En aparente baja de contagios médicos del norte de Honduras esperan completar su inmunización

El Gobierno de Honduras vacunó a 48,000 trabajadores de salud con la donación del mecanismo Covax, cuando la inmunización solo alcanzaba para 24,000 personas. La segunda dosis debe ser colocada el 15 de mayo y todavía no ha llegado al país.

Texto: Allan Bu
Fotos: Martín Cálix y Deiby Yanes

Desde el 11 de marzo de 2020, cuando se diagnosticó el primer paciente por COVID-19 en Honduras, el departamento de Cortés, en el norte del país, ha sido epicentro de la pandemia. De acuerdo con estadísticas oficiales, este departamento registra el 29 % (1523) de las 5095 muertes por coronavirus.

En el último mes, Cortés (57,677 casos) dejó de ser el departamento con más casos confirmados y cedió este lugar a Francisco Morazán (58,225), pero las ocupaciones en los centros asistenciales siguen siendo altas y los contagios aumentan tras el feriado de Semana Santa. La región más productiva y pujante del país, también ha sido la más castigada por la pandemia. 

Lesbia Villatoro, jefa de la Región Metropolitana de Salud en San Pedro Sula, sostiene que hay una disminución en los casos detectados. «Hemos tenido un descenso de casos registrados después de muestras procesadas. En la semana Semana epidemiológica 12 (28 de marzo al 3 de abril), que fue antes de Semana Santa, dejó 530 casos positivos, pero las últimas dos semanas, la 14 y 15, tuvimos 277 en la 14 y en la 15 solo 140, eso significa un descenso de un 50 % de casos notificados según muestras de laboratorio», apuntó.

En todo el país los contagios suman 81,373 solo en el 2021, El total de casos desde que comenzó la pandemia en marzo del 2020 son  203,320, según estadísticas del Sistema Nacional de Gestión de Riesgos, Sinager. Las muertes suman 5141. El 22 de abril la positividad en las pruebas realizadas fue de 33 %, el 23 y 24 alcanzó el 28 %  y el 25 y 26  el 22 % de las pruebas realizadas salieron positivas. 

La batalla contra este enemigo silencioso y mortal continúa. Uno de los bastiones, sino el principal en la contención del virus, ha sido el personal sanitario, quienes entre interminables limitaciones y azotados por la inoperancia estatal se han enfrentado a un enemigo que no conocían. 

El 5 de  febrero de 2021, de acuerdo con una publicación de El Heraldo, habían muerto 107  trabajadores de salud  cuando el Gobierno que preside Juan Orlando Hernández comenzó a vacunar al personal médico con 5000 dosis donadas por el Gobierno de Israel. En marzo, una nueva donación, esta vez del mecanismo Covax, permitió inocular a 48,000 trabajadores de la salud en el país. No obstante, esta fue una acción arriesgada del Gobierno pues si bien la donación eran 48,000 dosis, cada persona inmunizada debe aplicarse dos. 

La segunda dosis debe ser colocada en el término de dos meses y la primera fue colocada el 16 de marzo, así que para cumplir el esquema recomendado, la segunda dosis tendría que aplicarse el 16 de mayo, pero el país todavía no cuenta la vacunas para concluir la inmunización.

El Gobierno de Honduras aseguró en marzo de 2021 que se había firmado un contrato con Rusia para la compra de 4,2 millones de dosis de la vacuna Sputnik-V contra la COVID-19, pero hasta el momento solo han llegado 6000. También están a la espera de un lote de 200,000 que compró a AstraZeneca el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) y una nueva donación del mecanismo Covax.  Además, desde el Congreso Nacional se modificó la ley para permitirle al Consejo Hondureños de la Empresa Privada (Cohep) que gestione la adquisición de las vacunas. No obstante, el país todavía no dispone de vacunas.

El presidente de la Asociación de Médicos del IHSS, Carlos Umaña, expresó que en el personal médico hay tensión porque el tiempo para completar el esquema ya es poco: «si usted se fija hay un gran estrés en el personal sanitario porque la vacuna le toca el 16 de mayo y no se tiene la segunda dosis».

«Desgraciadamente la única certeza que tenemos es que Covax nos manda un lote de vacunas y las que compró el IHSS, que si nos cumplen pues se recibirán 204,000 dosis. Hay que ver qué hará con ellas el Instituto, no he recibido ninguna comunicación de la dirección médica nacional. Sé que empiezan a vacunar a la tercera edad, pero desconozco si usarán todas las dosis porque están esperando que Astrazeneca les garantice que no va a fallar», afirmó Umaña. 

