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Un penal no marcado: Corrupción en proyectos para ligas menores de fútbol en Honduras

El fútbol menor en Honduras se encuentra en el abandono con niños y niñas que en su mayoría juegan en canchas de tierra donde sus huesos están expuestos a quebrarse al igual que sus sueños de llegar a ser deportistas profesionales. En 2005 las autoridades del fútbol hondureño firmaron un acuerdo para empezar el proyecto Semilleros del Futuro que vendría a mejorar las condiciones del fútbol menor con canchas, uniformes y capacitaciones, un proyecto que fracasó por el mal manejo de los fondos, entre irregularidades en la contratación de empresas hasta pago por obras que nunca se realizaron y equipo que nunca fue entregado.

Según informes de una auditoría externa e investigaciones de este periódico, en Semilleros del Futuro, realizado entre 2006 y 2012, al menos 26.2 millones de lempiras (USD 1.389.542) fueron mal ejecutados. Estos fondos estaban destinados a construir 70 canchas para contribuir al crecimiento futbolístico del país y generar espacios de juego seguros para aproximadamente 25 mil niños y niñas.

El proyecto se realizó con fondos nacionales y del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) administrados en un principio por la Federación Nacional Autónoma de Fútbol de Honduras (FENAFUTH) y luego por la Comisión Nacional Pro Instalaciones Deportivas
(CONAPID).

Las irregularidades del proyecto se vinculan a una red de corrupción estatal en la que figuran desde el expresidente Rafael Callejas, encarcelado en Estados Unidos por corrupción; hasta Reinaldo Sánchez, actual ministro de la Secretaría de Inclusión Social, quien autorizó la participación de COSEM, una empresa vinculada al desfalco del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) en la remodelación de El Birichiche, un campo histórico en la capital del país.

COSEM: una empresa en fuera de juego

El Birichiche es una cancha cercana al Estadio Nacional en el barrio Morazán de Tegucigalpa, y es el principal centro de encuentros deportivos entre los equipos de las ligas menores en la capital de Honduras. Hasta 2011 éste era un campo de tierra de color rojizo en el que niños y adultos practicaban fútbol exponiéndose a lesiones y golpes a causa del terreno rústico que hasta el momento había sido completamente descuidado.

En 2010 se decide hacer obras de remodelación para convertirlo en una cancha sintética y para colocarle como bandera de un proyecto que fue más efectivo como propaganda política que como beneficio para el país. En ese momento se vivía un gobierno de transición tras el golpe de Estado al expresidente Manuel Zelaya, se intentaban restaurar las relaciones
internacionales y dar esperanza de reconciliación con otros sectores de la sociedad, cada proyecto era importante para restaurar la imagen de los políticos que cimentaban las bases del gobierno actual de Juan Orlando Hernández.

Como parte del Proyecto Semilleros del Futuro, en octubre de ese año se abre el proceso de licitación pública para la remodelación de El Birichiche y se planea la sustitución del polvo por grama sintética,
siendo Reynaldo Sánchez, además presidente del Consejo Central del Partido Nacional, quien lo firma en su condición, en ese entonces, de presidente de CONAPID.

Las obras a ejecutarse serían el suministro e instalación de grama sintética, instalación de alumbrado eléctrico y las obras de mitigación del Cerro Juana Laínez. El ingeniero Edgardo Núñez, coordinador de proyectos de CONAPID y quien estuvo a  cargo de esta obra de Semilleros del Futuro, en una entrevista a Contracorriente resaltó la
importancia que tuvo y aseguró que «fue el rostro del proyecto, porque de tener una cancha que por años fue una tradición verla de tierra a tener una de grama sintética, es un logro importante. Esta obra fue de las primeras canchas de grama sintética de ese nivel en Honduras».

Según una auditoría del Tribunal Superior de Cuentas (TSC), el 12 de noviembre de 2010 la comisión de apertura, análisis y evaluación de la licitación recibe las ofertas de tres empresas: Canchas Sintéticas S.A, Suministro Ingeniería Tecnología S. DE R.L (SIT) y Compañía de Servicios Múltiples S. DE R.L (COSEM).

Dentro de esa comisión, encargada de seleccionar a la empresa idónea para el proyecto, destacaba el abogado Juan Carlos Berganza, representante del Consejo Nacional Anticorrupción (CNA) para ese proceso.

Berganza fue despedido del CNA en 2014 y en 2017 fue mencionado por el Ministerio Público por haber recibido dinero proveniente del desfalco al Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) del que participó su ex esposa Susette Atuán Rojas. Según la mención, el abogado tenía conocimiento del fraude y aun así aceptó el dinero.

Esta comisión también estaba integrada por el ingeniero Edgardo Núñez y los representantes de la Unidad Ejecutora.

La evaluación de las ofertas técnicas y económicas de las tres empresas dejaría como resultado la desestimación de la oferta hecha por Canchas Sintéticas al considerar que «la garantía de sostenimiento de oferta no garantiza a CONAPID, el precio y demás condiciones del contrato».

Canchas Sintéticas actualmente tiene algunas de las canchas privadas de grama sintética más importantes de la capital y forma parte de la construcción del Centro Menor Birichiche, una zona vecina del proyecto de 2011 en el que se desestimó su oferta.

