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Caudillos que se necesitan entre sí

El departamento de Yoro es una zona totalmente dividida por la incidencia de los partidos tradicionales, el Partido Liberal hasta el momento mantiene un amplio dominio sobre los demás institutos políticos y esto se debe al poder de un político de antaño e influencia: Roberto Micheletti, diputado en cinco ocasiones y expresidente en 2009 gracias a un golpe de Estado contra Manuel Zelaya. Micheletti hasta la fecha mueve todos los hilos electorales en este departamento y ha creado una dependencia mutua con el actual alcalde, Alexander López, un leal alumno que va por la reelección en la administración local para un cuarto periodo consecutivo.

Hablar de Roberto Micheletti es sinónimo de poder, en El Progreso, Yoro tiene su finca “Villa Dona”, pero el pueblo entero se siente su finca. A pesar de que con el golpe de Estado bajó su perfil, aún sigue generando temor hablar de él de manera opositora, pero se ve su sombra tras la administración local de la ciudad con el alcalde Alexander López.

El departamento de Yoro en su totalidad, es uno de los pocos sectores que todavía son dominados por la maquinaria del Partido Liberal, un instituto resquebrajado luego del golpe de Estado, acto impulsado por el mismo Micheletti.

Don Roberto, como le suelen decir sus activistas, es un político que se mantiene en la cúspide de los diputados reelectos en la historia política hondureña, él logró ese repetido nombramiento por cinco ocasiones, fue presidente del Congreso Nacional desde el 2006 al 2009 y luego dio un golpe de Estado que lo convirtió en presidente de facto, pero al fin de cuentas presidente de la nación. Actualmente es diputado vitalicio, nombrado por el mismo Congreso del que fue miembro.

Una de las características de los últimos años, es que los presidentes tanto electos como impuestos salgan del Congreso Nacional. Micheletti, así como Manuel Zelaya, Porfirio Lobo y Juan Orlando Hernández, antes de ser presidentes fueron diputados, esa plataforma es fundamental para quienes intentan convertirse en presidente.

Micheletti comenzó su participación política en el Partido Liberal de Honduras en El Progreso, Yoro. En la década de los ochenta en el departamento de Yoro, logró la presidencia del Consejo Local Liberal y luego nombrado secretario del Consejo Central Ejecutivo del Partido Liberal.

A don Roberto lo lanzó a la política su primo William Hall Micheletti, padre del actual presidente del Consorcio San Pedro Sula Siglo XI, que es dirigido por la constructora William y Molina, una de las empresas constructoras (entre las varias que tiene Hall), con mayor fuerza en la zona norte de Honduras. A finales de los setenta, Hall llamó a Micheletti quien vivía en Estados Unidos para que trabajaran juntos un liderazgo liberal que estaba necesitando su pueblo.

Así Micheletti regresó y realizó inversiones como cooperativista y directivo de la empresa de transporte interurbano Tupsa, hasta que con el avance, incidencia y poder adquirido políticamente se adueñó totalmente de la misma. Cuando llega la década de los 90 y con ella el gobierno nacionalista de Rafael Leonardo Callejas, Micheletti ya se había convertido en un empresario y político importante en su ciudad.

Se convirtió en diputado desde el tiempo del presidente Azcona, pero fue hasta 1998, bajo la bendición de Carlos Flores Facussé, sector liberal al que pertenecía don Roberto, que adquirió más poder. Para ese entonces, también tenía en su poder una frecuencia radial en AM: Radio Perla, emisora que todavía está en funciones con cobertura local a través del sistema AM.

Durante el gobierno de Flores, fue nombrado gerente de Hondutel, en ese mismo periodo ubicó a uno de sus ahijados políticos: Alexander López al frente de la empresa en San Pedro Sula, según cuenta un dirigente social de la ciudad que vio cómo Alexander López, siendo un dirigente de patronato con un discurso social muy progresista, fue acercándose al caudillo más fuerte de la zona hasta convertirse en su mano derecha en Hondutel.

Así Micheletti fue saliendo de lo local a lo nacional. Y además de su incidencia política en Yoro pudo escalar, convirtiéndose en 2002 en presidente de la Bancada del Partido Liberal. Demostró capacidad, dominio y control sobre su territorio a tal grado que la única alcaldesa nacionalista que ha tenido El Progreso, fue Nelly Solimán y lo consiguió porque en ese momento su otro ahijado liberal, Virgilio Padilla, estaba teniendo diferencias con Micheletti. Padilla salió totalmente del escenario político.

