Contra Corriente

El triunfo de Teófimo vs. la realidad del deporte hondureño

El boxeador de padres hondureños, Teófimo López, logró un triunfo histórico ante el ucraniano Vasyl Lomachenko. Lo celebramos, pero reconociendo que la actuación de López no refleja la realidad llena de carencias que vive el deporte hondureño. El Presupuesto General de la República contempla una partida de 38 millones de lempiras para repartirse en 40 disciplinas del deporte nacional. Josec «El escorpión» Ruiz, un boxeador nacional, cree que nunca surgirá un campeón formado en Honduras.

Texto: Allan Bu

Fotografía portada: Top Rank

Hace 25 años, Teófimo López, originario de San Pedro Sula, tomó maletas y se fue rumbo a Estados Unidos (EE. UU.) buscando mejores oportunidades. En la ciudad de Nueva York, formó  una familia en la que nacieron dos hijas y un hijo. Para ganarse la vida su esposa trabajaba como barman y él conducía limosinas. 

Intentó ser boxeador, pero perdió en el segundo asalto de su única pelea semiprofesional. Su vida dio un giro en un gimnasio que él frecuentaba. Ahí comenzaron a ver características únicas en su hijo que apenas tenía seis años. Entonces se dedicó a entrenarlo y con eso comenzó el camino de un campeón. 

Hace una semana una imagen dio vuelta al mundo. Teófimo López júnior, el hijo del inmigrante sampedrano, apareció acorazado entre los cuatro cinturones que lo acreditaban como el campeón mundial unificado de pesos ligeros del boxeo. La bandera de Honduras estuvo en el combate, pues López es hijo de sampedranos. Teófimo júnior ya representó a Honduras en los juegos Olímpicos de Río 2016, cuando cayó derrotado ante el francés Sofiane Oumiha. Tras esa pelea, López argumentó que le robaron la contienda por ser de un país pequeño.

Teófimo júnior, nacido el 30 de julio de 1997 en Brooklyn, Nueva York, es estadounidense por el principio del ius soli, que significa derecho de suelo o en otras palabras por haber nacido en tierra de EE. UU. adquirió esa nacionalidad. Y es hondureño por nacimiento por ius sanguini o sea la sangre hondureña que corre por sus venas, reconocido así en el artículo 23 de nuestra Constitución. 

Cuando el pasado sábado 17 de septiembre venció  por decisión unánime al ucraniano Vasyl Lomachenko, varios políticos hondureños, incluido el presidente Juan Orlando Hernández, felicitaron a Teófimo por su gesta y lo nombraron como «orgullo» hondureño. Hubo otras personalidades de fama mundial como el basquetbolista Magic Johnson y el reguetonero Dady Yankee que felicitaron a López y a Honduras. 

Pero el logro de Teófimo y sus puños es una realidad distante para el deporte hondureño. Así lo demuestran las cifras, los pergaminos conseguidos y los testimonios de deportistas de otras disciplinas que se practican en Honduras y que no tienen las atenciones que tiene mayormente el fútbol. 

Honduras ha participado en once Juegos Olímpicos y también participará en Tokio —cuya actividad fue aplazada al 2021 por los efectos de la pandemia— y lo más cercano a una medalla fue el cuarto lugar logrado por la delegación de fútbol en Río de Janeiro 2016. Aún no podemos presumir de una medalla olímpica. 

Las carencias son evidentes. Tras el triunfo de su hijo, Teófimo padre prometió en conferencia de prensa que trabajarían «en abrir muchas escuelas de boxeo en Honduras para ayudar a la juventud». Sabe que el país necesita apoyo y tiene una corazonada: «estoy seguro que debe haber otro Teófimo en Honduras». 

Nuestro deporte más popular es el fútbol. También es el que cuenta con más apoyo del gobierno y el sector empresarial, pero los éxitos son casi igual de esquivos. Honduras ha clasificado a cuatro Mundiales de fútbol, donde sus actuaciones han involucionado. En 1982, logró dos empates, en 2010 consiguió un empate y en 2014 no consiguió puntos, pero anotó su único gol en mundiales. 

En el balompié hay algunos picos destacados como un tercer lugar en la Copa América 1999, dos medallas de plata en Juegos Panamericanos en Winnipeg 1999 y Lima 2019. En general, el deporte hondureño goza de pocos éxitos en el fútbol y en otros deportes las menciones son nulas. 

En el deporte de alto rendimiento ganar no es fácil. La mayor justa deportiva son los Juegos Olímpicos cuyo medallero histórico es encabezado por EE. UU. con 2520 medallas. De Latinoamérica, el único país que aparece en el top 20 es Cuba, cuyos atletas han logrado 226 medallas olímpicas. En Centroamérica, Costa Rica tiene cuatro preseas, Panamá dos y Guatemala una. 

Por eso en Honduras con el presupuesto asignado para el deporte es difícil esperar otros resultados. En el 2019, la asignación para el deporte en el Presupuesto General de la República fue de 38 431 482 lempiras (1 566 168  dólares aproximadamente), esa cantidad se reparte en aproximadamente 10 millones para Confederación Deportiva Autónoma de Honduras, Condepah y sus 40 federaciones afiliadas. El valor más jugoso lo recibe el fútbol con 2,5 millones de lempiras. El resto se lo dividen 39 asociaciones. 