El Centro Menor Birichiche está siendo ejecutado por la FENAFUTH con fondos de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) e
incluye además de la instalación de grama sintética —con un área menor a la del Birichiche—, vestuarios, oficinas administrativas y una amplia gradería para los padres de familia y aficionados. Todo esto se está realizando por un costo aproximado de 7.5 millones de lempiras (USD 141 mil). La mitad del presupuesto base en la obra ejecutada por CONAPID en 2011.

Final de ascenso de tercera a segunda división entre Olimpia vs Leones, partido disputado en la cancha El Birichiche de Tegucigalpa. Foto: Martín Cálix.

Según el mismo coordinador del proyecto, la oferta de Canchas Sintéticas fue desestimada al presentar un error de redacción en su garantía. No hubo tiempo para reponer este error, espacio que sí se otorgó a la empresa COSEM cuando no presentó el documento de clasificación de la Oficina Normativa de Contratación del Estado (ONCAE), un requisito esencial para poder adjudicar el contrato.

COSEM es una empresa que distribuyó software y computadoras a través de contratos con diversas instituciones del Estado, entre ellas el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS). En 2014 una investigación del Ministerio Público reveló que entre 2010 y 2011 esta compañía pagó sobornos a los directivos de esa institución para ganar un contrato de 19.7 millones de dólares.

Los socios fundadores que participaron de ese hecho son Jorge Daniel Herrera y Óscar Roberto Laínez, apodados como Los Tetos, quienes aceptaron ante la fiscalía haber pagado 72 millones de lempiras (USD 3.8 millones) en coimas y ahora son testigos protegidos en el caso. Según
declaraciones de Carlos Montes, otro implicado y exviceministro de trabajo, algunos de los fondos serían utilizados en la campaña electoral del Partido Nacional de 2013.

Las declaraciones de Montes al Tribunal en 2017 indican que el empresario Óscar Laínez depositó en su cuenta para apoyar la campaña del Partido Nacional pues era simpatizante de esa institución política, las investigaciones del Ministerio Público detallan que fueron 3 millones de lempiras (USD 150 mil) los que se transfirieron al Partido Nacional durante el proceso electoral de 2013 en las que se declaró como ganador a Juan Orlando Hernández.

Ante las acusaciones de ese momento, Hernández declaró que el Partido Nacional debía devolver los fondos que recibió del desfalco al IHSS y que él no estaba involucrado de ninguna manera. Parte de esos fondos fueron enviados por COSEM.

Previo a esas declaraciones en los tribunales, en 2015 documentos difundidos por un medio de comunicación, indicaban que cheques de empresas involucradas en el desfalco al IHSS llegaron al Partido Nacional. Estas acusaciones desataron una ola de protestas en las calles y posteriormente resultaron en la llegada de la Misión Contra la Impunidad y la Corrupción en Honduras (MACCIH), una misión internacional enviada por la Organización de Estados Americanos.

En ese mismo periodo en el que la trama de corrupción más grande conocida hasta el momento en el país se estaba gestando, la comisión evaluadora del proyecto Semilleros del Futuro nombró a COSEM como la empresa ganadora del proceso y encargada de la instalación de grama sintética en El Birichiche y se firmó contrato el 16 de mayo de 2011 entre Jorge Daniel Herrera y Reinaldo Sánchez como presidente de CONAPID, por un valor de 14.9 millones de lempiras (USD 792 mil).

El Centro Menor Birichiche pronto estará listo para el uso de los equipos de las ligas menores de la ciudad de Tegucigalpa. Foto: Martín Cálix.

Según un socio de una de las empresas a las que no se adjudicó la obra, en ese proceso hubo corrupción ya que se le asignó un proyecto a una empresa que hasta ese momento no tenía ninguna experiencia en el rubro y se dedicaba a vender sistemas de computación.

En su acta de constitución inicial, COSEM tiene como razón social la importación—exportación, compra—venta y distribución en todo el país de
mercadería de todo tipo, representación de marcas extranjeras y todo tipo de actividades mercantiles. En ningún momento se menciona el rubro de construcción de obras civiles o instalaciones deportivas.

A pesar de estas situaciones se firmó el contrato, que según representantes del Colegio de Ingenieros Civiles de Honduras (CICH) parte de la ilegalidad.

«En los proyectos de obras civiles debe haber un proceso antes de la licitación —afirma la ingeniera Ela Martínez de la fiscalía del CICH— y dentro de la lista de información que se pide siempre está la constancia de inscripción en el colegio de ingenieros civiles, es un requisito no negociable porque la ley lo establece».

Según información oficial brindada por este colegio profesional, COSEM nunca ha sido inscrita en su sistema por lo que nunca debió obtener el contrato para ejecutar una obra civil como la que se le adjudicó.

El mejoramiento de la histórica cancha de El Birichiche tuvo un costo total de Lps.18,712,304.28 dentro del Proyecto Semilleros del Futuro. El Birichiche alberga a las ligas menores de fútbol de la ciudad de Tegucigalpa. Foto: Martín Cálix.

Cuando se le pregunta al ingeniero Núñez sobre el involucramiento en casos de corrupción de la empresa a la que ellos adjudicaron esta obra, se pone incómodo y se limita a decir en un tono de voz más serio que «se desarrolló e hizo en su tiempo, no sabría darle una opinión al respecto, estas personas tienen un trámite legal correspondiente así que en todo caso sería de preguntarle a ellos».

