«Después de la tormenta, la fotografía fue mi salvavidas»

Por: Antonio Gutiérrez

Héctor Rodríguez, de 50 años de edad, comenzó a tomar fotografías en 1990. Desde entonces se ha dedicado a ganarse la vida capturando momentos en el centro de San Pedro Sula. Todos los días viaja desde la colonia Nuevo San Juan, ubicada en la ciudad de La Lima, Cortés, en donde las tormentas tropicales Eta y Iota dejaron bajo el agua a toda la ciudad en noviembre de 2020. «Treinta años de mi vida se me fueron en tres días. Cuando se terminaron las tormentas, al llegar a mi casa y ver que no había nada que rescatar más que unas sillas de plástico, me senté a llorar porque lo perdí todo». 

Héctor toma fotografías instantáneas en el Parque Central de San Pedro Sula. Dice que gracias a su oficio pudo construir su hogar y criar a sus hijos, quienes ahora son mayores de edad. Añade que para los inicios de la pandemia en Honduras, en marzo de 2020, fue complicado llevar el sustento a su hogar. Por la cuarentena y el cierre del comercio, no hubo flujo de personas en las calles, los centros de educación cerraron y no había viajeros que quisieran fotos de recuerdo. 

Su herramienta de trabajo es una cámara Nikon D7000, con la que hace fotos en el parque sampedrano, así como en bodas, cumpleaños y hasta en carnavales. Siempre imprime las fotos inmediatamente después de tomarlas, de esa forma ofrece un resultado rápido a sus clientes. 

Héctor ha sentido una disminución en sus ingresos desde el apogeo de la tecnología, que evidentemente ha cambiado el rumbo de su oficio. Afirma que muchas personas prefieren hacerse sus fotografías con el móvil, aunque estas no tengan la misma calidad. Dice que ha notado mucho interés en la juventud por aprender fotografía, lo cual él ve positivo aunque lo afecta en sus ingresos. 

En el Parque Central sampedrano también hay otros que se ganan la vida como Héctor. Esperan pacientemente que alguien quiera sacarse una foto. «Hay que estar al tiro», dice Héctor, quien ve en ellos la competencia cada vez que ve pasar a un potencial cliente al que intenta ofrecer sus servicios: 70 lempiras por un paquete de 6 fotografías (2.85 dólares). Aunque no da una cifra de cuánto gana mensualmente, él dice que le va muy bien, ya que su trabajo depende del flujo de personas que por fin vuelve a incrementarse mientras bajan los casos de COVID-19 en la zona norte. A más de un año de las inundaciones, dice haberse recuperado de la pérdida de casi todas sus pertenencias.

Sobre
Fotógrafo urbano y fotoperiodista actualmente desarrollándose en Contracorriente.
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