Incertidumbre en toma de decisiones marcan acciones del Gobierno para enfrentar recesión económica

Gobierno para enfrentar recesión económica

La economía mundial vive una recesión económica que afecta de manera más agresiva a la pequeña economía de Honduras. Expertos consultados por Contracorriente consideraron que el Gobierno de Xiomara Castro no está respondiendo adecuadamente a este problema internacional que ya tiene al país con una inflación arriba del 10 %.


Texto: Allan Bu
Fotografías: Jorge Cabrera

Sayda Reyes, operaria de una maquila en Villanueva, Cortés, en el norte de Honduras, tuvo descanso el viernes 28 de octubre, pero no se quedó en casa, se unió a una manifestación en la que cientos de obreros de la maquila protestaban por la mala atención en el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) y la pérdida de empleos en el sector maquilero. Según la red de sindicatos de la maquila, en los últimos dos meses ya se han perdido 15,000 empleos en este rubro con el cierre de 4 plantas que operaban en San Pedro Sula, Choloma, Villanueva y El Progreso. Los empresarios maquileros justifican el cierre por el contexto mundial de recesión económica, que también está afectando a Honduras, país en donde la inflación alcanza el 10.4 %. 

La espiral inflacionaria en la que se encuentra la economía hondureña ha provocado un aumento desmedido en la canasta básica de los hondureños. Ahora alimentos comunes en la mesa, como los huevos, lácteos o el frijol, requieren más lempiras para comprarlos, afectando las finanzas de los hogares hondureños, de los cuales el 75 % están en la línea de pobreza. «Es exagerado como ha subido todo», dice Sayda, quien ha salido muy preocupada de sus últimas visitas al supermercado en Villanueva.

«La canasta básica ha subido exagerado, imagínese un cartón de huevo a 140 lempiras (hace tres meses costaba 100 lempiras), es inaguantable esta situación. Mire, todos los precios han subido, todo va para arriba», manifestó preocupada Sayda.

La vivencia descrita por Sayda cada vez que tiene que comprar víveres, contrasta con la desafortunada percepción del ministro de Planificación Estratégica del actual Gobierno, Ricardo Salgado, quien el 10 de septiembre de 2022, escribió en Twitter: «Un tema simpático: resulta que, según estudios (no mencionó la fuente), la inflación es un factor que impulsa el crecimiento económico de los países. El problema es que la inflación afecta duramente a los ricos, por lo que mantener una inflación baja es una obsesión de las élites que no soportan perder». No hace falta decir que la ligereza del funcionario fue condenada en la red social.

Economistas consultados por Contracorriente señalan que hay un escenario mundial de recesión económica originado principalmente por la guerra entre Rusia y Ucrania y por el aumento en el precio de transporte marítimo. Esta recesión todavía no ha llegado a su punto más crítico, según adelantan organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Económica para América Latina (Cepal). Los consultados reconocen que hay un contexto internacional desfavorable, pero estiman que el Gobierno comandado por Xiomara Castro ha errado en algunas medidas para detener o disminuir la espiral inflacionaria que ya agobia a la mayoría de familias hondureñas. 

Julio Raudales, economista y catedrático universitario, sostiene que el problema de Honduras es que tiene una economía abierta y ese grado de apertura es tan elevado que le hace depender mucho de lo que pasa en el mercado internacional, ya sea para bien o para mal: «Cuando la economía mundial anda bien, aquí se está bien, pero cuando anda mal, las cosas se ponen complejas para el país». 

Por eso anticipa que este año y el próximo serán complicados para la economía mundial, también lo serán para Honduras a través de lo que él denomina varios canales de transmisión. Uno de ellos es el comercio exterior, donde a su juicio, «la economía de Honduras depende de las exportaciones para que pueda tener para hacerse de monedas internacionales y cubrir la demanda fuerte que tiene de importaciones, este comercio puede caer si no toman las medidas adecuadas», mencionó.