Durante varias semanas se intentó contactar a los representantes de COSEM sin éxito, no aparecen en la base de datos de proveedores de ONCAE y aunque también se le solicitó información sobre el registro de la empresa a ONCAE, no hubo respuesta.

También se contactó para una entrevista a Óscar Reniery Sánchez, ingeniero al que COSEM contrató para coordinar el proyecto, Sánchez es el actual Coordinador de la Comisión de Vigilancia del CICH. A pesar de los correos y mensajes no se obtuvo respuesta.

El ingeniero Núñez es el único de los involucrados directamente en el proyecto que acepta dar una entrevista. Reinaldo Sánchez a través de su asistente dejó de contestar los mensajes cuando se le plantearon algunas
de las irregularidades detectadas. Días después, el ahora ministro de la Secretaría de Desarrollo e Inclusión Social (SEDIS) y presidente del Partido Nacional celebraba la obtención de un reconocimiento otorgado por el Instituto de Acceso a la Información Pública por la transparencia con la que esta institución política se maneja.

La presencia de Reinaldo Sánchez en todos los documentos del proyecto de El Birichiche es notable en la intermediación con COSEM, la firma del contrato con la empresa de «los Tetos» y las órdenes de pago.

A criterio del ingeniero Rigoberto Izaguirre, presidente del CICH, tanto COSEM como CONAPID violentaron la ley porque «la empresa que va a ofertar servicios de ingeniería tiene que estar debidamente inscrita y es obligación del funcionario público verificar que se cumpla con la ley exigiendo la inscripción en el colegio respectivo».

Jugar al proselitismo en las canchas sin construir

Las canchas de tierra han sido un lugar común para las ligas menores y amateurs en Tegucigalpa. Una de las más representativas era el campo Birichiche donde se desarrollaban diversos campeonatos y se formaban muchos de los jugadores que llegaban a la liga profesional de fútbol.  Por eso es que cuando se firma la modificación del contrato del BCIE y se sustituye a FENAFUTH como organismo ejecutor de Semilleros del Futuro por CONAPID, El Birichiche surge como proyecto referente por su remodelación.

A pesar que dicho cambio se firmó en 2007 no fue sino hasta 2010 cuando se empieza formalmente con la segunda etapa del proyecto. Ese año Reinaldo Sánchez asume como presidente de la junta directiva de CONAPID mientras simultáneamente ejercía como Secretario Privado del Presidente de la República, Porfirio Lobo.

En las elecciones de 2009 después del Golpe de Estado en Honduras, Reinaldo Sánchez fue elegido como diputado por el departamento de Olancho y luego fue posicionado en estos puestos. Después de una crisis política profunda, afirmar la imagen del partido era importante y el proyecto Semilleros del Futuro sería trascendental como espacio de posicionamiento y propaganda ante la población.

El coordinador del proyecto, Edgardo Núñez, ya había trabajado en la temática deportiva, encargado de proyectos en la Alcaldía Municipal del Distrito Central y que conocía a algunas de las principales figuras del Partido Nacional en aquel momento.

«Es un proyecto que se dio con la mejor intención de que la juventud se alejara de las drogas, los malos pasos y el objetivo era mantenerlos entretenidos», dice Núñez.

Niños juegan en una cancha de tierra sin grama en un barrio de Tegucigalpa. Foto: Martín Cálix

Cuando Semilleros del Futuro se rediseña para su segunda etapa, se define un total de 70 canchas como objetivo total. CONAPID se encargaría de la ejecución de 14 canchas con su respectiva grama natural, sistema de riego, cercado perimetral, servicios sanitarios y camerinos; 47 canchas polideportivas hechas de cemento y la mayor inversión individual sería destinada al mítico Birichiche. Un total de 62 sub proyectos que se sumarían a los 8 ya finalizados en la etapa previa por FENAFUTH.

Eran 16 departamentos los que serían beneficiados con canchas, pero de las 62 obras que iban a realizarse solo se ejecutaron 15 a causa de las irregularidades administrativas que posteriormente provocaron la suspensión de los desembolsos y el cierre del proyecto.

Un informe de auditoría externa realizado por la firma Aguirre y Asociados asegura que las licitaciones a cargo de CONAPID, examinadas hasta el 30 de septiembre de 2011, sí se realizaron según la Ley de
Contrataciones del Estado y los lineamientos de adquisición del BCIE. Las obras se ejecutarían pero sus actos de inauguración serían utilizados como una plataforma política para los que en ese momento eran los líderes más importantes del Partido Nacional.

En relación a los otros componentes del proyecto, como capacitación e implementos deportivos, la inversión fue mínima. En esos dos aspectos se invirtió un total de 854 mil lempiras (USD 45 mil) mientras que a la Unidad Ejecutora que administró el proyecto se le pagó un total de 10.5 millones de lempiras (USD 558 mil), casi el 80% del pago total estipulado a pesar de que la ejecución de Semilleros del Futuro fue del 31%.

En el periodo en que Semilleros del Futuro fue administrado por la institución dirigida por Reinaldo Sánchez se le pagó a la Unidad Ejecutora el 66% del total que finalmente obtuvieron como ganancia.

Asociación de Servicios Especializados para el Desarrollo (SEDE) fue la empresa a la que se contrató como Unidad Ejecutora del proyecto y a quien en múltiples informes se señalaría como la responsable de no llevar un buen manejo técnico y administrativo del proyecto, una de las causas de su fracaso.

