Familias a la intemperie y daños a cultivos dejan tormentas en el Valle de Sula

Fotografía y texto: Amílcar Izaguirre

El pasado jueves 22 de agosto de 2022, después de que el agua entró a sus casas, algunos pobladores de la parte más baja de la Colonia Sinaí en Potrerillos, Cortés, se vieron obligados a recoger sus camas y utensilios para llevarlos a la parte alta de la carretera. Hasta el momento, los ríos Chamelecón y Ulúa no han sobrepasado los bordos de contención, sin embargo, las colonias como la Sinaí de Potrerillos y la colonia Policarpo de El Progreso, ambas ciudades del norte de Honduras, continúan con el agua en su interior. El Paso de Eta y Iota dejó múltiples problemas a lo largo de los bordos en los municipios de Potrerillos, Pimienta, La Lima y El Progreso, hasta el momento no han sido reparados del todo. 

Existen varios tramos en diferentes partes del bordo que cedieron con el paso de las tormentas, además de todo el sedimento que arrastran las fuertes corrientes de los principales ríos como el Ulúa y el Chamelecón. Las reparaciones de bordos comenzaron desde el año pasado y continúan ahora con el nuevo Gobierno, sin embargo, parte de esos tramos aún continúan inconclusos.

El miércoles 7 de septiembre, a través de redes sociales, la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) informó que se registran lluvias y chubascos con actividad eléctrica en sectores de los departamentos de Colón, Yoro, Atlántida, Santa Bárbara, Copán, Intibucá, La Paz, El Paraíso, Choluteca y Valle. 

Ana Ruth Medina comentó que para evitar que sus hijas de 6 y 11 años no se enfermen por la contaminación que queda en el lodo y el agua estancadas tuvo que mandarlas a casa de un familiar. Para Ana el problema se multiplica. No puede salir a buscar trabajo de lavar ropa para sostener a su familia, porque tiene que estar pendiente de sus cosas acumuladas en la carretera.

Tres familias duermen bajo carpas y techos improvisados con plástico y láminas viejas sobre la grama; mientras, a 200 metros sus hogares permanecen anegados de agua y lodo.

Eduardo Velásquez, poblador de El Progreso, Yoro, manifestó que en su casa el agua llegó al nivel de las ventanas. Artículos de su hogar como camas y la refrigeradora se dañaron. Velázquez, junto con sus tres hijos, abandonó su vivienda y permanece en la orilla de la carretera, al costado del puente. 

Dionisio García, coordinador del Comité de Emergencia Municipal (Codem) de Pimienta, Cortés, comentó que en la zona de La Vega de la Comunidad de Santiago la crecida de los ríos dañó plantaciones de maíz, banano y hortalizas. Algunos productores tratan de recuperar parte de sus cosechas de las zonas inundadas, sin tener apoyo de Copeco ya que –según García– las lanchas no pueden entrar porque el agua estancada tiene poca profundidad y esto impide la navegación.

El comandante del Cuerpo de Bomberos, José Armando Posas, afirmó que hay otras comunidades que permanecen incomunicadas porque el Ulúa se ha desbordado y ha cortado el paso en carreteras.

«El año pasado con los huracanes perdimos, por eso ya no quiero perder las cosas, me cuesta mucho ganar», concluyó Ana Medina, resguardada bajo el techo de plástico que ha improvisado para sobrevivir a la temporada de lluvias.

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