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Ganó el gris ante el color: Maeztro Urbano

Una frase en un grafitti ha valido la censura al artista Maeztro Urbano. «Línea continua = muerte», escrita debajo de lo que emularía la gráfica de la muerte física de una persona vista desde un medidor de signos vitales. Pero ésta no es la primera vez que en la ciudad de Tegucigalpa se censura una pieza de Maeztro Urbano, y él no ha sido el único en ser censurado.

La última pieza de este artista callejero -siempre en el anonimato- llega en un momento en el que Honduras parece estar en una encrucijada de la que al parecer no podrá salir bien librada: las elecciones 2017, cruzadas por la reelección de Juan Orlando Hernández.

–Era parte de una serie de acciones que se iban a desarrollar en el espacio público. La idea era lograr de una manera básica, muy sencilla, pero muy sencilla, reflejar lo que realmente representa el hecho de una línea continua, que es lo que se está planteando desde el gobierno actual, el permitir que la bancada nacionalista sea mayoría en el Congreso y puedan reformular y cambiar leyes a su gusto, y lo que todo mundo suponemos que va a pasar: la continuidad indefinida de Juan Orlando. –Explica sobre la realización de su última pieza.

Dura, concisa, de carácter incendiaria. La pieza, pensada inicialmente para generar expectativa como parte de un proyecto de denuncia mucho más grande, ha puesto en evidencia la poca tolerancia que existe a las críticas públicas hacia el gobierno, hacia la reelección, hacia el Partido Nacional.

Juan Orlando Hernández ha llamado en distintos espacios –entrevistas y spots de radio y televisión– a los electores a marcar en raya continua por todos los diputados del Partido Nacional: «el cambio empezó, vota raya continua, vota Partido Nacional». Para Maeztro Urbano lo que sucedería tras las elecciones, es la instauración de una dictadura.

Explica también que existe desde hace unos años una regulación que implica la penalización del arte de calle, restringiendo las posibilidades de los artistas desde una serie de reformas al plan de arbitrios de la municipalidad del Distrito Central. «Hay penalizaciones si te agarran pintando, penalizaciones judiciales, podés ir preso y luego pagar multas excesivas», narra Maeztro Urbano.

–Existe ese temor a la represión, ese temor a ser enjuiciado, ese temor hasta de perder tu vida, por el hecho de opinar y de generar esa inquietud en la sociedad pasiva que también está amedrentada por la Policía Militar.

Maeztro Urbano cree que con la represión a los artistas gana el gris. «Al final ganó el gris ante el color», dice en una frase que cae como una sentencia. En 2014, una campaña impulsada desde el gobierno local de la ciudad de Tegucigalpa, implementó jornadas de limpieza de la ciudad, ésta consistía en borrar los grafitis que habían sido pintados en el espacio publico por artistas nacionales. En esa oportunidad la respuesta de los artistas sería con humor, pintando la frase «Yo amo el concreto» y bajo la frase el nombre del alcalde nacionalista Nasry «Tito» Asfura, como si él hubiese sido el autor de la frase. Pero las cosas han cambiado desde entonces, y para Maestro Urbano, sólo se ha recrudecido la represión y la intimidación a los artistas.

–Cuando el arte urbano empezó a tomar fuerza acá, y de alguna manera ocupar ese espacio abandonado que era el espacio público, en su momento se luchó contra las pandillas, se luchó contra las marcas territoriales de las maras, contra los puntos de narcomenudeo que están marcados con ciertas señales que indican ese tipo de acciones. Luego vino la aceptación de las personas, a la gente le empezaba a gustar, y ya no lo miraba como algo meramente vandálico o algo de gente sin quehacer. Apreciaban el arte, apreciaban los mensajes, reflexionaban sobre lo que se ponía en los espacios públicos. Luego vino la censura por parte del alcalde actual, donde se empezaron a borrar todos (los grafitis), vino una manifestación por parte de los artistas, de que esto era parte del retroceso como país. En un país para que exista desarrollo debe haber libertad de expresión.

Pero los artistas se cansaron de denunciar la represión. Maeztro Urbano explica que desde 2014 se está en un momento difícil para los grafiteros de la ciudad, ya que una pieza que podía llevarles entre cuatro o cinco horas de elaboración, era borrada en diez minutos por las cuadrillas de la municipalidad. El desgaste de los artistas que tienen que cubrir la producción de sus obras con su propio dinero, en una ciudad que no apoya la diversidad de pensamiento y el desarrollo del arte callejero, ha provocado que cada vez haya menos expresión del arte de calle en Tegucigalpa.

–Lo que queremos más allá de un «like» o de ser virales es crear reflexión en las personas.

Para Maeztro Urbano la vida de los artistas de la calle hoy está en riesgo. Cuenta que ya no sólo borran las piezas en la calle, ahora bloquean sus páginas de facebook y les sacan fotos, les levantan perfiles, les dicen que ya los conocen. Y jamás se identifican.

Foto: Maeztro Urbano

Martín Cálix Contributor
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Escritor hondureño. Autor de los libros “Partiendo a la locura” (Ñ Editores, 2011 segunda edición para Casasola Editores, 2012) “45” (Ñ Editores 2013), “Lecciones para monstruos” (90s Plaquettes 2014) y “El año del armadillo” (Difácil 2016).
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Comentarios

  • virgilio Alvarez Aragón
    REPLY

    Martín:
    en gAZeta (www.gazeta.gt) nos gustaría publicar algunos trabajos tuyos, ¿podemos conversar por e-mail? envíame tu dirección por favor.

    25 diciembre, 2017

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