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Sáquennos del clóset del VIH

«Si te contara que tengo VIH, ¿cuál sería tu reacción frente a mí?

Si decidiera contártelo, ¿cambiaría la reputación formada que tenés acerca de mi persona?

Si te dijera que el test del VIH me dio positivo, ¿seguirías cortejándome para que tengamos sexo?

 Si te compartiera que, en mi sangre, en mi cuerpo, ahora vive un virus, ¿seguirías siendo mi amigo o amiga en Facebook y por fuera de la vida virtual?»

*

 

En noviembre de 2015, exactamente 1 año después de enterarme que tengo VIH, escribí esto en mis redes sociales. Así decidí visibilizar mi VIH y usarlo como herramienta de ayuda social y de incidencia política. Así decidí salir el clóset del VIH.

No lo esperaba, no lo imaginaba, el virus no estaba en mi agenda personal incluso teniendo historia familiar con la epidemia: un tío directo fallecido por enfermedades relacionadas al SIDA y como realidad opuesta, mi prima Gladys, que lleva 20 años de vida positiva. Sin embargo el diagnóstico me encontró desprovisto de información en 2014 y cargado de miedos y estigmas en pleno siglo XXI.

Como en toda familia tradicional argentina, como en todo vínculo filial latino conservador, hay cosas de las que mejor no hablar. De eso quiero hablar hoy, 1° de Diciembre, Día Internacional de la Respuesta al VIH y SIDA: de la invisibilización. Hablemos de lo que pasa, de esa problemática global y política que es el ocultamiento de la causa y el intento de ocultarlo y de ocultarnos.

Quienes vivimos con el VIH, en estas conmemoraciones tenemos la sensación de que los gobiernos y los medios hegemónicos y concentrados de comunicación nos sacan del clóset, nos zarandean, nos quitan el polvo acumulado de un año atrás y nos piden ponerle voz, cuerpo y rostro por una jornada a esta temática que por 24 horas se convierte en un tópico mundial del que todos aprovechan para lograr suscriptores, seguidores y lectores y es entonces que nos preguntamos, ¿por qué se acuerdan de nosotros y nosotras una vez al año y los 364 días restantes actúan como si la epidemia no existiera?, ¿por qué somos carne del cañón del marketing o pretenden usarnos como tal y el resto del año tenemos que mendigar atención frente a otras crisis sociales?, ¿por qué nos piden fotos, notas, entrevistas; nos ofrecen ser partícipes y protagonistas incluso de cortometrajes y miniseries solo para ser compartido como material audiovisual por ese día?

Porque además de ser publicitario, queda políticamente correcto y socialmente bien visto que se hable masivamente del tema sin saber que, en ocasiones, y desde la más brutal desinformación, caen en el amarillismo como recurso de atracción. Señoras, señores: somos personas quienes tenemos VIH. Son personas quienes contraen el virus diariamente en América Latina y el Caribe. Son personas las que mueren todos los días por enfermedades relacionadas con el SIDA por desabasteciento de medicación, o como sucede en África: por falta de inversión profunda en respuesta a la epidemia. En África, el SIDA continúa siendo una de las principales causas de muerte.

Hoy es el Día Internacional de la Respuesta al VIH y SIDA en el mundo y en Argentina, en este preciso instante y desde el 29 de noviembre, se está llevando adelante la cumbre del G-20 que reúne a los principales líderes políticos de las primeras potencias y países emergentes, pero en su agenda nosotras, nosotros y nosotres con VIH, que vivimos y sobrevivimos, no estamos. Si esto no es invisibilización, intento preguntarme y definir a mí mismo qué es. Hoy vas a leer, ver y escuchar en diferentes espacios hablar del Virus de Inmunodeficiencia Humana, ese virus que se llevó la vida de personajes tan reconocidos como Freddie Mercury, Isaac Asimov e Hija de Perra, una transformista chilena. También se llevó a mi tío y a Marina, una compañera a la que no pude conocer, que nació con el virus y cuya muerte hasta el día de hoy lamentamos. Estas líneas van para vos, Marina.

Desde la aparición del VIH son más de 35 millones las personas muertas a causa del SIDA. Actualmente más de 30 millones aún vivimos, o sobrevivimos. Este no va a ser nuestro único encuentro textual para que hablemos sobre el veihache, este día solo es la excusa perfecta para encontrarnos y conocernos, pero de ahora en más nos vamos a leer con mayor frecuencia a través de esta web. Ésta es solo mi presentación. Me habría gustado que tuviera otra energía, pero como en la vida, de forma auténtica y genuina, elegí plasmar en letras lo que ahora mismo siento. Les puedo asegurar que existen muchísimas experiencias y vivencias bellas a partir de un diagnóstico positivo, pero eso se los voy a contar en nuestro próximo encuentro.

Acuérdense de nosotras, nosotros y nosotres con VIH todos los días, por favor.

Por lxs que ya no están y por lxs que van a venir. Hasta que la cura aparezca.

Author Details
Activista por los DD. HH. de las personas con VIH Miembro de la Red Argentina de Jóvenes y Adolescentes Positivos Miembro de la Red de Jóvenes Positivos de Latinoamérica y el Caribe Hispano
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Comentarios

  • Victor Fernando Anguiano Alvarado
    REPLY

    El VIH/SIDA es una condición de vida que implica constancia en el seguimiento del tratamiento y cambios en el estilo de vida vivido. Seguir adelante requiere de hacer frente a múltiples realidades que se presentan una y otra vez en todas las facetas de la vida. Conlleva tener que vencer miedos, incertidumbres y sufrimientos que aquello que nos ofrece una esperanza de vida nos inflinge con sus “efectos secundarios” Aprender a sanarnos pues a pesar de que la enfermedad corre por nuestras venas sin curación por ahora, no podemos permitir que nos defina y condicione nuestra vida. Es ir más allá de la etiqueta de un diagnóstico. Pero el VIH/SIDA también es amar a quien permanece a nuestro lado, protegerle del contagio si aun tenemos cargas detectables. Es aceptarnos y dignificarnos. Es mostrar al mundo que somos seres tan humanos como todos. Es también aceptar el amor en la forma que otros nos puedan brindar. Un abrazo Nicolás, SÍ, te recibo como amigo.

    3 diciembre, 2018

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