«3,000 millones de lempiras para el Valle de Sula no son nada», asegura directora regional de la SIT sobre inversión pública para contener inundaciones.

Las copiosas lluvias de comienzos de noviembre de 2023 nuevamente pusieron en evidencia la vulnerabilidad del Valle de Sula. Pese a que la Secretaría de Infraestructura y Transporte (SIT) ha invertido millones  en obras de contención, varias comunidades están inundadas y se perdieron los cultivos. En San Manuel, una de las  comunidades afectadas, la presidenta Xiomara Castro declaró que se están haciendo estudios para construir la represa El Tablón como solución a esta vulnerabilidad.

 

Texto: Allan Bu

Fotografías: Jorge Cabrera



Desde octubre del año 2022 hasta el mismo mes del 2023, el Estado de Honduras ha invertido más de 273 millones de lempiras en infraestructura para contener inundaciones en el Valle de Sula. Informes proveídos a Contracorriente por la Secretaría de Infraestructura y Transporte (SIT) indican que esta institución ejecutó 90 obras con ese fin en el período mencionado. Pese a esa inversión, la lluvia inundó varios municipios del Valle de Sula durante la primera semana de noviembre del 2023.  

 

Los municipios más afectados fueron Omoa, Choloma y Potrerillos en Cortés,  Quimistán en Santa Bárbara y El Progreso en el departamento de Yoro.  La mayoría de inundaciones fueron provocadas por aguas lluvias que se acumulan por la falta de alcantarillados pluviales, pero en zonas como Choloma y El Progreso los bordos de contención fueron rebasados por las aguas de los ríos Chamelecón y Ulúa en algunos sitios.

 

Darío García, ministro de la Copeco, informó que tras el sistema de baja presión que afectó al país se registraron aproximadamente 14,000 familias afectadas, 2,878 damnificadas, 776 evacuadas y 548 albergados a nivel nacional, pero la mayoría de afectados se encuentran en el Valle de Sula. En todo el país, 212 comunidades quedaron incomunicadas, 1,150 viviendas fueron dañadas y 56 destruidas. Cinco personas perdieron la vida durante las inundaciones. 

 

El ministro explicó que los departamentos más afectados fueron Atlántida, Islas de la Bahía, Cortés, Santa Bárbara y Yoro, especialmente la ciudad de El Progreso. Agregó que, según monitoreos realizados, después de las lluvias hasta un 15% de la producción del agro a nivel nacional fue afectada, pero aún no se han cuantificado las pérdidas.

 

La directora regional de la SIT, Haylin Suárez, dijo a Contracorriente que en algunas zonas del Valle de Sula hay bordos antiguos que colapsaron y no han sido reparados. En una larga conversación, explicó que construir un bordo es muy caro y que aunque en el Gobierno actual hay voluntad, los recursos son limitados. Además, mencionó que con la desaparición de Invest Honduras y la creación de la SIT, el actual gobierno empezó a trabajar en infraestructura hasta octubre del 2022. Desde entonces se han construido 92 obras en el Valle de Sula, manifestó, aunque la información recibida por parte de la misma institución a través de acceso a información pública indica que son 90.

Varias colonias en El Progreso, Yoro quedaron anegadas por las copiosas lluvias, dejando pérdidas materiales. Foto CC/Jorge Cabrera

En el proyecto de presupuesto general para el 2024, que asciende a más de 400,000 millones de lempiras y aún no ha sido aprobado, , la SIT recibirá un 87 % de aumento en la asignación de fondos —lo que equivale a más de 5 mil millones de lempiras— en comparación  con el presupuesto de 2023. En detalle, la SIT pasaría de tener un presupuesto de 6 mil 580 millones de lempiras a 12 mil 281 millones. 

 

Según Honduras Inversiones, en el 2023 hubo una reasignación de fondos y el presupuesto de la SIT quedó en casi 8,000 millones de lempiras, cuya ejecución, según el portal oficial Honduras Inversiones está alrededor del 60%. En el primer año de la administración de Xiomara Castro la ejecución de esta cartera fue de apenas 15%. En el mismo portal, la ejecución de los fondos para las obras de contención en el Valle de Sula aparece en un 50%, pero la directora regional de SIT descartó que esto sea cierto, y considera que la información podría estar desactualizada.

