.

Cada año, llegado este punto, quienes hablan parecen hablar con paciencia aunque sepan que pronto la cortina de gas lacrimógeno los obligará a huir. Este año, quienes hablaban lo hacían con cierta velocidad, con cierta premura porque entre quienes escuchaban hubo muchas personas mayores que no solo estaban ahí exponiéndose al contagio por COVID-19, sino también a la inminente represión policial.

Las manifestaciones en contra de los actos oficiales se han hecho en los últimos años exigiendo la renuncia del presidente Hernández y un cese a la corrupción en el país, señalado por esto directamente el Partido Nacional. Esta misma mañana, en su discurso del grito de independencia, Juan Orlando Hernández decía: «hace dos siglos, valientes próceres ofrendaron sus vidas para dejarnos un legado de paz y libertad, ellos lucharon incansablemente por heredarnos una región próspera, libre y soberana», más tarde, su policía reprimió con gas lacrimógeno y golpes a manifestantes contra su gobierno en la Plaza Central del casco histórico de la ciudad de Tegucigalpa.

Un grupo de mujeres sostienen pancartas en el inicio de la contramarcha. Tegucigalpa, 15 de septiembre de 2020. Foto: Martín Cálix

Los hermanos Jason y Jared venden banderitas, cada una a 20 lempiras —unos 0.80 centavos de dólar— durante la movilización de protesta contra los actos gubernamentales en el día nacional de la independencia. Tegucigalpa, 15 de septiembre de 2020. Foto: Martín Cálix

Una joven camina usando la bandera nacional como capa. Tegucigalpa, 15 de septiembre de 2020. Foto: Martín Cálix

El grupo Voces del Sitraunah canta canciones de protesta durante la contramarcha organizada por los sindicatos del país. Tegucigalpa, 15 de septiembre de 2020. Foto: Martín Cálix

Lidia López, de 61 años, es una empleada doméstica que junto a otras empleadas domésticas han llegado a la capital hondureña desde Choluteca para unirse a la contramarcha. Tegucigalpa, 15 de septiembre de 2020. Foto: Martín Cálix

La estatua de Francisco Morazán, ubicada en el centro de la Plaza Central de Tegucigalpa, es resguardada por cadetes de las distintas academias militares del país. 15 de septiembre de 2020. Foto: Martín Cálix

Un vendedor de los populares helados Bon Ice, espera la llegada de la marcha al parque central de la capital hondureña. Ante la ausencia de los desfiles oficiales —cancelados este año debido a las restricciones por la expansión de la COVID-19 en el país— la contramarcha es el único momento en que tendrá la posibilidad de vender más helados. Tegucigalpa, 15 de septiembre de 2020. Foto: Martín Cálix

nstante en el que la movilización de los sindicatos llega al casco histórico de la capital hondureña. Tegucigalpa, 15 de septiembre de 2020. Foto: Martín Cálix

María de los Santos Valle, de 77 años, fue sindicalista durante muchos años, integrando el Sindicato de Empleados Públicos de la Educación. Tegucigalpa, 15 de septiembre de 2020. Foto: Martín Cálix

Jóvenes se enfrentan con piedras a oficiales de la Policía Nacional de Honduras. Tegucigalpa, 15 de septiembre de 2020. Foto: Martín Cálix

Un grupo de policías es acorralado por manifestantes. Tegucigalpa, 15 de septiembre de 2020. Foto: Martín Cálix

Manifestantes son rociados por la tanqueta de la Policía Nacional de Honduras. Tegucigalpa, 15 de septiembre de 2020. Foto: Martín Cálix

Un manifestante lanza una piedra a la tanqueta de la Policía Nacional de Honduras en las inmediaciones de la Plaza Central Francisco Morazán. Tegucigalpa, 15 de septiembre de 2020. Foto: Martín Cálix

Una bomba lacrimógena es sostenida por un periodista durante la represión en el casco histórico. Tegucigalpa, 15 de septiembre de 2020. Foto: Martín Cálix

Un policía atraviesa una cortina de humo en dirección de la Plaza Central Francisco Morazán, durante el final de la represión al plantón que concluiría con una marcha que en todo su recorrido hacia el casco histórico se mantuvo pacífica. Tegucigalpa, 15 de septiembre de 2020. Foto: Martín Cálix

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Escritor hondureño. Autor de los libros “Partiendo a la locura” (Ñ Editores, 2011 segunda edición para Casasola Editores, 2012) “45” (Ñ Editores 2013), “Lecciones para monstruos” (90s Plaquettes 2014) y “El año del armadillo” (Difácil 2016).
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