El éxodo de los pobres

El periodista argentino Martín Caparrós apunta que la idea de la patria –o el patriotismo– es peligrosa, las fronteras que dividen los pequeños países de la región centroamericana demuestran que también lo son. Desde la noche del 14 enero una nueva caravana de hondureños comenzó a andar el largo camino hacia los Estados Unidos, pero antes de llegar, o de intentar cruzar la frontera que separa al estadounidense de América Latina, a esta caravana se le sumaron algunos salvadoreños y algunos guatemaltecos, más de 5 mil personas rondan las cifras oficiales de la más reciente caravana migrante que materializa el éxodo centroamericano, y que ahora avanza por territorio mexicano desde la tarde del 17 de enero.

Esta vez, el Ejército Federal no se apareció en Tecún Umán, esta vez, los oficiales de migración del gobierno mexicano fueron amables, abrieron las puertas y les ofrecieron una visa humanitaria de un año con posibilidades de renovarla. Esta visa humanitaria que otorga México a la caravana migrante les permite circular libremente por los Estados de la federación mexicana sin temor de ser deportados, con la posibilidades de –si así lo desean– encontrar trabajo y no arriesgarse a cruzar el muro estadounidense. Algunos la aceptaron, otros no, bajo la sospecha de que sería una trampa y que luego los deportaría como sucedió antes.

Niños, niñas, hombres y mujeres, la caravana migrante todos, divididos por los tranques burocráticos, el cansancio, el frío y el hambre, ha salido ya de Centroamérica y empeñados en la idea de llegar a los Estados Unidos, no se detienen.

La noche del 14 de enero la caravana migrante comenzó a andar, apenas unos minutos de camino la lluvia comenzó a caer en San Pedro Sula. Foto: Martín Cálix.
 
Madres hondureñas con sus hijos en la caravana a su llegada a Santa Rosa de Copán. Foto: Martín Cálix.
 
Una mujer en un puesto de ayuda regala pañales desechables a un joven que carga en brazos a su hijo a su paso por Santa Rosa de Copán. Foto: Martín Cálix.
 
Dos niñas hacen fila detrás de su madre para realizar el chequeo migratorio en Agua Caliente. Foto: Martín Cálix.
 
Una mujer realiza masajes en las piernas de un hombre la noche del 16 de enero en la frontera de Agua Caliente. Foto: Martín Cálix.
 
Una mujer que prefiere no ser identificada y que viaja en la caravana migrante con sus dos hijos, muestra el boleto de bus de la empresa Congolón, en el señala que la empresa aumento de Lps. 170.00 a Lps. 220.00 para los miembros de la caravana. Foto: Martín Cálix.
 
A la orilla de la carretera a la altura de la frontera de Agua Caliente pasaron la noche aquellos miembros de la caravana que avanzaron desde Ocotepeque pero que decidieron no enlistar la base de datos que levantaba la Policía Nacional, si no lo hacían, no se les permitía avanzar al chequeo migratorio en la aduana hondureña para seguir su camino hacia Guatemala. Foto: Martín Cálix.
 

1: Bryan de 24 años, es un joven sampedrano que decidió unirse a la caravana migrante porque el dinero que ganaba vendiendo accesorios para teléfonos celulares en el parque central de San Pedro Sula no le ajustaba para sostener a sus cuatro hijos y la renta de Lps. 1500.00 de su apartamento en la Col. Felipe Zelaya. Foto: Martín Cálix.

2: Joshua de 3 años, intenta cruzar la valla policial en Agua Caliente la mañana del 16 de enero, donde son retenidos porque sus padres Ingrid de 22 años y Ramón de 32 años, no llevan pasaporte de su hijo. Esta familia sanpedrana huye del desempleo y las falta de oportunidades para quienes viven en el Sectro Aldea El Carmen de la ciudad industrial. Foto: Martín Cálix.

3: Una madre hondureña con sus tres hijos cruza la frontera de Aga Caliente hacia territorio guatemalteco la mañana del 16 de enero. Foto: Martín Cálix

Niños y jóvenes pasan la noche del 16 de enero en las aseras frente a la Casa del Migrante en Ciudad de Guatemala. Foto: Martín Cálix.

 


1. La caravana migrante llega al municipio de Ayutla donde pasa la tarde y noche del 17 de enero antes de cruzar la frontera de Tecún Umán, que separa a México de Centroamérica. Foto: Martín Cálix.

2. Zapatos de algunos miembros de la caravana migrante en el parque central de Ayutla. Foto: Martín Cálix.

3. Yaneli de 11 años, originaria de Tocoa, Colón, recibe de parte de un oficial de migración mexicano en la frontera de Tecún Umán el brazalate que le da acceso a la visa humanitaria que otorga el gobierno de México, ella viaja en la caravana migrante con toda su familia. Foto: Martín Cálix.

Britany de 3 años es cargada en brazos por su abuela, María Santos y acompañada por su tía Josseline de 13 años. Britany es hija de Patricia de 17 años, hija mayor de María Santos de 38 años y Carlos Toledo de 40. Esta familia originaria de Tocoa en el departamento de Colón, viaja junta. Foto: Martín Cálix.

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