El Partido Nacional sigue sin ganadores entre la bruma de la corrupción y el narcotráfico

Han pasado más de 72 horas desde el cierre de las urnas y el Consejo Nacional Electoral (CNE) no ha presentado informes del conteo oficial de las elecciones internas realizadas el pasado domingo 14 de marzo. En el Partido Nacional (PN) las celebraciones son discretas ante las encuestas difundidas en medios de comunicación que dan como ganador al alcalde capitalino, señalado por corrupción, Nasry Asfura. Mientras esperan los resultados oficiales, en una corte del Distrito Sur de Nueva York se menciona al miembro del partido y presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, como parte de la estructura que llevó toneladas de cocaína a Estados Unidos.

 

Texto: Fernando Silva

Fotografías de Martín Cálix

 

«A nosotros nadie nos va a robar, aquí somos el Cañón Azul. Solo en mi familia son 30 votos para David Chávez y Papi a la orden. A quien quiera hacer fraude lo vamos a sacar», decía doña Adela la tarde del domingo 14 de marzo, mientras se realizaba la votación en la escuela Rafael Pineda Ponce, de la colonia 3 de mayo, en Tegucigalpa. Momentos después, integrantes del movimiento Unidad y Esperanza del alcalde Nasry Asfura —a quien llaman Papi a la orden—, y activistas del movimiento Juntos Podemos del presidente del Congreso Nacional, Mauricio Oliva, se fueron a los golpes. La policía y los militares que resguardaban el centro cerraron el centro de votación por este altercado y ya nadie pudo ejercer el sufragio a pesar de que faltaba media hora para terminar la jornada.

A pesar de que en «El Cañón Azul» peleaban, y ambos movimientos han mantenido distancia desde el comienzo de la campaña política, al final los líderes del PN, del movimiento que sean buscan impunidad y aseguran que lo que debe primar sobre todo es la «presunción de inocencia» de los acusados por actos de corrupción en Honduras o por estar involucrados en narcotráfico en Estados Unidos. 

Candidatos del PN aseguraron que las acusaciones no impedirían que la gente saliera a ejercer el sufragio, pero sí acusaron al CNE y el Registro Nacional de las Personas (RNP) por las inconsistencias en el censo electoral y los datos del enrolamiento que en muchos casos supuestamente impidieron la votación de sus simpatizantes. 

A pesar de que aún no hay datos oficiales, Nasry «Tito» Asfura, alcalde capitalino y su movimiento celebraron la noche del domingo mesuradamente la victoria que las encuestas a boca de urna le han dado: «no hay vencedores ni vencidos, lo que existe ahora es la gran familia del PN» dijo. Por otro lado, Oliva aseguró horas antes del cierre de urnas que «es inocultable la tendencia que estamos teniendo a nivel nacional. De manera contundente estamos ganando», pero cerró el día manifestando en Twitter que las encuestas de boca de urna no son lo importante, y que esperarían los resultados oficiales. La moneda sigue en el aire en el partido de gobierno, mientras cada movimiento espera en aparente pasividad.

 

En una mototaxi de la Colonia 3 de mayo, un afiche de Nasry Asfura, alcalde del Distrito Central y precandidato a la presidencia por el movimiento Unidad y Esperanza. Comayagüela, 14 de marzo de 2021. Foto: Martín Cálix.

Asistencialismo para seguir en el poder

 

Jeff Ernest, periodista que cubre el juicio por narcotráfico contra Geovanny Fuentes en la corte del Distrito Sur de Nueva York, informó a través de sus redes sociales que la mañana del martes 16 de marzo un testigo que presenció reuniones entre el acusado y el presidente Hernández escuchó decir al mandatario que «los hondureños son pendejos, con una cerveza y una carnita dan su voto». Esa lógica se expresa en los programas asistencialistas del actual Gobierno como el programa Vida Mejor, que incluye bonos monetarios y bolsas de comida, acciones que el movimiento Unidad y Esperanza de Nasry Asfura ha prometido continuar.

La noche del domingo en la celebración por los datos que arrojan las encuestas no oficiales, David Chávez, precandidato a la alcaldía y coordinador del movimiento, aseguró que continuarán con el programa Vida Mejor y la construcción de carreteras.

