“Los asesores que me pusieron decían que no confrontara a Bukele… Ya no son mis asesores”

El candidato de la fórmula presentada como la carta de la sociedad civil para hacer frente a Nayib Bukele se confiesa: el objetivo principal de su candidatura, al principio, buscaba más potenciar las votaciones legislativas para la oposición que ser una opción real contra el presidente que busca la reelección a pesar de que esta es inconstitucional en El Salvador. Todo cambió hace cosa de un mes, dice, cuando su partido, el movimiento que lo propuso, y hasta él, se dieron cuenta que había una incompatibilidad en los objetivos para el próximo año y que la avanzada de Bukele no tiene frenos.

Texto y fotos:  Daniel Valencia


En El Salvador Nayib Bukele arrasa en las encuestas de popularidad y ese es un hecho innegable, como también es innegable que su camino hacia una reelección está prohibido hasta en seis artículos de la Constitución salvadoreña. Y aun así, el Día de la independencia de 2022, año y medio antes de los comicios de 2024, Bukele lanzó su proclama por la reelección frente a una oposición salvadoreña todavía sacudida por el golpe a la Sala de lo Constitucional de mayo de 2021, el régimen de excepción y el cierre de espacios.

La respuesta de la oposición se tardó. Hasta mediados de 2023, un grupo de dirigentes políticos y de líderes de la sociedad civil salvadoreños idearon una apuesta disruptiva para hacerle frente a Nuevas Ideas. La apuesta, según algunos de los involucrados, era promover una fórmula presidencial emanada desde la sociedad civil que fuera arropada por todo el espectro de la oposición a través de una amplia alianza.

Las conversaciones, sin embargo, apenas estaban en pañales cuando la apuesta se vino abajo. Una noticia de El Faro, en la que se revelaron algunos encuentros, provocó el rechazo de algunos sectores, entre estos los partidos tradicionales Arena (derechas) y FMLN (izquierdas). Para quien no conozca El Salvador, en este país hay una regla política básica que nunca se debe pasar por alto: esos partidos que gobernaron entre 1989 y 2019, y contra quienes apuntó Bukele para catapultarse en la nueva era política salvadoreña, son como el agua y el aceite, como el Barcelona y el Real Madrid, como la MS-13 o el Barrio 18: no se juntan.

Cerrada la puerta a una amplia alianza opositora, el abogado, exmilitar y ex precandidato presidencial de Arena (2018) Luis Parada; y la defensora de derechos humanos Celia Medrano se quedaron apenas con un camino: afiliarse en el partido de centro Nuestro Tiempo, respaldados por un colectivo de la sociedad civil que se hace llamar Sumar. El FMLN sacó su propio candidato y otros grupos que participaron en las conversaciones incluso propusieron una candidatura diferente, que ahora es la carta a la presidencia del partido Arena. Quedó claro que la oposición iría dividida a las presidenciales. 

Aún así, desde su presentación en sociedad, Nuestro Tiempo, Sumar, Parada y Medrano propagaron en cuanta entrevista participaron esta idea: “sumar” para llegar a las presidenciales por medio de una alianza. En algún punto, los líderes del partido incluso llegaron hasta decir que intentarían encontrar el camino de las coaliciones (exclusivas para partidos en contienda) antes del cierre de plazos. Tampoco ocurrió.

Seis meses después, y a escasos dos meses para los comicios, ahora Luis Parada se confiesa y revela que el objetivo de la fórmula en realidad no era la presidencial, porque era una posibilidad “remota”. Según dice, tanto en Nuestro Tiempo como en Sumar se apostaba como primera medida potenciar las elecciones legislativas, para arrebatarle el control de la Asamblea a Bukele, con la ayuda de una fórmula que jalara votos para esos candidatos. Parada incluso dice que le habían puesto asesores que hasta le pedían que no confrontara con el presidente, y que candidatos a alcaldes y diputados le exigían lo mismo para no verse perjudicados en sus territorios. “Pero ahora estamos en la misma página. Por eso me siento contento y optimista”, dice.