Un ejemplo de las irregularidades con las que se desarrolló esta empresa son los apuntes dados por el Tribunal Superior de Cuentas en la Auditoría del Departamento de Fiscalización de la Deuda Pública donde se afirma que la falta de cumplimiento por parte de la Unidad Ejecutora al no presentar al BCIE informes anuales de auditoría externa, realizados por una empresa acreditada por la Comisión Nacional de Bancos y Seguros, constituyó un caso de negligencia administrativa que ocasionó que no se pudieran detectar las deficiencias del proyecto evitando que se subsanaran y se siguieran cometiendo, hecho que según ese informe provocó «un perjuicio
económico para el país».

A pesar de todas estas irregularidades, al preguntarle a Edgardo Núñez sobre la efectividad del proyecto, reclina su silla y con una sonrisa, afirma que «fue una alegría poder llevarle a la gente de escasos recursos con el apoyo del BCIE y del gobierno toda esta cantidad de proyectos, charlas, uniformes. Siento que el gobierno hizo su parte al cumplirle a las comunidades las solicitudes de los proyectos».

Galería: Los niños del polvo
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Un gol valió por dos en el Birichiche

«La verdad es que nosotros no sabemos ni cuánto costó este proyecto, porque aquí no le dan información a nadie de nada. Nosotros preguntamos pero se hacen los locos», dice doña Reyna, refiriéndose a la cancha de grama sintética de El Birichiche.

Doña Reyna trabaja desde hace 20 años con las ligas menores del Club Deportivo Olimpia y asegura que a pesar de la utilidad que tiene esta cancha, hacen falta muchas cosas para completar las condiciones óptimas para el desarrollo de las ligas menores. No hay baños en buen estado, ni camerinos, y los jóvenes tienen que cambiarse en público. Según cuenta doña Reyna, esta falta de privacidad hace que al salir del partido se generen peleas entre los jugadores.

Sentarse a ver un partido en El Birichiche es suficiente para notar que las graderías viejas, los baños tenebrosos y las mallas rotas del campo alejan la idea que se vendió de una cancha de primer nivel que valía cada millón invertido. Los 18.7 millones de lempiras (USD 990 mil) que se le pagaron a COSEM por esta construcción.

Reina Varela, representante delegada de las Fuerzas Básicas Olimpistas en la Liga Federico Fortín entrega el trofeo por el tercer puesto al capitán de Tigres. Foto: Martín Cálix.

Un total de 3.7 millones de lempiras (USD 198 mil) más de lo estipulado originalmente en el contrato, a causa de una serie de ajustes planteados por la empresa de «Los Tetos». Estas ampliaciones fueron irregulares ya que según el acuerdo inicial no se aceptarían variaciones de más del 5% del valor del contrato; sin embargo, el aumento final de la obra fue del 24.96%.

Las bases de licitación indicaban que la instalación de grama sintética tendría que ser con calidad avalada por la FIFA en 7,521 metros cuadrados; según los presupuestos presentados por COSEM, esta instalación tuvo el valor de 6.9 millones de lempiras (USD 370 mil).

Para efectos de esta investigación se cotizó la compra e instalación de grama sintética para la misma área de la obra en El Birichiche. Dicha cotización se hizo con uno de los proveedores avalados por la FIFA en Honduras y resultó que nueve años después, el valor de compra e instalación era de 3.6 millones de lempiras (USD 192 mil). Un 50% menos que el costo dado por COSEM en aquel momento, 9 años atrás.

Carlos Muñoz, técnico del Federal de la liga Gustavo Rivera de categoría sub 14, da indicaciones a sus jóvenes jugadores en el descanso de medio tiempo durante un partido disputado en la cancha de El Birichiche contra el equipo Estudiantes. Foto: Martín Cálix.

«Ahorita la acaban de reparar, ya va a necesitar cambio la grama, es que si le dieran el mantenimiento adecuado duraría un poco más», se lamenta doña Reyna, quien señala cómo esa grama sintética de 7 millones de lempiras ya se había despegado causando que los futbolistas se lesionaran.

«¿Qué hacen el presupuesto? No le puedo decir que se lo roban porque la verdad yo no soy quién para decir que se lo roban, allá a la conciencia de ellos. A uno solo le queda esperar que hagan mejores proyectos».

Los registros de pago a COSEM por la construcción de El Birichiche a los que tuvo acceso este periódico presentan inconsistencias.

A partir del 1 de junio de 2011 hasta el 5 de junio de 2012 se emitieron 10 cheques a nombre de COSEM por el valor total de 18.7 millones de lempiras (USD 990 mil). En ese mismo periodo de tiempo, la empresa emitió 11 recibos por un valor de 24.4 millones de lempiras (USD 1.3 millones).

El exceso se debe a un recibo firmado por Óscar Laínez, en ese momento gerente general de COSEM, en el que se describe que el 21 de julio de 2011 recibieron la cantidad de 5,654,992 lempiras (USD 299 mil) por el concepto de estimación de la obra; sin embargo, en el expediente no hay copia del cheque recibido.

Entre los pagos efectuados en 2012, ya finalizada la obra, se emiten tres recibos por el mismo concepto descrito en el de julio del año anterior, esta vez con la copia respectiva de los cheques.

