¿Tenemos un candidato ungido o una política intervenida por la religión en Honduras?

La Iglesia evangélica se ha consolidado en Honduras como la institución en la que la población hondureña tiene más confianza, por encima de la Secretaría de Educación y de la Iglesia católica, según datos del Datos del Sondeo de Opinión Pública del Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación (ERIC-SJ) publicado en mayo de 2024. Políticos como Donald Trump, Javier Milei o incluso Salvador Nasralla en Honduras, han buscado respaldo en la feligresía neopentecostal que domina el continente, y a cambio le prometen poder e influencia en las decisiones del país. En ese contexto, ¿cuál es el papel de la Iglesia en la construcción de la democracia hondureña?

Texto y portada por Persy Cabrera

En el pasado algunos líderes religiosos condenaron desde los púlpitos de las iglesias a proyectos políticos, pero también justificaron y dieron la bendición a retrocesos como el golpe de Estado de 2009, o la reelección inconstitucional de Juan Orlando Hernández.  Lo que sí es cierto es que la religión nunca está separada de la política en Honduras. 

En este proceso electoral, algunos pastores evangélicos bendijeron a un candidato que cree que Dios ha dictado que este es su tiempo para ser presidente del país: Salvador Nasralla.

Nasralla es el virtual candidato presidencial por el Partido Liberal, y es el que más exhibe una narrativa religiosa de cara a las próximas elecciones generales. Se le ha visto orando en sus mítines políticos cuando era precandidato; también publicó un video en el que un pastor puso sus manos sobre él y declaró que Nasralla había sido colocado en «el pináculo más alto» y «apartado para este momento». Nasralla incluso se ha  comprometido a que si es elegido presidente de Honduras, tendrá en su gobierno un «consejo de hombres sabios como los pastores».

Siguiendo esa línea de discurso cristiano-evangélico, Nasralla ya se ha posicionado en contra de la «ideología de género», que según él tiene detrás a personas que «intentan cambiar lo que Dios estableció, desdibujar la familia». En una entrevista para Contracorriente en febrero de 2025, cuando todavía era precandidato presidencial, Nasralla dijo que él a título personal «respeta la voluntad de las personas» pero que, por ejemplo, considera que «el aborto es un asesinato». 

En 2021, en el marco de nuestro proyecto «¿A quién elijo?» encuestamos a candidatos de elección popular, y  en ese entonces Salvador Nasralla, candidato a la presidencia por el Partido Salvador de Honduras (PSH), respondió que  estaba en desacuerdo con la legalización del aborto por tres causales, y con el matrimonio entre parejas homosexuales, aunque estuvo de acuerdo con la existencia de una ley de identidad de género. También estuvo de acuerdo con la participación de representantes de las Iglesias en la toma de decisiones públicas y la enseñanza obligatoria de religión en las escuelas.

En esas elecciones cedió su puesto para conformar la Alianza de Oposición contra la Dictadura, que resultó victoriosa y posicionó a Xiomara Castro como la presidenta de Honduras.

Sin embargo, Nasralla ha hecho énfasis en que no solo gobernará para la población cristiana, sino que también lo hará para la «gente de costumbres diversas», refiriéndose así a la población LGTBIQ+ hondureña; «entiendo que ese es un asunto de nacimiento, no es algo que ellos o ellas quieran ser», dijo en una entrevista para este medio. 

Para dejarlo más claro, Salvador dijo que él es cristiano y que está en «contra de todo lo que el cristianismo esté en contra». 

Según el Informe de Libertad de Culto emitido en 2021 por la Embajada de Estados Unidos, un 48 % de la población hondureña se identificó como protestante evangélica. En segundo lugar se encontraba el catolicismo con un 34 %. 

Esa superioridad de la población protestante evangélica podría responder a una «migración» de los católicos al neopentecostalismo en Latinoamérica, como lo señaló el doctor en sociología José Luis Rocha, recientemente fallecido. Una de las razones de este fenómeno que se ha desarrollado en los últimos cincuenta años, de acuerdo con Rocha, se atribuye, por ejemplo a «las condenas de la riqueza predicadas por obispos y sacerdotes», que censuran «la prosperidad material», mientras el neopentecostalismo atrajo a individuos que buscan una fe que armonice con sus aspiraciones económicas y profesionales.