 

Después de la tormenta Julia que azotó el valle de Sula en noviembre del 2022, la SIT detectó que había rupturas en 142 puntos en los bordos, que ya habían sido reparados después de los huracanes Eta y Iota en 2020. Algunas de esas fallas aún están pendientes de reparación por la escasez de fondos, pero la funcionaria manifestó  que han encontrado un método barato para reforzar los bordos, que ha resultado eficiente. Ahora  están esperando que mejore el clima para intervenir unos 34 puntos que se identificaron en las lluvias a comienzos de noviembre, aseguró Suárez. 

 

La funcionaria refirió que en algunas ocasiones los bordos no ceden por la fuerza de los ríos, sino más bien por acciones de las comunidades. Contó que durante una emergencia recibió una denuncia de que miembros de una comunidad querían romper el bordo de otra aldea cercana para evitar que la de ellos se inundara. Al final, elementos de la Policía Nacional lo evitaron. Suárez relató que en otra ocasión, en Río Blanquito, una aldea de Choloma, sí  rompieron uno de los bordos, y días después pobladores de ese sector la llamaron para pedir que la estructura fuese reparada. Y otra queja, quizás más grave, es que la funcionaria asegura que hay dueños de cultivos de palma que dañan las estructuras para proteger sus cultivos: «Mire, hay palmeros que rompen [los bordos⌉ para que el agua no entre a la palma, pero se inundan las comunidades, hemos encontrado un montón de bordos con rupturas»,  denunció.  

 

Por otra parte, en algunas zonas los miembros de la comunidad sostienen que todavía hay obras pendientes. El pastor Daniel Pacheco, activista por los derechos humanos en el sector Rivera Hernández, mencionó que hay bordos sin reparación: «En la Cristo Viene [una colonia del sector], ahí fue la ruptura de Eta y Iota en el bordo de contención y eso no está reparado. Ahí solo está lo que la gente pudo hacer en su momento, pero de parte de la ciudad o del Estado, pues no hay nada», dijo.

 

Agregó que hay otro tramo en una colonia denominada Celeo González donde no existe prácticamente el bordo de contención del Canal Chotepe: “Aquí, yo no me he dado cuenta que haya mantenimiento. Es que como ahorita el Gobierno está tan metido en la pelea política  se le olvidan los votantes”, criticó.

En el mismo sector trabaja el pastor José Daniel Rivera, quien se autodenomina como veedor de las obras de contención en la zona que está realizando la SIT. Según Rivera  se está haciendo dragado en el canal Chotepe y esos trabajos habían evitado que las inundaciones fuesen mayores, pero aclaró: «o hemos terminado. Tenemos una temática bastante extensa, no solo en el canal de alivio, aquí hay graves problemas, que tiene que darles atención el Gobierno o el alcalde. Hay problemas serios, se están mitigando algunos, pero la parte que le corresponde al alcalde se ha quedado corto», aseguró el pastor.

La falta de alcantarillado para el dragado de las aguas lluvias causa que algunas casas se mantengan bajo agua en colonias como la 2 de Julio en El Progreso. Foto CC/Jorge Cabrera

En las oficinas regionales de la SIT en San Pedro Sula, la directora Haylin Suárez repitió una premisa recogida en una nota anterior en Contracorriente, mencionando que el Valle de Sula es vulnerable y en eventos extremos siempre habrá inundaciones. «El riesgo no se puede reducir a cero, pero se puede hacer obras como las que se han realizado en varias comunidades. Las obras funcionan dependiendo el fenómeno que nos ataque, pero tenemos que trabajar para proteger el Valle», expuso la funcionaria.

 

Pese a los esfuerzos descritos para la SIT y alrededor de 90 obras realizadas, la vulnerabilidad del Valle de Sula quedó evidenciada en las lluvias de los primeros días de noviembre, cuando hubo múltiples inundaciones y cuantiosos daños en el sector agro.