Félix Sabio, vicepresidente de la Condepah y presidente de la Federación de Voleibol, afirma  que el fútbol se lleva el 53 % del presupuesto aprobado para el deporte. Además, hay 10 millones (400 000 dólares) orientados a los gastos operativos de la Condepah, el resto se divide en 39 federaciones. Hay federaciones que tienen un presupuesto entre 200 000 y 300 000 lempiras al año (12 000 dólares). 

Refiere que las federaciones que más fondos reciben, sin contar a la Fenafuth, son la de  voleibol, taekwondo, baloncesto, natación y béisbol, pero que después de las mencionadas todas tienen presupuesto abajo de 450 000 lempiras anuales (18 000 dólares).

Sabio refirió que existe un fideicomiso para la promoción del deporte en el que hay disponibles 150 millones (6 millones de dólares), pero se utiliza para cubrir gastos de viaje o montaje en eventos de carácter internacional. 

Este fideicomiso es administrado por Banhprovi, Condepah, la Secretaría de Finanzas y la Comisión de Deportes del Congreso Nacional, que es presidida por el diputado de Colón y presidente de Real Sociedad, Ricardo Elencoff. Las solicitudes para utilizar estos fondos son aprobadas por un comité técnico. 

«El Escorpión» quiso ser campeón

Todo lo anterior quizá ayuda a entender la historia de Josec «El Escorpión» Ruiz, un prometedor boxeador hondureño que soñaba con ser campeón mundial. No era un sueño cualquiera, él quería llegar a la cima desde Honduras, a pesar de sus limitaciones. 

«Quería ser campeón mundial o lograr algo muy importante en el boxeo para demostrarle a los hondureños que éramos capaces de hacerlo sin salir de nuestro país, pero después de un tiempo me di cuenta que eso es imposible», nos dice Ruiz en una conversación vía Messenger. Él en este momento está en EE. UU. 

Ruiz piensa que la gesta de Teófimo López pone en evidencia a Honduras, donde a su juicio, no hay capacidad para obtener un título mundial. «Algo hecho y salido de Honduras en cualquier deporte es imposible. Nunca va a pasar. Ni los nietos de los nietos de mis hijos lo van a ver. No tenemos esa capacidad. Necesitamos prepararnos en otro país».

Desde hace dos años, Ruiz viaja con regularidad a la tierra del Tío Sam. Allá ha continuado con su preparación y espera conseguir su sueño. «Sigo mi carrera todavía, gracias a Dios se me dio la oportunidad de trabajar con una promotora estadounidense. Sigo mi camino, enfocado en mi trabajo. Si Dios quiere que sea campeón mundial, pues voy a ser campeón del mundo», manifestó emocionado.

Abandonó el boxeo hondureño porque no hay apoyo, dice. «Y no solo es el Gobierno, la empresa privada siempre está confiando en la moda, más que en los talentos. Prefieren invertir en algo que esté de moda, así sea algo estúpido».

Honduras es un pueblo futbolero. Es casi el único deporte al que siguen las masas y es, por ende, el que cuenta con más recursos y patrocinios por eso «El Escorpión» está convencido que «si en Honduras se nace con un talento que no es para el fútbol, se nace con un talento equivocado».

Tiene claro que en el boxeo y en el deporte hondureño en general, el mayor problema es la falta de dinero y la corrupción, «porque si hubiese apoyo siempre habría gente queriéndoselo robar», nos dice.

Ruiz recuerda que ha visto en la Villa Olímpica de Tegucigalpa a atletas y a los familiares de ellos vender productos para ajustar los gastos para una preparación o competencia en el extranjero. «He visto a la mayoría», dice. 

Por eso tiene reparo en establecer una diferencia entre la calidad de preparación que encontró en tierras norteamericanas: «Hay mil años luz de aquí a la luna a pasito de caracol», sostiene este púgil de 26 años.

«Sinceramente es la primera vez que me tratan como un boxeador, como una persona, como alguien que puede lograr algo en este deporte. En Honduras, todo era a mi suerte, si comés bien, si no comés también», nos confesó. 

Sin plata no hay torneo 

Osman Chávez, actual diputado del Congreso Nacional por el departamento de Colón y exjugador de la Selección Nacional, reconoce un país con gran potencial para destacar en lo deportivo especialmente en el fútbol. Y solo difiere en una cosa respecto a lo dicho por «El Escorpión»: piensa que también el fútbol está abandonado.

En las ligas menores, los niños y niñas se sostienen por el aporte de sus padres y personas que aportan plata de su bolsa sin esperar beneficios. Considera que en Honduras hay mucho material y biotipo adecuado,  «pero no cuenta con la infraestructura en sus inferiores», comienza diciendo en clara referencia al mal estado de las canchas donde juegan los niños.