Estos programas de asistencialismo no solo han servido para acumular un gran caudal electoral para todo el PN, sino que desde ahí también se han drenado fondos estatales, como en el caso Corrupción sobre Ruedas donde se describe cómo el Banco Nacional de Desarrollo Agrícola (Banadesa) libró 26 cheques por un total de 4.6 millones de lempiras en favor de una empresa de maletín, que alquiló 39 vehículos blindados para ser utilizados en la entrega del Bono diez mil, que es parte del programa Vida Mejor. Parte de ese dinero fue utilizado para pagar parcialmente un vehículo Land Cruiser Prado para Hilda Hernández, hermana del presidente y también se utilizó para mover activistas en la campaña electoral de 2014.

En una entrevista realizada por Contracorriente y Play FM el día de las elecciones, el analista político Efraín Díaz Arrivillaga aseguró que «las opciones que da el PN son las mismas desde hace más de 10 años, muchas de ellas ligadas a corrupción». Y agregó que el peor escenario para el país para las elecciones generales es que continúe el partido actual de gobierno por los altos niveles de corrupción, vínculos con el narcotráfico y la demostrada ineficiencia en momentos de crisis como la pandemia.

Sin embargo, por lo menos en los barrios y colonias de Tegucigalpa, el escenario para el PN sigue siendo favorable producto del trabajo asistencialista de todos estos años. Un ejemplo el día de las elecciones fue la calle que conduce a la escuela Rafael Pineda Ponce en la colonia 3 de mayo, que con música reguetón y poco distanciamiento social permanecía inundada de banderas y publicidad del PN, incluso en los mototaxis del barrio.

Dentro del centro de votación cada cierto tiempo alguien empezaba a corear el apodo de Nasry Asfura y luego muchos más se le unían, «¡Papi, papi, papi!». Entre las personas que aclamaban el apodo del edil capitalino estaba doña Adela.

Doña Adela asegura que la victoria de Nasry Asfura es un hecho por las obras de infraestructura que él ha realizado en toda la capital, principalmente destaca la pavimentación de la calle de su colonia. «Han estado ayudando porque han hecho pavimentaciones, antes aquí la calle era de tierra y ahora está pavimentada, ahora solo pedimos que haya más trabajo y seguridad, pero principalmente el trabajo», dice en medio del griterío y la música.

Asfura ha sido alcalde de la capital los últimos ocho años y ahora enfrenta un proceso de antejuicio por malversación de 28 millones de lempiras. Según la solicitud de antejuicio presentada ante la Corte Suprema de Justicia (CSJ), utilizó fondos de la alcaldía para cubrir operaciones de sus propias empresas, pagar tarjetas de crédito y hacer transferencias de dinero a sus hijas en Estados Unidos.

Al consultarle sobre estos actos de corrupción a Ebal Díaz, secretario de la presidencia y precandidato a diputado por ese movimiento, aseguró que Asfura «es un hombre limpio que puede ver a cualquiera a los ojos de frente, ha quedado demostrada su gestión transparente y limpia en la alcaldía, ahí están los hechos, eso demuestra quién es “Papi” así que hoy estamos contentos de ejercer el sufragio». Díaz ha sido un fiel defensor del presidente Juan Orlando Hernández, según información pública de Casa Presidencial, este funcionario gana 100,000 lempiras como asesor del presidente. 

 

El precandidato a la alcaldía del Distrito Central por el movimiento interno nacionalista, David Chávez, ejerce el sufragio en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. Tegucigalpa, 14 de marzo de 2021. Foto: Martín Cálix.

Por su lado, David Chávez, precandidato a alcalde y coordinador del movimiento, asegura sobre las acusaciones que «hay un sesgo muy importante, creo que es el único alcalde que ha podido sacar adelante esta ciudad y que ha podido manejar de manera transparente los recursos, no es posible que a “Papi”, que tiene muchos recursos, le van a decir que se apropió de 2 millones de lempiras —la acusación realmente indica que fueron 28 millones— pero entendemos que hay gente que quiere sacarlo utilizando ese tipo de instrumentos. El sesgo puede venir de partidos políticos aliados con el grupo oscuro del PN». 