Otro de los «canales» a través de los cuales podría afectar el contexto internacional a Honduras —a juicio de Julio Raudales— es el de la inversión extranjera que «ha caído en los últimos años debido a la falta de confianza que generaba el Gobierno anterior, pero todavía este año no hemos visto una reversión clara de esto y eso puede tener un impacto negativo». Por último, considera que los flujos de cooperación extranjera, que en Honduras son muy altos, también podrían debilitarse si la situación del mundo sigue empeorando.

Wilfredo Díaz, economista hondureño radicado en Costa Rica y técnico del Consejo Monetario Centroamericano (CMCA), destaca en un ensayo enviado a Contracorriente que es «conocido que la economía mundial está transitando en una coyuntura compleja, entre presiones inflacionarias no vistas desde la década de los 1980» y que en general también el mundo se enfrenta una ralentización de la actividad productiva. Aseguró que las razones de este contexto han sido claramente identificadas: efectos del conflicto bélico ruso-ucraniano, aumento de precio de alimentos y materias primas —como el petróleo—, problemas en las cadenas de suministros y, finalmente, políticas fiscales y monetarias excesivamente expansivas implementadas en las principales economías a nivel internacional. 

Agregó que frente a esto ha surgido un proceso de ajuste financiero en los bancos centrales de las economías con mayor influencia en el mundo, como la Reserva Federal de EUA, pero —a su juicio— esto no es suficiente, y organismos internacionales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), han advertido que bajo este escenario se espera una recesión económica en EE. UU., «algo que es preocupante debido a que es el principal socio económico de Honduras y de donde proviene el principal flujo financiero que recibe este país, las remesas», mencionó.

En el año 2021, Honduras recibió 7,189 millones de dólares mediante las remesas, que representaron un 25 % del Producto Interno Bruto de la nación. A octubre de 2022, esa cifra ya se había superado, pues la economía hondureña había recibido 7,207 millones de dólares enviados por hondureños a sus familiares. No obstante, hay previsiones que la economía estadounidense pueda perder fuerza en el mercado laboral, que hasta septiembre se mantenía con 3.5 % de tasa de desempleo. Según representantes del Bank of America, el país norteamericano podría perder 175,000 empleos mensuales a partir de enero de 2023, situación que podría afectar el flujo de remesas que ha recibido Honduras en los últimos años.

Sobre la actualidad de la economía hondureña, Ismael Zepeda, economista del Foro Social para el Desarrollo y Deuda Externa (Fosdeh), manifestó que se debe poner en relieve una lenta transición gubernamental que necesita empaparse de la gestión pública y tener conocimientos de los procedimientos administrativos. «Vemos que el país entra en esa dinámica de incertidumbre, de no tener claridad de cuáles son las políticas que se necesitan para agilizar los trámites administrativos, la seguridad jurídica, que sabemos la que estaba era para favorecer grandes capitales y a ciertos grupos pero en esta transición, que desestabiliza esos privilegios, también hace que de una u otra forma impacte en la población», manifestó.

Zepeda insiste que desmontar privilegios que se tradujeron en la creación de las ZEDE y la Ley de Empleo Por Hora, entre otras acciones como los conflictos políticos con las embajadas, está generando un impacto negativo en la atracción de inversiones y puso como ejemplo la zona norte, de donde se están yendo empresas maquiladoras. Para el economista estos privilegios que menciona en su momento ayudaron a dinamizar la economía y cree que ahora se está profundizando la pobreza. Asegura que no hay datos concretos de inversión o de instalación de empresas como se prometió con la ayuda de varias embajadas. 

Los conflictos a los que se refiere Zepeda se han dado entre la embajadora de Estados Unidos, Laura Dogu, y el canciller de la República de Honduras, Enrique Reina. Una de esas polémicas se dio a través de la red social Twitter: la diplomática estadounidense publicó que se había reunido con representantes de Próspera HN (ZEDE ubicada en Roatán) para conversar sobre el clima de inversión en Honduras, las garantías legales que permiten a los empresarias crear empleo y cómo crear oportunidades para todos los hondureños. El canciller Reina les respondió que crear empleos es importante, pero que las ZEDE «son la aberración jurídica más grande que salió de un narco-Estado». Desde entonces, Próspera HN ha amenazado con demandar al Estado de Honduras por 10,000 millones de dólares.