El beneficio de esta obra pagada de forma irregular a COSEM tenía principalmente una visión proselitista en favor de Juan Orlando Hernández, Porfirio Lobo y las instituciones ejecutoras que posicionaron la obra como un logro de los presidentes del poder ejecutivo y legislativo.

Al momento de inaugurarse la obra se dijo que se había recibido un millón de lempiras por parte del Congreso Nacional pero no hay evidencia de ese aporte en el expediente de la obra. Según los registros, todos los fondos de esta obra vinieron del Gobierno Central ya que desde agosto de 2011 el BCIE dejó de hacer los desembolsos por su contraparte a causa de las irregularidades del proyecto.

Finalmente, el 21 de diciembre de 2011 se da la patada de inauguración de la nueva cancha de El Birichiche. Este evento contó con la presencia del entonces presidente de la República, Porfirio Lobo, y el titular del Congreso Nacional, Juan Orlando Hernández. Además, de otros personajes como la diputada nacionalista Lena Gutiérrez, Rafael Callejas de FENAFUTH y Reinaldo Sánchez como presidente de CONAPID.

Porfirio Lobo incluso aprovechó la celebración para repartir un pastel por su cumpleaños.

Muchos niños y niñas asistieron al evento con la emoción inmensa de una cancha que, según declaraciones de Reinaldo Sánchez, beneficiaría a 60 mil niños y niñas en la capital. Según las estimaciones hechas oficialmente en el documento de rediseño del proyecto son 875 niños y niñas los beneficiarios de la obra.

Para que se cumplan las estimaciones dadas por las autoridades de CONAPID y del Congreso Nacional tendrían que existir 2,400 equipos en las ligas menores de Tegucigalpa, practicar exclusivamente en el Birichiche y cada día tendrían que jugar 6 o 7 equipos. Esta estimación dada por las autoridades indica que los equipos solo jugarían una vez al año en la cancha.

En las palabras de inauguración, el ahora Presidente Juan Orlando Hernández, afirmaría: «Este Congreso Nacional va a participar intensivamente en la actividad deportiva de Honduras, como nunca antes».

Ocho años después de ese evento no se ha realizado ningún proyecto similar en otra zona de la capital, pero el ingeniero Núñez parece satisfecho con lo que se hizo, a pesar de que según él, «es difícil quedar bien con todo mundo».

«Creo que el proyecto se hizo lo mejor que se pudo y usted puede ver que tenemos un proyecto en el que juegan día y noche y allí está. El cerro no ha sufrido ningún tipo de desprendimiento, para mí sí ha sido un proyecto exitoso», asegura.

Según doña Reyna, sentarse a ver un partido en El Birichiche es
peligroso, por dos aspectos: El poco mantenimiento de las gradas que parece provocar que tarde o temprano se caigan y las ratas que se pasean por las graderías e incluso pueden morder a algún desprevenido.

«Uno se puede enojar pero a ellos poco les importa y nunca les ha importado. Allí vienen con unas cuantas cositas de vez en cuando. Las cosas tienen que ser permanentes».

A pesar de que en Tegucigalpa no se han realizado obras de este valor y magnitud, sí se han realizado proyectos de esta índole en otras zonas del país. Es inevitable hacer comparativas.

La Dirección General de Obras Públicas ejecutó en 2017 un proyecto con el mismo valor que el de El Birichiche y las diferencias son notables considerando que en esta obra hecha en el departamento de Choluteca se construyeron graderías, salón de usos múltiples, muro perimetral y una pista de concreto hidráulico.

La cancha de futbol, un
campo histórico para el juego político
 

Utilizar la construcción de estadios o campos deportivos como promoción política es una estrategia histórica en los gobernantes hondureños. Tiburcio Carías Andino fue un militar y político del Partido Nacional que desde 1933 hasta 1949 instauró un régimen dictatorial que
fortaleció a las Fuerzas Armadas, incentivó el enclave bananero que explotaba a los trabajadores de la industria, persiguió cruelmente a sus opositores e invirtió mucho en infraestructura. En ese periodo y por su mandato se construye el Estadio Nacional y nace El Birichiche.

Según Juan Manuel Aguilar, historiador y docente universitario, Carías tenía la intención de construir una pista de aterrizaje en las faldas del cerro Juana Laínez pero se dio cuenta de que el espacio era muy reducido y se encomendó establecer estas instalaciones deportivas en la zona. Un legado histórico que, a pesar de las violaciones de derechos humanos durante su mandato, muchos le agradecen.

Al finalizarse su construcción, el Estadio Nacional fue un lugar para la práctica del fútbol y béisbol; sin embargo, el Birichiche desde el principio fue para patear la pelota y gritar gol, nunca tuvo otra razón de ser, aunque tiempo después se llegó a practicar otros deportes y hasta sirvió de campo de tiro para los militares que trabajaban para la dictadura.

Según cuenta el historiador, todos los martes y viernes desde 1938 hasta 1946 un grupo de militares asistía al polvoriento campo para disparar hacia las faldas del cerro y mejorar su puntería. Al atardecer cuando los militares se iban, algunos niños que observaban la práctica
desde lejos, corrían hacia las faldas del cerro para sacar el plomo y luego revenderlo en el mercado a una fábrica que elaboraba pesas para la Penitenciaría Nacional.

