Mirá cómo nos ponemos

Me cuestioné si me correspondía o no hablar sobre el tema a mí, que soy varón, pero cuando recordé que fui abusado y violado por un familiar cuando tenía 8 años entendí que sí, tengo la autoridad para poder escribir sobre lo que está sucediendo en mi país, Argentina.

El martes 11 de diciembre, el Colectivo Actrices Argentinas, que reúne y representa a más de 400 trabajadoras de la industria del teatro, cine y televisión, denunciaron públicamente a Juan Darthés, actor, por haber violado a la actriz Thelma Fardín durante una gira teatral en Nicaragua cuando ella tenía 16 años. Thelma llegó a las reuniones del colectivo con miedo y cuando relató lo sucedido hace 9 años, sus compañeras actuaron de inmediato con total hermetismo, sororidad y cumpliendo con lo procedimentalmente judicial que fue ni más ni menos que proveerla de recursos para que junto a su abogada pudiera viajar a Managua y radicar la denuncia ante la justicia nicaragüense. Luego de cumplir con este necesario proceso, juntas y desde el escenario de un teatro y en conferencia de prensa, denunciaron al violador.

Thelma grabó un estremecedor video narrando entre lágrimas con detalles cómo fue violada y particularmente la frase que él le dijo en aquel momento: “Mirá cómo me ponés”, en relación a su miembro erecto. Un varón, un hombre, un macho responsabilizando a una adolescente de 16 años por su perversión que roza la pederastia.

Desde el martes se dio inicio a la campaña #MiráCómoNosPonemos convirtiéndose en una revolución social que actualmente está animando a cientos de personas a contar que fueron abusadas o violadas. Escuchar a Thelma contar cómo su violador le introducía los dedos en su vagina me invadió el alma de tristeza y me remontó a todas y cada una de las sensaciones físicas y emociones dolorosas que experimenté cuando ese familiar directo hacía conmigo lo que no era adecuado para mi edad. Y empecé a hablar con amigos y amigas y compañerxs de trabajo sobre lo que estaba pasando con Thelma y de a poco fuimos descubriendo cuántos y cuántas habíamos sido abusadas o violadas durante nuestra infancia o adolescencia.

De repente nos encontramos sensibilizadas porque en algún momento de nuestras vidas, fuimos Thelma. Sensibilizados porque escuchándola y mirándola, podíamos sentir la misma bronca, angustia, miedo, asco y dolor que ella porque lo vivimos en carne propia.

De pronto estamos siendo parte de una bisagra histórica nuevamente encarnada por las mujeres que, en nombre del feminismo, nos incluye a todas las víctimas de violación y abuso sexual sin distinción de sexo. Tan fuerte está siendo todo que ayer, la prestigiosa actriz Marta González de 74 años, tuvo el valor necesario para contar que, a sus 7 años, ella también había sido abusada en un estudio de grabación. Fue necesario que pasaran más de 60 años y que una muchacha llamada Thelma se animara a contarlo para que una mujer que podría ser su madre o abuela narrara y expusiera que había sufrido lo mismo. Y no nos engañemos, porque ahora resulta parecer que hay más violaciones que antes y no, siempre las hubo con la diferencia de que el sistema patriarcal y machista en el que nacimos, nos criaron, crecimos y que ahora estamos destruyendo, naturalizó estas acciones ladinas y sagaces. Las mujeres y los varones menores de edad como objetos del placer depravado y descarnado de los varones mayores de edad que se aprovecharon de nuestras vulnerabilidades para satisfacer sus deseos perniciosos.

Sin esperarlo, ahora todxs nos encontramos inmersxs en una causa en común y en un padecimiento colectivo que, con la solidaridad, sororidad y el feminismo como herramientas, buscamos sanar, superar y reponernos para dar batalla contra este sistema de avasallamiento de las autonomías traducidas en acosos, abusos, violaciones y pedofilia.

Juan Darthés, el violador denunciado, apeló al discurso clásico del dispositivo misógino y machista, empleando su cuenta de Twitter para acusar a Thelma de mentirosa. Solo falta que diga que ella está loca. Los recursos del macho son de manual, o la mujer miente o está loca. La mujer nunca tiene la razón y es poco creíble. Me rectifico, hasta ahora, de a poco estamos derribando la estructura de privilegios del varón. Ahora todas y todos les creemos a todas y todos lxs que denuncian haber sido acosados, abusados o violados. La impunidad no tiene límites y tiene tanta fuerza y violencia que, en este preciso momento, mientras escribo estas líneas, él, victimizándose acaba de afirmar: “Ella golpeó la puerta de mi habitación, yo la saqué de mi habitación. ‘¡Estás loca! ¿Qué te pasa? Soy un tipo grande”.

Les dije, son de manual y tenemos que estar atentos y atentas porque con un ordenamiento machista y cómplice de estos sujetos, todo puede invertirse y determinar que Thelma fue la culpable.

Nosotrxs sabemos dónde está la verdad. Nosotrxs sabemos a quiénes tenemos que creerle y no son las víctimas las que tienen que tener miedo, vergüenza o pudor, a partir de ahora que ellos tengan miedo porque la justicia va a llegar, la social, la penal y la civil. Hoy todos y todas somos Thelma.

Cuidado, mirá cómo nos ponemos.

Sobre
Activista por los DD. HH. de las personas con VIH Miembro de la Red Argentina de Jóvenes y Adolescentes Positivos Miembro de la Red de Jóvenes Positivos de Latinoamérica y el Caribe Hispano
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1 comentario en “Mirá cómo nos ponemos”

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