El libro sobre historia en forma de sátira escrito por José Ignacio López Vigil titulado: “Radio Progreso: Historias cabales, picantes y catrachas”, cuenta sobre el cacicazgo de Micheletti:

-Es tan cacique, que si vos querés una línea de teléfono, te la dan si llevas una carta firmada por Roberto Micheletti. Los médicos, las enfermeras que tienen trabajo en el hospital lo consiguen a través de la recomendación de él. O de su familia. Porque él ha puesto a su suegra a controlar la venta de comidas típicas, a su esposa aquí, a otro allá. Él controla todo y la gente le tiene miedo.-

Esto dice Radio Progreso en su libro, una radio que tiene 61 años funcionando y que se ha enfrentado a este caudillo no solamente durante el golpe de Estado de 2009, sino durante gran parte de su tiempo al aire.

Sale de su pueblo y quiere controlar el país

En la rama ejecutiva, siete de los nueve presidentes electos eran empresarios conocidos o políticos vinculados estrechamente con el sector empresarial. José Azcona (1986-1990, en la industria de la construcción), Rafael Callejas (1990-1994, banca privada), Carlos Flores (1998-2002, industria editorial y medios de comunicación), Ricardo Maduro (2002-2006, grupo Unimer y Grupo Roble), Manuel Zelaya (2006-2009, agricultura y ganadería), Roberto Micheletti (presidente de facto entre junio de 2009 y enero de 2010, rubro del transporte), Porfirio Lobo (2010-2013, agroindustria y ganadería), Juan Orlando Hernández (2014-2018, diversos negocios familiares y estrechos vínculos con la banca privada y el sector exportador).

-Micheletti es el ejemplo de poder político, en el departamento de Yoro, todo mundo sabe que él tiene influencia sobre la justicia, sobre los políticos, en el registro, en la municipalidad de El Progreso, en los barrios, con los patronatos- , dijo una fuente que prefirió no revelar su nombre por temor a que eso le genere consecuencias.

Tanto es el poder de este personaje, que todo mundo en El Progreso sabe que cuando se inicia en política y tiene perfil para convertirse en candidato debe firmar una hoja en blanco a Micheletti, esa es su garantía por si en algún momento deciden traicionarlo.-

En el último periodo electoral, Roberto Michelleti apoyó a Mauricio Villeda a la presidencia, él garantizó como todos los años el despliegue de su maquinaria departamental y municipal en El Progreso y siguió apoyando al candidato Alexander López, quien busca su cuarto periodo consecutivo a lo interno de la alcaldía.

Para las elecciones donde se coronó Juan Orlando Hernández presidente, su hijo Aldo Micheletti era el coordinador departamental en Yoro, tenía como contrincante al otro extremo de apoyo al candidato Yani Rosenthal (actualmente preso en New York por involucramiento con cártel de narcotráfico “Los Cachiros”, al empresario progreseño de origen palestino Juan Bendeck, quien coordinaba su campaña.

La política es también una estrategia de ajedrez, y quienes mejor muevan sus piezas obtendrán los mejores resultados. La división entre Bendeck y Micheletti es muy conocida en El Progreso. Un ejemplo de ello fue la definición del candidato a la alcaldía del municipio en ese periodo. Juan Bendeck quien era el coordinador de Yani, intentó hacerle la competencia a Alexander y a Micheletti, previamente sostuvo muchas reuniones con el actual vicealcalde Pompilio Tejeda y reconocido artista nacional, para que con su popularidad llegara a ser el candidato por la corriente Yanista.

Cuando Micheletti y su maquinaria se dieron cuenta, citaron a Pompilio para hacerlo desistir de unirse al sector de Bendeck. Actualmente continúa ostentando el lugar de vicealcalde, en apoyo a López en El Progreso. Al final el “Yanismo” ubicó  a Juan Ramón Morales, exreconocido dirigente del “Micheletismo” en el pasado.

-Historias como esas son tan comunes en El Progreso. Micheletti políticamente lo domina todo, yo recuerdo una concentración política de Yani, la convocaron esa vez frente al restaurante Canela y Trigo del bulevar, sus activistas que son muy peligrosos pagaron a personas para llevar papeles que decían: “si no se van de acá, nosotros los pandilleros de la mara 18 los asesinaremos”, y eso obligó a la gente a salir de la concentración y fue boicoteada totalmente-, siguió relatando nuestra fuente.

Las rivalidades políticas se plasman en los recursos mediáticos que los involucrados tienen. Micheletti usa actualmente su radio emisora Radio Perla para defender sus políticas y atacar a sus adversarios, lo mismo sucedió durante esa campaña en Teleprogreso, propiedad de Juan Bendeck. En esa campaña desde Teleprogreso sacaron varios reportajes auditando la inversión política de Alexander López en su campaña, el canal recibió amenazas, que luego fueron investigadas por su propietario, que involucraba directamente a activistas de Micheletti.