Los otros días y los fines de semana el campo era para jugar al fútbol. Las escuelas llevaban a los alumnos a practicar gimnasia y las ligas amateurs jugaban sus partidos más importantes.

Al terminar la dictadura, el Birichiche seguiría como una cancha dura y polvorienta albergando la práctica del fútbol en la capital hondureña y en la época más reciente sería el hogar de las ligas menores.

Jugar al futbol cerca de la muerte

Cuando el proyecto Semilleros del Futuro fue administrado por CONAPID, se estipuló la construcción de 47 canchas polideportivas en todo el país, finalmente se completaron 11 de esas canchas. Solo uno de estos proyectos fue en Tegucigalpa, en la colonia Mary Flakes, cercana a un cementerio.

En enero de 2011 Reinaldo Sánchez inauguró la obra con la presencia de varios integrantes del Partido Nacional. La cancha fue bautizada con el nombre de Lena Gutiérrez, parlamentaria que 4 años después, el Ministerio Publico acusó por delitos contra la salud pública, falsificación de documentos y fraude en perjuicio del IHSS.

Gutiérrez, quien también estuvo en la inauguración del proyecto en El Birichiche, era vicepresidenta del Congreso Nacional cuando se le acusó de manejar una empresa que supuestamente vendió medicamentos irregulares a la Secretaría de Salud por un valor de 6.4 millones de lempiras (USD 121 mil).

Gutiérrez fue una de las líderes más importantes y visibles del Partido Nacional hasta esa acusación y constantemente apoyaba las actividades de los otros personajes cercanos a la presidencia de Juan Orlando Hernández.

Óscar Álvarez, en ese momento titular de la Secretaría de Seguridad y del mismo partido que Gutiérrez y Hernández, también acompañó esa inauguración y firmó un convenio en el que se prometía la presencia policial en las distintas instalaciones deportivas de todo el país. Un acuerdo que aparentemente no se cumplió.

El acceso en la colonia Mary Flakes no es fácil, controlada por la Mara Salvatrucha es una de las zonas más peligrosas de la ciudad y constantemente hay noticias de asesinatos y denuncias de extorsión.

En el informe de auditoría externa realizado solo algunos meses después de inaugurarse la obra se describe que «se pudo verificar que ha sufrido bastante deterioro, debido a actos vandálicos. Entre los daños se puede mencionar el robo de los portones, de los faroles, del sistema eléctrico entre otros».

El ingeniero Núñez asegura que este proyecto tenía como uno de sus objetivos apartar a los niños y niñas de la violencia generando espacios de juego seguros para que se desarrollen. Los espacios de juego no se concretaron y los pocos que se construyeron están en el abandono porque acercarse a estas canchas en los barrios controlados por las pandillas es jugar fútbol cerca de la muerte.

Entrenamiento de la Selección Juvenil Femenina de Fútbol de Honduras en la cancha de El Birichiche. Foto: Martín Cálix

Corrupción:
inicia el partido

Con el objetivo de dar financiamiento parcial al proyecto Semilleros del Futuro, el 26 de agosto de 2005 se firmó el contrato de préstamo 1649 entre el Gobierno de Honduras, FENAFUTH y el BCIE por un monto de 56.7 millones de lempiras (USD 3 millones). Las firmas de ese acuerdo incluyeron a Rafael Callejas, presidente de la federación nacional de fútbol y expresidente de la República; y como testigo de honor a Ricardo Maduro Joest quien en ese entonces era el titular del Poder Ejecutivo.

Una auditoría del Tribunal Superior de Cuentas señaló posteriormente que el mismo año de ese acuerdo también se perdieron 30 mil dólares en la
FENAFUTH debido a que Joma Sport, el patrocinador de la Selección Nacional de Honduras, entregó solo la mitad de una compra de 2 mil piezas de material deportivo. A pesar del perjuicio económico no
se realizó el reclamo respectivo desde la federación y se pagó como si la operación de compra hubiese sido completa. Esta clase de irregularidades se repetirían en el acuerdo recién firmado.

El proyecto contó con dos etapas de ejecución. La primera estuvo a cargo de FENAFUTH donde Rafael Callejas y Alfredo Hawitt eran los máximos ejecutivos. Los objetivos iniciales eran la construcción de 65 canchas deportivas, rehabilitación de la estructura física de El Birichiche, entrega de 51 mil implementos deportivos; charlas para niños y niñas, entrenadores, árbitros y dirigentes; y formación de al menos 780 nuevos clubes de menores.

El costo total del proyecto sería de aproximadamente 154 millones de lempiras (USD 8.2 millones) entre los fondos de préstamo y los fondos públicos, siendo el componente de infraestructura el de mayor inversión. Se construirían dos tipos de canchas, todas con grama natural, sistema de riego, cercado perimetral, servicios sanitarios y camerinos. Era un sueño hecho realidad para el fútbol menor de un país que, hasta el año en que se firmó el acuerdo, solo había clasificado una vez al mundial mayor de fútbol.

Según el informe de auditoría externa realizado por la firma Aguirre y Asociados, al momento del cierre del proyecto en diciembre de 2011 solo se habían ejecutado 49 millones de lempiras (USD 2.6 millones). Debido a las faltas administrativas de la Unidad Ejecutora y la falta de soluciones por parte de CONAPID se suspendieron los fondos por parte del BCIE y solo se completó el 31% del proyecto. De esos 49 millones de
lempiras ejecutados, este periódico identificó que 26 millones (USD 1.4 millones) presentan irregularidades.