«Preguntemos cuándo Fenafuth (Federación Nacional de Fútbol de Honduras) regaló tacos, balones, iluminó campos en los diferentes departamentos y la respuesta será cero. El fútbol va cada día peor, pero es producto de quienes lo manejan», reclamó el congresista. 

Pero sí hay carencias de balones, uniformes y zapatillas de fútbol, que es el juego más popular, ¿Cómo la pasan aquellos que escogen otra disciplina?

«El deporte no es una prioridad para el Estado de Honduras. No existen políticas que puedan contribuir con el deporte», nos dice Félix Sabio, aunque recuerda que a veces «nos ufanamos de invertir en el deporte», pero la realidad es que lo único considerado como deporte es el fútbol. Se olvidan de los demás. 

Sabio reconoce que en los últimos años se ha aumentado el apoyo al deporte, pero sigue siendo insuficiente ante las innumerables necesidades y piensa que estamos atrás no de países de primer mundo, sino que estamos rezagados en el área, donde Guatemala, Costa Rica, Panamá y Nicaragua nos han sacado ventaja.

Chávez expresó que muchos deportistas que representan a Honduras en justas importantes como en los Juegos Olímpicos se presentan por coraje y voluntad: «a veces no salen las cosas porque no se trabaja como se debe. Hay un abandono total».

Expuso que en el abandono que se encuentran los deportistas hay responsabilidad compartida del Gobierno y las federaciones «que tendrían que hacer las gestiones necesarias para que se fortalezcan las áreas débiles».

Recalcó que desde el Gobierno no se dedican los suficientes fondos para el deporte ni otras cosas importantes como la salud, educación o seguridad. «El deporte es fundamental porque es una vía de escape para muchos jóvenes, hombres y mujeres».

Agrega que en Honduras para incentivar el deporte no hay intercambios, convenios que se deberían ratificar con Cuba, EE. UU. u otros lugares para que los jóvenes vayan a prepararse.  Tampoco se contratan visores para que recorran el país y traigan a los mejores atletas.  «Todo eso es inversión y nadie quiere hacerlo», explica.

A este problema también se refiere Sabio, quien dice que se dificulta la contratación de personal necesario para los atletas de cualquier disciplina puedan hacerle frente a una competencia: «habitualmente van limitados sin un médico, sin psicólogo y sin terapeuta», sostiene.

Desde su curul en el Congreso, Chávez sostiene que ha intentado impulsar proyectos para tener mejores campos deportivos o construir complejos en lugares catalogados como violentos, por ejemplo la Rivera Hernández y Chamelecón, en San Pedro Sula o en Choloma, «esas cosas vendrían a fomentar la sana convivencia y han sido bloqueadas».

El congresista asegura que en el país hay un biotipo para destacar en cualquier deporte. Al preguntarle por la gesta de Teófimo, contesta sin emocionarse: «tiene sangre hondureña, que nos ha representado muy bien, y así hay otros que tienen capacidad, pero no tienen el apoyo que él ha tenido» aclaró.

La corrupción 

En Honduras la rama deportiva que más fondos ha tenido a su disposición es el fútbol.  De la partida asignada por el gobierno recibe 2,5 millones según información publicada en el portal de transparencia de la Condepah. Además, Fenafuth recibe fuertes patrocinios por derechos de televisión y publicidad en el uniforme. 

Los seleccionados nacionales reciben un trato preferencial. Gozan de viáticos, buenos hoteles y jugosos premios. En contraste, «El Escorpión» recuerda que cuando viajaba o tenía que entrenar, su representante Godofredo Fajardo hacía solicitudes a amigos para conseguir fondos. 

Además, en premios por clasificar a los mundiales de 2010 y 2014, la federación hondureña recibió más de 20 millones de dólares (500 millones de lempiras), según confirmó en 2013 a diario Diez, Rafael Callejas, presidente de Fenafuth en aquel entonces. 

Llegaron todos esos millones y también llegaron las acusaciones por corrupción a Rafael Callejas y Alfredo Hawit, ambos presidentes de Fenafuth fueron acusados por corrupción en EE. UU. El primero murió y el segundo ya cumplió su condena. 

Los cientos de millones que el fútbol recibió entre 2009 y 2014 no fueron aprovechados. La bonanza de la que gozan los seleccionados no la tienen los pequeños que juegan y sueñan en campo polvosos y mal cuidados. 

Y si el fútbol, que es deporte de masas, sufre abandono, no se puede esperar una realidad menos dura para los otros deportes. «Es un presupuesto sumamente raquítico», nos reiteró en varias ocasiones Sabio, cuya federación ha logrado construir con fondos donados cuatro cancha de voleibol. 

Esas realidades chocan con el momento cuando Teófimo López elevó sus manos en señal de triunfo en el MGM Grand de Las Vegas, Nevada. Muchos se sintieron orgullosos porque al fin y al cabo es un hondureño que destaca, pero él está lejos de representar la realidad catracha. 

Por eso «El Escorpión», con sus pies más puestos sobre la tierra, tiene un pronóstico poco esperanzador para nuestros deportistas «Nunca vamos a tener un campeón mundial formado en Honduras. Eso no va a pasar». 

Esta nota fue publicada en inglés por El Faro English

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