Frente a una resistencia fuerte

Las entradas de El Progreso, Yoro son simbólicas. En la carretera que llega del atlántico hondureño entrando a la ciudad a un costado se lee un rótulo que dice: Alexander López es malo porque no quiere que los pobres tengan casa.  En la entrada que viene de Santa Rita y carretera a la Barca está la finca de Micheletti que a orilla de calle tiene una fila de banderas del partido liberal para dar la bienvenida a los turistas. Y en la entrada que viene de San Pedro Sula, Lima y San Manuel, está la resistencia más fuerte en los últimos dos años contra el modelo privatizador de las carreteras: el campamento permanente contra el pago de peaje. Allí hay una tranca que se levanta aun cuando los vehículos que transitan por esa carretera no quieren pagar.

Estos símbolos también muestran la convivencia de caudillos con una ciudadanía que exige derechos.

La historia de Micheletti después de 2009 se hizo más pública. Su rostro, su biografía, el apodo que Hugo Chávez le colocó llegó a muchos países del mundo. “Gorilleti” en varios idiomas. Pero ahora, Micheletti parece un fantasma. Se le ve en las calles de El Progreso sin escolta, tranquilo como paseando por “Villa Dona”. Ya no se ve militarizada, como después del golpe de Estado, la calle donde su familia vive, o la ruta que él transita. Públicamente su imagen se apagó, sin embargo su poder tiene las raíces bien puestas, actualmente su representación es el alcalde Alexander López.

El primer mensaje de bienvenida es el caso de la Colonia Alemania, un sitio en disputa de tierras que ha generado desplazamiento forzoso, violencia contra líderes comunitarios y hasta un asesinato recientemente. Este es el ejemplo de los problemas de tierras y reubicación que se dan en El Progreso, Yoro con la actual administración.

La historia de la colonia Alemania es como la de miles de casos en la zona norte de Honduras, sobre todo, en los valles más productivos donde la tierra ha sido facilitada a grandes empresarios y negada a los campesinos. El predio donde viven alrededor de 300 familias en el sector Camalote de la ciudad, era propiedad de un alemán llamado Bernard Gunter quien murió sin heredar estas tierras, solamente con el compromiso oral de dejársela a los pobres. Pero la municipalidad presidida por López vio mucha oportunidad en este terreno y peleó en los juzgados que se nombrara la tierra municipal y no ejidal. El conflicto viene desde 2011 y actualmente la violencia se ha arreciado porque la división comunitaria es tal que las amenazas vienen desde adentro.

Ese rótulo representa la desesperación de una comunidad de no poder acudir a las autoridades. López prometió soluciones en tiempo de campaña, pero ya en el poder incluso amenazó con desalojar para construir una obra municipal. “Nosotros no tenemos nada en contra del alcalde y no queremos que se meta, estas tierras las estamos peleando con gente que nos la ha querido quitar con violencia y amenazas”, cuenta una lideresa de la Alemania.

Pero este caso no es aislado, en temas de desalojos y reubicación, López tiene muy mala reputación en su ciudad. Comunidades como Monte de los Olivos también muestran el abandono en el que están miles de personas desalojadas de la parte céntrica de la ciudad y reubicadas en zonas pantanosas y no aptas para la vida en las afueras de la ciudad. Alexander se ha encargado de que su lema “Ciudad bonita” sea eficiente.

En la aldea donde Micheletti tiene esta hacienda, la que da la bienvenida con una fila de banderas rojo-blanco-rojo, también se han enfrentado a los caudillos, sobre todo a López. En 2014 en Arena Blanca, aldea de El Progreso, Yoro, algunos vecinos comenzaron a reunirse para hablar sobre auditoría social. En ese año, la corporación municipal había construido una obra de pavimentación en la calle principal de esa aldea, que es muy visitada por turistas una vez al año por tener un santuario al Cristo de Esquipulas, y pasaron apenas cinco meses para que el pavimento ya solo fuera piedras lavadas.

Se conformó ese año una comisión de transparencia comunitaria que ha denunciado corrupción en la construcción de ese pavimento y en otros proyectos comunitarios que llegan tanto de la corporación municipal como del gobierno central. En esa comisión ya hubo personas amenazadas por ese señalamiento y hasta ahora no existe denuncia formal por corrupción en este caso, tampoco el contrato de construcción para esta obra está en la base de datos de Honducompras. El tema no tuvo ni siquiera cobertura de medios de comunicación. Lo saben en Arena Blanca, nada más. El poder de la finca es grande.

Fotografía: Radio Progreso-ERIC

Tensiones y juegos de intereses

Alexander López ha sido un político muy popular y amistoso. Ha sido todo lo contrario a Micheletti quien es impulsivo y molesto. Además López ha sabido negociar.

En 2003 que se aprobó la Ley Marco del Sector Agua Potable y Saneamiento Básico que pasaba la administración de las aguas a las municipalidades, en El Progreso se encendió una lucha fuerte contra esta ley porque se estimaba que fuera un paso para la privatización del recurso más preciado.