La Unidad Fiscal Especializada Contra la Corrupción (Uferco), adscrita al Ministerio Público (MP), presentó una solicitud de antejuicio contra Asfura y la cuarta regidora, Nilvia Castillo, por presuntos actos de corrupción en sus gestiones dentro de la alcaldía. Acusaron a los funcionarios por los delitos de lavado de activos, fraude, malversación de caudales públicos, uso de documentos falsos y violación a los deberes de los funcionarios. Los 28 millones de lempiras (alrededor de 1,120,000 dólares), aseguran que fueron desviados de la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC) entre 2017 y 2018.

Asfura ha negado rotundamente las acusaciones y cuando Contracorriente le cuestionó sobre su asociación con empresas que tienen contratos activos con la alcaldía, aseguró que hace mucho tiempo se desligó de esas empresas y que ya no se acordaba de las operaciones realizadas en ese momento.

 

Militantes del Partido Nacional de la corriente interna Juntos Podemos, celebran lo que para ellos es el triunfo de su corriente en las internas de su partido antes del cierre del proceso de votación. Tegucigalpa, 14 de marzo de 2021. Foto: Martín Cálix.

Mauricio Oliva y las irregularidades del CNE

 

Sobre el proyecto asistencialista del movimiento Unidad y Esperanza, el pasado 12 de marzo Mauricio Oliva aseguró a través de redes sociales que «no se vale que anden chantajeando a la gente con una bolsa solidaria, no se vale andar amenazando a la gente con que le van a quitar el bono, no se vale que anden asustando a los guías familiares con que le van a quitar la chamba, no anden amenazando».

El día de las elecciones, en Tegucigalpa, Oliva no recorrió los pasillos de los centros electorales perseguido por decenas de periodistas y sus activistas, como sí lo hizo el candidato del otro movimiento. Oliva se refugió en su centro logístico y se dirigió a la prensa después de su voto solo en un par de ocasiones más. Rodeado de un escenario triunfador, con una tarima gigante, con empleados del Congreso Nacional trabajando para él en la logística de comunicaciones.

Mauricio Oliva, ha sido presidente del Congreso Nacional desde 2014, desde allí respaldó a inicios de 2020 la no renovación de la Misión de Apoyo Contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (Maccih), instancia que durante su estadía en el país investigó 13 casos de corrupción en el que estuvieron involucrados decenas de funcionarios gubernamentales.

En ese contexto, Oliva declaró a inicios de este año que «las funciones de la Maccih eran puramente de asesoría y no de suplantación del Ministerio Público y eso afectó mucho, porque se hizo mucho show mediático». En enero de 2018 cuando Juan Jiménez Mayor, jefe de la misión, reveló que estaban investigando a Oliva junto a otros 60 diputados del Congreso Nacional, el parlamentario interpuso un amparo ante la Corte Suprema de Justicia para evitar las investigaciones, el resultado fue justamente la suspensión de las pericias y la protección del presidente del legislativo.

En una entrevista con Radio América, Oliva manifestó que se siente «tranquilo, lo único que dijo Juan Jiménez Mayor es que yo estaba en una lista de 60 diputados que iban a investigar, que se trataba de una denuncia de oficio o anónima, si se va al Ministerio Público, le diré que soy el presidente de los poderes del Estado que menos denuncias tengo, incluso que el presidente de la Corte Suprema».

Además, agregó que las denuncias que tiene son originadas por personas que dicen que el Congreso está involucrado en situaciones atípicas, pero asegura que todas las decisiones tomadas allí son consensuadas con la mayoría.

Según una investigación del medio digital Expediente Público, Oliva también ha estado involucrado en negocios con personas vinculadas al crimen organizado, en específico el socio de una empresa vinculada a la familia Rivera Maradiaga —cartel de Los Cachiros— hizo el traspaso de tres bienes a su propiedad, y una casa a su yerno, César Antonio Pinto Pacheco, esposo de Rina Oliva Brizzio, directora del Banco Central de Honduras.