El 1 de febrero de 2021, la ministra Alba Consuelo Flores había anunciado con la acostumbrada pomposidad de este Gobierno que la Secretaría de Salud estaba trabajando desde el julio de 2020 en la elaboración del plan para la introducción nacional de la vacuna contra el COVID-19: «Por medio de un equipo multidisciplinario e interinstitucional, el cual ha sido asesorado por el Consejo Nacional de Vacunación», manifestó.

Un mujer en estado de embarazo es sometida a la prueba rápida en el centro de triaje La Fragua. El Progreso, Yoro, 22 de octubre de 2020. Foto: Deiby Yánes.

Flores detalló que, adicionalmente, desde el año pasado se está en proceso de negociación bilateral con varias farmacéuticas, a fin de obtener las dosis para vacunar a toda la población elegible. Sin embargo, hasta este momento el país tiene uno de los peores promedios en vacunación del mundo, con apenas 0.56 de su población según el contador de Avina, que es una web  dedicada a recopilar datos oficiales que ofrecen los países sobre la pandemia. Y estas cifras puestas bajo la lupa no son nada halagadoras para Honduras. A mediados de abril, tomando en cuenta que un año tiene 52 semanas, en Latinoamérica, el país adelantado en proceso de vacunación es Chile, que de acuerdo al ritmo de inoculación que ha tenido terminaría en 10 semanas. 

Le siguen Uruguay con 11 semanas, República Dominicana con 36, Brasil 38, Argentina 50, México 53, Costa Rica 72 y Surinam 77.  La población vacunada de estos países se encuentra entre el 5 % y 10 %.   

La situación del resto de países es dramática. Entre los peores parados está Honduras, que al ritmo de vacunación actual tendrían que pasar 569 semanas para completar la inmunización de la población. Un poco peor Guatemala con 815; Paraguay con 869 y Venezuela con 1219 semanas.

«Reconocemos que el proceso de vacunación será parte de la solución a esta crisis sanitaria. Paralelo a ello, la Secretaría de Salud continúa trabajando fuertemente con el despliegue de brigadas médicas a nivel nacional, quienes tienen la responsabilidad de realizar la captación temprana de pacientes COVID-19», decía la ministra Flores en esa ocasión. 

Pese al trabajo realizado desde julio de 2020 según la ministra de salud, en Honduras solo ha sido vacunado el personal sanitario que se encuentra en la primera línea de contención de la pandemia. El resto de la población todavía no tiene respuestas, solo promesas. 

En Centroamérica el país con mayor porcentaje de población vacunada es El Salvador que ha alcanzado un 10.40 % y la semana pasada su Gobierno anunció la llegada de un nuevo lote de medio millón de vacunas. Le sigue Panamá con el 9.46 %, Costa Rica que ha llegado al 8.85 %,Nicaragua el 0.93 % Guatemala tiene el 0.91 % y Honduras el 0.56 %.  

El Gobierno salvadoreño vacunó a todos los maestros y ha comenzado con la inoculación de adultos mayores de 50 años y con comorbilidades. En Honduras, todavía no se ha vacunado a nadie que no sea personal sanitario de la primera línea de atención.

La llegada de las vacunas

En Honduras, el único sector que ha comenzado a ser inmunizado es el personal sanitario del sector público. A través de donaciones, se han realizado tres campañas de vacunación en las cuales se han inmunizado unos 56,000 trabajadores de la salud.  

El primer grupo de inmunizados fueron 2500 trabajadores de la salud que desempeñan sus labores en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) en todo el país. 

La segunda campaña de vacunación se realizó con la donación de 48,000 dosis que llegó al país como parte del mecanismo Covax, que es una iniciativa global encabezada por la Alianza Mundial Gavi para las Vacunas y la Inmunización, la Coalición para las Innovaciones en la Preparación ante las Epidemias (CEPI), Organización Mundial de la Salud y la UNICEF y que pretenden la entrega equitativa de vacunas para el 20 % de la población de los países participantes en la iniciativa.

Según la información de la Secretaría de Salud se aplicaron 330 trabajadores de la salud del Hospital Escuela Universitario en la primera campaña de vacunación contra la Covid-19 en Honduras. Tegucigalpa, Francisco Morazán, 26 de febrero de 2021. Foto: Fernando Silva.

Con esta donación, el Gobierno de Honduras emprendió una segunda campaña de vacunación entre 16 al 18 de marzo, en todas las regiones sanitarias e Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) y del 16 al 21 de marzo en las Regiones Metropolitanas de San Pedro Sula y del Distrito Central. 

En esa ocasión los grupos priorizados fueron los trabajadores de salud de la Secretaría de Salud (Sesal) e IHSS, así como de hospitales no públicos de regiones priorizadas por alta tasa de mortalidad del Distrito Central y San Pedro Sula.

