Contra Corriente

Crecen contagios de COVID-19 donde el acceso a la salud es más precario

Más de siete meses han pasado desde que la pandemia por COVID-19 llegó a Honduras, y aunque en la actualidad el país continúa en confinamiento ha sido imposible bajar la curva de los casos positivos, esta ha avanzado de tal manera que ya se ven afectados todos los departamentos del interior del país, según lo expresado por varios especialistas de la salud.

Honduras está situado como el tercer país de Centroamérica con mayor número de contagios y fallecidos a causa de la pandemia, según el Observatorio Demográfico Universitario (ODU). El Sistema Nacional de Riesgos (Sinager) contabiliza a la fecha 91 078 casos positivos y 2596 decesos en todo el territorio nacional.

En las últimas semanas se ha presentado un mayor número de personas contagiadas en los departamentos de Islas de la Bahía, Atlántida y Colón que son parte de la zona norte del país; Comayagua, ubicada en la zona central; y Olancho en la zona del oriente. Debido a esto, Contracorriente habló con varios especialistas de la salud para conocer a profundidad cómo se encuentran estas zonas, mayormente rurales. 

Los médicos sobrevivientes del COVID-19 cuentan su batalla en las zonas rurales

Ruth Muñoz, médica general en el municipio de San Francisco de Yojoa, del departamento de Cortés, labora desde el 6 de abril con el programa Código Verde. Ahí atiende en primera línea en el centro de triaje asignado a esta localidad. Después de ser diagnosticada positiva de COVID-19, Muñoz vivió en carne propia la negación de acceso a la salud que vive la mayoría de la población en su municipio. 

Muñoz presentó los primeros síntomas el 24 de septiembre, luego de que se suscitó un brote de COVID-19 en su área de trabajo, donde médicos, enfermeras y personal de acceso fueron diagnosticados positivos. «Un 80 % de los compañeros del triaje nos contagiamos, solo que la mayoría tuvo síntomas leves. Yo creo que fui la única que evolucionó a una neumonía severa, todavía estoy bajo los efectos de la enfermedad, aún tengo inflamación en mi cuerpo. Ha sido tan fuerte mi caso que tengo que hacer terapia física, aún me falta para estar 100 % recuperada», contó.    

En San Francisco de Yojoa, con una población aproximada de 21 000 personas, se reportan 328 casos positivos y 10 decesos. La doctora buscó asistencia médica y le fue negada, también asegura que asistió a centros asistenciales privados y no fue atendida porque le solicitaban que su análisis de PCR-RT estuviera negativo para recibir la atención. Tampoco en el sector público tuvo respuesta. Hasta que se contactó con varios colegas del Colegio Médico de Honduras que están asignados a este sector fue atendida.

Triaje de Santa Cruz de Yojoa, Foto: Cortesía.

Triaje en Santa Cruz de Yojoa. Foto: Cortesía

«Yo tengo una lista de quince cardiólogos que intenté contactar y todos me dieron la misma respuesta. Gracias a Dios tuve acceso a camas hospitalarias, oxígeno, medicamentos y recibí la atención de mis colegas que están asignados también a este triaje. Pese a todo esto, estoy motivada a continuar atendiendo a mis pacientes, porque no es justo que los hondureños pasemos por estas situaciones». Agregó que está buscando donaciones para abastecer este triaje que no cuenta con medicamentos como anticoagulantes, antihipertensivos, hipoglicemiantes y los insumos que son primordiales para atender la pandemia. Manifiesta que su motivación es hacer lo más que pueda por esta comunidad, ya que su contrato con Código Verde es temporal y no sabe exactamente cuánto tiempo seguirá laborando. 

Cortés es el departamento con mayor número de decesos y reporta 811 en total, le sigue Francisco Morazán con 654 fallecidos. Ahora, en el oriente del país, Olancho se ha convertido en el tercer departamento con más decesos contabilizados y a la fecha reporta 119 fallecimientos, según la biblioteca virtual de la Secretaría de Salud, por esta razón tuvo que ser intervenido hace unas semanas. La Secretaría de Salud (Sesal) proporcionó a Contracorriente una base de datos donde revela que de marzo a agosto, en este departamento, fallecieron 46 personas, según la comparación de los datos, los decesos aumentaron en septiembre, justo con la reapertura a la economía en el país. 

Centro de Salud en Omoa, Cortés. Foto: Martín Cálix.

Olancho ha sido uno de los departamentos de mayor preocupación para los médicos, ya que ha sido difícil mantener a las personas en confinamiento porque su actividad económica es la agricultura, la crianza de ganado y la explotación de la madera, y no han parado de realizar estas actividades.

La Infectóloga y exsecretaria de Salud, Elsa Palou, hace un llamado a las autoridades para que presten atención a este departamento el cual tiene una letalidad del 6 %. «Si no se le toma seriedad al asunto, la situación en Olancho podría descontrolarse y no queremos que los hospitales se vuelvan a desbordar», dijo. 