Después el funcionario increpó a la embajadora Dogu por llamar vicepresidente a Salvador Nasralla, «su pública intención de injerir en la política interna, compromete nuestras relaciones bilaterales», escribió Reina. 

Precisamente por la pérdida de estos empleos y la pésima atención en el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), protestaba Sayda Reyes, la mujer con la que comenzamos esta historia. Los trabajadores piden que se les proteja el empleo, «es difícil quedarse sin trabajo en esta situación», nos dijo Sayda.. 

«Ahora nos dicen que por una recesión económica habrá un despido masivo en las maquilas, es de alarmarse y preocuparse, tenemos exigirle al Gobierno una respuesta de cómo nos va a garantizar un empleo en el futuro, estamos solicitando un diálogo con la presidenta Xiomara Castro», dijo Sayda, mientras varios de sus compañeras levantan pancartas y gritan frases a favor de su lucha. 

La recesión en Estados Unidos de la que le han hablado a Sayda ya no es una proyección. Según la Comisión Económica para América Latina (Cepal), la economía del gran país del norte ya entró en recesión. En una intervención en Televicentro, la presidenta del Banco Central de Honduras (BCH), Rebeca Santos, manifestó que «la situación puede ser peor, esto no es lo peor, todavía estamos en un escenario en el que hay relativo crecimiento».

Gobierno para enfrentar recesión económica
Una mujer carga una bolsa con verduras en el mercado Colón de Tegucigalpa. Foto CC/Jorge Cabrera

Incertidumbre y flexibilización

El catedrático universitario Julio Raudales, antes de hablar sobre el manejo que el Gobierno le ha dado problemática económica que vive el país, quiso decir que esta administración inició bajo situaciones complejas tanto a nivel local como internacional, pues se venía saliendo de una pandemia y con una imagen bastante negativa del país por el tema del narcotráfico, delito por el que espera juicio en Nueva York Juan Orlando Hernández, presidente del país en el período 2013-2021. «Pensar que estos problemas se van a resolver de un día para otro es soñar, no se puede exigir tanto», dijo. 

Una vez hecha la salvedad anterior, Raudales expone que algunas decisiones se están tomando del lado equivocado: «Eliminar las flexibilizaciones de mercado que se habían aprobado en el Gobierno anterior es un error, más bien hay que tratar de ser consecuentes con esa flexibilización y profundizar para que los flujos de capital y la inversión pueda venir más rápido y que haya más confianza. Hay que tratar algunos temas como el derecho de propiedad, la seguridad jurídica, reducir trabas administrativas y sobre todo el rol fundamental del Gobierno que es apoyar en cuestiones claves como la educación y salud». 

Como un ejemplo de la flexibilización de mercado que tenía el país menciona la Ley de Empleo por Hora. Expresó que si en dicha ley había juicios sobre algunos elementos negativos podían intentar mejorarse, pero no eliminarse, «porque es evidente que un contexto como en el que vivimos nosotros con tanta competencia internacional flexibilizar el mercado laboral es clave», dijo. 

Otra circunstancia que afecta atraer inversiones al país es la seguridad jurídica, y este tema tiene un renglón especial en la cuestionada elección de la Junta Directiva del Congreso Nacional (CN), encabezada por Luis Redondo, cuya legalidad sigue en tema de discusión, pues cuando fue juramentado solo había 49 diputados presentes (de 65 que se requerían). 

«Los organismos internacionales que miden el riesgo país han alertado sobre el problema que significa esa incertidumbre que se maneja en cuanto a la presidencia del Congreso», mencionó, luego agregó que «es importante recalcar que el CN es un ente colegiado y las decisiones las toman los 128 diputados y no solamente el presidente, por lo tanto decir que las dudas sobre legitimidad o legalidad de la directiva, hacen que cualquier decisión sea ilegal es ir demasiado lejos, pero en términos de percepción sí tiene un impacto negativo», dijo.

Alejandro Kafati, representante de la gerencia de política del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), manifestó que desde la empresa privada se advirtió desde febrero sobre algunas situaciones que ya está viviendo el país: «Hay altos niveles de inflación y bajos niveles de crecimiento económico, en ese sentido miramos la actual situación del país con bastante incertidumbre. No hay una ruta clara de cuáles son las decisiones políticas y cuál es el camino económico que se debe seguir», declaró.

