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CEDAW: Una puerta abierta

Las sociedades modernas que habitamos se han visto marcadas por una larga historia de desigualdad entre hombres y mujeres, alrededor de todo el mundo y con especial énfasis en Latinoamérica. La discriminación y violencia contra las mujeres por el hecho de ser mujeres es el resultado de las desigualdades de género.

Las luchas por los derechos humanos de las mujeres, han sido multidisciplinarias y en su mayoría plagada de obstáculos. Sin embargo, se han logrado avances formales y reales en todo el mundo. En el ámbito del derecho, la Convención para la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW por sus siglas en inglés) es un ejemplo contundente de esos avances. La misma es considerada la Convención más importante e integral en materia de garantía de derechos para las mujeres en todas las dimensiones que conforman una sociedad, ya ha sido ratificada por 191 países en todo el mundo y en Honduras ha estado vigente por 33 años desde su ratificación en 1982.

Históricamente, las atribuciones y formas diferenciadas de vida han sido defendidas como “naturales” sin una debida justificación científica. Esto ha permitido que la mayoría de sociedades se construyan bajo una idea de subordinación del sexo femenino al masculino, originando así profundas desigualdades económicas, políticas, sociales y culturales entre hombres y mujeres; siendo los hombres quienes ocupan posiciones dominantes en todos los ámbitos y lo cual deviene en condiciones de subordinación, desvalorización y opresión para las mujeres.

Las condiciones de desventaja que viven cotidianamente las mujeres, tanto en el contexto privado y público, ha sido la causa del surgimiento de movimientos alrededor del mundo que exigen la igualdad de derechos en relación con los hombres.

Si bien al momento de la creación oficial de la CEDAW los instrumentos internacionales sobre derechos humanos ya contenían normas que garantizaban la igualdad de todos los seres humanos y prohibían la discriminación por razones de sexo, ello no fue suficiente para garantizar a las mujeres la protección de sus derechos desde el reconocimiento de sus diferencias o circunstancias de subordinación.

En palabras de Alda Facio, lo anterior “se debe a que los otros instrumentos prohíben que se haga discriminación en el goce de los derechos que establecen, pero la forma como establecen los derechos humanos es androcéntrica. Es decir, los derechos que se establecen en esos instrumentos son pensados desde las necesidades de los hombres mientras que en la CEDAW se toman en cuenta las necesidades de las mujeres”.[1]

Por esta razón se ha llamado a la CEDAW la “Carta Magna de los Derechos Humanos de las Mujeres”, porque es el primer instrumento internacional que incluye todos los derechos humanos de las mujeres ya sea de manera explícita o implícita, al prohibir todas las formas de discriminación por razones de sexo, en todas las esferas de la vida (de acuerdo al artículo 1 se prohíbe discriminar en “las esferas política, económica, social, cultural y civil o en cualquier otra esfera”). Es también el primer instrumento internacional en tomar como punto de partida la histórica desigualdad de poder entre los sexos, a pesar de que en el momento histórico de la discusión acerca de la Convención aún no se manejaba a plenitud el desarrollo teórico del concepto de “género”. Es precisamente parte de su trascendencia cómo este cuerpo legal logra anticiparse y sustentar sus presupuestos en una perspectiva de género, convirtiéndose de hecho en uno de los documentos de estudio para la comprensión de los elementos a considerar en torno a las implicaciones del concepto.

Esto resulta para mí un ejemplo de las diversas formas en las que podemos utilizar la CEDAW como un instrumento de lucha personal y colectiva; ya que el procedimiento oficial en instancias de Naciones Unidas es una vía de acción fundamental que nos brinda la Convención y de lo cual espero compartir a profundidad en una próxima columna, sin embargo, no es la única puerta que nos abre. La CEDAW es también un instrumento de fortalecimiento conceptual en materia de derechos a lo interno de nuestras organizaciones, es una guía y un horizonte. Nos da a miles de mujeres en el mundo la posibilidad de aprehender, analizar y soñar la vida que nos merecemos, con responsabilidades definidas para el entorno que nos rodea, colocando a los Estados como los históricos causantes de la perpetuación de la discriminación contra las mujeres y también como la estructura capaz de erradicarla y finalmente permitir que las mujeres tengamos la vida que nos merecemos.