El municipio más afectado de Olancho es Juticalpa, donde se contabilizan 917 casos positivos y solo cuentan con el Hospital San Francisco, que dispone de ocho camas para realizar tratamientos contra el COVID-19 y 49 médicos de los cuales  apenas dos son internistas. 

En la siguiente posición encontramos a Yoro con 95 fallecimientos, siendo El Progreso el municipio más afectado con 2908 casos y 47 decesos. Este departamento cuenta con tres triajes donde se realizan aproximadamente de 150 a 200 pruebas PCR-RT diarias y su capacidad hospitalaria es de 60 camas en total, según datos brindados por el presidente del gremio de médicos  de esta localidad, Roberto Castellanos. 

Castellanos manifiesta que no cree que el número de contagios haya reducido: «los casos no han disminuido porque la positividad de las pruebas continúa siendo alta, aparte de eso solo contamos con pruebas rápidas. Nosotros deberíamos de realizar pruebas de hisopado para realizar los muestreos correspondientes, además no se están haciendo el número suficiente de análisis, en eso debemos de ser transparentes». 

El médico también hace mención que es cuestionable la labor del Gobierno referente al manejo de la pandemia: «se han realizado demasiados actos vergonzosos, muy mal manejo de los fondos públicos, los hospitales móviles son la evidencia más grave de eso. Sabemos que ningún Gobierno estaba preparado para esto, pero esta administración es la peor preparada para enfrentar esta pandemia». 

En la zona suroriental del país, exactamente en Guajiquiro, La Paz, se contabilizan 57 casos positivos de COVID-19 y solo un fallecido. Leticia Corea, quien habita en esta comunidad y es una líder campesina, relata que desde el inicio de la pandemia no se cuenta con un médico en la comunidad y solo tienen un centro de triaje habilitado, siendo este un único enlace para que los pacientes que se presenten con síntomas sean remitidos al hospital de la Paz. 

«Como ciudadanos, este abandono nos preocupa porque hemos sido afectados por el COVID-19, muchos hemos tenido que buscar asistencia médica privada y los que no pudieron lamentablemente ya no están con nosotros, aunque las autoridades solo contabilizan un fallecimiento», argumenta Corea. Agrega  que el acceso a la asistencia médica es precario, ya que para recibirla tienen que movilizarse hasta La Paz, y esto conlleva un trayecto de dos horas, además denuncia que la única ambulancia que está en el sector es utilizada para movilizar gente para campañas políticas. 

La mayoría de los fallecimientos del personal médico se reporta en la zona rural

La lista de médicos fallecidos a causa del COVID-19 va en aumento. El doctor Carlos Umaña, presidente de la Asociación de Médicos del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), vía llamada telefónica, nos confirmó el fallecimiento de Luis Enamorado, quien se convierte en el médico número 48 en perder la vida a causa del virus. El doctor Enamorado era uno de los seis médicos intensivistas del país y también precursor del tratamiento CATRACHO, fue hospitalizado hace unos días y su fallecimiento fue reportado el pasado 21 de octubre a las 4:20 p. m. 

Umaña menciona que de los 48 médicos fallecidos, el 60 % aproximadamente atendían en la zona rural: «hay colegas de La Ceiba, Atlántida, Colón e Islas de la Bahía, el COVID-19 en la zona rural no ha detenido su marcha, es más, está en etapa de crecimiento». También menciona que es importante que las autoridades competentes fortalezcan y doten de centros de triaje a cada municipio con población mayor a 10 000 habitantes, establecer más brigadas de respuesta móvil, pero sobre todo crear una red donde por lo menos 1000 personas que se desplacen a realizar intervenciones a los lugares de mayor contagio tengan atención médica.

«Además de eso la policía debe de ejercer un control en la deambulación, porque se ha perdido totalmente. Los hondureños debemos de ser responsables y continuar utilizando las medidas de bioseguridad, de esta manera se evitarán más contagios y muertes», agrega Umaña. 

Pruebas diarias para la detección del COVID-19 

Para la exsecretaria de Salud, los casos de coronavirus han presentado una baja relativa: «recordemos que se están haciendo menos pruebas de lo que se hacía previamente, así que uno no sabe si es por la disminución por el número de pruebas o qué». También asegura que en las últimas semanas se ha entrado en una «meseta», sin embargo «cuando se hace la curva del número de pruebas realizadas y el número de casos que salieron, estos siguen en ascenso».

La exsecretaria de Salud asegura que actualmente Honduras está en diferentes etapas de la pandemia: «algunos lugares están en etapa cuatro, otros en etapa cinco, con transmisión comunitaria, siendo cualquier persona sospechosa porque hay muchas que no presentaron ni presentarán ningún síntoma, siendo positivas por COVID».