El día de las elecciones internas, casi a las cuatro de la tarde un grupo de jóvenes del partido cantaban las canciones de la campaña política que ha liderado Oliva y aplaudían, uno de ellos gritaba efusivamente: «vamos a rescatar el Partido», y después comenzó una conferencia de prensa en la que solo apareció el coordinador general de campaña, el designado presidencial Ricardo Álvarez, y el candidato a la alcaldía del Distrito Central por su movimiento, Juan Diego Zelaya. Anunciaron que la tendencia que ellos manejaban posicionaba a Oliva 6 puntos arriba del candidato del otro movimiento. Además, agregaron que no estaban de acuerdo con la extensión del plazo de votación a una hora más, aunque finalmente el CNE sí decidió ampliarlo.

Ante el silencio del CNE, Oliva y su entorno parecen derrotados, aunque el parlamentario anunció en su cuenta de Twitter que «lo importante no son las “bocas de urna” sino que se recojan todas las actas de presidente, alcaldes y diputados a nivel nacional y que se respete la voluntad del pueblo». 

La incertidumbre de las elecciones internas

El PN y su fuerte organización de base organizada durante 11 años en el poder no esperaban los retos que se presentarían en el proceso electoral, incluso en los barrios y colonias donde activistas y empleados gubernamentales han logrado conseguir una estructura que garantice una votación masiva.

En la colonia La Esperanza de Tegucigalpa, por ejemplo, gestoras y activistas comunitarias del Gobierno conocidas como guías de familia organizaron a los votantes de cada movimiento y los llevaron en buses a cada centro designado para ejercer el sufragio; sin embargo, allí se encontraron con que algunos habían sido cambiados de domicilio y otros simplemente no aparecían en el nuevo censo electoral.

En una de las seis carpas que el Partido Nacional organizó para que sus simpatizantes pudiesen ubicar su mesa de votación, se encontraba Carmen Caballero de 50 años, empleada de la Dirección de Aeronáutica Civil, que se quejó por «el macaneo» que han generado las autoridades del CNE, dijo que «la gente estaba desesperada por querer entrar a votar y vinieron tarde las urnas, después pasó que a la gente no la dejaron votar porque no tiene tarjeta de identidad, los nuevos votantes no votaron, y a otra gente la trasladaron a otros lugares, aunque eran de aquí los mandaron a otro lugar con el enrolamiento, el CNE y el registro son un desastre».

Carmen también simpatiza con el movimiento de Nasry Asfura aunque asegura que no le gusta que corte tanto los árboles, piensa que esa es la principal razón de que ahora haya tanto calor, pero dice que es seguro que él va a ganar.

Mientras atendía a simpatizantes de su partido, Carmen también nos comentó la situación del presidente Hernández y su mención en cortes de Estados Unidos, otro factor que ha dejado incertidumbre en las elecciones internas de la institución política, dice que «si usted no ha hecho nada, pero trata de oponerse a gente mala, se la van a querer desquitar como sea, y eso es lo que están haciendo allá», y agrega: «el presidente ha luchado en contra de tanta delincuencia que hay, mire esta zona, tanta droga sin embargo el presidente ha luchado y el que no mira eso es como Shakira: ciego, sordo y mudo».

Por la mañana ese mismo día, después de ejercer el sufragio, el abogado Oswaldo Ramos Soto también opinaba sobre las acusaciones en Estados Unidos en contra del presidente y aseguró que «lo que ellos quieren en el caso del presidente, pienso yo, es que se les rebajen las penas y el presidente es una figura importante en cualquier país», el diputado también apunta a personas de «izquierda» en Estados Unidos como los responsables de querer dañar la imagen del presidente. 

En el mismo contexto, también recordó a uno de sus ex alumnos del periodo en que fue docente universitario en la facultad de derecho, el abogado Yani Rosenthal y aseguró que «cuando una persona ha cumplido una condena ya está limpio, no puede cargar toda la vida con esa condena. Yani es de otro partido, pero yo quiero decir como abogado que él ya purgó su condena, por qué lo van a seguir acusando de un delito del que ya cumplió la pena».

Ramos Soto, del movimiento Unidad y Esperanza, fue uno de los diputados que votó en favor del término del convenio de la Maccih, y ahora espera alcanzar su quinto periodo como parlamentario en el Congreso Nacional.

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