Esta entrevista se celebró en un espacio de oficinas rentadas de la capital, el jueves 30 de noviembre, el día en el que Bukele presentó una licencia para dejar de ejercer como presidente (aunque conserva privilegios que le da el cargo) para lanzarse de lleno a la campaña. La oficina estaba reservada a nombre de Andy Failer, presidente del partido Nuestro Tiempo.

Luis Parada es un abogado experto en litigios internacionales y exmilitar. Su testimonio fue clave en el juicio por los asesinatos de los seis sacerdotes jesuitas y dos mujeres, perpetrado por un batallón de Ejército salvadoreño en las instalaciones de la Universidad Centroamericana, en noviembre de 1989. En febrero de 2020 renunció, a modo de protesta, a sus grados militares, luego de que Nayib Bukele se tomara, junto a soldados armados, la Asamblea Legislativa.

¿Cómo ve el panorama a dos meses de las elecciones?

Esa pregunta es un poco prematura porque no hemos dicho de dónde venimos. Entonces, cuando te diga que me siento muy bien, optimista, me dirás: pero cómo es eso, si solo faltan dos meses y no se ve la campaña. Soy optimista porque ahora sí vamos a iniciarla; y ya tenemos un equipo que está trabajando para que iniciemos bien.

¿Y hasta ahora no tenía equipo?

No teníamos quizá ni siquiera una visión compartida, entre los actores importantes en esta candidatura, sobre cuál era el objetivo. Y eso, pues, nos llevó a retrasos e incluso algunas controversias internas que gracias a Dios ya se solucionaron. Ahora estamos en la misma página. Por eso me siento contento y optimista.

¿Cuál era el objetivo antes?

Lo que se pensó hasta hace poco era que el papel principal de esta candidatura iba a ser un papel secundario de apoyo a la elección legislativa, la verdaderamente importante para el país. La idea de ganar la presidencia era algo muy remoto, y lo que se buscaba en realidad era potenciar a través de una campaña presidencial que la oposición pudiera obtener suficientes diputados para romper la mayoría calificada del partido de gobierno. Yo no compartía esa visión y se los dije desde el principio. Romper la mayoría calificada no iba a resolver los problemas de El Salvador, porque en El Salvador el problema es que hay un dictador. 

¿Y ese objetivo se mantuvo, le entiendo, hasta hace muy poco?

Yo no veía incompatibilidad… pero sí, resultaron saliendo ciertos problemas en el camino que me demostraron que tener diferentes visiones sobre cuál era el objetivo planteaba contradicciones entre un objetivo y otro.

¿Cuál era el suyo?

Para mí, el objetivo era confrontar directamente al dictador, pero muchas veces esa confrontación no era bien vista por candidatos a otros cargos tanto legislativos como municipales, que sentían que tener un candidato presidencial que fuera muy confrontativo no les ayudaba en sus candidaturas. Entonces viene un candidato y me dice que yo debería de reconocerle y agradecerle al presidente por la seguridad que ha traído. Le dije: cómo voy a hacer eso, cuando yo sé que es una seguridad falsa, que, metiendo presa a 70 mil gentes, incluyendo 20 mil inocentes, no es una manera de obtener una seguridad a largo plazo. Eso, pues, lleva a diferentes grados de conflicto u opiniones contrapuestas sobre lo que se debe hacer. Pero todo eso creo que ya… me siento…

Liberado, le entiendo. 

Sí, puede decirse.

Quiero reconfirmar: candidatos a diputados de Nuestro Tiempo le decían: ‘hey, bájele con el tema de seguridad’.

Y candidatos a alcaldes también. Y era con el tema de las críticas al presidente en general. Había incluso algunos estrategas políticos que decían que el presidente era tan popular que no había que confrontar con él, que solamente había que hablar sobre la economía. Es un tema que golpea a toda la gente, pero nunca estuve de acuerdo con eso, porque cuando uno no pelea un campo es como que lo admite; y yo no puedo admitir algo con lo que no estoy de acuerdo.

¿Asesores de campaña?