Según el último dato oficial de Sinager se están haciendo 2000 pruebas diarias en todo el país, pese a que los médicos han solicitado que se realicen de  3000 a 4000 pruebas, pero los triajes no tienen la capacidad de realizar más de 200 pruebas diarias para la detención del coronavirus.

El centro de Triaje La Fragua funciona con fondos gubernamentales administrados y gestionados a través de la municipalidad progreseña. El Progreso, Yoro, 22 de octubre de 2020. Foto, Deiby Yanes.

Comunidades garífunas de Honduras y el COVID-19

En la zona del Caribe de Honduras se sitúan gran parte de las comunidades garífunas, mismas que han estado marginadas por mucho tiempo ya que no son prioridad para el Estado, así lo manifiesta Luther Castillo, médico y máster en Administración Pública por la Universidad de Harvard quien fundóel hospital garífuna comunitario. «En la comunidad garífuna no hay acceso al diagnóstico de casos COVID-19, mucho menos a centros de triaje para atender la emergencia, ante este abandono nuestra Organización Fraternal Negra Hondureña (Ofraneh) junto con las autoridades comunitarias y un grupo de profesionales de la salud, conformamos un equipo multidisciplinario para diseñar estrategias de contención y logística para COVID-19», explicó.

Entre estas estrategias están la práctica de medicina natural y tradicional: «hemos utilizado brebajes de té de eucalipto, de limón, un montón de hierbas y raíces ancestralmente conocidas por nuestra gente en las comunidades, también hemos tenido muchísimo uso de la talasoterapia que es la terapia de mar para baños, cocimientos y todo lo demás».   

Castillo señala que no es posible dar un número exacto de contagios en esta zona del país porque son pocas las pruebas de hisopado que se han realizado por parte de Sinager, además los resultados los tienen de dos a tres semanas después, cuando el paciente ya ha superado sus días más críticos. «Por parte del Estado no existe ninguna estrategia de contención de la patología. Si no se hacen pruebas no se pueden detectar los casos positivos», asegura.

Luther le recuerda al gobierno que uno de los elementos más importantes en la batalla contra la pandemia es la confianza, pero si no existe transparencia en la información oportuna y en tiempo real, sobre todo en el manejo de los fondos públicos, se genera inseguridad en la población.

Centros de triaje

En julio se creó el programa Fuerza Honduras, con el fin de masificar los centros de triaje en todo el país. Actualmente 190 brigadas médicas han visitado el territorio y se han instalado 163 centros de triaje, los cuales operan con los 280 millones de lempiras que fueron autorizados mediante este programa para ser distribuidos a 298 municipalidades, con el fin de contener la propagación del COVID-19. Los primeros municipios en recibir los fondos fueron: Catacamas, Juticalpa, La Unión, Siguatepeque, La Lima, Pimienta, Santa Lucia, Yamaranguila, Morocelí, Jacaleapa, Valle de Ángeles y Santa Bárbara.

Para la operación de estos centros de triaje el Gobierno, por medio de su titular Juan Orlando Hernández, informó que se contrataron 1908 miembros del personal médico y se entregaron 154 193 insumos médicos, invirtiendo en el mismo 240 131 286 lempiras.

El coordinador de los centros de triaje de la Secretaría de Salud, Juan Carlos Guevara, ha manifestado que en un 20 %  se mantiene el incremento de atención en estos centros. También informó que la positividad de los casos ha sido de un 50 % en los pacientes que se realizan la prueba del hisopado (PCR-RT), ya que «en un inicio, en los centros de triaje se aplicaban 30 pruebas y ahora se aplican de 50 a 60 muestras diarias».

Solo en los triajes de Tegucigalpa a la fecha se han atendido 105 275 pacientes de los cuales han dado positivo un total de 26 675, confirmándose 20 000 casos de COVID-19 y 624 fallecidos.

Recomendamos: Brigadas médicas y triajes se harán con préstamo del BID 

En 2018 el Departamento de Salud Pública de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras presentó su informe Situación del Sistema de Salud en Honduras, donde pone en evidencia la capacidad hospitalaria en el país. La red de servicios de la Sesal cuenta solamente con 5059 camas, estos datos representan un número de 9.5 camas hospitalarias por 10 000 habitantes.

En junio y julio se presentó una crisis en los hospitales de Tegucigalpa y San Pedro Sula, ya que excedieron su capacidad hospitalaria. Actualmente en ellos hay menos pacientes ingresados por COVID-19, pero ahora la ocupación está creciendo en otros departamentos, permitiendo que Honduras ingrese en una segunda ola de contagios. «Esto va a obligar que desde los municipios se refieran a pacientes con COVID-19 a hospitales como el Catarino, como el Hospital Escuela y los hospitales del Seguro, porque cuando no se den abasto los hospitales regionales los de área tienen que asumir», puntualiza Palou.

