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Días de tregua en un país sin piedad

Fotografía en portada: Martín Cálix/Archivo CC

Texto: Fernando Silva

La Tregua se extendió más de lo previsto y las calles siguen en movimiento esperando que los transportistas decidan regresarlas a la parsimonia que se desató el jueves, viernes y lunes cuando este rubro decidió ir a un paro de labores exigiendo una reducción de 23 lempiras (menos de 1 dólar) al precio del combustible. Reducción que según el gobierno significa afectar el presupuesto de sectores como salud y educación, pero que los dirigentes del transporte solo aceptan si beneficia a toda la población.

En Tegucigalpa durante la tregua, en un punto de taxis ubicado en el salvaje Centro Histórico de la ciudad, Martín espera que uno de sus compañeros se canse de trabajar para que le presten el carro y así poder recolectar al menos 100 lempiras (4 dólares) para llevarle a sus seis hijos que le esperan en la casa que alquila en un barrio cercano al crematorio municipal.

Martín es padre soltero y el taxi que usualmente trabaja está en el taller. Este hombre de contextura gruesa y piel tostada por el sol paga al dueño de ese carro 400 lempiras de “tarifa”,  misma que durante los días de paro no dejó de pagar. “A uno le dicen, no se preocupe ahí me la va pagando poco a poco pero siempre hay que pagarla”, dice este taxista que ya se ha dado cuenta que en Honduras, para los más pobres nunca hay tregua.

El precio del combustible, uno de muchos problemas

Según Rony Figueroa, vicepresidente de la Asociación de Taxistas de Honduras (ATAXISHI) y dueño de taxis en la capital, otro pago que no han dejado de hacer durante los días de paro es el del “impuesto de guerra”, que las maras y pandillas le cobran a cada punto colectivo. Según este dirigente “están pidiendo prestado dinero al 10% de interés para poderle pagar a las pandillas”.

En 2017 al menos 132 personas dedicadas al rubro del transporte fueron asesinadas en el país, según el informe anual del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (O.V UNAH). A pesar de que no se conoce en su totalidad la ocupación de estas personas, los datos indican que son los transportistas quienes más sufren la violencia de este país en el que mueren entre 10 y 12 personas diarias,  según cifras oficiales. En el último mes, mientras se desarrollaba esta crisis, han sido asesinados dos transportistas, uno en Choloma y otro en Tegucigalpa, ambos eran conductores de buses “rapiditos”.

Mientras conduce el taxi que uno de sus compañeros le prestó, Martín cuenta.

-Además de las 6 pandillas que nos piden renta, de repente aparecen unos nuevos que nos vienen a dejar teléfonos y llaman pidiendo bombazos de 80 o 50 mil lempiras para que se los tengamos en un día, y a ellos no les interesa de donde lo saquemos pero que ese dinero hay que hacerlo, hay que hacerlo. Si no, ya vienen y matan a un compañero. Ya nos ha tocado vivir eso.

Hace dos años en el punto que trabaja Martín no lograron recolectar a tiempo el dinero que les pedía una banda de extorsionadores. Estaban en negociaciones cuando en el otro lado de la ciudad le dispararon en su propia unidad a uno de los conductores.

Uno de los argumentos del gobierno para la no reducción del precio de los combustibles es que el Estado dejaría de percibir 13,800 millones de lempiras. Según declaraciones de Ebal Díaz, Secretario de la Presidencia, “esto equivale a que se deje de pagarle a policías y militares y que cerremos la Secretaría de Seguridad y Defensa”.

El Banco Mundial señala que Honduras gasta alrededor del 1.6% del Producto Interno Bruto (PIB) en seguridad, comparando este dato con la media mundial, se destina la misma cantidad que países como Alemania, Noruega o Dinamarca. Este gasto desmedido corresponde a la política del gobierno de Juan Orlando Hernández que pretende vender “el regreso de la paz y tranquilidad a las calles”.

Mientras pasa a la par de una patrulla llena de policías, Martín asegura que “uno como motorista no tiene ni derechos, ni seguridad, no tienen nada”. La última vez que lo asaltaron, conducía a tres hombres que lo pararon en la calle para que los transportará hacia una estación de bomberos en Tegucigalpa, resultó que estos hombres terminaron secuestrándolo.

-Iba con estos ladrones y un policía me paró porque llevaba una luz mala, yo pensé que me había salvado pero cuando alcancé a decirle que estos delincuentes me llevaban, no me creyó y me dijo que nosotros todo lo exagerábamos, se suelta mientras me lleva en el taxi.

Martín agradece que ese día solo le hayan quitado los 200 lempiras que llevaba para la comida de sus hijos.

Los que no serán beneficiados

Según datos del Foro Social de la Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (FOSDEH), más de 300 mil personas se sumaron a la lista de pobres en 2017 y se espera que en 2018 la cantidad siga en aumento. A pesar de esta situación en mayo de este año los diputados del Congreso Nacional se aumentaron 35 mil lempiras a su salario mensual. Martín desde el volante de un taxi en la capital asegura que los funcionarios se recetan estos incrementos “al son de los dedos, así de fácil, sin paros ni huelgas”.