 

Haylin Suárez defiende la gestión realizada hasta ahora por la SIT: «Pueden venir todos los periodistas que quieran  y hacemos la gira para enseñarles punto por punto, no hay ningún proyecto inventado. Tenemos la bendición de ser un gobierno transparente y Mauricio Ramos [ministro de la SIT], quienes lo conocen saben que es totalmente honesto, y yo, es la primera vez que soy funcionaria. Nosotros no tenemos los vicios del pasado».

 

Lo que viene para el Valle

 

El Valle de Sula se encuentra ubicado en cuatro departamentos de Honduras y abarca 18 municipios, que conforman la zona más productiva e industrial del país. Se estima que el 63 % del Producto Interno Bruto (PIB) tiene su origen en la actividad económica y productiva del Valle. Además, expertos del Centro de Estudios y Desarrollo del Valle de Sula (CEDVS) consideran que el 25 % de las aguas que cae en el país desemboca en el mar a través de los ríos Chamelecón y Ulúa.

 

Para aumentar la protección del Valle de Sula contra las inundaciones, además de construir y reparar bordos, hacer dragado de los ríos y canales de alivio, también el actual Gobierno ha retomado la idea de construir represas en las cuencas de los ríos Chamelecón y Ulúa para disminuir la vulnerabilidad de la zona. Sin embargo después de casi dos años de esta administración, la iniciativa continúa en estudio y rodeada de claroscuros.

 

La presidenta Xiomara Castro, en una visita a San Manuel, Cortés, donde se reunió con los alcaldes de San Manuel y La Lima para hablar de la emergencia provocada por las lluvias, se refirió a la construcción de las represas: «Creo que como pueblo debemos de mantener muy claro el interés del pueblo. Lo que hoy vivimos, lo hemos vivido todos estos años porque no se actúa con el compromiso para resolver el problema, porque el asunto no es mitigar, es resolver. Hace 12 años en el Gobierno del presidente Zelaya se hizo toda una estrategia para la construcción de las represas Jicatuyo, Los Llanitos y el Tablón; todo eso está parado».

La presidenta de Honduras, Xiomara Castro, visitó San Manuel, Cortés, uno de los municipios afectados por las lluvias. Foto CC/Jorge Cabrera

Mencionó que se están haciendo los estudios para construir estas represas porque los que existían ya estaban desfasados, y ahora los están actualizando para que en esta administración se puedan dar los primeros pasos para construir la represa El Tablón en la cuenca del Río Chamelecón, «pero estamos actuando con toda la responsabilidad», dijo.

 

Castro también mostró satisfacción de recibir una retroalimentación positiva de las obras realizadas durante su gobierno para la contención de inundaciones. Expuso que se han encontrado filtraciones que serán reparadas apenas las lluvias lo permitan (el jueves 9 de noviembre todavía llovía). Agradeció la articulación de esfuerzos de las instituciones y sociedad civil. Ese día se reunió con Arturo Castro, de San Manuel, y Santos Laínez, de La Lima, ambos alcaldes del partido Libertad y Refundación.

 

En entrevista para Contracorriente, la directora regional de la SIT, Haylin Suárez, al ser consultada sobre la inversión que necesita el Valle de Sula en obras de infraestructura, respondió: ««La gente no entiende que es una inversión millonaria. Yo solo le voy a decir que 3,000 mil millones para el Valle de Sula, no es nada; hay que hacer bordos, canalizaciones, dragados, etc. Es que no se ha invertido, el Valle de Sula está descuidado. Todos los ríos azolvados. ¿Hace cuánto no se miraba que se estuviera dragando el Chamelecón? Hacía años».

Según la funcionaria, entre octubre del 2022 y octubre del 2023 la SIT invirtió más de 300 millones de lempiras en obras de contención en el Valle de Sula, los cuales fueron insuficientes, aunque ella no lo dijo explícitamente. «Nosotros quisiéramos hacer todos los bordos que hacen falta, todos los dragados que hacen falta… La presidenta tiene voluntad política, pero ¿el dinero para invertir?», se preguntó.