El sacerdote Ismael Moreno, SJ director de Radio Progreso, cuenta en un artículo de la Revista Envío Nicaragua que:

El 4 de octubre, una asamblea de dirigentes de patronatos y de organizaciones sociales y populares se reunió en El Progreso, Yoro.  Por unanimidad, la gente convocada decidió comenzar acciones de presión para impedir la realización del tercer debate programado para esa misma semana.  El 7 de octubre los pobladores realizaron un plantón frente a la municipalidad de El Progreso, con un documento firmado por un centenar de comunidades y barrios del municipio. Expresaban su total rechazo a la aprobación de la ley.

Se cuestionó con firmeza el manoseo de “la municipalización”, destinada a ocultar la real privatización del agua.  Al día siguiente, miles de pobladores se tomaron el puente La Democracia, única vía de acceso directo a El Progreso, al litoral atlántico, a San Pedro Sula y al resto del Valle de Sula con una única demanda: que el Congreso Nacional se olvidara para siempre de la ley de aguas. Para el 12 de octubre se logró que en los contenidos de las movilizaciones del Bloque Popular en Tegucigalpa y en otros municipios del país con ocasión de los 510 años de la Conquista de América, se expresara el rechazo a la ley de aguas como una concreción del rechazo popular al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).-

Un dirigente del Bloque Popular en ese entonces comentó que Alexander López estaba involucrado en la dirigencia de patronatos y su discurso fue totalmente incendiario, en contra de la municipalización del agua. Esto le ayudó a ganar adeptos porque no hay lucha que más ha articulado a la ciudad que la lucha por el agua.

El siguiente gobierno Alexander ya era alcalde y ratificó su compromiso de no municipalizar el agua, hasta hoy. Sin embargo, durante la administración de López Orellana la construcción y el monocultivo expansivo de palma africana han sido problemas que han afectado la zona de reserva en la montaña Mico Quemado y por eso ha sido cuestionado.

Otro momento de tensión que López ha tenido la audacia de matizar es la lucha contra el peaje, aunque quizá es la que más dolores de cabeza le ha dado. La privatización de los corredores logístico y turístico ha sido prioridad para el gobierno de Juan Orlando Hernández, y hasta que el peaje se acercó a El Progreso, Yoro, su plan no había tenido tropiezos. El corredor logístico ya está concesionado a una empresa trasnacional de Ecuador y el corredor logístico se concesionó a una trasnacional mexicana. La población de El Progreso se organizó y a finales de 2015 comenzó a investigar sobre el plan de poner peajes en las entradas de la ciudad.

Así comenzó una lucha que lleva casi dos años y que en un año ha logrado estar permanentemente en las casetas del peaje ya construido para concientizar a los que por allí transitan para no pagar. Un reporte reciente en medios de circulación nacional aseguraba que el 90% de los vehículos que pasan por ese peaje, no lo pagan.

El alcalde sufrió presiones por parte del gobierno para calmar esta resistencia y de la ciudadanía de parar este peaje. Al final, su salida fue decir que el peaje se construyera fuera de territorio progreseño y así no sería ya su problema. El peaje está en una aldea que pertenece a San Manuel, Cortés, donde la frontera es imaginaria, a menos de 2 kilómetros del río que da la entrada a El Progreso, Yoro.

En el momento más crucial de las negociaciones por el peaje, la Agencia Técnica e Investigación Criminal intervino la comuna progreseña para sustraer documentos por “denuncias por casos de corrupción por parte de la ciudadanía”. En 2016 hubo varias intervenciones de este tipo, aun cuando el alcalde venía siendo señalado por el Consejo Nacional Anticorrupción (CNA) por abuso de autoridad, violación a los derechos de los funcionarios y fraude por un caso en que la municipalidad valoró en 6 millones de lempiras un proyecto de alumbrado de canchas públicas que apenas costaba 1 millón de lempiras.

Municipalidad de El Progeso PDF

El Progreso, Yoro; no solo es cuna del presidente golpista Micheletti, también es cuna de las resistencias a favor de derechos, en contra de la privatización de los bienes naturales, del Estado mismo. Es allí donde se encuentra ahora la lucha más frontal contra la reelección de Juan Orlando Hernández y su plan continuista y es allí donde políticos como López han aprendido a negociar, a las buenas o a las malas.

A Micheletti y Alexander no solo les conviene estar juntos porque es un negocio la municipalidad. Como uno de los casos con contratos de publicidad y propaganda que sostiene la administración de López con la radio de Micheletti con el pago casi permanente de Lps.17,250 cada mes o el pago a algunos de sus periodistas según contratos que se pueden encontrar en la Plataforma Honducompras. Uno de los tantos negocios que se pueden derivar de una municipalidad.

Ambos se necesitan políticamente, para enfrentar una ciudad que se resiste a vivir bajo el mando de los caudillos.

 

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