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La dinastía de la miseria

En Quimistán, Santa Bárbara todos saben dónde es la casa de los Guevara. Los fines de semana se aglomeran decenas de mujeres y hombres de todas las edades para extender la mano pidiendo a “Chonita” recordar su promesa de vida mejor y recibir aunque sea para el pasaje. A veces les da una burrita, pero otras tantas sale en su carro con los vidrios polarizados arriba y cuando se va alejando deja caer billetes de 20 o 50 lempiras para que sus súbditos hambrientos recojan de las polvorientas calles de su pueblo.

Doña Carmen carga a su bebé y mira con desprecio el carro que se va alejando. Esa mañana doña Chonita, como le dicen a Martha Concepción Figueroa de Guevara, diputada del Partido Nacional por el departamento de Santa Bárbara, “no quiso” ayudarla a ella que ya no aguanta el hambre y carga con su bebé de 13 meses mientras lleva de la mano a su hija de seis años. “Que ni piense esa vieja que le voy a dar el voto, tiene ya un mes en que no nos da nada. Solo la vemos cargar los carros de comida y se va para las montañas, a nosotros nos ha olvidado”, dice lamentándose, su pequeña intentó correr detrás del carro de Chonita para ver si lograba agarrar algún billete, pero era muy peligrosa la estampida humana.

Martha Concepción Figueroa de Guevara es diputada desde 1990. En las últimas tres legislaturas fue calificada con 22% por su baja productividad por faltar la mitad de las veces a las sesiones del Congreso Nacional y por solo haber presentado dos proyectos de ley que ni siquiera pasaron a debate. Estos datos los arrojó Democracia sin Fronteras en el último informe sobre productividad legislativa. El departamento para el cual “Chonita” legisla es Santa Bárbara, uno de los más importantes en reserva de recursos naturales se trata, pero también uno de los más empobrecidos del país.

Aunque los departamentos más pobres son Lempira, La Paz y Ocotepeque, Santa Bárbara cuenta con municipios en extrema pobreza. Estos son datos del INE en 2006, actualizado en su página web.

Con 27 años en el poder, Chonita “la madre de los pobres”, como la llaman en su comunidad, sigue reeligiéndose y no está sola, la acompaña su hijo, Juan José Guevara, quien es el alcalde de Quimistán, Santa Bárbara y siguiendo los pasos de su madre, lleva 16 años gobernando ese municipio. Un lugar donde parece que nada pasa.

Esperando la ayuda en casa de Martha Concepción Figueroa.

 

La dinastía comenzó con don Juan José Guevara, esposo de Chonita, a quien en los 80 se le conoció como un hombre muy cercano de los militares, en ese entonces el poder supremo que gobernaba todo, época de golpes de Estado y guerra contra insurgente. Don Juan José fue alcalde durante dos periodos, a partir de allí la familia tomó el mando sin soltarlo ni una sola vez. La familia Guevara se ha conocido siempre por tener negocio de ganadería a mediana escala y producción de café, pero no se les conoce por millonarios ni por tener grandes negocios en el departamento. Si preguntan en Quimistán de qué viven los Guevara, muchos dirán que de la política.

El asistencialismo ha sido parte fundamental de su mecanismo para mantenerse en el poder, y esto ha aportado a hacer crecer las bases del Partido Nacional que a su vez votarán por la reelección del presidente.

David, un joven que nos dio su entrevista en anonimato, ahora vive lejos de su casa porque fue amenazado por un activista de Chonita. Cuenta que esta diputada eterna ha logrado ganarse a la gente más empobrecida del departamento a punta de regalías baratas y falsas esperanzas de desarrollo. David vivía en una comunidad que después del golpe de Estado se  denominó en resistencia y comenzó a luchar por el concesionamiento de dos ríos que pasan por sus territorios. La represa que generaría 6 MW de energía es construida por Grupo Montecristo y el gerente del proyecto hidroeléctrico Cuyagual es Miguel Antonio Medina, quien con la familia Hawit, Larach y el Grupo Lazarus & Lazarus de San Pedro Sula conforman el consorcio que va desde el rubro del petróleo, la construcción hasta la generación de energía hidroeléctrica.

En Santa Bárbara hay seis concesiones aprobadas para proyectos hidroeléctricos y 46 concesiones aprobadas para exploración y explotación minera, el plan económico del gobierno está bien posicionado en cada rincón gracias a personajes como Chonita.

Hace un año, un activista nacionalista agredió a la familia de David porque éste compartía información sobre los daños que podría causar la hidroeléctrica en sus comunidades. Para disidentes no hay espacio en las comunidades donde Chonita tiene todo un ejército.

