La incertidumbre de las elecciones internas en Honduras

Las elecciones internas —o primarias— hondureñas transcurrieron con relativa tranquilidad el pasado 14 de marzo, entre la necesidad de un cambio, las denuncias de irregularidades con el censo electoral,  las promesas de siempre y la pandemia por COVID-19. Entre el «Fuera JOH» y los vivas nacionalistas. Un día después no ha comenzado la transmisión de resultados y el silencio avizora una prolongación de la crisis política. 

Quienes votaron, ejercieron un derecho con síntomas de obligada dignidad que ningún partido político parece querer perder, aunque muchos candidatos estén señalados por corrupción y vínculos con el narcotráfico. Yani Rosenthal, el precandidato a la presidencia dentro del Partido Liberal es el único candidato que ha cumplido una condena por transacciones con dinero proveniente de actividades ilícitas, luego de ser juzgado y sentenciado en una corte en Nueva York. Siete meses le bastaron a Rosenthal para regresar, aspirar a la candidatura de la presidencia por el Partido Liberal y ahora proclamarse ganador virtual de su partido para competir en las elecciones generales. El precandidato liberal ejerció el sufragio a las 9.00 am en la escuela Dionisio de Herrera del barrio Río de Piedras en San Pedro Sula, asediado por un mar de periodistas y decenas de simpatizantes. 

El reto, no solo es para el Consejo Nacional Electoral —una institución nacida para espantar el fantasma del fraude y la reelección inconstitucional del presidente Juan Orlando Hernández en las elecciones de 2017—, el reto también lo es para los partidos políticos: algunos buscan consolidar su fuerza electoral de cara a noviembre, y otros intentan que los señalamientos de sus altas figuras en casos relacionados con el tráfico de drogas hacia Estados Unidos no les reduzca votantes.

Honduras suele ser un país que se construye constantemente, y aunque parezca que ya no se puede siempre encuentra la forma. En 2020 la COVID-19 planteó un escenario sombrío: 122,763 contagios a nivel nacional, de estos al menos unas 3141 personas murieron por causas relacionadas con la COVID-19 según datos oficiales, esto, sumado a la devastación de la zona norte del país que provocaron las tormentas tropicales Eta e Iota en apenas dos semanas.

El abstencionismo se mantiene como un síntoma de los procesos electorales hondureños, las primarias de 2021 no fueron un ensayo con resultados diferentes, en centros de votación de San Pedro Sula la ausencia de votantes fue notoria, principalmente en mesas electorales del Partido Nacional. Aunque en algunas zonas de la capital hondureña, como la colonia 3 de mayo, mejor conocida como «el cañón azul», los nacionalistas se aglomeraban intentando ejercer el sufragio antes de la hora pactada, una hora que posteriormente fue movida para más tarde, de 4:00 p.m. a 5:00 p.m. a criterio del CNE.

Aunque las elecciones primarias deberían verse como contiendas internas de cada partido, la verdad es que en Honduras, los votantes se juegan el futuro de cara a noviembre de 2021, cuando en las elecciones internas, un país fracturado por la violencia, las enfermedades y los desastres naturales, elija —con fraude o sin él— a las autoridades que gobernarán los próximos cuatro años.

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