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Secuelas

Todo inició como cualquier relación amorosa: una sonrisa, un hola, una pregunta para entablar conversación, pero al avanzar no parecía ideal. En Honduras cada año cientos de mujeres son asesinadas por sus parejas, es por eso que ahora cuento mi historia, por la necesidad de romper ese silencio cómplice que nos hace esclavas de este sistema que nos hunde más y más.

Desde muy pequeña mi madre me ha inculcado que el amor propio es lo más importante para iniciar una relación, el respeto y la confianza, estos valores los reafirmé cuando empecé a involucrarme en las luchas sociales en las que tuve la oportunidad de compartir con feministas, campesinos, estudiantes, indígenas. Una y mil veces escuché sobre la violencia de género, eso no nos pasaría a nosotros, pensaba. Pero cuando me encontraba sumergida en la relación pude comprender lo difícil que era realmente salir de ese círculo y cuán importante es poder identificarlo a tiempo.

Mi relación no era perfecta, como muchas, duró tres años así y solo puedo decir que fui feliz apenas uno.

¿Por qué me quedé los otros dos? Hasta el día de hoy solo se me ocurren tres posibles respuestas: costumbre, baja autoestima y apego irracional. Y aunque la herida aun es reciente puedo decir con todo el aire en mis pulmones que salí viva de ese círculo vicioso y en este momento me encuentro frente a una computadora no para hablar de lo que pasé durante esa tóxica relación, sino para escribir sobre las secuelas que me ha tocado enfrontar y cómo he podido ir superándolas poco a poco.

En el corto tiempo de relación él me absorbió totalmente hasta el punto en que dejé de ser quien era, parece trillado pero es real.

Comenzó con el aislamiento. Tenía solo un amigo y él seguía a mi lado porque no sabía nada de lo que sucedía. Me había alejado de mis amigas, compañeras e incluso de mi familia. Estaba sola. Todo esto contribuyó a que la única persona en la que pudiera apoyarme fuera él y eso fue lo que complicó el final.

Luego de terminar con él entré en una profunda depresión, millones de ideas pasaron por mi cabeza, desde regresar con él hasta suicidarme, cosas similares. Hay una frase que ha andado en mi boca desde esta experiencia y es que la costumbre puede más que el amor, como dice la canción. Lo digo porque estaba segura, muy segura, que no lo amaba y que por supuesto él no me amaba a mí, pero ese miedo a estar sola de nuevo me mantenía soportándolo todo, ese mismo temor estuvo presente el primer día de mi soltería, fue ahí cuando comprendí que no solo lo estaba dejando a él, sino que también tenía que abandonar costumbres y acciones que ayudaban a  mi auto sufrimiento.

La primera secuela fue sentirme mal en soledad. Odiaba enfrentarme a estar conmigo misma de nuevo, lo odiaba, en serio. Ir a  mis clases sola, comer sola, hacer tareas sola, estudiar sola, leer, dormir, despertar sola.  No extrañaba a mi ex pareja, extrañaba a alguien que estuviera ahí conmigo, haciendo todo esto, no importaba si era o no era él, yo solo no quería estar conmigo misma, y repito: la costumbre puede más que el amor.

Con el tiempo y las amistades que regresaron, entendí que no estaba sola, que estaba conmigo misma y me perdoné para amarme nuevamente.

La segunda secuela fue lo doloroso de enfrentarme a la sociedad, a nuestros amigos, a las personas que frecuentábamos en la universidad, en el movimiento popular o en otros encuentros de la vida. Allí estaban las miradas serias, las opiniones sobre cómo no sucedieron las cosas, hasta llegar a agresiones por mis redes sociales.

No entendía qué pasaba, realmente estaba confundida, no bastó con el daño durante la relación, después de ella también seguía dañándome. La sociedad lo respaldaba a él, yo solo era su ex novia, la loca, controladora y celosa lo había desbastado. La culpa, en esta sociedad alrevés, siempre es de la víctima “porque se lo buscó”, “porque lo hiciste enojar”, “porque él andaba cansado”, estas excusas nos hacen pensar, en algún momento que somos las culpables.

Ya estaba en la etapa de comprender que estas personas no tenían que importarme, ya era libre y estaba a salvo lo creyeran o no.

La última secuela fue la reapertura de la herida. Luego de pasar meses sin hablarle él regresó y no, no vino con flores o chocolates, regresó con amenazas, acosos, insultos no solo para mí, también para toda persona que estuviese conmigo. He sido fuerte, no lo confronté porque hay batallas que prefiero solo alejar para poder mantener mi paz. Por sus amenazas he tenido que retirarme de espacios a los que pertenecía, de hábitos como visitar ciertos lugares, dejar cosas como libros, páginas sociales.

He tenido muchas horas de miedo, tristeza, enojo pero también he tenido otras de alegría, música, poesía y fortaleza y estas últimas les han ganado a las primeras.

Vivo en una sociedad patriarcal en la que no soy vista como víctima sino como agresora. Él es el bueno y yo la bruja.  Lo bueno es que mis antepasadas también fueron brujas y lucharon por volar. Hoy vuelo con ellas para vencer el machismo asesino que busca encerrarnos, callarnos, matarnos.

 

24 agosto, 2017
A mi lado alguien lee un libro
25 agosto, 2017
Tenemos ganas de café
Escrito por:

Nació el 30 de mayo de 1994 en la ciudad de El Progreso, Yoro. Con tres años de edad se traslada a la ciudad de Tela, Atlántida. Estudia derecho en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras Valle de Sula en San Pedro Sula.

Comentarios

  • Ixchel
    REPLY

    Esta chica sinceramente no se que drcir era ella qu no lo dejaba en paz ni le daba vida ni un segundo.

    28 agosto, 2017
    • Karol Bobadilla
      REPLY

      Que lastina que este comentario venga de Vos, podría mostrarte mi denuncia de acoso que me hizo este tipo. Que lastima que los acosadores y maltratadores sigan siendo respaldados, y es mucho más triste que mujeres los respalden.

      11 noviembre, 2017
    • J. Reyes
      REPLY

      ¿Como pedir a la sociedad que no nos discrimine como mujeres, o que no se nos señale? Si entre nosotras mismas nos señalamos, si nosotras mismas reproducimos la discriminación,nosotras mismas reproducimos la división entre mujeres y con ello reproducimos el patriarcado. Me da mucha pena ajena el comentario de Ixchel, me da lastima que hay muchas que se hacen llamar feministas y a la hora de la verdad se ponen de parte de hombres como éste descrito, como ejemplo. Abran los ojos, si queremos un cambio, si queremos respeto, comencemos respetandonos las unas a las otras,no critiquemos sin saber la situación o el dolor ajeno, si no van a comentar nada alentador, mejor ahorrense la pena e invierta su tiempo en algo productivo en lugar de hacer criticas destructivas.
      ¡Fuerza Kelly! Sigue adelante que muchas cosas buenas esperan por ti y hay muchas personas que te quieren, te respetan, que harían cualquier cosa por ti, hay muchas personas que nos sentimos orgullosas de compartir un poquito de tiempo en tu vida, me incluyo. Siempre adelante linda.

      5 abril, 2018
  • Karol Bobadilla
    REPLY

    Que lastina que este comentario venga de Vos, podría mostrarte mi denuncia de acoso que me hizo este tipo. Que lastima que los acosadores y maltratadores sigan siendo respaldados, y es mucho más triste que mujeres los respalden.

    11 noviembre, 2017

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