Así tuvo que marcharse. Su comunidad quedó aislada de todo apoyo municipal y la misma comunidad comenzó a ponerse en su contra.

“Ella no es tan peligrosa como la diputada Gladys Aurora Lopez en La Paz, pero sí tienen seguidores que son sicarios. Así que ella directamente sea mala, no creo, hasta nos abraza cuando nos ve, me dice: ¿quién te está calentando la cabeza? Mira que hay que estar con el desarrollo” cuenta David, muy lejos de su pueblo.

Juan José Guevara: un nombre “popular”

Si en la casa de doña Chonita no atienden a la gente, ellos pueden caminar un poco más y llegan a la vivienda del hijo: Juan José. Los portones pasan abiertos y los perros son amigables. Un niño de unos cinco años, heredero de la dinastía juega con sus carritos en el garaje donde varias ancianas esperan que el alcalde sí se apiade de ellas y Carmen con sus dos hijos esperan por los menos que les den agua.

Mientras tanto, van y vienen activistas del Partido Nacional, uno recoge tarjetas de identidad. La casa de Juan José es un centro de acopio, el garaje es como una bodega llena de afiches y rótulos de su cara en todos los tamaños y el lugar donde van a parar cientos de tarjetas de identidad que personas de diferentes lugares llevan para anticipar su voto.

Juan José Guevara ha sido más polémico que su madre. En su primer periodo como alcalde en 2002, el Tribunal Superior de Cuentas (TSC) hizo tres reparos a su administración por el mal uso de los recursos municipales, derroche de dinero en pagos de dietas a regidores, bonificaciones a corporativos, pago excesivo de su línea telefónica personal (80 mil lempiras en saldo), proyectos cuyos desembolsos estaban en 98% pero el porcentaje de ejecución era bajo, falta de control e información en la entrega de combustible, préstamos irregulares a empleados municipales, entre otros.

“En las pruebas efectuadas con el propósito de determinar el cálculo correcto de los impuestos, tasas y servicios se analizaron 15 casos de los años 2005, 2006 y 2007, en cuanto a cuentas por cobrar presenta saldos inconsistentes, desactualizados debido a la falta de organización en los archivos físicos existentes en la municipalidad así como también no existe un sistema digitalizado para evaluar este rubro y los valores que presentaron tiene muchas irregularidades para poder determinar una responsabilidad”, reza el informe del TSC.

La Fiscalía contra la Corrupción lo llamó a declarar en 2008 por haber impreso cientos de cuadernos escolares con su fotografía con el fin de realizar campaña política para su reelección con fondos municipales.

Esta auditoría fue en su primer periodo de gobierno. Después le siguieron otras polémicas. En 2016 trascendió la polémica mansión que Juan José Guevara  tenía en San Pedro Sula valorada en 1.5 millones de dólares. El alcalde se la había comprado al exfutbolista Carlos Pavón. En medios de comunicación se informó sobre el señalamiento que Guevara tuvo en un informe policial en el que se le señala de ser colaborador de cárteles de la droga que operaban en el occidente del país y que ahora están desarticulados, Guevara se defendió diciendo que tanto la policía como la Embajada de Estados Unidos debían aclarar estas acusaciones y que no temía ser capturado o extraditado ya que nada se le puede comprobar.

Plaza central de Quimistán, Santa Bárbara. Frame del documental Guardiana de los ríos (Eric y Radio Progreso)

En Quimistán basta con ir a la plaza central para conocer el poder de Juan José Guevara. El quiosco central tiene su nombre en letras grandes de metal, así como cada banca del parque plasmado su nombre. En las comunidades ha colocado grandes placas en una estructura de un material parecido al mármol, con su nombre y la fecha del proyecto de energía o agua potable llevado a esa comunidad. El uso excesivo de su imagen es algo que sigue haciendo libremente.

Ese día en el garaje de su casa, un activista asegura que Guevara está descansando y que si lo llamamos saldrá a darnos la entrevista. Sin embargo, el alcalde aseguró estar lejos de la ciudad, inaugurando un proyecto de energía en una comunidad en la montaña. Posteriormente intentamos acceder a él para una entrevista y se negó.

La gente en su garaje esperando ayuda fue atendida por una mujer que les dio un vaso de refresco y unos paquetes de galleta, y les dijo que no podía hacer nada porque era feriado. Las ancianas pedían una recomendación para ser atendidas en un centro de salud pública, y Carmen con sus hijos pedía dinero para comer ese día.

David dice que mucha gente en el municipio cree que es responsabilidad del alcalde o de la diputada entregarle sus documentos de identidad, una recomendación para ir al hospital, cualquier trámite en instituciones del Estado, porque Chonita y Juan José se han convertido en la única institución del Estado a la cual acudir.

