Peligro inminente

Era un lunes por la tarde, iba al sorteo de una exposición importante de mi clase favorita; un día nublado, fresco, pero sobre todo gris, se sentía extraño. No había muchas personas en la Universidad y quizás por esta razón había silencio.

No fue hasta el día siguiente por la mañana en la que compañeras de organización alertaron del rumor de una supuesta violación en nuestra Universidad. Cada una inició una investigación propia para así poder confirmar la noticia, creo que por dentro todas deseábamos que esto fuera mentira, no obstante, la noticia se confirmó. El lunes 16 de abril de 2018, una estudiante de primer ingreso fue sometida, ultrajada, violada por dos hombres en el segundo piso del Edificio 2 de nuestra Universidad Nacional Autónoma de Honduras en el Valle de Sula. El tiempo se detuvo.

La Universidad para muchas es uno de los lugares más seguros, claro, cuando evitas a los catedráticos acosadores, a los compañeros a los que friendzoneaste o cuando no caminás por el parqueo sola en la noche. Podías utilizar tu teléfono y el miedo de ser asaltada no es tan grande, podías buscar un aula sola para poder estudiar o una de las bancas en el área verde donde no hace tanto calor y la sombra de los árboles predomina, podías ir al baño sin compañía.

Luego de lo sucedido el lunes no pude evitar tener miedo y mis temores empeoraron cuando leí el comunicado oficial de las autoridades, alegando que la violación solo era un rumor falso. ¿Cuántas personas se expondrían ese día y seguirían su rutina diaria sin ningún tipo de alerta? Según la Universidad nada había sucedido, según ellos el campus seguía siendo un lugar seguro. La víctima fue revictimizada por las palabras irresponsables emitidas en ese comunicado.  Más tarde ese mismo día, los medios de comunicación confirmaron nuevamente la noticia haciendo referencia a la denuncia por violación interpuesta ante el Ministerio Público. Las autoridades no pudieron ocultar la verdad inminente que vagaba en cada persona que asiste a la UNAH.

Llamé a un amigo para que pasara por mí y fuera a dejarme a la entrada de mi clase, cuando llegué a la Universidad, todo seguía igual, las autoridades no implementaron ningún mecanismo de seguridad, tontamente imprimí mi forma 03 pensando que mínimamente sería un requisito para entrar a los predios del campus, no fue así. Las autoridades emitieron un comunicado pidiendo disculpas a la víctima y alegando que harían todo lo posible por contribuir en la investigación y en aumentar la seguridad para sus estudiantes, pero no es suficiente.

Ha pasado una semana desde la violación de una compañera y nada ha cambiado, las autoridades atribuyen este acto a personas ajenas a la Universidad, pero todos y todas sabemos que pudo ser un catedrático, un alumno, un guardia, un aseador, un vendedor, no necesariamente una persona que nada tiene que ver con el campus. No me siento segura, tengo miedo, aún si pidiesen la forma 03 en la entrada, aún si solo habilitan un portón para salir o para entrar, aún si ponen más guardias de seguridad. Porque nuestra realidad como mujeres solo empezará a cambiar hasta que se nos considere humanas.

 

Foto: Sandre Ruiz

Sobre
Nació el 30 de mayo de 1994 en la ciudad de El Progreso, Yoro. Desde los tres años de edad se traslada a la ciudad de Tela, Atlántida. Es abogada y forma parte del Foro de Mujeres de Mujeres por la Vida.
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