Rocha apuntó que «en 1960 apenas cinco países latinoamericanos contaban con una población de tradición cristiana protestante que rebasara el 5 % del total. En 1985 ya había muchos países donde la población protestante se acercaba o rebasaba el 10 % y en algunos alcanzaba el 20 %. Entre los primeros estaban Panamá, El Salvador, Honduras y Nicaragua. Entre los segundos figuraba Guatemala. Esa tendencia se mantuvo en las dos décadas siguientes».

Según el sondeo de opinión pública del Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación (ERIC-SJ) presentado en mayo de 2024, las instituciones que gozaban de mayor confianza en Honduras eran religiosas o asistencialistas. Según el sondeo, el primer puesto lo tenía la Iglesia evangélica, seguida de la Secretaría de Educación y luego por la Iglesia católica.

Ana Ruth García, pastora, teóloga, feminista y también cofundadora de Ecuménicas por el Derecho a Decidir (EDD), expresó que la asistencia de candidatos a las iglesias durante sus campañas es simple «utilización  e instrumentalización de la imagen de Dios». De acuerdo con ella, los discursos discriminatorios de los políticos no hacen otra cosa que «incentivar al odio» en contra de poblaciones que han sido históricamente vulneradas.

Por otro lado, Ana Cruz, directora de la Asociación Calidad de Vida, una organización que brinda atención integral a mujeres sobrevivientes de violencia, expresó que los discursos y narrativas que apelan a la religiosidad de la población hondureña, como los de Nasralla, demuestran la creciente tendencia de los discursos ultraconservadores en América. 

Todo esto calza con un fenómeno más global. Por ejemplo, a su regreso a la Casa Blanca en 2024, Donald Trump le volvió a prometer a la población estadounidense que «el cristianismo tendrá poder». Para su victoria obtuvo ocho de cada diez votos de cristianos evangélicos blancos, según AP Votecast. En su anterior periodo promovió que líderes religiosos conservadores instalaran una organización que imparte estudios bíblicos en congresos y parlamentos de sesenta países en el mundo. Esa influencia religiosa llegó hasta Honduras en el gobierno de Juan Orlando Hernández.

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Para Ana Cruz, esto también se puede ver en el gobierno del argentino Javier Milei: «Ya lo estamos viendo en Argentina, cuando ya quitaron todo lo que tiene que ver y decir género, todo lo que tiene que ver con políticas progresistas a favor de las mujeres», expresó. 

Ante el evidente antagonismo entre los credos religiosos y el movimiento feminista en Honduras, Cruz explicó que los pastores y sacerdotes deben estudiar el trabajo que se hace desde organizaciones feministas, y de esa manera podrían «hacer grandes campañas de prevención desde el púlpito» que beneficien a la población con equidad de género, sensibilización de operadores de justicia y descenso en las tasas de femicidios, violencia sexual y adolescentes embarazadas. 

Rol político de los líderes religiosos 

En julio de 2023, el cardenal de la Iglesia católica de Honduras, Óscar Rodríguez, expresó en una misa que «la ideología de género está destinada a destruir las familias, a destruir a los niños y a las niñas metiéndoles ese tipo de ideas que son completamente diabólicas». Estas declaraciones del cardenal se dieron después de la aprobación en el Congreso Nacional de la Ley de Educación Integral de Prevención al Embarazo Adolescente en Honduras, el 8 de marzo de 2023. 

La aprobación de esta ley generó el rechazo de políticos conservadores y de algunos padres de familia, quienes dijeron que esta confundiría «a los niños y niñas en cuanto a su identidad de género». 