Un exfuncionario que no quiso dar su nombre asegura que esta familia ha basado su poder en el asistencialismo y conexiones con políticos y empresarios poderosos. Aseguró que la pequeña élite de la zona, empresarios del café, ganado y otros productos, no se lleva con los Guevara pero que ellos tienen conexiones fuertes con otra élite, las familias en el negocio maderero de la zona: La familia Lobo y la familia Noriega de Olancho y las corporaciones en el negocio hidroeléctrico. Pero su poderío también está basado en el terror. Y eso es notorio en Quimistán. Intentamos acceder a empresarios, activistas, personas del pueblo en general y cuando pedíamos entrevistas, la mayoría nos aseguraba que era peligroso hablar de los Guevara, que tendrían repercusiones si hablaban la verdad sobre ellos. El terror es algo que comparten todas las historias de políticos eternizados en el poder.

Instalacioneso de hidroeléctrica Cuyagual, en El Listón, Santa Bárbara. Frame del documental Guardiana de los ríos (ERIC y Radio Progreso)

Mantener al patrón para poder comer

Según David, “Chonita” comenzó a ganarse a la gente más empobrecida porque sacó de la cárcel a muchas personas que había cometido delitos menores. Los Guevara son el Estado, nada más. Así logró tener un grupo de activistas fieles a sus mandatos.

“A partir del golpe de Estado la gente empezó a despertar y a independizarse de ella y allí vinieron los problemas. Ella aisló varias comunidades donde nunca llegan los proyectos municipales, porque estas están en contra de las hidroeléctricas y de las mineras. En esas comunidades mucha gente quemaba la ropa que Chonita les llevaba para comprar conciencias. A partir de allí comenzaron las amenazas. A mí me amanazaban en su nombre por estar en contra de la hidroeléctrica que nos quita el río. Por ejemplo, comunidades como El Listón y El Cacao, están abandonadas por el Estado y amenazadas por luchar por los ríos”, cuenta David.

A Chonita la comparan con Gladys Aurora López, diputada nacionalista en La Paz, donde su esposo es empresario hidroeléctrico. Sin embargo, los Guevara no son dueños de las hidroeléctricas en su zona, aunque sí son promotores de este tipo de proyectos por mandato nacional del gobierno central.

“No es tan mala Chonita, pero sus activistas sí son peligrosos. Cuando me ve me abraza y me dice: ¿quién te está calentando la cabeza? Mira que hay que estar con el desarrollo, no en contra”, cuenta David.

Un líder de la iglesia católica en el sector asegura que los Guevara invierten en sobornos para los medios de comunicación y así no verse mal, a pesar de esa pequeña oposición en las comunidades contra las hidroeléctricas. “Los medios en este departamento siempre tratan de mantenerla bien, a ellos les da para el transporte, para lo que necesiten. Hay que mantener el patrón para comer, ellos han creado una base política de acuerdo a las necesidades del pueblo. Aun hablar de Chonita en el municipio es un impacto, en cada esquina tiene gente de ella escuchando, sus activistas son peligrosos”, aseguró.

Solicitamos al TSC las declaraciones patrimoniales tanto de Martha Concepción Figueroa, como de Juan José Guevara, pero fue denegada aduciendo que dicha información está en reserva por contener datos personales y delicados en cuanto a las finanzas individuales de los funcionarios según el Artículo 23 (Prohibiciones) numeral 4 de la Ley Orgánica del Tribunal Superior de Cuentas, Artículo 64 (Confidencialidad y Reserva) del Reglamento de la Ley Orgánica del Tribunal Superior de Cuentas, Artículo 3 (Definiciones) numerales 7 (datos personales confidenciales) y 9 (información confidencial), Artículo 16 (Restricción del Acceso a la Información) numeral 1, de la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública, no se puede divulgar el contenido de las declaraciones juradas de los funcionarios públicos.

Esta información es vital para conocer qué tanto ha crecido el patrimonio de esta familia que lleva más de 20 años en el poder, y que muestra un poderío y control sobre su municipio y sobre todo sobre el departamento. Pero no es pública.

Frente a la casa de Chonita solo ha quedado un hombre borracho, dice que le llaman “Chancleta” y que respeta mucho a la doña. “A mi ella me sacó de la cárcel”, cuenta Chancleta quien recuerda haber caído preso por “tomar por la fuerza a una mujer”. Agradecido siempre le sirve para lo que ella ordene.

La casa de Chonita ya está desalojada, esa calle polvorienta carga con la desesperación y la decepción de una turba de gente pobre que cada semana regresa a pedir ayuda, a veces a pedir solo el pasaje de regreso. Es una tradición de la miseria.

 

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Ilustración: Marcela Lara

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