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AP Organics, un negocio que busca sostenibilidad con todo en contra 

«Uno de los problemas a los que nos enfrentamos los microempresarios en Honduras es la falsa ayuda que el gobierno anuncia por medio de programas como Emprendimiento Solidario. Es una mentira, esos préstamos resultan casi imposibles de conseguir y a los que sí les ha resultado es justamente a los cachurecos (nacionalistas). Esa es la parte frustrante de ser emprendedor en Honduras», cuenta Alejandro Plata, fundador y creador de la marca AP Organics, que elabora y vende productos para el cuidado personal, además de pajillas y vasos hechos de bambú.

Rancho Plata es el nombre de la finca de la familia Plata, ubicada en Danlí, El Paraíso, donde —desde hace muchos años— se siembran diferentes especies de bambú que ahora son utilizados por Alejandro para la elaboración de sus productos: «el bambú se había utilizado para reforestar toda el área. Es una planta maravillosa y se reproduce súper fácil, es un árbol que genera treinta y cinco por ciento más de oxígeno que cualquier otro árbol maderable». 

Este emprendimiento surgió a raíz de viajes y experiencias que Alejandro vivió después de renunciar a su trabajo en Tegucigalpa y de tener algunas pérdidas materiales, producto de la tormenta Agatha en 2010. «Yo trabajaba en una empresa muy reconocida de Honduras, ese período fue de mucho aprendizaje, sin embargo ese mundo corporativo con exceso de trabajo, donde sentía que mis jefes no apreciaban lo que hacía, me llevó a reflexionar de que ese no era mi lugar y que no valía la pena continuar. Entré en una profunda depresión, me vine para Danlí y tiempo después decidí abrir mi propio negocio, así que inauguré un bar restaurante, pero todo se derrumbó en 2010, a raíz de una inundación a causa de la tormenta. Mi familia y yo perdimos muchas de nuestras pertenencias y tuvimos que vender el bar». 

Tras todos estos hechos y con los pocos ahorros que le quedaban, Alejandro decidió partir de Honduras en busca de nuevas oportunidades: «conocí a un grupo de personas maravillosas que estaban involucradas con la permacultura, con el veganismo y que además creaban sus propios productos de cuidado personal. Entonces aprendí a cosechar mis alimentos, incluso a cuidar mi cuerpo a través del yoga». En todo este proceso también aprendió a elaborar jabones y otros productos orgánicos y fue ahí donde nació la idea de crear su marca AP Organics.

«Yo quise regresar a Honduras mientras estaba viviendo en Costa Rica, porque sentía la necesidad de emprender algo, pero allá —además de que los permisos son engorrosos— hay que invertir una buena cantidad para el permiso de operación. A pesar de estar legal solo tenía permitido dar clases de yoga y hacer ciertos tipos de voluntariado. Entonces hablé con mi padre para regresar y vivir de nuevo en casa». 

Alejandro nos contó que comenzó a experimentar con el bambú de la finca. Cortaba con sierra, utilizaba diferentes tipos de lija y se dedicó a buscar todas las medidas de las pajillas tradicionales. Una vez que alcanzó los resultados que quería decidió hacer publicidad por whatsapp: «le ofrecí a mi familia, a mis primos, a mis tías que con mucho gusto me apoyaron y me empezaron a comprar y a promocionar con sus amistades. Luego decidí empezar a hacer los jabones y los bálsamos labiales».

AP Organics tiene como objetivo crear consciencia con relación a lo que las personas consumen, desde lo que se comen hasta lo que se colocan en la piel, por tanto sus productos no tienen aditivos tóxicos ni artificiales. «Es importante recalcar que en algunos comercios se encuentran productos que tal vez no son perjudiciales para el organismo, pero que son hechos de forma cruel: talando bosques, expropiando a las personas de sus tierras, por ejemplo», nos dijo Alejandro, quien agregó que una de sus metas es que muy pronto sus productos sean completamente veganos. 

«Tengo un equipo de trabajo, somos cuatro personas, yo soy el creador de todas las ideas. Elaboramos las cosas completamente a mano, con calidad y ética», nos comentó, luego de contarnos que en los dos primeros meses tras el cierre de las fronteras, a causa de la pandemia, su negocio se vio limitado en la elaboración de sus productos porque parte de la materia prima viene de otros países, así que para poder sobrevivir decidieron hacer alianzas con otros emprendedores y actualmente son distribuidores de ellos en el departamento de El Paraíso.

«Todavía no tenemos tienda por lo difícil que ha sido conseguir los créditos, ya que los bancos tampoco tienen un sistema apropiado y que en realidad beneficie a las microempresas, los intereses son bastante altos y las condiciones innumerables. Creo que vamos a tener que buscar financiamiento fuera de Honduras, ya que necesitamos maquinaria para hacer el trabajo más rápido y poder cumplir con los pedidos que nos hacen nuestros clientes», dijo Alejandro, luego de recalcar que si en el próximo periodo presidencial continúan gobernando las mismas personas no está dispuesto a quedarse en el país porque no existen condiciones ni oportunidades para crecer, sino todo lo contrario.

En sus redes sociales se puede ver cómo en muchas de sus publicaciones hacen críticas al actual gobierno: «somos “anti-JOH”,  lo manifestamos bastante en nuestra página de facebook, a pesar de que sabemos que a muchas personas no les gusta que se hablen de estos temas, pero creo que es justo que expresemos nuestro malestar ante tanta corrupción e injusticia».

A pesar de que AP Organics comenzó en Danlí, en la actualidad distribuyen sus productos entre bares, restaurantes y algunas tiendas de Roatán, Valle de Ángeles, Tegucigalpa, Intibucá, San Pedro Sula, Copán ruinas y Comayagua. También están realizando envíos a San Salvador, Alemania, Miami e Inglaterra, y actualmente están planificando sacar al mercado una pequeña producción de cerveza de jengibre.

Para contactarlos y adquirir sus productos podés buscarlos a través de sus cuentas de Instagram  y Facebook

Correctora de estilo
Sobre
Pianista y filóloga hondureña. Máster en estudios avanzados en Literatura Española e Hispanoamericana por la Universidad de Barcelona. Licenciada en Arte por la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán, misma institución en la que se desempeña como docente. Es autora de numerosos ensayos sobre poesía y literatura. Correctora de estilo y editora de la sección Cronistas de la cotidianidad en Contracorriente.
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