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Nicaragua en mi corazón, una nueva revolución en abril

Texto: Alberto Sánchez

Imagen: Carlos Herrera, Confidencial Nicaragua

Escribo estas palabras de noche, en un hotel ubicado en Penonomé, en el centro geográfico de Panamá, a más de mil tres cientos kilómetros de una Nicaragua que dejé en relativa calma y que ahora arde en llamas más intensas que las que calcinaron buena parte de nuestra reserva biológica del Indio Maíz.

¿Qué pasó?

Esa es la pregunta que me han estado haciendo panameños, costarricenses, hondureños y salvadoreños que me acompañan en este segundo encuentro de escritoras y escritores de Literatura Infantil y Juvenil de Centroamérica. Yo he tratado de darles mi mejor respuesta, obligándome a salir del estupor.

Es comprensible que la gente fuera del país no entienda que todas esas personas que están en las calles no llegaron ahí de manera fortuita ni que son el resultado único de una reforma a nuestra cuota de seguridad social y pensiones; Nicaragua, desde el año 2006 ha vivido un proceso de centralización del poder político en manos de una familia que ha monopolizado los medios de comunicación, a la vez que ha cerrado espacios de participación y desarmado la institucionalidad de la policía y el ejército.

Durante doce años, la familia gobernante de Nicaragua ha utilizado a la Juventud Sandinista, grupos de motorizados y a la policía nacional como instrumento represor contra la oposición, organismos de defensa de derechos humanos, medios de comunicación no oficialistas, grupos y movimientos sociales. En el año 2008 comenzó un proceso de bloqueo y agresión a marchas opositoras y manifestaciones juveniles, así como la persecución de organismos no gubernamentales críticos al gobierno y al Movimiento Autónomo de Mujeres. El asesinato en 2011 de campesinos en Somoto a manos de funcionarios políticos del gobierno y policías; el desalojo brutal en 2012 por parte de 150 encapuchados de la alcaldía de Managua de la “champa de la dignidad” de jóvenes opositores; la tortura y abuso sufrido en Nueva Guinea por mujeres que  protestaban por el fraude electoral a manos de la policía en 2012; el desalojo brutal del plantón de #OcupaInss de jóvenes que apoyaban a un grupo de adultos mayores que protestaban por reducción de pensiones en 2013; estos y muchos más son antecedentes directos de lo que se vive hoy en mi país.

La llama más inmediata inició junto al incendio de la reserva Indio Maíz el martes 3 de abril. El incendio, iniciado aparentemente por la quema agrícola de un colono ilegal en la reserva, produjo la pérdida de más de cinco mil hectáreas de bosque y la indignación de un grupo de jóvenes de la Universidad Centroamericana que empezaron a convocar a plantones y marchas. Estaban indignados por la ineficiencia del gobierno, que tardó tres días en hacerse presente en la zona y que además, rechazó la ayuda de cuarenta bomberos forestales de Costa Rica e impidió el acceso a la zona a activistas y medios independientes. Chavalos y chavalas se auto convocaron, rechazaron públicamente cualquier afiliación partidaria y se mantuvieron firmes al ser enfrentados por antimotines y marchas convocadas y financiadas por el gobierno.

El incendio terminó por extinguirse, entre las labores de comunitarios, un helicóptero prestado por México y la lluvia que finalmente llegó. Sin embargo, los chavalos y chavalas siguieron con sus convocatorias. El #SOSIndioMaíz seguía como una manera de hacer patente la necesidad de hacer consciencia sobre el desastre ambiental y todas las otras quemas que estaban sucediendo en otras partes del país…

Y entonces el gobierno anunció la reforma del INSS.

Nuestro sistema de seguridad social, quebrado por la ineficacia y corrupción de todos los gobiernos, incluido el actual, más una inversión progresiva de la pirámide poblacional, necesitaba reformas y el gobierno decidió hacerlas sin consultas de ninguna especie y sin pasar por la asamblea. El lunes 16 de abril, Roberto López, presidente del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, anunció los cambios: disminución del 5 por ciento de las pensiones, elevar los montos de las cotizaciones de forma progresiva, lo que implica un mayor aporte por parte de las empresas (de 19 a 22,5 por ciento) con respecto a los trabajadores (6,25 a 7 por ciento).

A partir de ese momento lo chavalos y chavalas de la UCA ya no estuvieron solos. Al #SOSINSS se sumaron estudiantes de la UPOLI, de la UNI, barrios populares y de clase media de Managua, gente en Estelí, en Granada, en León, en Masaya. Sin organización partidaria, sin líderes designados, sin planificación o estrategia premeditada.

Hoy, después de contarle cuentos a un grupo de cuarto grado de una pequeña escuela de Penonomé, me quedé helado mirando lo impensable: el video de uno de los árboles gigantes de metal instalados en Managua –ícono de la familia gobernante- derribado por manifestantes; y después miré otro video y otro…

En este momento, a más de mil tres cientos kilómetros de donde me encuentro, se contabilizan más de cinco muertos, chavalos y chavalas desaparecidas, la alcaldía de Granada quemada, la estación policial de un barrio de Managua destruida, mientras la población espera una aparición televisiva de Daniel Ortega, anunciada por su esposa, la Vicepresidenta Rosario Murillo. Aparición que parece motivada por la marcha convocada para el próximo lunes por el Consejo Superior de la Empresa Privada.

¿Qué pasó?

Doce años de represión y corrupción, eso pasó.

¿Qué pasará?

Quisiera pensar que lograremos cerrar tantas heridas abiertas entre nosotros; que lograremos salir de estos ciclos de violencia política que han marcado nuestra historia; que lograremos convertirnos en una sociedad que deje de asesinar a sus mujeres, que deje de manipular y censurar a su juventud, una sociedad que escuche la voz de campesinos, campesinas e indígenas y afrodescendientes; un país que nunca más endiose a ningún líder o dirigente.

Pero ahora sé que eso está más allá de la utopía, en un horizonte teñido ahora por el humo y las balas, lleno de desconfianza sobre las futuras negociaciones y mucho odio hacia los represores y las instituciones que ellos corrompieron.

Me quedo con el valor, el coraje y el amor de tanto chavalo y chavala que están a esta hora en las calles, soñando con una revolución en abril.

 

 

Alberto Sánchez Argüello

Penonomé 21 de abril 2018

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Escrito por:

Narrador e ilustrador nicaraguense, ciberactivista. Fundador de la comunidad Políticamente Incorrecto.

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