A este momento el Gobierno no puede garantizar la segunda dosis para los 48,000 que se vacunaron en la segunda campaña. «Las mismas compañías farmacéuticas dicen que no pueden sufrir penalidades porque no las manden, están trabajando según producción. Ahora hay déficit y nosotros estamos en la zaga del mundo por no haber negociado correctamente», sostiene el doctor Umaña. 

El doctor agregó que si el personal sanitario no logra vacunarse en el tiempo recomendado (antes del 15 de mayo) tendrán que iniciar otra vez el proceso y con la misma vacuna, pues hay que esperar varios meses para cambiar de vacuna. Umaña espera que este inconveniente no se presente: «Creo que no habrá problemas porque vienen las del IHSS y las de Covax, creo que llegan a tiempo». 

La doctora Lesbia Villatoro, de la Región Metropolitana de Salud en San Pedro Sula, aseguró a Contracorriente, que del personal bajo su cargo todavía había un 3 % sin vacunar, pero entre el 22 y 23 de abril se recibieron vacunas: «La región Sanitaria comenzó (a inmunizar) con las vacunas de Astrazeneca y esperamos concluir con las 890 de Sputnik que nos fueron asignadas».

No obstante, en Honduras la inmunización de la primera línea de atención está muy lejos de cumplirse. En el nivel público la vacunación roza el 100 % del personal sanitario, pero hay otros profesionales que atienden en el sector privado y no han sido vacunados. «Recuerde que San Pedro Sula tiene cualquier cantidad de clínicas privadas y médicos independientes. Ahí es donde estamos trabajando para cubrir ese personal médico asistencial que no se ha vacunado aún porque no trabaja en hospital privado ni público si no en consultorios privados. Todos son de primera línea porque ven pacientes a domicilio y en sus clínicas, pero no fueron considerados en el censo por esa razón(no trabajan en hospitales) y esto funciona en base a un censo para poder dar respuesta a la cantidad de vacunas», afirmó Villatoro. 

En El Progreso, principal ciudad del departamento de Yoro, en el norte del país, casi el 100 % del personal del hospital público fue vacunado, nos dice Roberto Castellanos, que es el presidente del Colegio Médico de la localidad: «Hubo algunos que estaban incapacitados o estaban de vacaciones que no se pudieron inmunizar, pero arriba del 95 % en el hospital. En el IHSS también se vacunaron todos y están a la espera de la segunda dosis». 

Castellanos reconoció que hay enfermeras, personas directamente relacionadas con el sistema de salud  y empleados de laboratorios que también están en primera línea: «pero no tienen acceso a la vacuna y es un porcentaje grande», afirmó. 

El médico manifestó que en El Progreso esperan que llegue a tiempo la segunda dosis para los que ya se aplicaron la primera de AstraZeneca. Añadió que hicieron un censo de los colegas médicos que ejercen a nivel no institucional (clínicas privadas). «Son 65 médicos listos para vacunarse cuando ya se disponga de ella», dijo.

La doctora Suyapa Domínguez es la encargada de dirigir el proceso de vacunación en el departamento de Yoro. Manifestó que prácticamente se ha inmunizado al 99 % del personal sanitario de este departamento. Personal de enfermería, técnico en salud ambiental, especialistas, técnicos de laboratorios, aseadores, vigilantes, motoristas: «se vacunó a todo el personal que trabaja en los establecimientos de salud públicos, incluyendo los tres hospitales que tiene del departamento». 

Domínguez manifestó que en Yoro hasta el miércoles 21 de abril habían sido vacunados  2287 personas. «Fueron bien pocas las personas que quedaron sin vacunar, siempre hay un poco de renuencia, hubo unas 13 personas que no quisieron», dijo la representante de salud sin ahondar en detalles. 

El contagio en médicos y comportamiento del virus

En Honduras, hasta el 10 de febrero habían muerto 70 médicos y 38 enfermeras que estaban en la primera línea de combate contra el COVID-19. Muchos de ellos fueron despedidos por sus colegas con aplausos. 

Desde que se comenzó con la vacunación en el personal sanitario, el luto que embargó a los médicos por la pérdida de sus colegas ha mermado. «Esta semana (18-24 de abril) solo hemos tenido a dos médicos enfermos. Una de ellas no estaba vacunada y el otro sí. Muertes no se han registrado desde el último que murió en Semana Santa. Sí, hubo dos enfermeras fallecidas esta semana», nos dice el doctor Carlos Umaña, de la Asociación de Médicos del IHSS. Al consultarle si considera que esta baja de las infecciones en el gremio se debe a la aplicación de la vacuna, contestaba afirmativamente, pero también hace una salvedad: «Sí, no hemos tenido más contagios, pero recuerde que los médicos hemos tomado extremas medidas de seguridad cuando el virus es muy comunitario. Aunque estoy vacunado con las dos dosis no bajo la guardia y es el consejo que se le da a toda la población médica».