A mí los asesores que me habían puesto me habían dicho que no había que confrontar a Bukele, pero yo no estaba de acuerdo con eso, entonces ahora ellos ya no son mis asesores.

¿Fueron asesores puestos por Nuestro Tiempo o por Sumar? ¿O por ambos?

Ya estaban ahí, o sea, ya estaban asesorando.

Pero no aparecieron por arte de magia.  ¿Se los presenta quién? ¿Andy Failer, presidente de Nuestro Tiempo? ¿José Marinero de Sumar?

No, ellos ya estaban asesorando, habían estado asesorando durante el proceso. No sé cuánto tiempo antes…

¿Ya no son sus asesores?

No, ya no están. Precisamente porque no concordaba yo con su pensamiento. Cuando un candidato no tiene confianza en los asesores, creo que los asesores se retiran.

(((Pese a las repreguntas, Parada dijo que no revelaría el nombre de esos asesores)))

 

¿Y esto no ha generado división en la alianza?

No, yo creo que fue parte de ese renacer.

Ahora, de fondo, la estrategia de Sumar y Nuestro Tiempo con la fórmula presidencial no era como la vendieron. ¿La apuesta no era la presidencial?

No sé si había un acuerdo, pero logré ver que actores clave tenían esa idea de que esa era la principal función de una fórmula presidencial, que para mí no era así. Yo les hice saber cuál era mi situación y en ese momento no se vio que podría haber incompatibilidad.

¿Y cuándo lo descubrieron?

Fue pasando gradual, entre unos dos meses, un mes.  Es como cuando tú sabes que ya llegaste a otro destino; cuando saliste de un lugar, vas en medio del viaje, ves que ya vas a llegar, pero no sabes que llegaste… O como hizo Hernán Cortés, que le dio fuego a las carabelas…

¿Usted quería darles fuego a las carabelas?
No, quería que tuviéramos definición de lo que estábamos haciendo. No sé cómo piensan otros partidos, pero nosotros creo que ya estamos claros.

Si entre “hace dos meses y un mes” se dieron cuenta de que iban por dos rumbos distintos, quiere decir que ni siquiera las reformas electorales que golpearon las apuestas por las legislativas los habían hecho despertar. Esas reformas ocurrieron hace cinco meses, en junio.

Es que mira, no es un despertar así… No sé cómo despiertas tú en la mañana. El despertarnos no es un ‘switch’ de una luz.  A veces toma tiempo, como cuando fallece una persona: desde el acto físico del fallecimiento, entre que lo internalizas y lo aceptas pasa algún tiempo. Algo similar pasó.

¿Ese destino por la legislativa fue una postura de Sumar y de Nuestro Tiempo, compartida por la fórmula, hasta que usted dijo: ¡no, basta, voy a quemar carabelas!?
No, mira, yo no quería quemar ninguna carabela. Lo que pasa es que se tardó un poco en asimilar el significado del momento histórico que estamos viviendo. Había sucedido esa reforma, pero aun así estaba la esperanza de que algo podía pasar. Lo catalizó todo cuando el Tribunal Supremo Electoral comenzó a rechazar sin argumentos válidos, sin leer, sin abrir la Constitución, los recursos que se presentaron. Ahí siento que todo el mundo internalizó que había un problema que había que afrontarlo directamente: el presidente de la República; y que si no se confrontaba esa realidad, ninguna de las demás cosas iban a ser… No quiero decir ‘irrelevantes’, pero que no iban a tener la trascendencia que necesitaba el país para evitar un nuevo período de caos.

Si las peticiones de nulidad de la candidatura inconstitucional de Bukele fueron el catalizador, eso ocurrió hace poco más de un mes. Si hasta hace un mes la oposición en la que usted participa se da cuenta realmente del escenario al que se enfrenta, ¿eso significa que andaban navegando la deriva?

No íbamos a la deriva, sino que íbamos en una dirección… pero todavía no sabíamos que habíamos llegado al puerto de llegada, hasta que llegamos.

¡Púchica! Ese es el viaje de Cristóbal Colón: iba para un lado y terminó en otro.