Uno de los diputados que devolvió ese aumento, al menos en el mes en que se decretó, es Jorge Cálix del partido de oposición Libertad y Refundación, quien con respecto a la problemática de los transportistas y la reducción al combustible señala que “sí se puede gobernar sin aumentar impuestos, sí se puede gobernar con combustibles bajos y si Juan Orlando no sabe cómo hacerlo, pues que le pregunte a los que sí saben”.

Actualmente el impuesto que se paga por el combustible va desde los 20 hasta los 33 lempiras, y según el FOSDEH podría eliminarse compensándolo con la reducción de exoneraciones a la empresa privada que llegan a los 36 mil millones de lempiras (1.5 millones de dólares).

Recomendamos: “En Honduras la crisis de los combustibles tiene doble impacto porque inflan los precios”: Juliette Handal

En una gasolinera mientras compra menos de dos galones de gasolina por 200 lempiras, Martín asegura que trabaja con esas condiciones y sin horario de descanso por necesidad y recalca que “si los diputados no les costó nada darse un aumento, ¿por qué no se le puede bajar al precio del combustible? Si eso beneficia a todo el pueblo”. Este padre de familia gasta casi 9 mil lempiras mensuales en gasolina al mes y paga mil lempiras del cuarto en el que vive con sus seis hijos.

Estos gastos le dejan con un total de 2,600 lempiras (108 dólares) mensuales, para suplir la alimentación, salud, educación y vestimenta de su familia.

El miércoles de esta semana el gobierno rechazó una propuesta del gremio del transporte con el argumento de que esta no beneficia al usuario, ya que la reducción del precio a los combustibles solo beneficiaría a la cúpula del transporte y no se está presentando ninguna reducción al precio del pasaje.

En junio de este año la Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (CREE) justificó el aumento del 1.01% en la tarifa de energía eléctrica por el elevado precio de los combustibles utilizados, la variación del lempira frente al dólar y los resultados del despacho hidrotérmico.

Según el economista Hugo Noé Pino, la exigencia de los transportistas de reducir 23 lempiras en el impuesto del combustible “no es algo realista” pues supondría un gran impacto en la economía nacional; sin embargo, esta reducción se podría hacer diferenciada entre todos los derivados del petróleo.

Rony Figueroa de ATAXISH menciona que “hemos decidido ser flexibles y reducir la exigencia a bajar 20 lempiras al precio de los combustibles, hemos dejado un compás de espera pero si no nos solucionan nada para el viernes a las 5 de la tarde, el lunes nos vamos a paro otra vez.”

Según Martín, si se ejecuta el paro le van a pedir a los dueños de taxis y dirigentes del transporte que no les pidan la tarifa de esos días porque si no ellos también van a emprender acciones. “Los dueños nunca salen perdiendo, aquí nadie se interesa realmente por nosotros” asegura.

Una tregua que puede pasar a revuelta

“El lunes tendríamos que emprender acciones más fuertes, vamos a bloquear todas las calles del país y le estamos pidiendo al pueblo que se una a esta lucha que es de todos” menciona Figueroa. Este jueves, los taxis colectivos de la capital amanecieron con rótulos color neón que llevaban el mensaje “Exigimos la reducción de 23 lempiras a la gasolina, ¡pueblo únete!” y parece que otros sectores están aprovechando ese espacio para hacer sus propias demandas.

En el Progreso, Yoro, ciudad que solo necesita una pequeña llama para encender la hoguera, los taxistas se revelaron ante sus propios dirigentes, desafiaron La Tregua y emprendieron La Rebelión. Finalmente fueron dispersados por los policías.

Los maestros recientemente han amenazado con irse a paro si no se les aumenta el salario y los estudiantes universitarios se han manifestado entre la represión cotidiana en supuesto apoyo a los transportistas.

Ebal Díaz expresó que con estas muestras de apoyo de parte de los estudiantes universitarios se comprueba “la relación oscura de algunos dirigentes del transporte con las maras y extremistas dedicados a la violencia política”.

Mientras tanto, al también catedrático universitario Hugo Noé Pino, le preocupa que en Honduras solo se les cumplen las exigencias a las personas que protestan y esto provocaría una serie de demandas que pongan en precario el presupuesto nacional.

Para Martín, el exigir la reducción al combustible ha sido su única esperanza de ser escuchado pues aunque su punto de taxis no está tan lejano al Congreso Nacional, afirma que “esos diputados ni se acercan, cuando andan en campaña lo vienen a saludar pero de ahí no se vuelven a aparecer”.

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Escrito por:

Soy periodista que cuenta historias en un mar de fueguitos. Amante del cine y coleccionista de aventuras sacadas de libros.

Comentarios

  • Nelson Silva
    REPLY

    Excelente esto es periodismo ver y tocar el trasfondo de cada problematica social en nuestro pais.
    Les felicito. Periodismo de conciencia es periodismo de altura.

    27 julio, 2018

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