«El lobo pastor de ovejas» y otros microcuentos de Jorge Luis Oviedo

El lobo pastor de ovejas

Texto: Jorge Luis Oviedo
Ilustración: Pixabay

El lobo pastor de ovejas

Un lobo, como muy bien se sabe, hace mucho tiempo, se quiso pasar de listo y se disfrazó de oveja; pero no se tiñó bien el pelo y, además, se le notaba en el hocico las ganas de comer ovejas. El pastor, que no era dejado, lo descubrió pronto y le pegó un tiro.

El lobato —que por su tamaño es también un lobito— estaba escondido en un matorral desde donde lo vio todo.

Bueno, no solamente vio, sino que aprendió. Así, cuando creció, volvió al lugar y se comió al pastor, después se puso sus ropas y se adueñó de todas las ovejas.

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Fábula de los conejos 

Hace mucho tiempo, en un país cuyo nombre recuerdo siempre, hubo una noche tan larga, que, según mi madre, duró un siglo. Los habitantes, unos conejos enormes, se dieron a la tarea de esperar, a ojos abiertos, la llegada de un nuevo amanecer. Un día, por fin, un enorme sol disolvió hasta los más leves espacios de la sempiterna oscuridad.

Desgraciadamente para entonces, muchos de ellos, se habían acostumbrado tan asombrosamente a las tinieblas, que aquella sorpresiva claridad les resultaba desconcertante y, como no pudieron soportarla, optaron por sacarse los ojos.

***

La muerte más aplaudida

La plaza, llena hasta sus más leves espacios, hervía en entusiasmo. Vivas y aplausos interrumpían de vez en cuando el retórico discurso del presidente; quien lucía satisfecho ante aquella multitud que parecía adorarlo al exceso. Estaba tan seguro de ello que cuando el discurso llegaba a su final, vivamente emocionado, gritó: «¡Viva la independencia!»

Pero la multitud guardó silencio y, en ese instante, confundido con el eco de su voz, se escuchó un disparo. El presidente se desplomó desde su tribuna y la multitud estalló en un aplauso, tan enérgico y sincero, como no sucedía desde hacía mucho tiempo.

***

Ignorancia positiva

Cuando el coronel perdió la cuenta de los muertos, paró los fusilamientos. Estaba seguro de que los números se habían terminado para siempre.

Estos cuentos forman parte del libro La Prueba de la Sangre (2015).

Sobre
Jorge Luis Oviedo nació en La Libertad, Comayagua, el 4 de diciembre de 1959. Ha sido jefe del Departamento de Letras de la UNAH desde 1999 y miembro de la Comisión Curricular. Recibió el Premio hispanoamericano Universidad de Panamá en 1982 por La muerte más aplaudida y Aproximaciones. Ha sido común su presencia en eventos literarios nacionales e internacionales, el desarrollo de tesis sobre sus trabajos literarios, su voz como animador cultural en revistas radiales y en cónclaves intelectuales de la región, como la organización Unión Nacional de Escritores (UNEH).
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