Bueno, la verdad es que no sabían que había un gran continente en medio, pero fueron a descubrir algo en medio. Y no fue que tuviéramos más conocimiento, sino que nos dimos cuenta de dos cosas: lo primero, que todos estuvimos de acuerdo en que esta era una batalla decisiva que había que pelear por la defensa de la democracia El Salvador, y que se tenía que pelear no solamente en las legislativas. Se le dio la dimensión, la importancia, de pelear la presidencia, confrontar al presidente. Para mí es ese es el punto importante porque sentí que ya estábamos en sintonía. Otra cosa real, y que todos tuvimos que aceptar, es que íbamos a tener que pelear sin financiamiento. Entonces, cuando todo parece estar en contra ¿qué vamos a hacer? ¿Vamos a retroceder o vamos hacia adelante? ¿Cuál es mi película favorita, por cierto?

No lo sé.
Tienes que saberlo. Hay un TikTok que se llama las 10 cosas que no sabías de Luis Parada. Ahí dice cuál es. Te pongo de tarea que lo veas, y verás que ahí hay un grupo de personajes idealistas que, en el momento que parece que todo está perdido, es cuando agarran fuerza ahí y dicen: vamos para adelante. Creo que cuando vimos que todo parecía que estaba peor es cuando agarramos más fuerza y más ánimo. Cuando tú estás definido en lo que vas a hacer y tienes claridad, eso inspira a otras personas y te inspira a ti.  Por eso a dos meses de la elección me siento contento, con una dirección, ahora sí tenemos un equipo, más que todo de voluntarios, que está trabajando por el país.

¿Porque callaron esta apuesta desde un inicio? Ustedes presentaron otra cosa: la aspiración de una candidatura única para la presidencia. Nunca hablaron de que lo que buscaban era potenciar la legislativa. ¿Por qué vendieron una falsa promesa?

Recuerda que lo que se había pensado desde el principio no empezó bien. Y creo que eso generó bastante incertidumbre.

¿Esta apuesta por lo legislativo era más de Nuestro Tiempo que de Sumar y la supuesta alianza multipartidaria?

Yo solamente había tenido conversación con una persona de Sumar. Y pues él es el que me había expresado que ellos veían, sin menospreciar, que no querían estar buscando la presidencia, porque sabían que eso era algo que tenía posibilidades remotas. Estamos hablando de lo que se tenía entendido antes de abril-mayo. Ahora creemos que no son remotas las posibilidades porque el descontento de la población con el actual presidente es real. Y tal vez no es mayoritario, pero sí es bastante elevado.

¿Y en esas primeras conversaciones usted realmente creía que Arena y el FMLN participarían de una unión como esa?  

Yo no había hablado con ellos todavía. Yo hablaba con una persona de Sumar que, entiendo, recogía el sentimiento del colectivo. Con Celia no nos habíamos reunido con ningún partido político hasta mayo. Luego, por lo menos los del Frente dijeron que por presiones internas iban a tener que poner su propia candidatura.

¿El Frente o personas del Frente sin mucho poder de decisión?

No sé, o sea, el Frente es un partido de miles de personas, pero por lo menos los representantes fueron claros. El representante de Arena dijo que ellos probablemente harían lo mismo. Entonces de ahí empezó a verse que no iba a darse esa cosa, desde la primera vez que hablamos con los partidos. Y de ahí, pues, sucedió la publicación de El Faro, que vino a acelerar, quizá, porque había algunas inexactitudes, que Arena y FMLN saltaran de inmediato para distanciarse. Pero no, en esa reunión con los partidos políticos no se habló sobre el objetivo de que la candidatura presidencial potenciara la legislativa.

Entonces esa apuesta es posterior. ¿Fue solo de Nuestro Tiempo o también de Sumar?

(Medita cuatro segundos). Mira, es que no te puedo decir que fue todo Sumar, pero por lo menos con un representante, una persona de Sumar. Creo que en Nuestro Tiempo también es la idea que tenían ellos.

