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Septiembre ya no es igual

Texto e ilustración: Kelvin Enamorado

 

De niño tuve un sueño en el que me vi marchando con la camisa blanca, de mangas largas, atravesada con una cinta color blanco y azul justo en el pecho. Hacía el saludo a la bandera y una serie de pasos de carácter militar, muy típicos en estos cuadros. Marchaba en el cuadro de honor, en el que te ponen si sos muy aplicado en clases, y es que a pesar de no ser tan aplicado en las tareas como otros niños, me habían seleccionado para formar parte del cuadro de honor en la escuela de mi pueblo gracias al buen índice académico. Eso provocó mi sueño.

Lo recordé esta semana cuando vi la ciudad atiborrada de banderas, cuando apenas inicia el mes. Banderas en locales comerciales, centros educativos, en carros, y hasta en bicicletas; las madres preocupadas por comprar los implementos que los niños necesitan para marchar, cada padre y madre de familia quiere que su hijo vista el mejor atuendo, los miembros de las bandas quieren lucir sus mejores pasos y toques, las palillonas y pomponeras quieren alardear de la belleza física que otorga su adolescencia.

En las comunidades del interior del país los vestuarios son menos pomposos por la falta de dinero, en aquel entonces yo apenas necesitaba cien lempiras, pero no tenía muchas posibilidades de conseguirlos, mi última oportunidad era mi primo que estaba ahorrando para ayudarme a cumplir mi sueño de ser patriota.

En ese tiempo no estaba escrito el libro MELANINA ni me gustaba la lectura y mucho menos tenía la posibilidad de hablar con Betún Valerio el autor del libro, de ser así me hubiera enterado hace mucho que el famoso Héroe lenca Lempira no luchaba por defender a Honduras, ni si quiera existía un país llamado Honduras. Tanto Lempira como el cacique Cicumba y muchos más lucharon por su libertad y la de su gente, la gente que habitaba en ABYA YALA. Quizá hubiera sabido que quienes nos pusieron el nombre de continente Americano fueron los europeos sin preguntar si ya tenía un nombre. Pude darme cuenta que nos dividieron en países sin importarles estratificar culturas enteras en muchas fracciones como los olmecas, aztecas o los mayas, que habitaban desde lo que hoy es México pasando por Guatemala hasta el occidente de Honduras, todo esto hicieron fundamentados en su “superioridad racial” implantando su idioma, su religión, sus prácticas sociales transformando casi totalmente las culturas.

Basta con echar un vistazo a los billetes de casi todas las denominaciones en nuestra moneda, fueron ellos, la minoría criolla quienes impusieron su superioridad racial sobre la mayoría de población indígena de nuestro país,  y fundaron una república independiente (hoy día sus descendientes ostentan el poder) a esos próceres nos enseña el sistema educativo que debemos reverencia y respeto. Se habla de honrar la memoria de Francisco Morazán, el libertador centroamericano, nacido en Honduras quien luchó por una patria justa pero cuando los estudiantes exigen una patria justa son reprimidos por las fuerzas de seguridad que dicen honrar la memoria de Morazán.

Este año es mi hermanito de 8 años quien está emocionado por ser parte del cuadro de honor, cuenta las horas con una carita de emoción incontrolable esperando el día en que pueda salir a las calles y ser patriota, igual que yo hace años, es una lástima que el sistema siga replicando el mismo falso sentimiento de hondureñidad y civismo.

Publicitan septiembre, como el mes de una patria que no es ABYA YALA, como el mes del civismo. Mientras la Real Academia Española (RAE) define civismo como el comportamiento respetuoso del ciudadano con las normas de convivencia pública, irónicamente el aparato estatal es el principal promotor de las fiestas y es quien más viola las normativas en Honduras.

Al final, mi sueño de niño no se concretó porque mis padres apenas tenían para medio comer y mi primo no logró ahorrar lo suficiente para mi camisa y la cinta de honor. Perdí mi única oportunidad de expresar mi civismo interno, las lágrimas salieron de mis ojos mientras me colocaba en el pelotón como todos los años vistiendo la misma guayabera amarillenta de todo el año.

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Escrito por:

Nacido el 18 de agosto de 1990 en departamento de Colón, vive en el sector Chamelecón de San Pedro Sula desde el 2008. Actualmente estudia Pedagogía en la UNAH VS, es gestor cultural y artista multidisciplinario (músico, rapero, graffitero y bailarín de danza Hiphop)

Comentarios

  • Edwin
    REPLY

    Muy buena reflexión, el civismo no es ese circo.

    11 septiembre, 2018
  • Marggie
    REPLY

    Excelente argumentacion Kelvin, y la verdad esa es nuestra realidad gracias por recordarnosla. Vale la pena leer parrafos como estos, nos ayudan a valorar lo que somos de donde venimos pero sobre todo con mucho esfuerzo y dedicacion hacia a donde vamos, vas bien amigo.

    12 septiembre, 2018
  • Franklin munguia
    REPLY

    Excelente guión, Saludos y bendiciones

    17 septiembre, 2018

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