Sabemos que es difícil que en un paisito así de caótico como Honduras se pueda reconocer el poder transformador de un documento declarativo de derechos, demasiados obstáculos tangibles vivimos las mujeres como para detenernos a pensar que una Convención internacional nos salvará del machismo rampante y cotidiano. Sin embargo, todo proceso de justicia consta de distintos campos de acción y herramientas de lucha. Para las hondureñas la CEDAW y los procesos que ha generado con organizaciones de mujeres y feministas, ha permitido que se visibilice y cuestione a nivel internacional las realidades de discriminación que vivimos como el conjunto diverso que somos; campesinas, estudiantes, profesionales, indígenas, garífunas, profesionales y defensoras. Y no sólo a nivel de carencias y tragedias, si no también posicionando el enorme poder de resistencia que encarnamos, es por esto que no olvido la pregunta que nos hizo Silvia Pimentel, doctora brasileña en filosofía y experta del comité CEDAW para Naciones Unidas, durante la última evaluación a la que se sometió el Estado de Honduras en Ginebra, Suiza. En medio de muchas preguntas formales y estadísticas, se detuvo, nos vio a todas a los ojos y nos preguntó, ¿y ustedes, como organizaciones de mujeres, qué alternativas han generado para resistir? No recuerdo nuestra respuesta exacta pero si tuviese la oportunidad de responderla ahora, le diría “esto, señora Pimentel, es sólo un granito de arena entre el vasto trabajo que hacen muchas mujeres en mi país.”

 

[1] FACIO. A Carta Magna for all Women. (2011 p. 2).

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Escrito por:

Abogada y feminista. Trabaja Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho en San Pedro Sula.

Comentarios

  • Vivian Carmina Huerta Álvarez
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    INFAMIA Y PODEDUMBRE EN EL TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA DE LA CDMX, PRINCIPAL VIOLENTADOR DE MUJERES.

    Se realizaron cateos por el grupo geri en mi domicilio, en casa de mis padres en el Estado de Puebla, la jueza me quito mi sueldo y nunca otorgo pensión a mis hijos, los menores no fueron entregados a su progenitor por que se interpusieron los recursos legales. No fue suficiente el colegiado confirmó me confirmó la guarda custodia, y el MP. Federal señala las violaciones de Derechos Humanos a los menores y a su servidora, la jueza sigue mintiendo a los jueces Federales, se tramitaron 12 amparos por el sin fin de violaciones, son 9 meses de no disponer de mi sueldo y sin pensión, a mis menores el sistema Judicial los persigue, también los dejo en Estado de indefensión, al igual que a su servidora.
    Confirmo y ratifico la necesidad de ayuda ante el tráfico de influencias, corrupción y violencia de género del exfuncionario Agustín González Guerrero que ostenta la ayuda del DR. Mancera del jefe de Seguridad Hiram Almeida Estrada, del Magistrado del INEE, en el Estado de México Mauricio Carbajal, y la Jueza 40 de lo Familiar en la Ciudad de México Alejandra Sanchez Cedillo. Temo por mi vida Hiram Almeida otorgo a González guerrero el cargo de Director General de la policía auxiliar del cual abusa para intimidarme con patrullas vigilando mi domicilio, ayer como a las 5 de la tarde en un carro getta rojo, se presentó un judicial para hacer una investigación de unos niños, le dijo al equipo de vigilancia, mi caso y situación es parecido al de la mujer asesinada en tabasco por un colaborador de Granier, y similar en corrupción y tráfico de influencias a la tragedia de la mujer que se suicidó al no tener respuesta del Gobierno de la Ciudad de México.
    Me quedan claras las amenazas de González Guerrero” voy a hacer que te suicides, te van a ver desnuda todos “.
    Las fotos y amenazas me llegan a mi correo institucional.
    Difúndanlo gracias.
    Buena tarde Sra. Vivian Carmina Huerta Álvarez.

    Me permito informarle que el 23 de junio de 2017, esta Comisión determinó iniciar una investigación de oficio con motivo de una nota periodística en la que se relatan los presuntos hechos violatorios a sus derechos humanos y los de sus hijas, cometidos por el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México.

    Este Organismo envió el 27 de junio de 2017, una solicitud al Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, para poder consultar el expediente familiar relacionado con los hechos, siendo importante precisarle que en la nota periodística de referencia no se indicó el número del expediente judicial.

    El 30 de junio de 2017, se recibió en este Organismo Local, un oficio de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos por el cual se remitió su correo electrónico de fecha 8 de junio de 2017, donde se remitió otra nota periodística relacionada con los hechos de queja.

    Por lo anterior, le pido atentamente se pueda comunicar con el que suscribe, Visitador Adjunto Auxiliar de Investigación Martín Jahir Castro García, al número telefónico 52 29 56 00, Ext. 1532, o bien proporcione por este medio algún número de contacto, para poderle realizar una entrevista para contar con más información sobre los hechos de queja.

    No omito manifestarle que el suscrito intentó comunicarse con usted en el número telefónico que proporcionó durante el trámite del expediente de queja CDHDF/IV/122/CUAUH/14/D3959, sin éxito.

    Quedo a sus órdenes.

    Martín Jahir Castro García
    Visitador Adjunto Auxiliar de Investigación
    Cuarta Visitaduría – CDHDF
    Tel. 52 29 56 00 Ext. 1532

    16 agosto, 2017

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