¿Como partido, a nivel institucional?
Creo que sí. Pienso que sí. Por lo menos esa fue mi impresión.

¿Usted es consciente que con estas palabras está incendiando una carabela? Ante sus palabras Nuestro Tiempo y Sumar deberán responder sobre la falsa promesa con la que lanzaron a esta fórmula.

Mira, es que no era un plan de perder la elección presidencial. Para que no me malentiendas, el plan era que la fórmula presidencial… y te digo, vaya, y a mí me parece, o sea, no vi una incompatibilidad, en la teoría, entre su objetivo y el objetivo de tratar de ganar la elección presidencial.

Pero no le agradaba.

Eso fue hasta después…

…Si no le permiten a uno ir a darse duro con los guantes bien puestos…

No, eso fue hasta después. En teoría yo no veía incompatibilidad y nadie dijo que había incompatibilidad. Pero cuando en la práctica tú sientes que para hacer lo que tú deseas hacer, y otros candidatos sienten que eso impacta en sus candidaturas… Ahí sí surgen problemas que no habías anticipado.  Pero al final esas incompatibilidades desaparecieron al ver la voracidad del presidente, que de verdad se pasó la restricción constitucional a la reelección. Creo que la gente ya puso en mejor dimensión el problema y desaparecieron esas incompatibilidades.

Pero lo que le entiendo es que se sentía amarrado.

Fue un amarre no oficial. O sea, cierta resistencia a hablar sobre temas que… imagínate ahora con lo de la captura de Crook… Básicamente lo que yo venía diciendo, que no querían que dijera, pues ahora prácticamente es de lo que se está hablando. Y te puedo estar hablando nada más sobre nuestra relación de fórmula, o la mía en particular con el partido, pero ahora siento que estamos súper bien. 

Dan ganas de decirle, en broma, que todo fue gracias Nayib.

Es que si él no fuera como es, no habría necesidad de que yo estuviera de candidato. Estoy aquí porque  Bukele es un dictador que ha ocupado la presidencia y los recursos del Estado para buscar perpetuarse en el poder.

Que esta fórmula, que Nuestro Tiempo, Sumar estuvieran tan tibios frente a Bukele en sus primeras apariciones entendería que es por esto no, porque no había…

…Una definición sobre el objetivo. Y no nos habíamos terminado de dar cuenta que íbamos a pelear sin fondos. Estábamos, no sé, esperando que sucediera algo. Ahora, cuando las cosas están claras, la única opción es seguir. Hay una claridad de propósito y de actuación que no había existido antes. Yo no puedo explicarte cómo se cuaja el queso, pero se cuaja, y adquiere esa consistencia y sabor de queso. Eso es lo que ha sucedido, no sé cómo sucedió, pero sí se siente.

Luis Parada muestra los contactos telefónicos que dice haber obtenido de los otros candidatos de oposición a la salida de un foro presidencial sobre apuestas por el medioambiente. “A ver si no se pierden los papelitos”, bromea.

¿Y entonces ahora el objetivo es?
Tratar de ganar la presidencia. Y si no se puede en esta ocasión, ser parte de la resistencia que habría ante un gobierno ilegítimo, inconstitucional, al no reconocimiento del poder. Pero en este momento no estamos pensando en eso, estamos pensando en hacer nuestra parte para tener el mejor resultado electoral, no compitiendo contra los otros partidos políticos de oposición, sino contra el desconocimiento o desinterés de la gente causado por la desinformación, las mentiras del gobierno. Que la mayoría de los salvadoreños vaya a votar y que vote por un partido que no sea el del presidente. Si logramos eso, estamos potenciando la posibilidad de una segunda vuelta, y si hay una segunda vuelta, todos a apoyar a quien sea el candidato de oposición que llegue.

Y esta es una apuesta de Nuestro Tiempo, Sumar, los partidos, ¿o es solo suya?  

Es una idea que yo tengo hoy, que creo que la compartimos todos los demás, porque todos los demás saben que individualmente no podemos hacer nada.

Suena algo utópico que haya una votación masiva por cada bloque para que se fuerce una segunda vuelta.