Al preguntarse qué cosas ha dejado de hacer este Gobierno para generar incertidumbre, Kafati prefirió apuntar sobre las cosas que ha hecho para no generar la confianza y una de esas sostiene que fue la conferencia de la ministra de Finanzas, Rixi Moncada, donde mencionó públicamente que el país había sido dejado en quiebra por el Gobierno anterior, lo que inmediatamente generó preocupación y disparó el riesgo país, que al final es el principal indicador en el que se fijan inversionistas y organismos internacionales de crédito, que son los que prestan al país para generar políticas de desarrollo. 

Después de declarar el país en bancarrota, en una contradicción evidente, la administración de Xiomara Castro reformuló el presupuesto de la República y lo aumentó en 50,000 millones de lempiras (2,024 millones de dólares); por añadidura, la mitad de estos fondos fueron tomados de las reservas internacionales de Honduras.

Kafati asegura que hasta el momento esta extensión presupuestaria no se ha visto traducida a mayor actividad económica ni mayores programas de inversión pública que atraigan inversión y generación de empleo. «Creemos que el Gobierno tiene una agenda muy definida en materia social, sin embargo no tiene claridad en la agenda económica», manifestó el economista. 

Sobre este tema, el Gobierno de Xiomara Castro está preparando un nuevo presupuesto que parece caer en los vicios del pasado, pues, en declaraciones a medios de comunicación, el diputado por el Partido Salvador de Honduras, Carlos Umaña, afirmó que los ministerios de Seguridad y Defensa tendrán un aumentó del 17 %, mientras que la cartera de Salud solo será aumentada en un 8 %.

Kafati contó que desde el sector privado se han presentado 50 propuestas para mejorar la economía, aumentar el empleo y atraer inversiones, pero hasta el momento no han tenido ninguna respuesta desde la administración actual, «nosotros hemos estado contribuyendo en la construcción de una agenda económica que defina cuáles son los sectores que debe o quiere priorizar el Gobierno a mediano plazo y de esta forma generar un programa de reactivación económica equitativa», dijo Kafati. 

El escenario local, donde se conjugan las decisiones de un Gobierno anterior acusado de narcotráfico, la tibieza de las medidas implementadas por la administración actual y las proyecciones económicas a la baja del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, las perspectivas de crecimiento en Honduras son menores a lo esperado. Ismael Zepeda, economista del Fosdeh, sostiene que hay países actuando en este contexto de forma diferente a Honduras: «Hay una crisis mundial que se avecina y por eso algunos países han tomado medidas como incrementar la Tasa de Política Monetaria (TPM), entre otras, porque se preparan para esa posible recesión en el 2023», afirmó. 

La TPM ha sido un concepto en Honduras en el último mes y más porque el BCH, encargado de regir la política monetaria del país, no ha tomado esta medida, que fue aconsejada por organismos internacionales de crédito y adoptada en varios países de Latinoamérica. 

Zepeda explica que la TPM lo que hace es incrementar las tasas de interés a los créditos bancarios y de esta forma evita que la gente obtenga recursos fácilmente mediante préstamos por lo caro que resulta. «La inflación es un efecto monetario, se habla que usted tiene liquidez, pero no hay una producción que sustente ese dinero o papel moneda que usted camina en su bolsillo», dijo. 

En su intervención en Televicentro, la presidenta del BCH, Rebeca Santos, mencionó que ella y su equipo han valorado esta medida, pero también deben evaluar su influencia en otras variables y que de momento consideran que no tendría gran efecto: «No es que nosotros no estamos valorando el impacto que pueda tener el movimiento de la TPM, pero debemos ser cuidadosos en valorar el impacto de las otras variables, como son la inflación y niveles de crecimiento». 