Finalmente, la presidenta Xiomara Castro anunció el veto de esta  ley el 29 de julio de 2023, aunque esta negativa desde el ejecutivo había sido emitida el 17 de marzo de ese mismo año. Siete días antes que la presidenta publicara el veto en redes sociales, miles de personas habían marchado en contra de esta ley en varias ciudades del país, representando a organizaciones de la sociedad civil, incluidas las Iglesias católica y evangélica.

De acuerdo a Daniel Pacheco, pastor evangélico del sector Rivera Hernández en San Pedro Sula, quien se define como líder comunitario y defensor de derechos humanos, expresó que los líderes religiosos deben «ser apolíticos pero no desinteresados» en los «temas que son prioridades en el país». Por ejemplo, reclamó que hasta ahora en San Pedro Sula «no hemos visto ningún pronunciamiento de parte de la Iglesia» respecto a los múltiples problemas en las elecciones internas del 9 de marzo de 2025.

Según su criterio, un líder religioso no debería estar al lado de políticos, y señaló directamente la postura de Roy Santos, un pastor evangélico de Tegucigalpa que dice haber profetizado la llegada de Manuel Zelaya, el posterior golpe de Estado que lo sacó del poder, la elección de Porfirio Lobo Sosa y de Juan Orlando Hernández; de este último, incluso dijo haber conocido sobre sus intenciones de reelección mediante mensajes divinos.

Durante el gobierno de Juan Orlando Hernández se nombró a pastores evangélicos en comisiones del Estado; por ejemplo, el pastor Oswaldo Canales fue miembro de la Comisión Especial de Transformación del Sector Salud, y el pastor Alberto Solórzano de la Comisión Depuradora de la Policía Nacional y la Comisión para la Transformación del Sector Educativo.

De acuerdo a Pacheco, el papel del pastor o sacerdote radica en decirle a la feligresía que «debe votar porque es un derecho del pueblo hondureño, pero no se le dice por quién ni para quién, porque eso ya ya es un error», y la población debe «ver por quién vota y asumir las consecuencias de su voto y hacer la responsabilidad suya».

El sábado 15 de marzo, durante el Desayuno Cuaresmal de 2025, José Vicente Nácher, arzobispo de Tegucigalpa, expresó que la Iglesia católica estará «vigilante, para que no pueda nadie manipular las elecciones generales, eso no es política, eso es defender a los pobres», y añadió: «Hoy es el día de defender a Honduras, todos debemos hacerlo». Esta posición es relevante, sobre todo porque después de las irregularidades en las elecciones primarias, la confianza en el proceso electoral ha disminuido y por ende la confianza en que Honduras va por un camino democrático.

 

El sacerdote jesuita y miembro del Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación (ERIC-SJ), Ismael Moreno, señaló que el papel de la iglesia a nivel político es que tiene «criterios éticos para ofrecer caminos que avancen hacia la democracia», pero no puede o debe «tener un proyecto político».

Para Moreno, actualmente Honduras tiene un «enorme déficit de democracia», y apuntó que «el hecho de que haya elecciones cada cuatro años o que haya elecciones primarias, elección de los candidatos de los partidos políticos, eso no es sinónimo de que haya democracia; incluso, los partidos políticos no son modelo de democracia en Honduras, porque se definen a partir de las decisiones de cúpulas».

Señaló que «el mayor error de una Iglesia o de líderes religiosos es mezclarse con la política partidista, porque el lugar desde donde se sitúa la misión de la Iglesia es la política del bien común». También apuntó a que «la Iglesia tiene que estar fuera de las esferas de poder, porque solo desde ahí su palabra es creíble. Cuando un líder religioso mezcla la misión evangelizadora con un determinado grupo político, entonces está manipulando a la religión para intereses que no son de la misión evangelizadora».

Sobre

Persy Cabrera nació en Tegucigalpa en 1997. Es graduado de bachiller técnico en electricidad del Instituto Técnico Saúl Zelaya Jiménez y cursó media ingeniería eléctrica en la UNAH antes de pasarse a estudiar periodismo. Actualmente es periodista cultural en Contracorriente. Le gusta el cine, las series, el anime, el manga y los libros. Practica fútbol y es entusiasta del deporte en general.

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