Es una votación masiva en conjunto, no por cada bloque. Teniendo buenos candidatos, que de verdad hagan un buen trabajo, hagamos un buen trabajo, y me incluyo, porque siento que ni hemos comenzado. Entre todos sumamos y si logramos sumar más del 50 por ciento, irnos juntos apoyar a quien sea. Estoy haciendo lo que considero que es correcto sin importarme si va a tener un rédito electoral o no, y en eso te estoy admitiendo la posibilidad que no sea yo el que llegue a segunda vuelta. Si es así, por lo menos quiero estar contento de que hice lo correcto y ayudé a que hubiera una votación suficientemente grande como para que alguien llegara a la segunda vuelta; y de ahí apoyar a quien sea. Ojalá que sea una persona que valga la pena.

También puede significar que usted es consciente que es difícil la tarea y que es probable que no se logre.

No quiero leer la probabilidad. Sé que es posible entonces si es posible vamos a tratar de hacer lo que pase. Yo ahorita no estoy viendo probabilidades, no estoy viendo encuestas.

Cuesta creer a un político en campaña cuando dice que no ve encuestas.

¿Si le digo que no las veo entonces estoy mintiendo?

Se lo planteo de otra manera: ¿cómo reaccionó a la encuesta que ubica al candidato Joel Sánchez de Arena por encima del resto de candidatos de la oposición, con un bajo 4 %?

Sinceramente no veo los números. Sí me di cuenta de eso porque alguien me dijo, pero yo no le presto atención. Siento que si nosotros hacemos lo que tenemos que hacer, los resultados van a llegar. Si estamos equivocados o no, será mi responsabilidad. Si las cosas salen bien, será por el equipo de apoyo que tengo.

En Redacción Regional, hace unos días realizamos un foro para hablar del contexto electoral. Uno de los participantes planteó, con un pesimismo que contagia, que hay que olvidarse de estas elecciones y comenzar a prepararse para el futuro.

Yo diría a esa gente que no piensen así porque eso es sentirse derrotado antes de empezar; y nosotros apenas vamos a empezar, tarde, pero no estamos demasiado tarde.

Hablemos de sus propuestas electorales

Las presentaremos en enero.

Pero habían dicho que sus propuestas serían las que presentara el colectivo Sumar. Y, de hecho, ya les hicieron entrega de esas propuestas.

Vamos a tomar ese documento con Celia y lo vamos a presentar a diferentes organizaciones, en gremiales de cada sector, para que nos den otros insumos.

¿La plataforma entregada por Sumar no es vinculante, no es la plataforma de gobierno de la fórmula Nuestro Tiempo-Sumar?

Es un insumo. Sumar no es no es el poder detrás del trono, ni siquiera tiene…

Eso no lo he dicho yo.

Nunca fue mi entendimiento ni de Sumar ni de Nuestro Tiempo que esas eran las propuestas para la fórmula. Con eso sería como dejar que alguien dicte lo que vas a hacer, y eso no lo voy a permitir.

Es que incluso hasta por los tiempos, los performances, todo parecería por cascada. Si no, luego a usted le queda dos meses para hacer su plataforma al mismo tiempo que para hacer su campaña.

La propuesta con planes programáticos la vamos a presentar hasta enero. Tenemos este mes para consensuarlas con los diferentes sectores.

Veamos: en resumen, Bukele avanza con la propaganda del Estado y con una candidatura inconstitucional hacia 2024; el oficialismo avanza con las reformas electorales que buscan potenciar un partido único; hay un árbitro que no es árbitro; ustedes hasta ahora están en sintonía; no tienen fondos, van a hacer casi que una campaña de guerrillas…  A dos meses de las elecciones, y con estos parámetros, ¿cómo se puede ser optimista?

Tienes que ver cuál es mi película favorita.

 

(((La película favorita de Luis Parada es la primera de Star Wars: Episodio IV))).

SOBRE
Periodista salvadoreño, fundador de la Redacción Regional y Editor Jefe de Focos.
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