Pacientes a la espera de ser revisados en el Centro de Triaje de La Fragua. 22 de oct de 2020, El Progreso, Yoro. Foto, Deiby Yanes.

Zonas rurales esperan hospitales móviles 

En abril, el Gobierno de Honduras informó a través de un comunicado publicado por Inversión Estratégica de Honduras (Invest-h) que había gestionado la compra de siete hospitales móviles para brindar apoyo al sistema de salud por la alta demanda de atención médica, a la fecha solamente han llegado dos y uno está en funcionamiento en la ciudad de San Pedro Sula. 

Los municipios de Choluteca y Santa Rosa de Copán, están a la espera de la llegada e instalación de dos hospitales más, uno en cada localidad y atender la demanda médica que día a día crece en la zona rural, así lo ha manifestado Gustavo Boquín, miembro de la comisión interventora. 

El Consejo Nacional Anticorrupción (CNA) en su último informe La corrupción en tiempos de COVID-19, ha revelado que a consecuencia de la demora en la llegada e instalación de los hospitales móviles han perdido la vida  2446 hondureños. El informe establece que la Sesal, la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) e Invest-h le provocaron al Estado una pérdida de aproximadamente 32 000 dólares (817 millones de lempiras),  desde el mes abril a septiembre del presente año. Esto por la compra de 474 000 mascarillas, la sobrevaloración del medicamento ivermectina y de los hospitales móviles, estos últimos fueron adquiridos por la suma de 43 millones de dólares (1100 millones de lempiras). En este informe, el CNA le hace un llamado al actual mandatario, Juan Orlando Hernández y le pide que «limpie la característica corrupción que prevalece dentro de su administración» para que el país pueda superar la crisis que lo golpea. 

Feriado Morazánico

El Gobierno ha oficializado que los feriados correspondientes al 3, 12 y 21 de octubre, serán trasladados para el mes de noviembre. Esta medida se tomó a petición del sector turismo en el país, el cual ha sido fuertemente afectado por el confinamiento a causa del COVID-19.

La Cámara Nacional de Turismo (Canaturh) ha informado que su expectativa es que circulen aproximadamente un millón de personas y unos 10 000 millones de lempiras, solo en turismo interno, lo que  beneficiaría a las empresas que  han sido golpeadas con esta pandemia.

Roatán, ubicado en Islas de la Bahía, será uno de los municipios turísticos beneficiados con esta apertura, pero existe temor por parte de los profesionales de la salud porque, pese al confinamiento, esta zona tuvo que ser  intervenida al presentar un aumento de casos, reportando a la fecha 1882 casos positivos y 30 fallecimientos. 

En la intervención realizada por autoridades de la Sesal se realizó la entrega de 10 000 mascarillas y se inspeccionó varios negocios para verificar que cumplieran con las normas de bioseguridad, ya que esta isla subsiste de las visitas que realizan turistas nacionales e internacionales.

Sindy Ferrufino, una enfermera que fue trasladada desde Tegucigalpa a Roatán, para ser parte del personal médico que atiende a la población en este municipio, relató a Contracorriente que el mayor problema que se vive en la isla es que la población no toma las medidas adecuadas: «los isleños no se protegen, no usan su mascarilla, pese a que estas se regalan en las brigadas, además siempre están aglomerados, es por eso que el 90 % está contagiado».

Ferrufino afirmó que es una situación alarmante porque en Roatán tienen una capacidad hospitalaria de 73 camas, de las cuales 65 están en el centro de triaje y ocho en el hospital público de esta misma localidad, con una población de aproximadamente 50 000 habitantes.

«Para noviembre se tiene previsto que se va a reabrir la isla, si eso se hace esta situación se nos puede salir de las manos y aunque esta activación económica es peligrosa, ellos se ven obligados a hacerla. Los isleños no tienen ayuda de nadie, aquí hay mucha pobreza, así que se debe de reactivar la economía», puntualizó Ferrufino.

Aunque los médicos son conscientes que es importante la reapertura económica en el país, continúan insistiendo que esto aumentará de una manera drástica el número de contagios, porque es imposible que el 100 % de las personas que realizan turismo interno guarden las medidas de bioseguridad.

Por otro lado, la exsecretaria de Salud agregó: «nosotros sabemos que el turismo interno es un ingreso importante para el país, entendemos que una gran cantidad de población depende de este: las recamareras en los hoteles, las meseras en los restaurantes, la gente que trabaja en aseo y mantenimiento de los hoteles que llevan ya siete meses de confinamiento y es necesaria la apertura, pero al final todo depende de la responsabilidad de cada persona», además piden al gobierno «realizar más pruebas después de este feriado para así saber qué tanto movimiento tuvo el virus».

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