Dos enfermeras conversan frente a un promocional de la campaña nacional de vacunación en el Hospital Escuela. Tegucigalpa, 18 de marzo de 2021. Foto: Martín Cálix.

En El Progreso, Yoro, el doctor Castellanos sostiene que no hay un estudio riguroso que indique una reducción en la incidencia de COVID-19 tras la vacunación en los médicos, lo cierto es que hay menos casos. «No ha habido algo tan específico, pero hemos tenido casos de dos colegas que fueron vacunados, que se enfermaron de COVID-19 porque la inmunidad no está al 100 % con la primera dosis. Ellos tuvieron COVID-19 grave, aunque no hubo muertes». 

En la Región Metropolitana de Salud, la doctora Villatoro nos dijo: «no tenemos registrados casos de reinfección posterior a la vacuna, al menos aquí en la región, pero desconozco en los hospitales». 

Aseguró que los casos de COVID-19 en médicos han disminuido, pero están a la espera de completar la segunda jornada de vacunación que están pendientes, para tener cubiertos al 97 % de región sanitaria. «Tenemos mucha gente que está en casa y por una u otra razón no han regresado a trabajar», dijo Villatoro. 

Recordó que para alcanzar el 94 % de la efectividad, la mayoría del personal tiene que colocarse el 15 de mayo una segunda dosis. La inmunización contra la enfermedad grave de COVID-19 se alcanza dos semanas después: «no significa que no se va contagiar y si lo hace (será) de forma leve, ese es objetivo de las vacunas, proveer una protección contra las formas severas de COVID-19», aseguró la doctora. 

Las infecciones y muertes en el personal médico muestran una disminución, pero todo el país sigue siendo un escenario complicado. Hay departamentos como Olancho y La Paz que se encuentran en alerta roja. 

En Cortés, específicamente  en San Pedro Sula, hay una disminución de casos detectados, pero la doctora Villatoro considera que esto no necesariamente significa que haya menos COVID-19 en la Ciudad Industrial. «No es un descenso porque se está haciendo contención o no hay virus, es que la gente está acudiendo menos a los centros de triaje. En Semana Santa tuvimos una afluencia mínima de 250 pacientes en los centros de triaje», dijo.

Hora de salida del turno diurno en ZIP Choloma, donde debido a las condiciones de precariedad laboral muchas empleadas de la maquila no logran cumplir a cabalidad las medidas de bioseguridad. Choloma, Cortés, 28 de agosto de 2020. Foto: Deiby Yánes.

Refirió que en el triaje del Colegio de Ingenieros la semana del 18 al 24 de abril, llegaron 505 personas y en el del INFOP, 566. Lo que significa un aumento del 50 % en las últimas dos semanas, pero la afluencia fue muy poca en las vacaciones fue muy poca. «Hubo días que solo se atendieron 30 pacientes», contó.

Villatoro expuso, que  probablemente las personas,  por lo visto en Semana Santa, ya no tienen ningún temor con el virus: «Es la percepción que puedo tener porque incluso las brigadas móviles atendían 600 personas en una mañana, ahora atienden 250, hasta 300. Las personas no creen o ya se acostumbraron a estar en esta situación, realmente alarma porque las muertes siguen y en los  hospitales siempre mantienen sus salas llenas».

La asistencia a los centros de triaje, dice Villatoro, es muy baja en comparación con inicios de año en la semana 3, cuando se tuvo el pico más alto con 1787 casos: «No se ha visto marcado ese pico que se había proyectado después de la Semana Santa, pero no significa que no tengamos el virus. Los fallecidos continúan, en lo que va del año (1 de enero al 21 de abril) se registran 360 en San Pedro Sula».

En El Progreso, Yoro,  en la semana del 18 al 24 de abril, el centro de triaje  ubicado en teatro La Fragua registró un promedio 150 atenciones diarias. La positividad de las pruebas anda alrededor del 30 %, según el doctor Roberto Castellanos. 

La ocupación de las salas Covid del hospital ha permanecido en las últimas semanas en un 30 % de su capacidad, que se ha extendido hasta 65 pacientes. «La mortalidad se mueve alrededor de unos cuatro pacientes semanales», agregó el médico. 

Al 20 de abril, las hospitalizaciones en los principales centros del norte del país se encontraban así: Leonardo Martínez con 46 pacientes, Mario Catarino Rivas con 45, Hospital de Puerto Cortés 19 y Hospital de El Progreso 25.

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