Wilfredo Díaz, economista del CMCA, por el contrario declaró que es momento de considerar un aumento a la TPM, pues si bien es cierto por algunas características de la economía hondureña —como el esquema cambiario— no sería tan eficaz, considera que «es una señal necesaria para defender el lempira de la depreciación, incentivar la entrada de capitales y enfriar la inflación a mediano plazo. Es importante mencionar que la política monetaria tiene un rezago de hasta tres trimestres en sus efectos, pero las acciones que se tomen hoy garantizarán la estabilidad de la inflación y del lempira en el futuro», aseguró.

Por ahora la inflación se encuentra en 10.4 %, y aunque la escalada de precios en la canasta básica es lo más visible, también hay otros rubros que golpean a los que menos tienen. Ismael Zepeda dice que la inflación es una violación de los derechos fundamentales y la dignidad de las personas, dio como ejemplo que «la mayoría de población, que nos encontramos en condiciones de pobreza, nos rifamos una decisión entre usar ropa nueva o ropa usada. Hemos normalizado utilizar ropa de segunda, juguetes de segunda, electrodomésticos de segunda. Esa violación de la dignidad no la están atendiendo los Gobiernos y las políticas públicas».

Zepeda añadió que aquí los mecanismos de derechos humanos se activan cuando una agresión a un defensor, pero no pasa lo mismo en el tema de aumentó a la canasta básica ni en la vigilancia de precios. Aseguró que la inflación es uno de los principales propulsores de la migración, y que ahora que está más alta «la gente, al sentirse asfixiada, lo que está haciendo es migrar, aun los que tienen ingresos». 

En la protesta en Villanueva, cuando ya sofocaba el calor en el aquel viernes 28 de octubre, Sayda Reyes, la operaria de maquila, nos decía desde la simpleza algo muy parecido a lo que mencionan los expertos: «Mire, las cosas no están subiendo menos de cinco lempiras, todo está subiendo, ya no se puede vivir. Por eso ahorita las caravanas van a ser más que en Gobiernos anteriores. Es que si no hay garantía de tener un empleo, la gente va a migrar», dijo.

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Cientos de migrantes recorren San Pedro Sula en la primera caravana del 2022. Foto CC/Jorge Cabrera

En el 2018, grandes caravanas salieron desde Honduras con rumbo a Estados Unidos, un éxodo que era el síntoma de un país empobrecido y gobernado ilegalmente por Juan Orlando Hernández. En 2021, se organizó otra multitudinaria caravana después del año de la pandemia y el paso trágico de los huracanes Eta y Iota. Desde entonces, hubo otros intentos no concretados de caravanas, pero los hondureños no han dejado de irse de su país; las estimaciones de organizaciones que apoyan al migrante indican que entre 300 y 500 hondureños abandonan diariamente el país en busca de la sobrevivencia. 

Alejandro Kafati, del Cohep, sostiene que el promedio de pobreza en el país ha alcanzado al 75 % de la población y que la única forma de erradicarlo y disminuirlo es la generación de empleo. Expuso que Honduras recibe anualmente entre 400 y 600 millones de dólares en inversión extranjera, lo que no es suficiente para generar los puestos de trabajo que necesitan los jóvenes con edades entre 15 y 29 años, que no estudian ni trabajan y suman más de 800,000 en el país. 

«Hemos manifestado que Honduras necesita un plan para crear al menos 400,000 empleos en los próximos 4 años, se tendrían que generar 100,000 empleos al año, sabemos que no es de la noche a la mañana, es un trabajo muy difícil y requiere coordinación entre el sector privado, las autoridades y comunidad internacional, pero tampoco hemos visto cómo el Gobierno está pensando atraer esas inversiones», manifestó. 

Kafati también mencionó que lo primero y esencial para mejorar las condiciones sociales y de empleo de los hondureños es el trabajo conjunto entre el sector privado y el Gobierno: «Dejar de ver al sector empresarial como enemigo y viceversa, adicionalmente el Gobierno debe centrarse en tomar decisiones técnicas para dirigir la economía nacional. El principal punto de agenda debería ser la economía para solucionar los otros problemas». 

Hay datos que contradicen la creencia de que los gobiernos y los empresarios se han visto como enemigos en Honduras. En el país se han entregado a los empresarios enormes beneficios fiscales que han perjudicado al erario, esto en contraste con la población desposeída. 


