Emprendimientos en cuarentena 

En Contracorriente, hemos reunido las historias de tres mujeres que han decidido emprender y reinventarse tras el impacto de la pandemia por COVID-19 en Honduras. Gracias a su voluntad, a su deseo de seguir adelante y de generar ingresos económicos para ellas y sus familias, han logrado el éxito en sus negocios. El encierro por las medidas de prevención ellas lo convirtieron en una oportunidad de consolidar su empoderamiento económico.

Texto: Linda Ordóñez

Gricelda Varela ha dedicado casi toda su vida a la enseñanza de la danza. A sus dieciséis años fundó el Ballet Pavlova, una institución que se dedica a la formación del ballet clásico. El confinamiento a causa de la COVID-19, la ha llevado a reinventar sus métodos de enseñanza. Ahora las clases las imparte a través de videoconferencias. 

«Cuando recibí la noticia de que el gobierno había decidido decretar la cuarentena, sentí mucha preocupación por mi escuela. En ese momento entendí que venían muchos retos y que tenía que idear nuevas formas de enseñar, por eso decidí impartir las clases a través de Zoom, sin embargo un porcentaje de mis estudiantes ―sobre todo las que tienen entre dos y cinco años― han tenido que poner en pausa su proceso, ya que para sus padres y madres es un poco complicado», cuenta Gricelda, quien a raíz de esta situación también decidió emprender una pequeña empresa de bebidas medicinales elaboradas con plantas y productos naturales. Hey Life, es la marca de su nuevo emprendimiento. 

«Empecé contándoles a mis familiares y amistades sobre lo que estaba haciendo y desde ese día los pedidos han sido por docenas. Esto me ha permitido mantener ―incluso generar más― los ingresos de mi hogar. Me siento satisfecha porque sé que son productos saludables y que contribuyen de manera positiva a la salud de mis clientes».

Podés encontrarla en sus redes sociales como balletpavlovahn.

Los ingresos económicos de Andrea Álvarez se vieron afectados hace tres meses. «Antes me dedicaba a la venta del servicio de manejo de redes sociales en una agencia publicitaria, pero a raíz de la cuarentena todo se vino abajo. Sin embargo, esa crisis fue justamente la que me motivó a crear Om Nom Nom, mi negocio de hamburguesas», relata Andrea.

A pesar de sus dudas y miedos de que a la gente no le gustara su producto, decidió lanzarse, y la respuesta y aceptación fue inmediata. «El proceso de creación me llevó alrededor de un mes y medio: probar recetas, buscar proveedores, probar ingredientes, hacer el logo de la marca, entre otras cosas. Buscamos que los ingredientes que utilizamos sean orgánicos, por ejemplo, nuestras lechugas son cultivadas en la huerta de Simplysano, sin pesticidas ni fertilizantes químicos; el pan es de papa que es muy nutricional y así evitamos la harina procesada; también la carne es selecta y con aditivos libres de gluten, como la avena y la linaza; la salsa es elaborada con miel de la marca hondureña Trigona. Todas esas observaciones al detalle de probar las salsas, ponerme a inventar un poco, investigar qué cosas gustaban y qué cosas no, incluso experimentar los errores más comunes al hacer hamburguesas, han sido en gran parte la clave del éxito que hemos alcanzado», nos cuenta Andrea.

Om Nom Nom, pretende que sus clientes se lleven una experiencia distinta. Incluso las envolturas de la hamburguesas son de materiales compostables y vienen personalizadas con figuras de gatos —parecidos al que aparece en el logo— y el nombre de cada uno de los clientes.

Podés contactarte con Om Nom Nom a través de su página de Instragram omnomnomhn

«Tengo veinticuatro años y soy estudiante de medicina. Acababa de empezar con el internado rotatorio, pero con lo de la pandemia nos suspendieron las actividades. En ese momento sentí que necesitaba estar en actividad y hacer cosas productivas que al mismo tiempo me gustaran, pero aún no tenía claro qué cosas. Luego llegó la fecha de los cumpleaños de algunas de mis amigas y al saber que por las circunstancias no iba a poder abrazarlas se me ocurrió enviarles regalos personalizados. Entonces comencé a enviarles botellas de vino —ya que sé que les gusta a todas— y les puse etiquetas con diseños y mensajes divertidos y afines a ellas», nos cuenta Isabella Mejía, quien ha emprendido su propio negocio de vinos.

Wine Thirsty, se lanzó en medio de la crisis sanitaria por la COVID-19, sin embargo desde el primer día los pedidos no han parado. Tienen toda una gama de diseños establecidos y también ofrecen la posibilidad de que crear diseños y mensajes exclusivos. 

«Mi papá es diseñador gráfico y él es quien me ha ayudado en la creación de las etiquetas, yo le explico mis ideas y él las plasma. Mis amistades han sido un gran apoyo desde el inicio, me han recomendado con otras personas. Desde el primer día creé la página en instagram, mis amigas me ayudaron a compartir en sus historias, y entonces la cuenta se viralizó», comenta Isabella.

Podés comunicarte y hacer tus pedidos a través de su página de Instagram winethirstyhn

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3 comentarios en “Emprendimientos en cuarentena ”

  1. Excelente publicación y sobre todo historia de inspiracion….Felicidades trabajadoras, inteligentes y sobre todo MUJERES!!!

    Saludos

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