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Del desempleo al emprendimiento pospandemia 

En Contracorriente, nos hemos dado la tarea de reunir las historias de emprendedores y emprendedoras hondureñas que han surgido en este tiempo de pandemia. En medio de esta crisis sanitaria, estas personas han encontrado la manera de generar nuevas formas de sostenimiento, han descubierto talentos y en otros casos han decidido realizar los sueños que habían depositado en el baúl de pendientes.

Marcela Pineda fundó el proyecto El Agricultor Urbano, junto a una amiga mexicana, con quien desde hace un tiempo comparten el mismo ideal de formar una gran familia de agricultores, con un estilo de vida más saludable, sustentable, consciente y responsable. «No queremos solo vender productos amigables con el ambiente, lo que queremos realmente es generar un impacto positivo, que la gente pueda cultivar sus propios alimentos. Esto tiene muchos beneficios para la salud de las personas, pero también para la salud del medio ambiente», nos comentó Marcela.

Cuando decidieron emprender pensaron en la necesidad de crear conciencia sobre la importancia de hacer cambios contundentes y rápidos en relación a los estilos de vida que las sociedades convulsionadas han creado. También pensaron en cómo mostrar que «todo el mundo puede formar parte de este cambio, desde casa».

Su emprendimiento comenzó en julio de este año. Ellas ofrecen el taller de huertos urbanos y además venden todo lo necesario para que la gente pueda cultivar en casa: semillas, plántulas, cajón y medio de cultivo. Marcela nos cuenta que están trabajando para brindar muchos más productos y talleres: «Estamos planificando kits de actividades para niños, gestionando productos orgánicos y semillas nuevas. La verdad es que hemos tenido muy buena respuesta y eso nos motiva a seguir innovando y agendando nuevos grupos para talleres. Este fin de semana recién pasado, impartimos el primer taller».

Podés encontrarlas en su cuenta de Instagram elagricultorurbano.hn.

Antes de la crisis por la COVID-19, Karla Mairena y su esposo pasaron a la lista de los desempleados en el país. Ambos trabajaban en la industria de eventos y entretenimiento. Karla y su familia viven en San Pedro Sula, y nos cuenta que es madre de una niña de tres años y un niño de dos: «soy mamá de dos hermosos bebés y por ellos nació la idea de emprender, por la necesidad de brindarles seguridad sanitaria, económica (sus necesidades más importantes) y emocional (que sus papás estén bien para ellos)».

El nombre de su emprendimiento es Chucherías.com, y nace de esa necesidad de llevar el sustento a su hogar y de seguir garantizando un empleo a Sonia, su asistente de hogar. «Antes de que empezara esta crisis, yo trabajaba como jefe de operaciones para una prestigiosa organizadora de eventos, y Sonia era quien se encargaba durante el día del cuidado de mis bebés y de ciertas labores en casa. Ahora hemos reorganizado el trabajo doméstico y el cuidado de mis niños. Mi esposo y yo estamos involucrados con ese trabajo y también en el que genera Chucherías.com. Mi esposo, siendo modesta, es uno de los mejores DJ del país, su nombre es Ramón Gravina, pero todos lo conocen como Bishop DJ, y él es el chef de varias recetas: los ceviches, los boneless y las alitas son parte de sus creaciones», nos comentó Karla. 

Karla y Ramón tienen un amplio menú: alitas de pollo, ceviche peruano, boneless, pizza, pastelitos, sangría (que son la especialidad de Karla), entre muchas cosas más. La respuesta de la gente ha sido muy buena, ahora tienen clientes frecuentes que valoran la experiencia que brindan a través de su comida. 

Podés encontrarlos en su cuenta de Instagram chucherías.com.

«Hace ocho años me dedico a la dirección cinematográfica, soy fotógrafo profesional y también estudié diseño gráfico», nos comentó Andrés Elvir, quien ha emprendido el proyecto de Arthepizza, desde hace dos meses. 

Andrés, trabajó durante años en una compañía de televisión, donde se desempeñó como jefe de piso, sin embargo renunció a ese trabajo porque sentía que necesitaba crecer de manera personal y profesional. Luego se lanzó como freelancer, y una empresa extranjera lo invitó a participar en la filmación de un comercial: «ahí me quedé por un buen tiempo, haciendo anuncio tras anuncio y cada vez fui adquiriendo mucha experiencia. Antes de la pandemia estaba planificando un viaje porque me salió un proyecto en México, que me llevaría dos meses. También tenía todo el año agendado porque habían surgido varios proyectos en Honduras y en El Salvador. luego llegó la pandemia y todo se vino abajo». 

En realidad, Arthepizza comenzó como una actividad familiar y para consumo del hogar. Andrés, junto a su hermano y sus sobrinas cocinaban de dos a tres veces por semana: «poníamos a las niñas a que nos ayudaran a hacer la masa, la salsa, y a que decoraran las pizzas. Era también una manera de tenerlas entretenidas porque ellas extrañaban estar en la escuela, hacer sus actividades y paseos cotidianos». 

También nos contó que mientras compartía fotografías de las pizzas en sus redes sociales, sus amistades le escribían porque les encantaba su aspecto: «un día, mi amiga Daniela Naranjo, me llamó para preguntarme cuánto le cobraba por hacerle dos pizzas y que se las enviara a su casa, y fue así como comenzó todo. Ella me recomendó en sus redes sociales, con sus familiares y amigos. De pronto me comenzaron a caer llamadas telefónicas de personas desconocidas porque querían hacerme pedidos».  

Andrés dice que actualmente han surgido muchos proyectos audiovisuales y que está buscando formas para poder realizarlos a través de videollamadas: «afortunadamente las herramientas tecnológicas se prestan para dirigir los rodajes y controlar las cámaras desde mi casa. Pienso que no hay nada que sea extremadamente difícil de hacer, todo consiste en trabajar con mayor planificación que antes, coordinarse bien y comunicarse».

Arthepizza va en crecimiento  y estará pronto en Tegucigalpa. Andrés no duda en que en un futuro cercano tendrá que contratar personal para que él pueda continuar con su nuevo emprendimiento y seguir con sus creaciones audiovisuales. 

Podés encontrarlo en su cuenta de Instagram arthepizza.com

Correctora de estilo
Sobre
Pianista y filóloga hondureña. Máster en estudios avanzados en Literatura Española e Hispanoamericana por la Universidad de Barcelona. Licenciada en Arte por la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán, misma institución en la que se desempeña como docente. Es autora de numerosos ensayos sobre poesía y literatura. Correctora de estilo y editora de la sección Cronistas de la cotidianidad en Contracorriente.
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