 

 

Un show en El Progreso

 

Había cientos de personas observando a una máquina lidiar con montañas de lodo. Un nutrido operativo de la Policía Nacional había provocado atascamiento de vehículos. Ahí, usando botas de caucho también andaban ministros, viceministros y otros funcionarios. Ese día, el 8 de noviembre, se había anunciado la llegada de la presidenta Xiomara Castro a El Progreso, en el norte de Honduras. La noticia se había extendido. Su visita estaba programada para que tuviera lugar en la colonia Castro Zelaya de esa ciudad; desde esa comunidad afectada por aguas acumuladas, la mandataria iba anunciar una serie de medidas para mitigar los daños que dejaron las lluvias de los primeros días de noviembre. Pero la presidenta no llegó.

 

El mal clima impidió que el helicóptero en el que se transportaba la presidenta continuara el vuelo hasta llegar al Valle de Sula. Según el ministro Octavio Pineda, la aeronave retornó a Tegucigalpa por indicaciones de las Fuerzas Armadas. Ahí se quedaron cientos de personas esperando la llegada de la presidenta.

 

Al final, el despliegue de seguridad y desplazamiento de altos funcionarios terminó en un  alboroto, con el ministro Octavio Pineda hablando de las soluciones para la colonia Castro Zelaya, donde decenas de casas se inundaron por aguas lluvias acumuladas. Pineda mencionó a los medios de comunicación que en la colonia en mención se construirá una caja para evitar el reflujo de aguas y que se reubicará a las familias que así lo necesiten, en colaboración con la alcaldía de El Progreso.

Cada año cientos de familias tienen pérdidas en sus bienes por las lluvias o por los desbordes de ríos en la zona norte de Honduras. Foto CC/ Jorge Cabrera

¿Por qué la Castro Zelaya?, le preguntó un comunicador local al ministro. «Es una instrucción desde Casa de Gobierno», dijo el funcionario, y agregó: «Pero no solamente esta colonia, sino también los campos bananeros y otros lugares. Son finitos los recursos e infinitas las solicitudes. Nosotros estamos priorizando», dijo. Y en eso último, Pineda tiene razón. Las vulnerabilidades del Valle de Sula y otras zonas del país son gigantescas. Y la mayoría no están resueltas.

 

Según datos proporcionados por la SIT a Contracorriente, en el Valle de Sula se han invertido más de 270 millones de lempiras en estructuras de mitigación de las inundaciones; sin embargo cinco días de lluvias desataron una emergencia en municipios como El Progreso (Yoro), La Lima, Potrerillos, Omoa (Cortés) y Quimistán (Santa Bárbara).

 

Pese al despliegue de funcionarios y el discurso de ayuda, los pobladores de la colonia Castro Zelaya y sus alrededores no recibieron el apoyo que esperaban. Se levantaron registros en las que se incluyeron cerca de 350 familias, aunque en un recorrido por la comunidad del equipo de Contracorriente, varias personas confirmaron que en la colonia solo viven entre 40 o 60 familias. La mayoría están esperando que resuelvan la tenencia de las parcelas en la colonia, pues es una invasión.

 

Una de las personas que quedó esperando fue Yobany Dubón, un hombre de 74 años, cuya casa iba a ser visitada por la presidente Xiomara Castro. El anciano mostró a las cámaras su vivienda de madera, con el piso lleno de lodo y precarios muebles: “esperamos que la presidenta se dé cuenta de la situación que vivimos nosotros los pobres”, dijo.

Un poblador señala los daños causados a su casa de habitación luego de quedar inundada por las constantes lluvias. Foto CC/ Jorge Cabrera

Dubón contó que durante los tres años que ha vivido en la Castro Zelaya (que según otro grupo de vecinos se llama Alturas Celestiales) ha tenido que lidiar con las inundaciones. «Tenemos fe que con lo que se está haciendo tengamos un poco de tranquilidad», dijo, esperanzado, mientras dos máquinas removían montañas de lodo en una de las calles de entrada de la colonia.

 

Don Yobany ese día esperaba de la mandataria una promesa: ⧙«La presidenta puede porque ella tiene facilidades. Yo estaba viendo informaciones, no sé si fue Taiwan o Estados Unidos que ofrecieron ayuda de 150 millones de dólares; ella puede ayudar a cualquier pobre que tenga una necesidad como yo». Esas mismas esperanzas albergan miles de personas que viven en el productivo y vulnerable Valle de Sula. 

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