Ocho años después de desaprovechar esta oportunidad doña Reyna no recuerda algún proyecto denominado Semilleros del Futuro, a pesar de estar sentada frente al edificio administrativo que se construyó con dichos fondos para tener las oficinas regionales centro—oriente de la federación de fútbol en Tegucigalpa.

«El apoyo es mínimo porque no dan lo que verdaderamente tendrían que dar, aquí en Honduras estamos con escasez de canchas y la verdad es que la federación perdió la oportunidad de comprar muchos terrenos aquí en la capital, pudieron haberlos comprado y hubieran tenido un bonito proyecto», explica. Doña Reyna se refiere al proyecto Gol, uno anterior al de Semilleros del Futuro pero muy conocido por la corrupción con que se manejaron los fondos otorgados por la FIFA a la FENAFUTH.

Esta mujer de 63 años ha dedicado una gran parte de su vida al fútbol menor, por eso observa con detenimiento a la selección femenina de fútbol que juega frente al lugar donde ella está sentada. Cuando se le pregunta sobre el futuro de las ligas menores dice con una arruga en la frente que, «cada día viene decayendo más el fútbol. No tenemos semilla para poder sembrar y el fútbol va a seguir decayendo».

Momento en el que los jóvenes del Club Deportivo Olimpia de la Liga Federico Fortín de Tercera División celebran la conquista del campeonato y el pase a la Segunda División de la Liga Nacional de Fútbol. Foto: Martín Cálix.

De las 70 canchas que se pretendía construir en total entre la primera y segunda etapa del proyecto Semilleros del Futuro, el informe de auditoría externa indica que solo se realizó la construcción de 24 canchas debido a que no se desembolsaron los fondos suficientes a causa del mal manejo del proyecto.

Bajo la administración de FENAFUTH, entre 2005 y 2008, se adjudicaron 10 de esas 24 canchas; la auditoría denuncia que no existe registro de las ofertas técnicas y económicas presentadas por las diez empresas a las que se adjudicaron esos procesos, éste es un requisito obligatorio según la Ley de Contrataciones del Estado y los lineamientos de adquisición del BCIE.

El Centro Menor Birichiche pronto estará listo para el uso de los equipos de las ligas menores de la ciudad de Tegucigalpa. Foto: Martín Cálix.

Una de las construcciones adjudicadas de manera ilegal fue la cancha del municipio de Lepaera en el departamento de Lempira, en el occidente de Honduras. Se firmó el 7 de agosto de 2006 por un monto de 1.3 millones de lempiras (USD  67 mil), y se adjudicó a la empresa Constructora de Occidente S.A (COOCSA). Según una nota publicada por un diario nacional, hasta el 15 de mayo de 2008 no se había realizado la obra y los pobladores temían que nunca se ejecutara. Al momento de la auditoría externa solo se había
realizado el 54% del proyecto.

Cuando se consultó por la finalización del proyecto a la Alcaldía Municipal de Lepaera, la encargada de proyectos de esa municipalidad afirmó que la obra sí había sido finalizada pero que recientemente se había renovado con la inauguración de un Parque para una Vida Mejor, proyecto impulsado por el Presidente Juan Orlando Hernández y la primera dama Ana García.

COOCSA también fue beneficiada con la adjudicación del proyecto de construcción de una cancha en Santa Bárbara. En ese caso el 28 de julio de 2006 se emitió un pago por el valor de 266,051 lempiras (USD 14 mil) por el concepto de «anticipo para la construcción». Un año después, el 12 de julio de 2007, se volvió a repetir el pago con la misma descripción por el valor de 99,993 lempiras (USD 5 mil) sin ninguna justificación por parte de FENAFUTH.

Otra de las irregularidades importantes dentro de esos 10 proyectos sin oferta técnica y económica adjudicados por la federación presidida por Callejas, es que el 13 de junio de 2006 se realizó el pago de 540,610 lempiras (USD 29 mil dólares) a la empresa Grupo Profesional de la Construcción por anticipo a la construcción de dos proyectos en los departamentos de Valle y Choluteca. Esos proyectos nunca se ejecutaron y fue cuatro años después, cuando CONAPID asumió la coordinación, que finalmente se construyeron.

En total, fueron 14.3 millones de lempiras (USD 758 mil) que FENAFUTH adjudicó sin tener una oferta técnica y económica de los proyectos.

Pon el cursor sober el mapa y dale Click a los puntos rojos para ver datos de canchas:



Callejas y Hawit jugadores con tarjeta roja

Antes de estar al mando de FENAFUTH Rafael
Leonardo Callejas
fue Presidente de Honduras entre 1990 y 1994. Algunos meses después de terminar su mandato, fue acusado por el Ministerio Público por los delitos de malversación de caudales públicos,
falsificación de documentos, abuso de autoridad, abrogación de funciones
correspondientes al cargo y fraude. Acusaciones que revelan el retrato de
cuatro casos de corrupción ejecutados en su periodo como titular del Poder Ejecutivo.

A partir de ese momento se inició un proceso judicial señalado por diversos sectores de la sociedad como irregular y en el que Callejas y otros funcionarios fueron beneficiados con un sobreseimiento definitivo en mayo de 2007.