Según el Servicio de Administración de Rentas (SAR), Honduras tiene el nivel más alto de exoneraciones en América Latina, y deja de percibir unos 42,000 millones de lempiras en impuestos. A los empresarios también se les han entregado jugosos negocios como la generación de energía térmica, concesiones de recursos naturales y también se les ha permitido el mal uso de instrumentos legales —como la derogada Ley de Empleo por Hora.

Lo que viene

Este medio intentó contactar a la presidenta del BCH, Rebeca Santos, mediante correo eléctronico, pero no obtuvo respuesta. Además contactamos al equipo de prensa de la institución, pero hasta el momento de la publicación de esta nota no había respuesta a nuestras solicitudes de entrevista. Nuestra intención era conocer qué medidas plantea el Gobierno para aminorar los embates de la recesión mundial que adelantan economistas y organismos internacionales dedicados a la materia.

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Fachada del Banco central de Honduras. Foto CC/Jorge Cabrera

También se contactó al doctor Hugo Noé Pino, vicepresidente del Congreso Nacional y expresidente del BCH, quien expresó tener una agenda ocupada por sus funciones como congresista. Sin embargo, en declaraciones recogidas por el equipo de prensa del hemiciclo, el economista dijo que se espera un crecimiento de la economía de 4 %. 

Los técnicos consultados sobre el futuro de la economía hondureña, sin excepciones, sugieren cambios. Palabras más, palabras menos, todos piensan que quedan cosas por hacer. El economista del CMCA, Wilfredo Díaz, le dijo a Contracorriente que Honduras, al contar con una economía abierta y pequeña, debería buscar ser lo más flexible posible «en cuanto a sus políticas económicas buscando adaptabilidad frente a los choques externos. En el ámbito de la política fiscal, debe enfocar los esfuerzos a la reconstrucción de infraestructura e inversión estratégica, principalmente mejorando la ejecución de presupuesto que ha sido baja durante lo que va del año 2022», escribió. 

Pese a que considera que se necesita una expansión del gasto en infraestructura, también aconsejó no caer en déficit fiscales altos que aumenten las necesidades de más endeudamiento externo debido al costo y a las dificultades para obtener financiamiento en las actuales condiciones. «También se deben redoblar esfuerzos para mejorar el clima de inversión y la facilidad para hacer negocios, esto es un tema que se arrastra desde hace años atrás y hay un margen de mejora grande», sostuvo.

Alejandro Kafati recalcó que desde la empresa privada se han presentado iniciativas, pero que al final es el Gobierno a través del gabinete económico quien dictamina cuál es el camino que debe seguir el sector privado, los inversionistas y la comunidad internacional para conseguir el desarrollo social y económico de los hondureños.

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Rótulos de diferentes negocios del Grupo Intur en el Bulevar Juan Pablo II de Tegucigalpa. Foto CC/Jorge Cabrera.

Respecto a la inflación, Kafati adelantó que hay elementos que pueden modificar esta variable en los próximos meses, la primera es que los precios del transporte de contenedores se han estado reduciendo hasta en un 80 %, además, dijo que se están resolviendo «los cuellos de botella» en los principales puertos del mundo a raíz de la pandemia, esto disminuye tiempos de espera y disminuye costos a los empresarios. 

No obstante, no todas son buenas noticias. Y es que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) ha anunciado que reducirá la producción de crudo en unos dos millones de barriles diarios, lo que estaría llevando el precio del barril a 126 dólares, cosa que nuevamente generaría presiones inflacionarias a través de los precios de los combustibles y la energía, «en este sentido, cualquier incremento o disminución que se haga por estas condiciones internacionales no se miraría traducido hasta dentro de tres o cuatro meses», aseguró Kafati. 

Pese a considerar que el Gobierno ha tomado todas las medidas que puede para defender la economía de las crisis, Kafati considera que hay tiempo «suficiente para hacer bien las cosas». Lo mismo piensa el catedrático universitario Julio Raudales, quien, aunque considera que los problemas pueden empeorar, dijo que «todavía es temprano, yo diría que hay que dar los pasos adecuados y revertir algunos pasos equivocados que se han dado».

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