Las investigaciones y acusaciones en su contra no impedirían que en 2002 Callejas asumiera las riendas de la federación de fútbol, un cargo que mantuvo durante 13 años hasta que en 2015 fue acusado por una corte de Nueva York en Estados Unidos por el escándalo de corrupción FIFA GATE al ser parte de una red de crimen organizado y conspiración en la que recibió junto a Alfredo Hawitt, secretario de la FENAFUTH, sobornos por una cantidad aproximada de 10 millones de lempiras (USD  600 mil) a cambio de la adjudicación de los contratos de derechos comerciales y de transmisión de los partidos de clasificación de la selección hondureña para la Copa Mundial de fútbol.

Cuando a doña Reyna se le pregunta por las gestiones de Callejas y Hawitt hace la cabeza hacia atrás, suspira y dice: «Buenas no fueron porque el único proyecto que hicieron aquí fue arreglar esta cancha de El Birichiche —cancha frente a la que se encuentra— porque las ligas menores se lo exigían y ellos vieron la necesidad».

Doña Reyna no sabe que la instalación de grama sintética en El Birichiche no fue gestión de FENAFUTH.

«Si hubo corrupción no se van a escapar. De la justicia de Dios y de los hombres nadie se escapa», sentencia con un aire de indignación.

Uniformes invisibles

Niños juegan en una cancha de tierra sin grama en un barrio de Tegucigalpa. Foto: Martín Cálix

El proyecto tenía destinado casi 29 millones de lempiras (USD  1.5 millones) para la entrega de 51 mil implementos deportivos. Este rubro era el segundo más importante en Semilleros del Futuro. En 2006 se destinaron los fondos para la entrega inicial de dichos implementos a tres regionales de la Federación de Fútbol. Uniformes, balones y otros implementos que, según el informe de auditoría externa, nunca llegaron a manos de los niños y niñas en tres regiones del país a los que estaban destinados.

A partir del 11 de enero de 2006 se emitieron tres cheques por un valor total de 1.8 millones de lempiras (USD 98 mil) para llevar implementos deportivos a 7 canchas distribuidas en las regionales Centro—Oriente, Occidente y Sur de Honduras. El informe indica que no se identificó evidencia alguna de la entrega del equipo, no existen recibos o actas de recepción y no hay pista alguna del destino de esos fondos.

Durante los seis años que duró el proyecto no se hizo otra inversión para la distribución de implementos deportivos en las ligas menores.

Entre los implementos que nunca llegaron a su destino, construcciones asignadas sin el debido proceso y otras irregularidades que la auditoría externa define como «gastos no elegibles», fueron un total de 17.7 millones de lempiras (USD 937,344) mal ejecutados por la FENAFUTH a cargo de Rafael Leonardo Callejas. Hasta la fecha de la publicación de este reportaje esta institución no ha dado declaraciones sobre su implicación en este caso de corrupción.

Juego amañado

Un jugador del equipo Estudiantes intenta avanzar hacia campo rival ante la marcación atenta de los jugadores del Federal, partido de la liga Gustavo Rivera de categoría sub 14 que se desarrolla en la cancha de El Birichiche en la ciudad de Tegucigalpa. Foto: Martín Cálix.

Las instituciones dirigidas por Rafael Callejas y Reinaldo Sánchez permitieron que 26.7 millones de lempiras se manejaran de forma irregular, esos fondos estaban destinados a la construcción de canchas, entrega de implementos deportivos y capacitaciones. Además se utilizó como plataforma política para consolidar el proyecto de gobierno de Juan Orlando Hernández, con obras como la remodelación de El Birichiche, en la que se otorgó una licitación de manera ilegal a COSEM, empresa involucrada en otros casos de corrupción. Un hecho que solo se suma a las otras tramas de corrupción en el gobierno inconstitucional de Hernández.

Una Auditoría del Departamento de Fiscalización de la Deuda Pública afirma que las obras que fueron construidas en este proyecto se encuentran en abandono, sin mantenimiento, utilizadas para fines diferentes para las que fueron creadas, inconclusas y otras están siendo saqueadas.

El informe indica que «se puede concluir que el proyecto no ha cumplido con los objetivos, ni los beneficios para el cual fueron otorgados los fondos, pero sí tenemos que pagar una deuda que afecta la situación económica del país».

A pesar de no haber cumplido con los requerimientos de ese préstamo y perjudicar económicamente al país, representantes del BCIE afirmaron que en 2019 esa institución dispondrá de más de 7 mil millones de lempiras (USD 296 millones) para prestar al país.

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Comentarios

  • nelson
    REPLY

    Es un trabajo increíble de investigación con antecedentes llenos de corrupció, un verdadero periodismo de investigació, lo preocupante es que publican datos y fotografía del periodist que escribe los articulos y puede correr riesgo, ya que se tocan petsonas y grupps de poder

    26 abril, 2019
  • Mariam
    REPLY

    Muchas gracias por este reportaje. Clase de periodismo que lastimosamente no es muy común en nuestro país.

    26 abril, 2019
  • Chaco de la Pitoreta
    REPLY

    Es solo un árbol en el enorme bosque de corrupción que hay en Honduras. Buen trabajo, bien desmenuzado, entretegido y dinámico… lo recomiendo, definitivamente.

    5 mayo, 2019

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